domingo, 10 de mayo de 2009

Wittgenstein: El progreso

Me es indiferente que el científico occidental típico me comprenda o me valore, ya que no comprende el espíritu con el que escribo. Nuestra civilización se caracteriza por la palabra 'progreso'. El progreso es su forma, no una de sus cualidades, el progresar. Es típicamente constructiva. Su actividad estriba en construir un producto cada vez más complicado. Y aun la claridad está al servicio de este fin; no es un fin en sí. Para mí, por el contrario, la claridad, la transparencia, es un fin en sí.

(Aforismos. Cultura y valor, 30)

martes, 5 de mayo de 2009

AquÍ sobra gente

Ah sí, me han quitado el departamento del que era jefe, asi que vuelvo a ser un último mono, como el que dice. Vino de buenas a primeras. No me lo tomé bien, y ya pensé que me echaban. Pero la verdad que me ha servido para quitarme peso de encima. Voy a intentar dedicarme más a mí, a desapegarme del trabajo, y a mirar más lo que mi corazón me pide. No depender del curro emocionalmente me hace sentirme más ligero. Me da lo mismo que me echen (bendita indemnización), que me asciendan, lo que sea. Ya todo me da igual. Yo hago mis ocho horas, lo mejor que puedo, llego a la hora y me voy a la mía. Pago a la empresa ocho horicas de mi día, yo me entretengo lo mejor que puedo mientras, haciendo las cosas bien que por suerte encuentro que me sigue motivando al fin y al cabo, y ya .

Pandeminos

Creé este blog como diario originalmente, aunque luego ha dejado de ser un diario como tal sino que lo he estado utilizando más como sitio donde publicar artículos más o menos currados. Así que es un poco como un cajón de desastres. Uno puede guiarse por medio de las etiquetas, como forma de poner orden en este maremagnum de emociones, reflexiones, gritos desesperados y paridas como pianos.

Me decido a escribir porque hace mucho que no lo hago, y me parece que empiezo a faltar a la idea original de este blog. Muchas veces escribía simplemente, como parte de los deberes, como parte de esa recomendación de mi tutor de tomarse unos minutos al día para escribir, anotar, registrar lo que hay dentro.

Alguna vez he pensado, que ya no quería emborronar esto tanto, sino que preferiría escribir cuando de verdad tuviera algo que decir.

Escucho a Loreena McKennitt, el Book of Secrets. Y siento la vergüenza de que otro habitante de esta casa me pille escribiendo en este rincón secreto, ya que escribo desde el salón.

Me encuentro entre medio de varias cosas. Pero me siento bastante en el camino. Tengo miedo de tomar acciones, me para la perfección, es cierto. Hacer las cosas bien significa no hacerlas perfectas, y esto me para de hacerlas del todo. Tengo un amorcico cerca, pero no me atrevo, no sé cómo ni cuándo expresarle mis emociones y mis intenciones. Y cuando está todo a huevo, me mezco y me conformo en el bienestar del medio contacto y mantengo la calma... demasiada.

Y ya veo que se me pasa el arroz... respecto a esto me refiero, no respecto a mi edad. Que todavía estoy para merecer, cojones. No se qué, pero algo mereceré, aunque sea castigo divino.

Venga, que no os coja la pandemia esta de que habla la prensa.

PS. Sí, claro, me refiero al paro.

jueves, 26 de febrero de 2009

Sueños secos, sueños húmedos

Ayer tuve un sueño bien raro. Sóñé que me lo montaba con mi ex, y de qué manera. Alguna parte de mí estaba especialmente contenta.

Y además, parecía todo tan real. Luego por la mañana, tras un alivio, el pensar (ya con la cabeza fría) siquiera en la idea de retomar la relación, o qué pasaría si nos liaramos y empezáramos a tontear, etc. me dió una sensación de vértigo...

Ando cargado últimamente. Mucho curro, responsabilidad, movidas. Además, no sé, a ratos no me siento cómodo, no me gusto, casi sin darme cuenta el estómago me duele - por los nervios, claro.

Ayer llegó un compañero de trabajo, que llevaba meses fuera. Es una persona que me conecta con el genio loco que llevo dentro. Pero él sin embargo, no tiene ese punto reprimido que tengo yo. Así que por un lado me gusta, y por otro me pone nervioso. Como persona me gusta mucho y me parece muy interesante... pero ya te digo, no sé qué resorte me toca que me siento más inseguro. No sé. Parece que hoy estoy ya más tranquilo... pero la verdad ayer no pasé una buena noche (sueño aparte).

miércoles, 4 de febrero de 2009

To er mundo é... ¡demasiao!

Me ha venido a la cabeza un pensamiento antiguo pero vigente.

Normalmente, en todos los entornos completos no selectivos (un pueblo, una ciudad, etc.) hay un poco de todo. Esto es, habrá unos listos, otros tontos, inventores, drogadictos, padres amantísimos, maltratadores, gente amorosa, otra que exhuda odio, músicos, economistas, gente que trabaja en cadena, policías, panaderos, gente que le encantan los taquillazos, otros preferirán las películas de autor; gente que obtiene su pan mediante duro trabajo honradamente y que está orgullosa de ello, gente que gana su pan robando a otros y que está igualmente orgullosa, gente que se dan pena a sí mismos, otras que sólo a los demás, otros que viven enamorados de sí mismos, otros que viven enamorados de sus gatos, otros nunca pudieron amar.

Y muchos más.

Si cada grupo humano es tan diverso, ¿cómo es que hay gente que quiere gustarle a todo el mundo? ¿O al menos no caerle mal? Somos mendigos a veces de un amor que bien mirado, nadie puede conseguir. Mirado de esta manera esta lucha no tiene sentido.

Por otro lado con esta evidencia de la diferencia existente en un grupo completo, he encontrado (y he aquí el pensamiento) que igualmente, uno no debe desesperarse si no encuentra gente de su calaña en un grupo concreto, no completo. Es decir, es posible que un negro no encuentre gente con quien estar a gusto en una reunión del Ku Klux Klan. Pero no por ello debe desesperar y pensar que como todos los de alrededor le odian debe ser porque algo malo hay ahí. Que es malo ser negro. Simplemente, es un grupo no completo, y como tal produce distorsiones. (En este caso no es completo, porque en el grupo completo faltan, entre otros, los negros con quien este grupo se relaciona). O por ejemplo y en mi caso, cada vez me siento más seguro, menos confluyente, sin pasar mis ideas por el filtro juzgador de los demás, Mis ideas son demasiado políticamente incorrectas, absurdas a veces, raras en general (aunque tambien geniales a ojos de otras personas) como para someterlas al filtro del entorno. Cuando lo he hecho, y lo he hecho mucho durante este tiempo que he escrito este blog, raramente podía articular palabra. Poco podía decir que fuera real. los nervios de que lo que pudiera decir fuera malo (según el juicio) me atascaban mucho, hasta el punto de atascar mis ideas y emociones, en todos los sentidos: el amor, el trabajo, las relaciones, la familia, etc.

Si uno lo piensa, en un grupo completo siempre va a haber gente con quien te lleves bien. Incluso los fascistas, delincuentes, terroristas, oyentes de la Cope, forman sus propios grupos para pasarlo bien a su manera, Dependiendo de cómo seas, vas a tener que buscar mucho o poco. Depende de tu ambiente y tus grupos, tendrás que buscar más o menos. Así que si no encuentras lo que quieres, no desesperes - es cuestión de tener paciencia, y quizás, de moverse hacia otros grupos o ambientes más acordes contigo.

Eso sí, se recomienda conciencia para poder ver y entender lo demás - si no uno está obligado a fusionarse con el grupo para subsistir.

lunes, 19 de enero de 2009

Padres e hijos

El otro día un amigo vino a dormir a casa. Llegamos pronto de por ahí, sobre las doce y media estábamos en el salón. Dos Franziskaner nos sirvieron para regar tres horas de interesantes conversaciones previas al letargo.

No sé cómo, llegamos a un punto en el que, como él dijo, "anda, parece que ahí he tocado hueso".

- Ahora tú estás bien con ellos. Es algo que pasó, con lo que no estás de acuerdo. El rencor, el odio, lo que sea que tienes guardado, no es por ahora, es por algo que pasó.

No sabía muy bien qué decir. No tengo muy claro ese capítulo. Admiro a mis padres, me parece que son personas sin falla. Tienen defectos, pero dentro de su manera de ser, nunca han cedido a dejar sus principios de lado. Son honorables, honestos, sensatos. Saben lo que son y lo que quieren de la vida. Las pocas cosas importantes de la vida, las tienen claras.

Por otro lado, me siento incomprendido por ellos. Desde hace muchos años.

- No se trata de resignarse a cómo son ellos. Ni de aceptar. Se trata de perdonar. Y perdonar es entender. Una cosa va con la otra. En su lugar, tú hubieras hecho lo mismo que ellos hicieron.

Me acordé, no sé por qué, de algo que desde que estoy en la formación en terapia Gestalt me voy acordando de vez en cuando, si bien hacia muchos, muchos años que estaba por ahí y nunca le había prestado atención. Se trata de hasta cuando puedo datar mi desconfianza. Y se trata de un hecho concreto.

Yo tenía, no sé, entre diez y doce años. Por aquél entonces, no sé por qué, me sentía raro en casa. No recuerdo a santo de qué, pero recuerdo que les dije que si no me dejaban hacer algo, o yo que sé, que me iba a ir de casa.
- Pues me iré de casa!.
Ja, ja, ja. Reía mi padre.
- ¿Y a dónde vas a ir? ¿Con los gitanos? (recuerdo perfectamente aquellos momentos)

No me tomaba en serio, y aquello me molestó profundamente. Hirió mi orgullo muy gravemente, al parecer. Yo recuerdo sentirme impotente, pero sobre todo, incomprendido. Creo que mi madre no dijo nada, pero tampoco contradijo esa tesis de mi padre - y si algo tiene mi madre, es que no se calla las cosas. Quien calla, otorga.

Me metí en el cuarto, desconsolado perdido.

No recuerdo mucho más, pero a partir de esa edad, comencé a distanciarme de mis padres. A no contarles nada, o mejor dicho a ocultarles información. A más información que yo tuviera, más en mi poder. Y viceversa. Y yo no quería darles poder. Y aquello construyó en la práctica, una barrera de incomunicación entre nosotros.

Incluso en las discusiones, siempre omitía datos, por si con ellos podían saber más de mí. No me interesaba que supieran nada de mí, de mis pensamientos, sentimientos. De mi vida. Ya no tenían parte en mi vida íntima, ni estaban capacitados para recibir mi confianza. Están ahí para muchas cosas, pero para otras, ya no. Una separación silenciosa, de la que me guardaba de que ellos no se dieran cuenta - de nuevo, buscar la mínima información en su poder.

Pues de eso me acordé.
Recuerdo también que por aquél entonces yo estaba enamorado de Jodie Foster. me parecía una actriz no sólo guapísima, sino también muy inteligente, y muy buena actriz, lo tenía todo para mí. Pensé en que si yo me plantara en la puerta de su mansión (en mi imaginación), un niño español chapurreando inglés, diciendo que la quiere conocer, un niño con mucha educación (la tenía y era consciente de ello), etc. y sólo ante el peligro... vamos, a quién no se le ablandaría el corazón. Pensé en robar el dinero suficiente para hacer el viaje. E incluso fantaseaba con que ella me adoptara. Y no tener ninguna pena por dejar aquella familia, aquella casa. Ninguna pena. Al final, como tantas otras veces en mi vida, no hice lo que me decía la intuición. Pero eso es otra historia. El caso es que la anécdota resume en qué situación me encontraba, y qué medidas me planteaba.

Volviendo al punto original, replanteé la cuestión. Y quizás, yo en su lugar quizás hubiera hecho lo mismo. Me hirió profundamente. Pero, ¿de qué estoy culpando, y a quién? ¿Es simplemente rencor? Y, ¿de dónde sale? Ahora se me ocurre, mientras escribo esto, que puede ser porque ellos tienen sus propias respuestas a esas preguntas que yo me hago, y están contentos con ellas. Y yo no las tengo. Yo quizás no tengo siquiera las preguntas buenas.

- Perdonar. Porque, ahora estás bien.
- No lo sé - dije. Agarré mi taza de desayuno rellena de Franziskaner negra de la mesa, le dí un buen sorbo, y me volví a recostar en el sofá.

domingo, 4 de enero de 2009

Vicios y virtudes

En el tenis, el golpe de revés se le puede dar a una o dos manos. A una mano, normalmente se le da para que vaya más fuerte, como un latigazo. Sin embargo, con una buena coordinación, un revés a dos manos suele ofrecer una mayor colocación de la bola, aunque quizás con pérdida de velocidad. Arancha Sánchez Vicario, hacía del revés a dos manos una de sus mejores armas para el peloteo.

En el frontón es similar. No recuerdo en qué momento empecé a probar el revés a dos manos, pero empecé a aplicarlo para coger las bolas que venían "raspadas", pegadas a la pared... y cogí el vicio, así que ya a todas las bolas de revés les daba a dos manos. De nuevo, no está mal, porque ofrece una colocación difícil con el revés a una mano, y los peloteos son largos y lentos.

En el squash, un juego mucho más rápido y trepidante, se aconseja abandonar el revés a dos manos, porque es demasiado lento y require demasiado movimiento del cuerpo, y usar sólo el revés a una mano. Además, hay muchas bolas a esquina, y siendo que la parte de detrás está tapada, es muy difícil colar las dos manos detrás y atizarle. Así que tengo trabajo doble: dejar de usar el revés a dos manos, y aprender a una mano.

Todos tenemos algún tipo de vicio en la disciplina que sea, en el trabajo, en el deporte, en las relaciones, etc. Son estructuras que nos montamos para poder funcionar. El caso es que, aunque ciertamente son una ayuda para utilizar nuestros recursos de ese momento en aquél entorno de una manera automática (evolutivamente, sin gasto de energía adicional), es también difícil de cambiarlas por una manera mejor de hacer las cosas cuando algo cambia, en uno o en el entorno. Hay que desaprender lo viejo, para aprender lo nuevo. Lo bueno es enemigo de lo mejor.

Hablando de desarrollo personal, autoconocimiento, etc. he oído mucha gente que llegado el momento te dice, "yo es que ya me conozco mucho porque me llevo trabajando desde siempre". Yo mismo lo he dicho varias veces.

Veo que los que somos así, seguramente tenemos muchos vicios cogidos, de los cuales nos será difícil desembarazarnos si queremos hacerlo mejor. En este escenario, es doblemente difícil desarrollar nuevas cosas, o más bien, que permanezcan - en cuanto se vuelve a la rutina, la fuerza del automatismo anterior se impone de nuevo.

Determinar los vicios de uno en este caso es difícil. Seguramente conocemos y hemos aceptado algunos de ellos, otros no tanto. Por otro lado, cada día reforzamos algunos o creamos nuevos vicios. Saber cuáles son es una información muy valiosa para poder ampliar áreas de conocimiento y desarrollo.

¿Cuáles son tus vicios?