domingo, 4 de enero de 2009

Vicios y virtudes

En el tenis, el golpe de revés se le puede dar a una o dos manos. A una mano, normalmente se le da para que vaya más fuerte, como un latigazo. Sin embargo, con una buena coordinación, un revés a dos manos suele ofrecer una mayor colocación de la bola, aunque quizás con pérdida de velocidad. Arancha Sánchez Vicario, hacía del revés a dos manos una de sus mejores armas para el peloteo.

En el frontón es similar. No recuerdo en qué momento empecé a probar el revés a dos manos, pero empecé a aplicarlo para coger las bolas que venían "raspadas", pegadas a la pared... y cogí el vicio, así que ya a todas las bolas de revés les daba a dos manos. De nuevo, no está mal, porque ofrece una colocación difícil con el revés a una mano, y los peloteos son largos y lentos.

En el squash, un juego mucho más rápido y trepidante, se aconseja abandonar el revés a dos manos, porque es demasiado lento y require demasiado movimiento del cuerpo, y usar sólo el revés a una mano. Además, hay muchas bolas a esquina, y siendo que la parte de detrás está tapada, es muy difícil colar las dos manos detrás y atizarle. Así que tengo trabajo doble: dejar de usar el revés a dos manos, y aprender a una mano.

Todos tenemos algún tipo de vicio en la disciplina que sea, en el trabajo, en el deporte, en las relaciones, etc. Son estructuras que nos montamos para poder funcionar. El caso es que, aunque ciertamente son una ayuda para utilizar nuestros recursos de ese momento en aquél entorno de una manera automática (evolutivamente, sin gasto de energía adicional), es también difícil de cambiarlas por una manera mejor de hacer las cosas cuando algo cambia, en uno o en el entorno. Hay que desaprender lo viejo, para aprender lo nuevo. Lo bueno es enemigo de lo mejor.

Hablando de desarrollo personal, autoconocimiento, etc. he oído mucha gente que llegado el momento te dice, "yo es que ya me conozco mucho porque me llevo trabajando desde siempre". Yo mismo lo he dicho varias veces.

Veo que los que somos así, seguramente tenemos muchos vicios cogidos, de los cuales nos será difícil desembarazarnos si queremos hacerlo mejor. En este escenario, es doblemente difícil desarrollar nuevas cosas, o más bien, que permanezcan - en cuanto se vuelve a la rutina, la fuerza del automatismo anterior se impone de nuevo.

Determinar los vicios de uno en este caso es difícil. Seguramente conocemos y hemos aceptado algunos de ellos, otros no tanto. Por otro lado, cada día reforzamos algunos o creamos nuevos vicios. Saber cuáles son es una información muy valiosa para poder ampliar áreas de conocimiento y desarrollo.

¿Cuáles son tus vicios?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Mis vicios?.... ummm....
chupar la sal de las pipas... enredarme largos ratos con los pensamientos.... subrayar y escribir mis libros preferidos hasta haber intimado con el escritor, tomar notas de recuerdos para no olvidarme de algo que normalmente al dia siguiente ya no tiene sentido y las tiro, comerme primero la corteza del pan y luego la miga, olvidarme de casi todo cuando tengo algo que me interesa,
mirarme en los escaparates.... bueno, por hoy ya teneís bastante.

Jeffrey dijo...

Hola.
Gracias por abrirme los ojos.
A mi me ocurre que cuando me encuentro bien, creo que lo tengo todo sabido o que los vicios no me afectan, la vida me pega una leche. Es como si esa torta que me llevo tuviera un mensaje que me dice se más humilde y sigue trabajándote chaval.
Al empezar este año, el tercer curso de formación en Terapia Gestalt, empecé a revivir algunos de los problemas que trabajaba en primero y no entendía cómo esto me podía suceder.
Gracias a esto he podido darme cuenta de cómo los vicios me siguen afectando.
Muy buen artículo. Un saludo

Jeffrey dijo...

Se me olvido decirte.... Yo también creo en el secreto!!!, la película. Leí tu articulo del 19 de septiembre y me ha gustado mucho porque hace poco que ha descubierto el documental y creo en el,jaja.
Un saludo

terapia gestalt dijo...

Anonimo,
El de chupar la sal de las pipas es nuevo para mí, ¿qué tal está?

Jeffrey,
me alegro de haber ayudado. Sí, a mí me pasa parecido. Yo este año empiezo segundo, vamos a ver qué tal.
Respecto del secreto, tampoco puede uno darle mucha bola, como si fuera la panacea. En cuanto lo conviertes en regla la has jodido.

María de Herem dijo...

Yo lo que tengo son esquemas muy viejos que ni siquiera sabía que eran esquemas. Y son condenadamente difíciles de detectar y de corregir. No me gusta la palabra vicio. En el sentido de que es condicionante y una suposición. ¿Son un vicio los pasteles? ¿O es mi abuso de los pasteles lo que puede convertirlos en ello? Ahora bien, mi golpe de revés en pelotas cortas es letal. Me subo con él. Y lo he convertido (o lo había, que ya hace años que no practico el tenis a diario) en mi arma de ataque. Es un golpe a dos manos. Pero siempre que una pelota me sorprende, suelto mi golpe natural de revés, que es a una mano, claro. Bronstein decía: el ajedrez es imaginación. Y uno es en la pista como es en la vida. Ni más ni menos y pese al profesor que le pese. Y eso no es un vicio. Es personalidad. Saludos .~)

terapia gestalt dijo...

María,
me sorprende que cites a David Bronstein. Soy jugador de ajedrez, y claro que lo conozco. Sin embargo yo siempre lo recuerdo por:
"El 90% de un jugador profesional es trabajo, trabajo, trabajo. Sólo el 10% es talento."
Me hizo ver lo importante que es el trabajo continuado, y que puede ser más importante que el talento. Yo siempre lo he visto al revés - cualquiera puede trabajar, pero sólo el talento añade ese punto especial, aquello que le da valor en tanto que explora algo nuevo para la humanidad, una nueva mirada.

Deberíamos echar un partidito de ajedrez, o de tenis :)

Besos y gracias por leer y comentar.