viernes, 28 de diciembre de 2007

El juego en estados depresivos

Me distraigo por internet, jugando, y me embebo en ello. Pero, cuando lo hago, siempre voy "in crescendo", no manteniendo un nivel continuo de excitación. Llega un momento en que entra mi estómago a jugar, y mete tensión y presión. Esto tira de mí y en parte, supongo que me hace jugar mejor, conseguir la victoria. Pero me da la impresión de dejarme ir, de estar comenzando el camino de la adicción, del cual me retraigo inmediatamente, me causa rechazo. Y empiezo a perder partidas, y empiezo a picarme. Entonces me retiro, como un resorte.

Y me siento vacío de nuevo. Con regomello en el estómago. Pero menos que otras veces. Más tranquilo. Pero por dentro, intranquilo. No sé que hacer. Salir a ver la tele con mi familia me aburre. Leer me aburre. Jugar me aburre. En realidad, no quiero "regalar" mi tiempo a nada: sólo a mi mismo, todo lo demás es inferior.

No sé cómo se llama esta familia de sensaciones. Es como una ultraconciencia que no te deja descansar y a costa de ello, te hace estar continuamente mellado. Y cuando necesitas el estar ahí, entonces estás cansado. Un estado de continua actividad mental.

Pero se va reduciendo, respecto a otras veces.

2 comentarios:

Mauro Damián dijo...

Medita, yo lo hago y me hace muy bien, también hago psicoterapia. La meditación evita esa hipervigilia ,que siga entrenando esa exagerada autoconciencia que los narcisos tenemos ;-)

fritz dijo...

Wow, hace tres años que escribí esta entrada... debería releer yo también todo esto.

Gracias a ti por tus comentarios y por leerme, ahí todo toma sentido.