Esta vez no voy a añadir mucho. Simplemente dejaros un genial capítulo de la no menos genial serie Me llamo Earl: el 2x04, "Robo de un gato". Podéis buscarlo por seriesyonkis, seriespepito o, incluso, comprar los dvd originales.
Seguro que cada cual extrae algo interesante. Se admiten comentarios :)
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miércoles, 29 de septiembre de 2010
martes, 22 de junio de 2010
Comisión de la competencia
Está el tema de la competencia muy latente últimamente en mi grupo. Es uno de los temas típicos de grupo, y en el mío no ha salido mucho todavía... a la luz.
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
lunes, 5 de abril de 2010
Todo lo demás
El hombre está en desventaja respecto de la mujer.
El hombre usa la lógica.
La mujer, todo lo demás.
El hombre usa la lógica.
La mujer, todo lo demás.
lunes, 1 de febrero de 2010
Dos semanas en el paro y una sin novia
Después de dos semanas desde que me echaron del trabajo, y una semana desde que publicara los síntomas tras cinco días sin trabajo, y dejar de vernos con mi ex desde hace una semana, hoy ha sido un día raro.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
And so it goes that I never meant to hurt you Couldn’t stay but I never meant to desert you Whole lot a things I just had to work thru Time to heal and restore myself worth too Confrontation of my fears and anxiety Cried a whole lot years I suffered quietly And though it may have taken years I can finally! Tell you that you were always on my mind! |
Y así es que nunca quise hacerte daño No pude quedarme pero nunca quise dejarte tirado Tenía que trabajar un montón de cosas Tiempo para sanarme y restablecerme Confrontar mis miedos y ansiedades Lloré muchos años que sufrí como si nada Y aunque haya tomado años, puedo finalmente! decirte que tu estabas siempre en mi mente |
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
lunes, 2 de noviembre de 2009
El gusto de ser yo
Le estoy encontrando el gusto a esto de ser yo, de ser como soy, de una manera serena y seria, y a la vez humorística. No me tomo tan en serio aunque parece que sí, pero no sé, estoy más sereno. Me ha sentado bien el fin de semana - aunque mientras el finde mismo, no lo tenía tan claro.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Jodido
Estoy jodido.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
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domingo, 23 de agosto de 2009
El día después - tarde
Me voy durmiendo por los sitios.
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
miércoles, 4 de febrero de 2009
To er mundo é... ¡demasiao!
Me ha venido a la cabeza un pensamiento antiguo pero vigente.
Normalmente, en todos los entornos completos no selectivos (un pueblo, una ciudad, etc.) hay un poco de todo. Esto es, habrá unos listos, otros tontos, inventores, drogadictos, padres amantísimos, maltratadores, gente amorosa, otra que exhuda odio, músicos, economistas, gente que trabaja en cadena, policías, panaderos, gente que le encantan los taquillazos, otros preferirán las películas de autor; gente que obtiene su pan mediante duro trabajo honradamente y que está orgullosa de ello, gente que gana su pan robando a otros y que está igualmente orgullosa, gente que se dan pena a sí mismos, otras que sólo a los demás, otros que viven enamorados de sí mismos, otros que viven enamorados de sus gatos, otros nunca pudieron amar.
Y muchos más.
Si cada grupo humano es tan diverso, ¿cómo es que hay gente que quiere gustarle a todo el mundo? ¿O al menos no caerle mal? Somos mendigos a veces de un amor que bien mirado, nadie puede conseguir. Mirado de esta manera esta lucha no tiene sentido.
Por otro lado con esta evidencia de la diferencia existente en un grupo completo, he encontrado (y he aquí el pensamiento) que igualmente, uno no debe desesperarse si no encuentra gente de su calaña en un grupo concreto, no completo. Es decir, es posible que un negro no encuentre gente con quien estar a gusto en una reunión del Ku Klux Klan. Pero no por ello debe desesperar y pensar que como todos los de alrededor le odian debe ser porque algo malo hay ahí. Que es malo ser negro. Simplemente, es un grupo no completo, y como tal produce distorsiones. (En este caso no es completo, porque en el grupo completo faltan, entre otros, los negros con quien este grupo se relaciona). O por ejemplo y en mi caso, cada vez me siento más seguro, menos confluyente, sin pasar mis ideas por el filtro juzgador de los demás, Mis ideas son demasiado políticamente incorrectas, absurdas a veces, raras en general (aunque tambien geniales a ojos de otras personas) como para someterlas al filtro del entorno. Cuando lo he hecho, y lo he hecho mucho durante este tiempo que he escrito este blog, raramente podía articular palabra. Poco podía decir que fuera real. los nervios de que lo que pudiera decir fuera malo (según el juicio) me atascaban mucho, hasta el punto de atascar mis ideas y emociones, en todos los sentidos: el amor, el trabajo, las relaciones, la familia, etc.
Si uno lo piensa, en un grupo completo siempre va a haber gente con quien te lleves bien. Incluso los fascistas, delincuentes, terroristas, oyentes de la Cope, forman sus propios grupos para pasarlo bien a su manera, Dependiendo de cómo seas, vas a tener que buscar mucho o poco. Depende de tu ambiente y tus grupos, tendrás que buscar más o menos. Así que si no encuentras lo que quieres, no desesperes - es cuestión de tener paciencia, y quizás, de moverse hacia otros grupos o ambientes más acordes contigo.
Eso sí, se recomienda conciencia para poder ver y entender lo demás - si no uno está obligado a fusionarse con el grupo para subsistir.
Normalmente, en todos los entornos completos no selectivos (un pueblo, una ciudad, etc.) hay un poco de todo. Esto es, habrá unos listos, otros tontos, inventores, drogadictos, padres amantísimos, maltratadores, gente amorosa, otra que exhuda odio, músicos, economistas, gente que trabaja en cadena, policías, panaderos, gente que le encantan los taquillazos, otros preferirán las películas de autor; gente que obtiene su pan mediante duro trabajo honradamente y que está orgullosa de ello, gente que gana su pan robando a otros y que está igualmente orgullosa, gente que se dan pena a sí mismos, otras que sólo a los demás, otros que viven enamorados de sí mismos, otros que viven enamorados de sus gatos, otros nunca pudieron amar.
Y muchos más.
Si cada grupo humano es tan diverso, ¿cómo es que hay gente que quiere gustarle a todo el mundo? ¿O al menos no caerle mal? Somos mendigos a veces de un amor que bien mirado, nadie puede conseguir. Mirado de esta manera esta lucha no tiene sentido.
Por otro lado con esta evidencia de la diferencia existente en un grupo completo, he encontrado (y he aquí el pensamiento) que igualmente, uno no debe desesperarse si no encuentra gente de su calaña en un grupo concreto, no completo. Es decir, es posible que un negro no encuentre gente con quien estar a gusto en una reunión del Ku Klux Klan. Pero no por ello debe desesperar y pensar que como todos los de alrededor le odian debe ser porque algo malo hay ahí. Que es malo ser negro. Simplemente, es un grupo no completo, y como tal produce distorsiones. (En este caso no es completo, porque en el grupo completo faltan, entre otros, los negros con quien este grupo se relaciona). O por ejemplo y en mi caso, cada vez me siento más seguro, menos confluyente, sin pasar mis ideas por el filtro juzgador de los demás, Mis ideas son demasiado políticamente incorrectas, absurdas a veces, raras en general (aunque tambien geniales a ojos de otras personas) como para someterlas al filtro del entorno. Cuando lo he hecho, y lo he hecho mucho durante este tiempo que he escrito este blog, raramente podía articular palabra. Poco podía decir que fuera real. los nervios de que lo que pudiera decir fuera malo (según el juicio) me atascaban mucho, hasta el punto de atascar mis ideas y emociones, en todos los sentidos: el amor, el trabajo, las relaciones, la familia, etc.
Si uno lo piensa, en un grupo completo siempre va a haber gente con quien te lleves bien. Incluso los fascistas, delincuentes, terroristas, oyentes de la Cope, forman sus propios grupos para pasarlo bien a su manera, Dependiendo de cómo seas, vas a tener que buscar mucho o poco. Depende de tu ambiente y tus grupos, tendrás que buscar más o menos. Así que si no encuentras lo que quieres, no desesperes - es cuestión de tener paciencia, y quizás, de moverse hacia otros grupos o ambientes más acordes contigo.
Eso sí, se recomienda conciencia para poder ver y entender lo demás - si no uno está obligado a fusionarse con el grupo para subsistir.
jueves, 21 de febrero de 2008
Amor y entendimiento
¿Por qué exigir a tu pareja que te entienda?
No nos entendemos ni nosotros mismos, ¿cómo podemos exigirle a otra persona que lo haga?
Si te quiere de verdad aun sin entenderte, ¿qué mas da que no te termine de entender? ¿No es suficiente muestra de amor, el que sin entenderte te siga queriendo?
Es más bien muestra de fe, pero es que el amor tiene mucho de fe en el otro. Por eso, cuanto más racional es la persona, más difícil le es amar. ¿Están estos conceptos en contraposición?
No nos entendemos ni nosotros mismos, ¿cómo podemos exigirle a otra persona que lo haga?
Si te quiere de verdad aun sin entenderte, ¿qué mas da que no te termine de entender? ¿No es suficiente muestra de amor, el que sin entenderte te siga queriendo?
Es más bien muestra de fe, pero es que el amor tiene mucho de fe en el otro. Por eso, cuanto más racional es la persona, más difícil le es amar. ¿Están estos conceptos en contraposición?
viernes, 8 de febrero de 2008
Sacrificio
Me pasa que muchas veces busco razones para hacer las cosas en otros, en los demás, no en mí.
Por ejemplo, la más recurrente es la pareja: típico caso "lucharía hasta la extenuación por ella, mucho más de lo que lo haría por mí".
Pero cuando se da aquí, es muy probable que se de en muchos otros momentos. ¿Nos ocurría esto con nuestra madre? Aceptamos normalmente lo que ella nos dice, por no hacerla rabiar, aunque guardemos nuestros resquemores y tal pero, por lo que sea, lo suyo suele prevalecer? ¿Nos autojustificamos sus decisiones, ya que "ella sabe más de la vida"? ¿Sus opiniones vienen todavía con el tinte de veraces, aunque no lo queramos reconocer?
Estos comportamientos son caldo de cultivo de a posteriori, no tener claros los propios deseos. Necesito que alguien decida por mí, tener una razón externa para hacer las cosas. Ya que, simplemente, mi bien por sí mismo no me parece suficiente razón. Desconexión de los propios deseos. Qué bueno es el sacrificio que estoy haciendo por tí y qué orgulloso me siento... pero es que en realidad, te estoy utilizando para ayudarte con mi sacrificio. Yo estaría perdido si no te tuviera a tí, al objeto al que dirijo mis sacrificios que me dan esa sensación de orgullo y elevación, a partir del cual me permito disfrutar porque ahora me lo merezco. El sacrificio como no asunción de la responsabilidad de uno.
¿De quién y para quién es el sacrificio?
Por ejemplo, la más recurrente es la pareja: típico caso "lucharía hasta la extenuación por ella, mucho más de lo que lo haría por mí".
Pero cuando se da aquí, es muy probable que se de en muchos otros momentos. ¿Nos ocurría esto con nuestra madre? Aceptamos normalmente lo que ella nos dice, por no hacerla rabiar, aunque guardemos nuestros resquemores y tal pero, por lo que sea, lo suyo suele prevalecer? ¿Nos autojustificamos sus decisiones, ya que "ella sabe más de la vida"? ¿Sus opiniones vienen todavía con el tinte de veraces, aunque no lo queramos reconocer?
Estos comportamientos son caldo de cultivo de a posteriori, no tener claros los propios deseos. Necesito que alguien decida por mí, tener una razón externa para hacer las cosas. Ya que, simplemente, mi bien por sí mismo no me parece suficiente razón. Desconexión de los propios deseos. Qué bueno es el sacrificio que estoy haciendo por tí y qué orgulloso me siento... pero es que en realidad, te estoy utilizando para ayudarte con mi sacrificio. Yo estaría perdido si no te tuviera a tí, al objeto al que dirijo mis sacrificios que me dan esa sensación de orgullo y elevación, a partir del cual me permito disfrutar porque ahora me lo merezco. El sacrificio como no asunción de la responsabilidad de uno.
¿De quién y para quién es el sacrificio?
lunes, 4 de febrero de 2008
Dependencia y responsabilidad
Tengo la tendencia a depender de otra persona.
¡Coño!
Una tendencia que creía no tener ni haber tenido, de siempre he sido muy independiente para todo... y en cambio ahora pienso mucho en eso de la pareja, en qué quiero yo de mi vida, y en la sensación de que lo que estoy buscando ahora es una pareja que sea buena persona con la que pueda vivir lo que me queda de vida(venga va!), y hacerla feliz. Y a la vez todo esto me da miedo.
Porque tengo la sensación de que esto es porque estoy perdido y busco una salida en otros y no en mi. No sé lo que quiero, me cuesta horrores tomar decisiones y pasos hacia adelante. Espero que otros los tomen por mí y yo, arrastrado, decidir si me quiero dejar arrastrar o no, que normalmente es que sí porque quiero hacer eso o tomar ese paso, pero dando la responsabilidad en el otro. Odio eso.
¡Coño!
Una tendencia que creía no tener ni haber tenido, de siempre he sido muy independiente para todo... y en cambio ahora pienso mucho en eso de la pareja, en qué quiero yo de mi vida, y en la sensación de que lo que estoy buscando ahora es una pareja que sea buena persona con la que pueda vivir lo que me queda de vida(venga va!), y hacerla feliz. Y a la vez todo esto me da miedo.
Porque tengo la sensación de que esto es porque estoy perdido y busco una salida en otros y no en mi. No sé lo que quiero, me cuesta horrores tomar decisiones y pasos hacia adelante. Espero que otros los tomen por mí y yo, arrastrado, decidir si me quiero dejar arrastrar o no, que normalmente es que sí porque quiero hacer eso o tomar ese paso, pero dando la responsabilidad en el otro. Odio eso.
domingo, 3 de febrero de 2008
Mucho movimiento
Ahora mismo me siento más calmado.
No con todas en mi mano, y quizás no tan suelto o relajado, pero sí mas calmado.
Ayer y hoy han sido dos días tremendos. Yo que me quejaba de no tener muchos estímulos (o, bueno, que es una de las cosas que facilitan salir de la depresión). Pues bien, ayer fui a unos carnavales de un pueblo de montaña, que son muy renombrados, con un amigo, su ex y otra amiga. Bueno, no es que hubiera ningún tipo de "nada" pero vaya, aunque la amiga tiene novio, la verdad que me ponía. Es del tipo dicharachero-energético, y yo tiendo a ser arrastrado (para bien o para mal) por estos caracteres si no lo intento evitar.
Después, llegar a casa, cenar y salir por ahí. No tenía el cuerpo para mucha jota en el momento de salir, pero bueno... fui cogiendo el ritmillo. Además tuve una conversación muy interesante sobre la evolución del Homo Sapiens, Neardenthal, Erectus, etc. Básicamente hablábamos de cómo fue posible el "clic" que hizo que la especie humana se expandiera en pocos miles de años después de haberse quedado tecnológicamente estancados antes, durante varios miles de años más. Hacía tiempo que no me metía en una conversación de ese tipo y que no me aburriera a los cinco minutos. Así que me gustó.
Luego salimos a los pubs, y me encontré con un amigo, que no nos vemos mucho pero nos tenemos un cariño y respeto especial. Le comenté que yo andaba mirando de coger un piso, y él me comentó que estaba buscando un compañero de piso para coger uno entre dos; así que quedamos en coger uno entre los dos y a ver qué tal. Un movimiento que se venía fraguando, mascando, y que por fin parece que cristaliza.
Allí conocí y me enrollé con una chica muy maja, 5% hablar 95% besuqueo. Nos sentíamos muy bien besándonos, nos cerraron el bar tras hora y media(digo yo, no sé) de besuqueo y magreo. Cuando beso, lo hago muy delicadamente, me pongo mucho por la tarea... no sé por qué, pero mis novias anteriores se enamoraron de mí muchísimo... me está dando miedo de ir repitiendo patrones. Ya sabéis lo que se dice, que tendemos a repetir los patrones de relaciones anteriores, porque los conocemos, aunque aparentemente sea "hacer los mismos errores". Espero esta vez dejarme dar y recibir de manera no egoica, porque estas cosas, me refuerzan el ego y entonces me parece que estoy por encima del bien y del mal, lo que me pasó con mis dos relaciones anteriores (adoración por su parte, endiosamiento por la mía).
Terminamos muy tarde, y como no había manera humana de coger un taxi, tuve que coger un autobús que no me venía muy bien, y que aún me dejaba 20 minutos de patear. Total, que dormí dos horas o menos porque tenía partida al otro día, es decir hoy, a las diez de la mañana... hale, pues venga a la actividad intelectual; si bien mi cuerpo parecía castigado pero resistiendo, mi mente por la tarde se ha dado al autocastigo. Tanto por mi comportamiento con la chica, de repetir patrones, dejarme llevar, etc. y de disparárseme aceleraciones de corazón de pensar en eso, en entrar en repetir lo mismo, porque ya no me fío de mí mismo, no confío en eso de "si va mal, ya cortaremos" porque sé que soy muy sensible y además antepongo al otro y la relación con facilidad. Me cuesta tener contacto conmigo mismo, así que no sé qué hacer. Y pensar en si quiero o no tener una relación y de qué tipo... etc. Y también con lo del piso: si resulta que estoy loco, y mi compañero se entera, se enterará todo el mundo y nadie querrá contratar a un trabajador loco... además de que, no sé qué tal saldrá, si estaré a la altura de la ocasión... cosas de esas.
Estaba bastante mal por la tarde, al irme a dormir. Y al levantarme de la siesta. Me he dormido pero con regomello e ideas autodestructivas. He hablado con mi padre de esto, cosa que me cuesta mucho, el hablar de nada íntimo con mi padre. Lo he hecho de manera tangencial, de refilón en muchos aspectos, pero ha estado bien y me he sentido mejor. En parte al oírle a él decirme sus cosas, qué le parece. Como por ejemplo lo de que algunos pensamientos le desatan aceleraciones en el corazón. Y un sueño que me ha contado. Aunque tenemos mucha distancia entre nosotros, y aunque por otra parte en temas de comportamiento somos muy parecidos, lo he sentido más cercano, más persona, me ha gustado eso. Es que a veces me parece que tengo robots en casa.
Le he comentado un poco todos estos temas. Que también es una cosa que no suelo hacer... ni con él ni con mi madre por ejemplo. En parte, siento que es como depender de ellos, como si yo no me supiera sacar las castañas del fuego. Y no me gusta eso. Pero en el fondo, no es más que ayuda que yo tengo ahí y que me empeño en no querer utilizar. Tengo miedo de caer en la red de la dependencia de los padres, de escudarme, refugiarme en ellos y no salir de ahí. Por ejemplo no salir de casa de mis padres hasta los 40, y más neurótico que nunca.
No con todas en mi mano, y quizás no tan suelto o relajado, pero sí mas calmado.
Ayer y hoy han sido dos días tremendos. Yo que me quejaba de no tener muchos estímulos (o, bueno, que es una de las cosas que facilitan salir de la depresión). Pues bien, ayer fui a unos carnavales de un pueblo de montaña, que son muy renombrados, con un amigo, su ex y otra amiga. Bueno, no es que hubiera ningún tipo de "nada" pero vaya, aunque la amiga tiene novio, la verdad que me ponía. Es del tipo dicharachero-energético, y yo tiendo a ser arrastrado (para bien o para mal) por estos caracteres si no lo intento evitar.
Después, llegar a casa, cenar y salir por ahí. No tenía el cuerpo para mucha jota en el momento de salir, pero bueno... fui cogiendo el ritmillo. Además tuve una conversación muy interesante sobre la evolución del Homo Sapiens, Neardenthal, Erectus, etc. Básicamente hablábamos de cómo fue posible el "clic" que hizo que la especie humana se expandiera en pocos miles de años después de haberse quedado tecnológicamente estancados antes, durante varios miles de años más. Hacía tiempo que no me metía en una conversación de ese tipo y que no me aburriera a los cinco minutos. Así que me gustó.
Luego salimos a los pubs, y me encontré con un amigo, que no nos vemos mucho pero nos tenemos un cariño y respeto especial. Le comenté que yo andaba mirando de coger un piso, y él me comentó que estaba buscando un compañero de piso para coger uno entre dos; así que quedamos en coger uno entre los dos y a ver qué tal. Un movimiento que se venía fraguando, mascando, y que por fin parece que cristaliza.
Allí conocí y me enrollé con una chica muy maja, 5% hablar 95% besuqueo. Nos sentíamos muy bien besándonos, nos cerraron el bar tras hora y media(digo yo, no sé) de besuqueo y magreo. Cuando beso, lo hago muy delicadamente, me pongo mucho por la tarea... no sé por qué, pero mis novias anteriores se enamoraron de mí muchísimo... me está dando miedo de ir repitiendo patrones. Ya sabéis lo que se dice, que tendemos a repetir los patrones de relaciones anteriores, porque los conocemos, aunque aparentemente sea "hacer los mismos errores". Espero esta vez dejarme dar y recibir de manera no egoica, porque estas cosas, me refuerzan el ego y entonces me parece que estoy por encima del bien y del mal, lo que me pasó con mis dos relaciones anteriores (adoración por su parte, endiosamiento por la mía).
Terminamos muy tarde, y como no había manera humana de coger un taxi, tuve que coger un autobús que no me venía muy bien, y que aún me dejaba 20 minutos de patear. Total, que dormí dos horas o menos porque tenía partida al otro día, es decir hoy, a las diez de la mañana... hale, pues venga a la actividad intelectual; si bien mi cuerpo parecía castigado pero resistiendo, mi mente por la tarde se ha dado al autocastigo. Tanto por mi comportamiento con la chica, de repetir patrones, dejarme llevar, etc. y de disparárseme aceleraciones de corazón de pensar en eso, en entrar en repetir lo mismo, porque ya no me fío de mí mismo, no confío en eso de "si va mal, ya cortaremos" porque sé que soy muy sensible y además antepongo al otro y la relación con facilidad. Me cuesta tener contacto conmigo mismo, así que no sé qué hacer. Y pensar en si quiero o no tener una relación y de qué tipo... etc. Y también con lo del piso: si resulta que estoy loco, y mi compañero se entera, se enterará todo el mundo y nadie querrá contratar a un trabajador loco... además de que, no sé qué tal saldrá, si estaré a la altura de la ocasión... cosas de esas.
Estaba bastante mal por la tarde, al irme a dormir. Y al levantarme de la siesta. Me he dormido pero con regomello e ideas autodestructivas. He hablado con mi padre de esto, cosa que me cuesta mucho, el hablar de nada íntimo con mi padre. Lo he hecho de manera tangencial, de refilón en muchos aspectos, pero ha estado bien y me he sentido mejor. En parte al oírle a él decirme sus cosas, qué le parece. Como por ejemplo lo de que algunos pensamientos le desatan aceleraciones en el corazón. Y un sueño que me ha contado. Aunque tenemos mucha distancia entre nosotros, y aunque por otra parte en temas de comportamiento somos muy parecidos, lo he sentido más cercano, más persona, me ha gustado eso. Es que a veces me parece que tengo robots en casa.
Le he comentado un poco todos estos temas. Que también es una cosa que no suelo hacer... ni con él ni con mi madre por ejemplo. En parte, siento que es como depender de ellos, como si yo no me supiera sacar las castañas del fuego. Y no me gusta eso. Pero en el fondo, no es más que ayuda que yo tengo ahí y que me empeño en no querer utilizar. Tengo miedo de caer en la red de la dependencia de los padres, de escudarme, refugiarme en ellos y no salir de ahí. Por ejemplo no salir de casa de mis padres hasta los 40, y más neurótico que nunca.
martes, 1 de enero de 2008
Entender al otro
¿Por qué necesitamos entender al otro? Yo sí tengo esta necesidad cuando tengo una relación: entender por qué el otro me quiere, qué es lo que le gusta de mí. Si no lo entiendo, no estoy tranquilo.
Pero en realidad, ¿qué sentido tiene centrarse en eso? ¿qué
gano sabiéndolo? Me deja más tranquilo, pero a la vez me imposibilita el disfrutar del mero hecho de ser querido. Es un obstáculo, lo sé. Pero me sale instintivamente.
PD. Digo instintivamente, y no automáticamente, porque creo que sí viene del instinto de saber, controlar lo de alrededor.
Pero en realidad, ¿qué sentido tiene centrarse en eso? ¿qué
gano sabiéndolo? Me deja más tranquilo, pero a la vez me imposibilita el disfrutar del mero hecho de ser querido. Es un obstáculo, lo sé. Pero me sale instintivamente.
PD. Digo instintivamente, y no automáticamente, porque creo que sí viene del instinto de saber, controlar lo de alrededor.
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