Otra neura que tengo es:
"No sé si me estoy curando, o estoy yendo al revés: es decir, en vez de curarme, estoy perpetuando la enfermedad, diseminándola y aliviándola pero a la vez haciéndola fuerte"
Estoy lleno de dudas en este sentido la verdad.
Lo que pasa es que, cuando uno duda entre varias cosas, y de ellas no queda tranquilo hasta que no elige la más baja, yo puedo llegar muy bajo. Miedo.
"Y tampoco sé con qué me gustaría quedarme, hasta dónde quiero llegar, hasta dónde puedo llegar, con qué me contentaría, si es que con algo."
lunes, 7 de enero de 2008
Despacio para no perder el control
Ayer por la noche tuve este pensamiento:
"Voy despacio, intentando mantener todo bajo control, porque tengo miedo de lo rápido que va mi cabeza, y entonces lo hago para que no se embale y se ponga fuera de control, como me ocurrió en Amsterdam por ejemplo, cuando de tanto embalarse mi cabeza perdió el control."
"Por eso debe ser que ocurre eso, que muchas veces pasa, que cuando destacan de jóvenes/niños, luego se 'echan a perder', se vuelven un poco tontos y tocados del ala."
"Voy despacio, intentando mantener todo bajo control, porque tengo miedo de lo rápido que va mi cabeza, y entonces lo hago para que no se embale y se ponga fuera de control, como me ocurrió en Amsterdam por ejemplo, cuando de tanto embalarse mi cabeza perdió el control."
"Por eso debe ser que ocurre eso, que muchas veces pasa, que cuando destacan de jóvenes/niños, luego se 'echan a perder', se vuelven un poco tontos y tocados del ala."
Miedo al amor
Una compañera de piso de Francia me dijo una vez que yo tenía miedo al amor.
Creo que tenía razón, que dio en el clavo. El amor, tanto el que se me profesa como el que yo profeso, me da miedo. Me da miedo tenerlo, porque es como evidenciar una debilidad, el necesitar a otra persona: es algo que yo no acepto de buen grado, me parece malo. Y así, cuando alguien se enamora de mí de verdad, hasta el fondo, empieza a darme repulsa, ya que alguien así no es quien yo quiero porque eso evidencia su debilidad, y se apoya en mí.
Entendiendo debilidad como imposibilidad de ser responsable de lo suyo y necesitando echar su peso encima del otro, responsabilizar al otro de su felicidad. Que alguien me diga que me quiere mucho, no me agrada nada, me repugna. Si mi ex no me hubiera hecho saber que me quería tanto, ni me hubiera dicho esas cosas tan "bonitas" que me decía, quién sabe lo que hubiera pasado. Pero en fin, ya seríamos otras personas entonces.
Creo que tenía razón, que dio en el clavo. El amor, tanto el que se me profesa como el que yo profeso, me da miedo. Me da miedo tenerlo, porque es como evidenciar una debilidad, el necesitar a otra persona: es algo que yo no acepto de buen grado, me parece malo. Y así, cuando alguien se enamora de mí de verdad, hasta el fondo, empieza a darme repulsa, ya que alguien así no es quien yo quiero porque eso evidencia su debilidad, y se apoya en mí.
Entendiendo debilidad como imposibilidad de ser responsable de lo suyo y necesitando echar su peso encima del otro, responsabilizar al otro de su felicidad. Que alguien me diga que me quiere mucho, no me agrada nada, me repugna. Si mi ex no me hubiera hecho saber que me quería tanto, ni me hubiera dicho esas cosas tan "bonitas" que me decía, quién sabe lo que hubiera pasado. Pero en fin, ya seríamos otras personas entonces.
domingo, 6 de enero de 2008
Gestalt y fe
A veces me parece, que en todo esto de lo que se da en llamar crecimiento personal, búsqueda de uno mismo y demás zarandajas, hay mucho de tener unas consignas e intentar que sean verdad, que se cumplan para uno, intentar creérselas. Autoconvencerse de que es así, y que a fuerza de eso uno se acerque más al ideal espiritual. Cuando nos alejamos de sentir esos preceptos, eso se considera debilidad, problema, algo contra lo que luchar, un indicador de que no estamos iluminados todavía, de que nos falta camino por recorrer.
Esto es, básicamente, buscar la solución en la fe. No se va mucho de otros tipos de fe, salvo en que se utilizan otros preceptos. Pero comparten la necesidad de preceptos. En el caso de la terapia gestalt, los preceptos tienden a los proverbios zen, etc. Cosas a las que recurrir en momentos en los que te has perdido: igualito que la figura de Dios, que siempre está ahí para acompañarte.
A título personal, quizá la fe sea simplemente, una herramienta evolutiva que nos ayuda a los seres humanos en nuestro periplo por esta vida, ya que nos aporta tranquilidad y bienestar al menos momentáneamente. Pero para eso hay que creérselo, y yo le tengo mucho rechazo a la fe por la fe misma, aunque me ayude, porque veo lo que hay detrás: suposiciones, fantasías. La construcción de un mundo imaginario como defensa ante el real.
Vale, sí: ¿y no es esto lo que hacemos todos los días? Quizás mi carácter narcisista sólo acepta la fe construida por mí mismo y no por otros.
Esto es, básicamente, buscar la solución en la fe. No se va mucho de otros tipos de fe, salvo en que se utilizan otros preceptos. Pero comparten la necesidad de preceptos. En el caso de la terapia gestalt, los preceptos tienden a los proverbios zen, etc. Cosas a las que recurrir en momentos en los que te has perdido: igualito que la figura de Dios, que siempre está ahí para acompañarte.
A título personal, quizá la fe sea simplemente, una herramienta evolutiva que nos ayuda a los seres humanos en nuestro periplo por esta vida, ya que nos aporta tranquilidad y bienestar al menos momentáneamente. Pero para eso hay que creérselo, y yo le tengo mucho rechazo a la fe por la fe misma, aunque me ayude, porque veo lo que hay detrás: suposiciones, fantasías. La construcción de un mundo imaginario como defensa ante el real.
Vale, sí: ¿y no es esto lo que hacemos todos los días? Quizás mi carácter narcisista sólo acepta la fe construida por mí mismo y no por otros.
La vagancia y la novedad
Me siento tenso, con ganas de actividad pero sin hacerla, sin saber qué hacer. Tengo ideas pero no cojo ninguna con fuerzas suficientes como para rendirme a ella y hacerla y disfrutarla plenamente.
Creo que si no tuviera que defender ningún estatus, es decir que estuviera limpio de pasado, me lanzaría a esas cosas nuevas, ya que nada me ataría a defender una manera de ser especial, o unas expectativas, propias y ajenas. Es lo que me pasó en Nottingham, de hecho. Reacciono mejor ante situaciones nuevas que ante situaciones conocidas, ya que éstas al ya ser conocidas, no me aportan mucho. Las nuevas en cambio me obligan a estar en el sitio.
Esto me recuerda a Vassily Ivanchuk, un jugador de ajedrez genial, que dice sentirse más creativo cuando juega posiciones en las que todavía no tiene ideas prefijadas, porque son nuevas para él y no vienen de análisis previos. En cambio, en aperturas o sistemas "trillados", no se siente tan libre, ya que tiene prejuicios (juicios previos) a la posición y entonces las ideas no fluyen con libertad.
Creo que si no tuviera que defender ningún estatus, es decir que estuviera limpio de pasado, me lanzaría a esas cosas nuevas, ya que nada me ataría a defender una manera de ser especial, o unas expectativas, propias y ajenas. Es lo que me pasó en Nottingham, de hecho. Reacciono mejor ante situaciones nuevas que ante situaciones conocidas, ya que éstas al ya ser conocidas, no me aportan mucho. Las nuevas en cambio me obligan a estar en el sitio.
Esto me recuerda a Vassily Ivanchuk, un jugador de ajedrez genial, que dice sentirse más creativo cuando juega posiciones en las que todavía no tiene ideas prefijadas, porque son nuevas para él y no vienen de análisis previos. En cambio, en aperturas o sistemas "trillados", no se siente tan libre, ya que tiene prejuicios (juicios previos) a la posición y entonces las ideas no fluyen con libertad.
Quedarse en casa y movil apagado
Ayer no salí, tenía una mezcla entre inapetencia de ver a gente, y inapetencia de salir de casa. Me apetecía más estar leyendo un libro tan tranquilo dejando que el tiempo pase... pero bueno, finalmente no leí nada, sólo me eché a dormir pronto, sobre las 23,30.
Tuve muchos pensamientos, y el fondo autodestructivo sigue ahí. Sí conseguí que no "se me subieran a la cabeza", y que por lo tanto no se me manifestaran físicamente como aceleración del ritmo cardíaco, regomello estomacal, tensión en las articulaciones, etc. Aunque sigo pensando que en realidad, la cura sería que no aparecieran esos pensamientos autodestructivos y negativos, pero en fin, el caso es que están ahí.
Tuve varias "revelaciones" de las cuales no me acuerdo mucho. Pensé en apuntarlas pero me dio pereza. Para relajarme, empecé a tocarme y me masturbé, y me quedé más tranquilo, aunque después como me suele pasar, se me vienen pensamientos a la cabeza, no de culpa, sino de posibilidades futuras... y mi actitud respecto a las mujeres, en general y en particular, mezcladas. Recordar el cuerpo de mi ex e imaginarme acariciándolo, repasando sus curvas con mi mano, me gusta.
En cualquier caso, era como una prueba a mí mismo, para ver si podía soportar el aguantarme, el estar conmigo mismo durante la noche del sábado, cuando se me supone que tendría que estar por ahí. Para que no me llamara nadie a dar el coñazo, apagué el movil. Casi me sentía culpable por hacerlo: ¡no! Debería sentirme orgulloso! Parece como si que, por el hecho de ser un nodo de la superred en la que nos encontramos, le debemos la cortesía de estar siempre "on", siempre conectados. Yo que era detractor del móvil de todas todas... hay que ver como me dejo llevar. ¡Y no quiero!
Esta mañana he estado en la cama hasta las 14,00 es decir que he estado sin levantarme de la cama unas 14 horas. Y no me hubiera levantado. Estaba metido en mis ensoñaciones de todo tipo, semisueños. Quizás desde las once hasta las dos he estado inmerso en ellos, pero en realidad, uno nunca sabe. Ha habido varios sueños, ninguno pesadillas, tenía una sensación endorfínica.
Me han llamado a comer mis padres y me he levantado, aunque, me hubiera quedado en la cama hasta las mil, o al menos hasta que me apeteciera.
Mis ensoñaciones no me estaban generando intranquilidad, sino todo lo contrario, y eso es algo que no me pasa a menudo. Eran fantasías bastante agradables, sin grandes dramas.
Hoy domingo, tengo ganas de hacer algo, quedar con alguien, no sé, algo productivo de alguna manera. Por ejemplo, dar una vuelta con el día espléndido que hace, llamar a gente y quedar a tomar algo, etc. Pero, en fin, aquí estoy frente al ordenador escribiendo. A ver qué hago.
Tuve muchos pensamientos, y el fondo autodestructivo sigue ahí. Sí conseguí que no "se me subieran a la cabeza", y que por lo tanto no se me manifestaran físicamente como aceleración del ritmo cardíaco, regomello estomacal, tensión en las articulaciones, etc. Aunque sigo pensando que en realidad, la cura sería que no aparecieran esos pensamientos autodestructivos y negativos, pero en fin, el caso es que están ahí.
Tuve varias "revelaciones" de las cuales no me acuerdo mucho. Pensé en apuntarlas pero me dio pereza. Para relajarme, empecé a tocarme y me masturbé, y me quedé más tranquilo, aunque después como me suele pasar, se me vienen pensamientos a la cabeza, no de culpa, sino de posibilidades futuras... y mi actitud respecto a las mujeres, en general y en particular, mezcladas. Recordar el cuerpo de mi ex e imaginarme acariciándolo, repasando sus curvas con mi mano, me gusta.
En cualquier caso, era como una prueba a mí mismo, para ver si podía soportar el aguantarme, el estar conmigo mismo durante la noche del sábado, cuando se me supone que tendría que estar por ahí. Para que no me llamara nadie a dar el coñazo, apagué el movil. Casi me sentía culpable por hacerlo: ¡no! Debería sentirme orgulloso! Parece como si que, por el hecho de ser un nodo de la superred en la que nos encontramos, le debemos la cortesía de estar siempre "on", siempre conectados. Yo que era detractor del móvil de todas todas... hay que ver como me dejo llevar. ¡Y no quiero!
Esta mañana he estado en la cama hasta las 14,00 es decir que he estado sin levantarme de la cama unas 14 horas. Y no me hubiera levantado. Estaba metido en mis ensoñaciones de todo tipo, semisueños. Quizás desde las once hasta las dos he estado inmerso en ellos, pero en realidad, uno nunca sabe. Ha habido varios sueños, ninguno pesadillas, tenía una sensación endorfínica.
Me han llamado a comer mis padres y me he levantado, aunque, me hubiera quedado en la cama hasta las mil, o al menos hasta que me apeteciera.
Mis ensoñaciones no me estaban generando intranquilidad, sino todo lo contrario, y eso es algo que no me pasa a menudo. Eran fantasías bastante agradables, sin grandes dramas.
Hoy domingo, tengo ganas de hacer algo, quedar con alguien, no sé, algo productivo de alguna manera. Por ejemplo, dar una vuelta con el día espléndido que hace, llamar a gente y quedar a tomar algo, etc. Pero, en fin, aquí estoy frente al ordenador escribiendo. A ver qué hago.
viernes, 4 de enero de 2008
La introversión y el rival más débil
Hay un comportamiento que yo tengo, y que creo que es propio de personas introvertidas o inestables, que es el de empatizar con el más débil del grupo en el que uno se encuentra.
De tal manera que uno desarrolla una actitud en ese grupo que iguale al menos a la persona aparentemente más introvertida y callada. Es como si se formara un rango de posibles personalidades en lo que a introversión-extroversión se refiere, entre todas las existentes, y de ellas se elige el menor rango, porque es el que menos energía requiere, el que menos necesita "defender" sus opiniones (porque se esconde), sin que le tomen por un bicho raro. Como ya hay otro, yo tengo licencia para ser así también. En otro caso, éste se sentiría violento, y tendería a más extroversión, quizás incluso fingiéndola, para sentirse más integrado, ya que el rango se ha reducido y el mínimo de extroversión ha crecido.
Además, tenderá a darle conversación y encontrará afinidad en el rival más débil. Uno rara vez se sentirá bien en un grupo cuando hay alguno que no se sienta bien: primero los demás, luego él; la necesidad de los demás como medio para eludir la responsabilidad de vivenciarse a sí mismo.
PS. Quizás en otras personalidades se manifieste como superar al rival más fuerte, una especie de competición. Aunque no descarto el elemento competitivo de lo expuesto arriba, competición por ser el más débil.
PS2: Utilizo el término "rival" por la analogía con la frase hecha. Pero, de hecho, no está mal el concepto de velada competitividad (y/o cooperación) que el ego propone.
De tal manera que uno desarrolla una actitud en ese grupo que iguale al menos a la persona aparentemente más introvertida y callada. Es como si se formara un rango de posibles personalidades en lo que a introversión-extroversión se refiere, entre todas las existentes, y de ellas se elige el menor rango, porque es el que menos energía requiere, el que menos necesita "defender" sus opiniones (porque se esconde), sin que le tomen por un bicho raro. Como ya hay otro, yo tengo licencia para ser así también. En otro caso, éste se sentiría violento, y tendería a más extroversión, quizás incluso fingiéndola, para sentirse más integrado, ya que el rango se ha reducido y el mínimo de extroversión ha crecido.
Además, tenderá a darle conversación y encontrará afinidad en el rival más débil. Uno rara vez se sentirá bien en un grupo cuando hay alguno que no se sienta bien: primero los demás, luego él; la necesidad de los demás como medio para eludir la responsabilidad de vivenciarse a sí mismo.
PS. Quizás en otras personalidades se manifieste como superar al rival más fuerte, una especie de competición. Aunque no descarto el elemento competitivo de lo expuesto arriba, competición por ser el más débil.
PS2: Utilizo el término "rival" por la analogía con la frase hecha. Pero, de hecho, no está mal el concepto de velada competitividad (y/o cooperación) que el ego propone.
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