lunes, 26 de mayo de 2008

Aversión a la competición

Huele a aversión a la competición; o más que aversión, esa connotación negativa que tiene. Miedo en el fondo.

Está claro que se puede llegar más lejos con la cooperación que con la competición como ya demostró la ley de los equilibrios de Nash.

Pero aun con todo, la competición es una parte del ser humano. Los principios de la sociedad anglosajona que estamos adquiriendo, proponen que la competición es la base del éxito individual en tanto que competidor que consigue resultados, y social en tanto que la mejora de los resultados del individuo mejoran el global de resultados de la sociedad. Y así, obligan a ser competitivo. Por eso mismo, por la exigencia del ser competitivo por obligación y no por nuestra necesidad real, nuestro perro de abajo se rebela y o bien desarrollamos una aversión a esa competitividad, porque no la entendemos, o bien nos identificamos con la competitividad en sí y nos creemos que es la única vía.

Y es que muchos de los que se dicen no competitivos, no es que no lo sean, sino que le tienen miedo a esa parte. Es necesaria la vuelta a una competitividad sana, sin tomársela demasiado en serio.

4 comentarios:

ANABEL dijo...

Buenas noches Fritz, a lo largo del día me han concedido dos premios que debo trasladar a otros compañeros ... y en seguida me he acordado de ti. Si quieres pásate por mi blog.

Te vengo siguiendo de cerca por tus comentarios en los blogs de Albert, y por lo que vas compartiendo de tu recien iniciado proceso ... y para mi es unplacer leerte.

Te lo ofrezco por esto, por tu sentido del humor, y por tu frescura -entendida en el buen sentido de la palabra ¡claro!-.

Mucho ánimo, y ¡suerte en tu caminar!.

iluminaciones dijo...

a mi tampoco me interesa demasiado competir, pero la competición se basa en uno mismo, supongo que a eso te refieres, y esa ha de ganarse...
saludos.

Fritz Perls dijo...

Anabel, lo nuestro lo hemos tratado por otras vías, pero de nuevo, un saludo y gracias.

iluminaciones, pues en mayor medida me refería a la competición con los demás, la externa. Cuando esta competición la hacemos interna, nos identificamos con ella, perdemos el sentido de nosotros para identificarnos con el deseo de la masa.

Luego está la competición que uno mismo lleva a cabo a otro nivel, como por ejemplo la que llevan a cabo el perro de arriba y el perro de abajo... pero eso es harina de otro costal.

Un saludo.

Lolilla dijo...

si! que bueno.. a mi me pasa. Soy competitiva con algunas amigas, me viene de sentirme insegura y desear mantener exclusivas ciertas cosas que me hacen 'aumentar mi seguridad aparente'.
Aparte de lo dificil que se me hace lidiar con esta realidad, también me juzgo por ser competitiva!
Me relaja mucho cuando ambas personas en la relación podemos ser sinceras y aceptar estas sombras.
cuando no me juzgo por ser competitiva, sino que me comprendo, siento ternura y... poco a poco...

saludos!