Me acaricias con tu silencio y con tu espera
con un abrazo laberíntico que me deja perderme
en él.
Y lo recorro sin preguntar, sin saber si está bien
o está mal.
Y sin necesidad de saber, el espacio entre nosotros
está bien.
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jueves, 29 de agosto de 2013
miércoles, 15 de mayo de 2013
Dame una oportunidad - Abba - traducción Take a Chance on me
De algún modo, ABBA trajo a la literatura de canciones la posición desesperada de las mujeres, algo que, por lo general, se reserva a los varones. Los hombres, que quitándose la vergüenza y en arrebatos de sinceridad, son capaces de admitir que están desesperados por pillar. Lo cual hace a las mujeres poderosas, ya que así se arrogan la facultad de elegir el borracho que menos les desagrade.
Siempre me ha llamado la atención la letra de "Take a chance on me", la famosa canción de Abba. Parece la voz de las murciélagos, o de aquellos que están esperando a que una pareja se pelee para ponerse bajo los focos. Las letras de Abba, tanto en esta canción, como en "Gimme! Gimme! Gimme(a man after midnight)" y en otras, dignifican esta posición femenina de asunción de la desesperación por la soledad.
Esta canción es la insistencia ciega y la posesión. Tras darse cuenta de que, cierto, no soy de las guapas, lo compenso con lo pesada que soy. Así se han conseguido, creo, la mayoría de matrimonios. Tú déjame estar a tu lado y yo decido por ti. Tengo tantas cosas que hacer contigo, he vivido todo en mi mente.
A mí es que me agobia mogollón, vaya.
Y a la vez me transmite una ternura y comprensión profunda, como si pruebas un vino que no te termina de gustar, pero que notas que tiene una gran pureza. Debe ser eso lo que engancha a las parejas, el reconocer el sabor de ese vino particular, que sólo pruebas tú, y que aunque a veces no te gusta, es el sabor de lo conocido y de lo inalterable, de lo tuyo.
En algún punto de nuestra alma, saber que algo no va a cambiar nos reconforta.
Al menos, a los viejos.
O a los que no tienen trabajo fijo.
Si cambias de idea, soy la primera en la lista.
Todavía estoy libre.
Dame una oportunidad.
Si me necesitas, dímelo y voy.
Si no tienes donde ir, si te sientes mal.
Si estás solo cuando las guapas se han dado el piro, cariño, aquí estoy yo.
Lo haré lo mejor que pueda, no te miento. Si me haces la prueba, si me dejas intentarlo.
Dame una oportunidad, es todo lo que pido.
Podemos ir a bailar, a pasear, mientras estemos juntos.
Escucharemos música, quizá sólo hablar, conocerte mejor.
Porque tengo tantas cosas que quiero hacer,
cuando sueño que estoy junto a ti es mágico.
Quieres que lo deje estar, tienes miedo de tener una relación,
pero creo que sabes que yo no me voy a bajar del burro.
Tómate el tiempo que quieras, no tengo prisa. Sé que te conseguiré.
No me quieres hacer daño... no te preocupes, no voy a dejarte. Déjame que te diga que mi amor es tan fuerte que perdurará cuando las cosas vayan de culo y cuesta abajo.
Dices que pierdo el tiempo pero no te puedo sacar de mi mente. Ni pensarlo, no voy a pasar de ti porque te quiero mogollón y medio.
Siempre me ha llamado la atención la letra de "Take a chance on me", la famosa canción de Abba. Parece la voz de las murciélagos, o de aquellos que están esperando a que una pareja se pelee para ponerse bajo los focos. Las letras de Abba, tanto en esta canción, como en "Gimme! Gimme! Gimme(a man after midnight)" y en otras, dignifican esta posición femenina de asunción de la desesperación por la soledad.
Esta canción es la insistencia ciega y la posesión. Tras darse cuenta de que, cierto, no soy de las guapas, lo compenso con lo pesada que soy. Así se han conseguido, creo, la mayoría de matrimonios. Tú déjame estar a tu lado y yo decido por ti. Tengo tantas cosas que hacer contigo, he vivido todo en mi mente.
A mí es que me agobia mogollón, vaya.
Y a la vez me transmite una ternura y comprensión profunda, como si pruebas un vino que no te termina de gustar, pero que notas que tiene una gran pureza. Debe ser eso lo que engancha a las parejas, el reconocer el sabor de ese vino particular, que sólo pruebas tú, y que aunque a veces no te gusta, es el sabor de lo conocido y de lo inalterable, de lo tuyo.
En algún punto de nuestra alma, saber que algo no va a cambiar nos reconforta.
Al menos, a los viejos.
O a los que no tienen trabajo fijo.
Dame una oportunidad
Si cambias de idea, soy la primera en la lista.
Todavía estoy libre.
Dame una oportunidad.
Si me necesitas, dímelo y voy.
Si no tienes donde ir, si te sientes mal.
Si estás solo cuando las guapas se han dado el piro, cariño, aquí estoy yo.
Lo haré lo mejor que pueda, no te miento. Si me haces la prueba, si me dejas intentarlo.
Dame una oportunidad, es todo lo que pido.
Podemos ir a bailar, a pasear, mientras estemos juntos.
Escucharemos música, quizá sólo hablar, conocerte mejor.
Porque tengo tantas cosas que quiero hacer,
cuando sueño que estoy junto a ti es mágico.
Quieres que lo deje estar, tienes miedo de tener una relación,
pero creo que sabes que yo no me voy a bajar del burro.
Tómate el tiempo que quieras, no tengo prisa. Sé que te conseguiré.
No me quieres hacer daño... no te preocupes, no voy a dejarte. Déjame que te diga que mi amor es tan fuerte que perdurará cuando las cosas vayan de culo y cuesta abajo.
Dices que pierdo el tiempo pero no te puedo sacar de mi mente. Ni pensarlo, no voy a pasar de ti porque te quiero mogollón y medio.
martes, 23 de abril de 2013
Kiva: Ateos y agnósticos ayudando más que cristianos
A menudo he leído por diversidad de sitios, o escuchado en charlas coloquiales, argumentar que gracias a la religión (por lo que nos toca en España, la Católica, Apostólica y Romana) se lleva a cabo muchísima labor humanitaria, que de otro modo no se haría. Es decir, que justifican la existencia y sobre todo, la inversión en la Iglesia, por toda esta labor humanitaria. Estamos hablando, por ejemplo de Cáritas Diocesana, los Hospicios de huérfanos, y tantos otros.
Sin dejar de ser cierto que se realiza esta labor, y que se realiza basada en principios religiosos de bondad, altruismo, etc., a la vez, de alguna manera, la Iglesia se arroga esta propiedad, y se preocupa de enviar mensajes de miedo ante un mundo no gobernado por la religión.
Puesto de otro modo: se piensa que los ateos son unos egoístas. Que el que no es creyente, es un egoísta que mataría a su madre por un plato de lentejas (aunque como las lentejas de una madre... pero ese es otro tema). Pero que, por supuesto, no tendría un estímulo moral para ayudar a los demás.
Se estima que se ayuda, entonces, por imperativo religioso. O cuando no por recompensa: por la recompensa de posteriormente ir al cielo (o no ir al infierno).
Sin embargo, la forma de ayudar laica está totalmente desprovista de este tipo de artificios: uno ayuda por el propio hecho de ayudar. Porque se siente mejor por ello. Y no por ningún tipo de obligación impuesta. En este sentido me parece una manera más limpia de ayudar - sin desmerecer ningún tipo de acción altruista, por supuesto.
El hecho es que hay miles y miles de ONG laicas. Es decir: cuando la gente se libera del yugo de la religión, no se vuelven demonios con tridentes puntiagudos que van pinchando a indigentes por las calles, no: se mantiene la misma necesidad de ayudar, básica en el ser humano como animal social que es. Y se lleva a cabo, sin artificios de este tipo.
No sé si conocéis Kiva, un sitio web sin ánimo de lucro para hacer posible los microcréditos entre particulares, conectando gente que quiere prestar dinero a otra gente que lo necesita sobre todo en países en vías de desarrollo o en manifiesta falta del mismo. Un mecanismo que facilita aquella enseñanza cristiana de "no le des peces al hambriento: enséñale a pescar".
Se trata, por poner un ejemplo, Camila Isabel de Santo Domingo de los Tsáchilas necesita una inversión inicial para poner un negocio de venta de ropa. O de que el grupo Kotankègnè de diez mujeres en Ouolobougouni, Mali, quieren dinero para comprar leche para vender.
Bueno, pues en este sitio web de buenos samaritanos, resulta que el grupo que más ha puesto dinero es, de largo, el grupo llamado: "Ateos, Agnósticos, Escépticos, Librepensadores, Humanistas Seculares y No-religiosos". Ha donado, en el total de tiempo desde que Kiva existe, la friolera de casi once millones de dólares. El segundo grupo es "Cristianos" (vale la pena notar que incluye tanto católicos como protestantes, evangélicos y otro tipo de cristianos), que ha donado casi siete millones de dólares, a día de hoy.
Aquí queda, como evidencia de que el típico pensamiento de que "un mundo de non-believers nos llevará a la ruina". De hecho, estamos gobernados a nivel mundial por creyentes, que permiten, contra los principios de sus propias religiones, las tremendas inequidades existentes entre miles de millones de personas en el planeta.
PD. Perdón por lo sensacionalista del titular y lo ligero del análisis :)
lunes, 8 de abril de 2013
Marea baja
Bajo la lluvia, reencuentro con una persona que fue importante en mi vida. Más importante en la fantasía mental que en la realidad corporal, pero como yo vivo bastante en la mente y la fantasía, esto tiene mucha importancia para mí.
Me transmite alegría, armonía y serenidad. Sintonía. Paz, no sólo alivio. Aunque reconozco que en el camino a encontrarnos, me puse tan nervioso que me castañeteaban los dientes y tenía numerosos tics nerviosos... bueno, también hacía frío y estaba cambiando en diez minutos de un entorno mental a otro, y todo ello en un entorno de cambio. Demasiado cambio para una persona como yo, que detesta la rutina pero a quien la mente se le dispara con las novedades.
Vivimos bastante lejos, así que aunque le veo esporádicamente, cuando nos vemos me enriquece. Me hace ver una forma de ser que me gusta y que no la tengo muy cercana, no tengo muchos modelos parecidos a los que agarrarme. Somos retorcidos pero sosegados, activos mentalmente y, aunque tenemos un punto oscuro, quizá yo más que ella, sabemos de la conveniencia de la luz.
Supongo que las verdades que son, por mucho que uno las quiera ocultar o no terminar de creérselas, van saliendo a la superficie cuando la marea baja.
Toda esta literatura del lamento, cómo me gustaría saber que procesos similares no me echan atrás.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Me llamo Earl - Robo de un gato (2x04)
Esta vez no voy a añadir mucho. Simplemente dejaros un genial capítulo de la no menos genial serie Me llamo Earl: el 2x04, "Robo de un gato". Podéis buscarlo por seriesyonkis, seriespepito o, incluso, comprar los dvd originales.
Seguro que cada cual extrae algo interesante. Se admiten comentarios :)
Seguro que cada cual extrae algo interesante. Se admiten comentarios :)
lunes, 31 de mayo de 2010
Mentiras bonitas, verdades feas
Este fin de semana, ha sido bastante revelador.
Me encuentro con fuerza espiritual (todavía no sé que es eso, pero voy a usar la palabra. Estoy empezando a pensar que significa "todo aquello que no sé cómo nombrar"). Y a la vez, como es típico en mí, con cierta duda. Y a la vez, como es atípico en mí, en una grata alegría de ser y estar presente.
Me siento cada vez más cerca de la Comprensión. Ay, qué poco me gusta elevar nombres comunes a la categoría de propios. Sin embargo un nombre propio es sólo uno, y un nombre común nombra a muchas instancias. Será por eso que, en alemán, los nombres comunes también van con mayúscula. Como Gestalt.
Voy entendiendo, a la vez que voy experimentando. Uniendo las dos cosas, y un sentido crítico que espero no me abandone y que me mantiene unido a la tierra y a la ecuanimidad (uno de los antídotos a la fijación que por mi eneatipo más necesito), puedo entender también el para qué.
¿Para qué nos sirve la filosofía?
¿Para qué nos sirve la fe?
¿Para qué nos sirve la religión?
¿Cuál es la importancia de la verdad?
¿Es una verdad compartida por muchos mejor que una compartida por uno? ¿Cuál es el valor y el uso de la tradición?
¿Qué necesidad estamos intentando satisfacer adentrándonos en un camino espiritual?
...
¿Qué prefieres: una mentira bonita o una verdad fea?
Me encuentro con fuerza espiritual (todavía no sé que es eso, pero voy a usar la palabra. Estoy empezando a pensar que significa "todo aquello que no sé cómo nombrar"). Y a la vez, como es típico en mí, con cierta duda. Y a la vez, como es atípico en mí, en una grata alegría de ser y estar presente.
Me siento cada vez más cerca de la Comprensión. Ay, qué poco me gusta elevar nombres comunes a la categoría de propios. Sin embargo un nombre propio es sólo uno, y un nombre común nombra a muchas instancias. Será por eso que, en alemán, los nombres comunes también van con mayúscula. Como Gestalt.
Voy entendiendo, a la vez que voy experimentando. Uniendo las dos cosas, y un sentido crítico que espero no me abandone y que me mantiene unido a la tierra y a la ecuanimidad (uno de los antídotos a la fijación que por mi eneatipo más necesito), puedo entender también el para qué.
¿Para qué nos sirve la filosofía?
¿Para qué nos sirve la fe?
¿Para qué nos sirve la religión?
¿Cuál es la importancia de la verdad?
¿Es una verdad compartida por muchos mejor que una compartida por uno? ¿Cuál es el valor y el uso de la tradición?
¿Qué necesidad estamos intentando satisfacer adentrándonos en un camino espiritual?
...
¿Qué prefieres: una mentira bonita o una verdad fea?
martes, 20 de abril de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Dos semanas en el paro y una sin novia
Después de dos semanas desde que me echaron del trabajo, y una semana desde que publicara los síntomas tras cinco días sin trabajo, y dejar de vernos con mi ex desde hace una semana, hoy ha sido un día raro.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
And so it goes that I never meant to hurt you Couldn’t stay but I never meant to desert you Whole lot a things I just had to work thru Time to heal and restore myself worth too Confrontation of my fears and anxiety Cried a whole lot years I suffered quietly And though it may have taken years I can finally! Tell you that you were always on my mind! |
Y así es que nunca quise hacerte daño No pude quedarme pero nunca quise dejarte tirado Tenía que trabajar un montón de cosas Tiempo para sanarme y restablecerme Confrontar mis miedos y ansiedades Lloré muchos años que sufrí como si nada Y aunque haya tomado años, puedo finalmente! decirte que tu estabas siempre en mi mente |
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
jueves, 28 de enero de 2010
Miel y limon
Tras unos días de descanso, esta tarde que he quedado con un amigo. Hemos estado hablando de muchas cosas, y entre ellas también de mujeres. Hemos hablado de ellas bien poco, pero profundo y claro. Para qué más.
Hablábamos de la madurez, y lo que se agradece. Ese dejar hacer de la mujer madura, de no agobiar ni dar mal - sino poner las cosas claras sobre la mesa, sean las que sean y aceptarlas tal cual son, y obrar en consecuencia. Mi amigo sale con una mujer 6 años mayor que él, y está encantado. La naturaleza además, tal como están puestas las edades de madurez sexual, parece proponerlo así, pero nos empeñamos en pasar de la naturaleza, y así nos va.
Al volver a casa sentí de nuevo ese vacío de tristeza. Me acordaba de ella, de cuando me escuchaba profundamente, de cuando me regaló una brújula para que encontrara mi camino... y tantas otras cosas. Es adorable, pero lo que me viene es la tristeza de no poder corresponder su amor. Me he sentido culpable por esto.
Espero no endurecerme demasiado. Pienso en cómo estará ella, y aunque querría hablar con ella creo que es mejor así. Seguramente ambos tenemos cierto respeto a hablar con el otro. Y está bien así. Necesitamos curarnos.
Hablábamos de la madurez, y lo que se agradece. Ese dejar hacer de la mujer madura, de no agobiar ni dar mal - sino poner las cosas claras sobre la mesa, sean las que sean y aceptarlas tal cual son, y obrar en consecuencia. Mi amigo sale con una mujer 6 años mayor que él, y está encantado. La naturaleza además, tal como están puestas las edades de madurez sexual, parece proponerlo así, pero nos empeñamos en pasar de la naturaleza, y así nos va.
Al volver a casa sentí de nuevo ese vacío de tristeza. Me acordaba de ella, de cuando me escuchaba profundamente, de cuando me regaló una brújula para que encontrara mi camino... y tantas otras cosas. Es adorable, pero lo que me viene es la tristeza de no poder corresponder su amor. Me he sentido culpable por esto.
Espero no endurecerme demasiado. Pienso en cómo estará ella, y aunque querría hablar con ella creo que es mejor así. Seguramente ambos tenemos cierto respeto a hablar con el otro. Y está bien así. Necesitamos curarnos.
martes, 26 de enero de 2010
Un dragón herido de muerte
Y sí, inundé el suelo del taller y las ventanas del autobús urbano por las que miraba la lluvia caer mientras iba al taller.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
viernes, 22 de enero de 2010
Una nota triste
Tengo una amiga, a la que me he referido como mi "¿ex?" en varias ocasiones.
Después de haber cortado, seguimos como amigos. Hemos vivido este tiempo en la distancia. Sin embargo nunca me convenció del todo la relación, aunque a ella sí. Ella me ha querido, y me quiere, muchísimo. A partir de hoy, el plan es no vernos hasta nueva orden.
Después de que cortamos, yo quise distanciarnos un tiempo. Aquello no pasó porque se lo curró mucho y me re-conquistó, al menos consiguió que siguiéramos hablando y viéndonos... pero ella se hacía más ilusiones de las que había, y yo no sabía si quería poner fin a aquello, o bien pensaba que ella y yo teníamos un futuro juntos. Y yo me decía, que viviendo en la distancia, prefería mantenerme así. Pero es cierto que durante este tiempo, no hay nadie que haya sabido de mi vida ni la mitad que ella. Aunque le he ocultado cosas muy importantes para mí, para no hacerle daño y por falta de huevos. Básicamente por esto último. Ver su carita, y esos ojos negros llorosos, y esos morritos que he besado tantas veces... en el momento, no podía luchar contra eso. Así que prefería no tomar cartas en el asunto, que era más fácil.
Tras unos meses, en los que simplemente lo pasábamos bien juntos, ella ayer me dijo algo que no podía guardarse más. Que ella quiere más, y aunque me quiere y no me quiere dejar, siente que vive de ilusiones. De la ilusión de que algún día la querría. Mientras escribo esto se me humedecen los ojos y... sí, estoy llorando.
Porque tengo la sensación de estar cágándola. Y me da mucha tristeza que esto acabe así. Me acuerdo de que en la distancia, muchas veces no me apetece cogerle el teléfono. Que he venido pensando últimamente, que debería aprovechar la energía e ideas de renovación que traigo para aclarar esta situación ( cortar y terminar con los equívocos).
Ayer mientras iba a casa, los sentimientos eran encontrados. Alivio por una parte, pero por otra, vacío. Un vacío terrible. Es lo que siento ahora, y mucha tristeza, mucha. Si me acuerdo de ella me vienen las lágrimas a la cara y se me agrieta el gesto, tal como está pasando ahora. Creo que estoy haciendo lo mejor para mí... y para ella... somos muy diferentes, pero... quizá nuestros corazones no lo son tanto y yo me he estado negando a eso.
Seguramente ella estará en un vacío parecido, envuelta en llanto. Pero ayer la vi fuerte. Me pidió que borrara su número de mi móvil, para no pensar que le estaría llamando. Por una parte pienso que esto pasará, y lo veré con más perspectiva. Pero si descubro entonces que la he cagado, que su amor es por el que quiero luchar, entonces quizá sea ya tarde.
No es la primera vez que me siento así, ni la primera vez que se repite este escenario. La primera vez vi claro que me quitaba un peso de encima. La segunda, entré en una depresión tocha, contada en las líneas de este blog. Ahora, intento afrontarlo e intentar generar el amor que me falta de mi mismo. Pero es difícil.
Como no es la primera vez que intentamos un adiós, y que mis primeras sensaciones son de apego, y que un tiempo después de ese apego empiezo a agobiarme... no siento que intentar arreglar las cosas ahora, sea una buena idea. Creo que necesitamos este tiempo de reflexión. Sin embargo, puede que esta vez sea la verdadera. Porque hay un cambio de actitud en ella. Esta vez es ella quien no quiere llamarme. Y esta vez, yo puedo llorar sin que ella tenga que estar delante. Puedo llorar yo sólo, incluso en casa de mis padres como hoy.
Algo ha cambiado en nosotros.
Pero eso no me quita la tristeza. Esta mañana tenía que hacer unos recados con mis padres, y todo me ha parecido falto de sentido. Qué más dan los cajoncitos con o sin tirador por treinta euros de diferencia cuando lo que tienes en la cabeza se trata de amor, idealmente eterno.
Sé que es lógico estar pasando un duelo, así que no me debería tomar muy en serio lo que dice mi cabeza. Pero por otro lado, mi corazón dolido iría directo al apego, quiere de nuevo meter el chute de adrenalina, amor y reconocimiento de presentarme en su casa para hablar con ella e intentar reconquistarla. A repetir el mismo patrón. Y no quiero eso.
Me duele mucho el corazón y no hago más que llorar. A este paso inundaré el suelo del taller de esta tarde.
Así que estoy triste.
Muy triste.
Después de haber cortado, seguimos como amigos. Hemos vivido este tiempo en la distancia. Sin embargo nunca me convenció del todo la relación, aunque a ella sí. Ella me ha querido, y me quiere, muchísimo. A partir de hoy, el plan es no vernos hasta nueva orden.
Después de que cortamos, yo quise distanciarnos un tiempo. Aquello no pasó porque se lo curró mucho y me re-conquistó, al menos consiguió que siguiéramos hablando y viéndonos... pero ella se hacía más ilusiones de las que había, y yo no sabía si quería poner fin a aquello, o bien pensaba que ella y yo teníamos un futuro juntos. Y yo me decía, que viviendo en la distancia, prefería mantenerme así. Pero es cierto que durante este tiempo, no hay nadie que haya sabido de mi vida ni la mitad que ella. Aunque le he ocultado cosas muy importantes para mí, para no hacerle daño y por falta de huevos. Básicamente por esto último. Ver su carita, y esos ojos negros llorosos, y esos morritos que he besado tantas veces... en el momento, no podía luchar contra eso. Así que prefería no tomar cartas en el asunto, que era más fácil.
Tras unos meses, en los que simplemente lo pasábamos bien juntos, ella ayer me dijo algo que no podía guardarse más. Que ella quiere más, y aunque me quiere y no me quiere dejar, siente que vive de ilusiones. De la ilusión de que algún día la querría. Mientras escribo esto se me humedecen los ojos y... sí, estoy llorando.
Porque tengo la sensación de estar cágándola. Y me da mucha tristeza que esto acabe así. Me acuerdo de que en la distancia, muchas veces no me apetece cogerle el teléfono. Que he venido pensando últimamente, que debería aprovechar la energía e ideas de renovación que traigo para aclarar esta situación ( cortar y terminar con los equívocos).
Ayer mientras iba a casa, los sentimientos eran encontrados. Alivio por una parte, pero por otra, vacío. Un vacío terrible. Es lo que siento ahora, y mucha tristeza, mucha. Si me acuerdo de ella me vienen las lágrimas a la cara y se me agrieta el gesto, tal como está pasando ahora. Creo que estoy haciendo lo mejor para mí... y para ella... somos muy diferentes, pero... quizá nuestros corazones no lo son tanto y yo me he estado negando a eso.
Seguramente ella estará en un vacío parecido, envuelta en llanto. Pero ayer la vi fuerte. Me pidió que borrara su número de mi móvil, para no pensar que le estaría llamando. Por una parte pienso que esto pasará, y lo veré con más perspectiva. Pero si descubro entonces que la he cagado, que su amor es por el que quiero luchar, entonces quizá sea ya tarde.
No es la primera vez que me siento así, ni la primera vez que se repite este escenario. La primera vez vi claro que me quitaba un peso de encima. La segunda, entré en una depresión tocha, contada en las líneas de este blog. Ahora, intento afrontarlo e intentar generar el amor que me falta de mi mismo. Pero es difícil.
Como no es la primera vez que intentamos un adiós, y que mis primeras sensaciones son de apego, y que un tiempo después de ese apego empiezo a agobiarme... no siento que intentar arreglar las cosas ahora, sea una buena idea. Creo que necesitamos este tiempo de reflexión. Sin embargo, puede que esta vez sea la verdadera. Porque hay un cambio de actitud en ella. Esta vez es ella quien no quiere llamarme. Y esta vez, yo puedo llorar sin que ella tenga que estar delante. Puedo llorar yo sólo, incluso en casa de mis padres como hoy.
Algo ha cambiado en nosotros.
Pero eso no me quita la tristeza. Esta mañana tenía que hacer unos recados con mis padres, y todo me ha parecido falto de sentido. Qué más dan los cajoncitos con o sin tirador por treinta euros de diferencia cuando lo que tienes en la cabeza se trata de amor, idealmente eterno.
Sé que es lógico estar pasando un duelo, así que no me debería tomar muy en serio lo que dice mi cabeza. Pero por otro lado, mi corazón dolido iría directo al apego, quiere de nuevo meter el chute de adrenalina, amor y reconocimiento de presentarme en su casa para hablar con ella e intentar reconquistarla. A repetir el mismo patrón. Y no quiero eso.
Me duele mucho el corazón y no hago más que llorar. A este paso inundaré el suelo del taller de esta tarde.
Así que estoy triste.
Muy triste.
jueves, 21 de enero de 2010
Como descubrir el sentido de tu vida en 20 minutos
¿Cómo descubrir el sentido de tu vida? No me refiero a tu trabajo, tus responsabilidades diarias o cualquier otro objetivo a largo plazo. Me refiero al propósito por el cual estás aquí - la razón por la cual existes.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Iluminaciones de andar por casa
Me parece haber entendido algo. Que parte de mi crecimiento personal ha sido contraproducente porque vino desde mandatos internos, esos mandatos se impusieron a mi ritmo interno de avance. Intentando llegar a ese personaje que había creado, negando así mi parte triste, débil, miedosa... que no estaba a la altura.
Es decir, que la idea era buena, y empecé y lo llevé bastante bien, pero que al luchar con la tendencia, con el surco labrado durante mi infancia y adolescencia, ahí hubo un momento donde se paró todo, y se rompió la maquinaria.
Cuando empecé a cambiar, me refiero a mis días de estudiante de intercambio, fue un cambio consciente. Pensado, y deseado.
En general conseguí fluir en cuerpo y mente, y me sentí como mejor me he sentido en mi vida. Bendita nostalgia, sí, vale. Pero al tiempo, en parte fui funcionando en algunos temas importantes, a golpe de mandato interno para mantener el nivel.
"Tienes que follar bastante." Cuando yo me fui de Erasmus, era virgen. Ya ves. No es algo que suelo decir, porque uno parece un capullo, a veces. Siempre había tenido mucha calma con este tema, sin prisa. Había podido follar antes, pero yo o bien no había querido, o bien la cosa no salió como yo quería, o bien no me atreví. En fin - ese es otro tema. Pero recuerdo que era un tema que evidentemente, me preocupaba.
Lo solucioné al poco, al mes y medio o así. Si no recuerdo mal, en mi tercera intentona. Esto quiere decir que lo había intentado tres veces (de las que me acuerdo). Sin embargo, no era una meta tal cual: era un deseo. Un deseo intrínseco. Así fue que pude disfrutarlo y sentirme seguro de mí mismo. Recuerdo que precisamente el efecto fue el contrario: mi primer polvo duró más de dos horas. Y tras todo eso, no pude correrme: no tenía confianza con ella hasta ese punto (la había conocido esa noche, pero no fue una noche de juerga, fue una cita en toda regla). Luego que se enamoran. Claro, ¡no te jode! (Chiste patrocinado por la ONG Una, Glande y Libre).
Pues lo dicho, costó poco. Pero luego llegó una parte que yo desconocía: el noviazgo. La relación. Y concretamente, la relación con alguien de quien NO estaba enamorado. Lo jodido es que este patrón se ha venido repitiendo en mis posteriores relaciones, así que es algo que queda latente.
Por alguna razón, suelo dar bola a relaciones donde no estoy enamorado, pero donde la otra me atrae o bien por el simple hecho egoísta de mi calmar mi necesidad masculina, no solo de alivio(eso lo arregla otra ONG, Manos Unidas) sino en tanto que subidor de autoestima, supongo. Eso las hace que se alargue, se alargue, les cojo cariño... pero mientras cada cierto tiempo tengo crisis, pero al final siempre acaba saliendo esa parte de mí que las rechaza (sale por el estómago) y nos jode: a mi (porque ya en esas tesituras, yo querría quererlas y no me deja esa parte mía que la rechaza - claro, debo ser yo que rechazo esa parte mía, que no la cuido lo suficiente: en vez de cuidarla y decirme "a ver, si es que no, es que no" pues me digo "hombre, si es que me quiere mucho, y mira que ojitos tiene, y en realidad lo pasamos bien, es compasiva y me entiende, la vida en pareja podría estar bien, por qué no, además sólo que vas a hacer...) y a ella le hace mucho daño.
Sin embargo: nunca me ha funcionado con aquellas de quien me enamoro. ¡Coño! Pues sí. Nunca. Y claro - a veces pienso que puede haber mucho de idealización... pero no querría morirme sin probar a tener una relación donde el que quiere más soy yo. Igual es pa sufrir, pero sarna con gusto no pica.
Y no sé si sigo el hilo y si tiene que ver con algo, pero estoy bastante nervioso, me entran los calores, escribo a toda hostia, tengo ganas de terminar el post y ya vale.
Es decir, que la idea era buena, y empecé y lo llevé bastante bien, pero que al luchar con la tendencia, con el surco labrado durante mi infancia y adolescencia, ahí hubo un momento donde se paró todo, y se rompió la maquinaria.
Cuando empecé a cambiar, me refiero a mis días de estudiante de intercambio, fue un cambio consciente. Pensado, y deseado.
En general conseguí fluir en cuerpo y mente, y me sentí como mejor me he sentido en mi vida. Bendita nostalgia, sí, vale. Pero al tiempo, en parte fui funcionando en algunos temas importantes, a golpe de mandato interno para mantener el nivel.
"Tienes que follar bastante." Cuando yo me fui de Erasmus, era virgen. Ya ves. No es algo que suelo decir, porque uno parece un capullo, a veces. Siempre había tenido mucha calma con este tema, sin prisa. Había podido follar antes, pero yo o bien no había querido, o bien la cosa no salió como yo quería, o bien no me atreví. En fin - ese es otro tema. Pero recuerdo que era un tema que evidentemente, me preocupaba.
Lo solucioné al poco, al mes y medio o así. Si no recuerdo mal, en mi tercera intentona. Esto quiere decir que lo había intentado tres veces (de las que me acuerdo). Sin embargo, no era una meta tal cual: era un deseo. Un deseo intrínseco. Así fue que pude disfrutarlo y sentirme seguro de mí mismo. Recuerdo que precisamente el efecto fue el contrario: mi primer polvo duró más de dos horas. Y tras todo eso, no pude correrme: no tenía confianza con ella hasta ese punto (la había conocido esa noche, pero no fue una noche de juerga, fue una cita en toda regla). Luego que se enamoran. Claro, ¡no te jode! (Chiste patrocinado por la ONG Una, Glande y Libre).
Pues lo dicho, costó poco. Pero luego llegó una parte que yo desconocía: el noviazgo. La relación. Y concretamente, la relación con alguien de quien NO estaba enamorado. Lo jodido es que este patrón se ha venido repitiendo en mis posteriores relaciones, así que es algo que queda latente.
Por alguna razón, suelo dar bola a relaciones donde no estoy enamorado, pero donde la otra me atrae o bien por el simple hecho egoísta de mi calmar mi necesidad masculina, no solo de alivio(eso lo arregla otra ONG, Manos Unidas) sino en tanto que subidor de autoestima, supongo. Eso las hace que se alargue, se alargue, les cojo cariño... pero mientras cada cierto tiempo tengo crisis, pero al final siempre acaba saliendo esa parte de mí que las rechaza (sale por el estómago) y nos jode: a mi (porque ya en esas tesituras, yo querría quererlas y no me deja esa parte mía que la rechaza - claro, debo ser yo que rechazo esa parte mía, que no la cuido lo suficiente: en vez de cuidarla y decirme "a ver, si es que no, es que no" pues me digo "hombre, si es que me quiere mucho, y mira que ojitos tiene, y en realidad lo pasamos bien, es compasiva y me entiende, la vida en pareja podría estar bien, por qué no, además sólo que vas a hacer...) y a ella le hace mucho daño.
Sin embargo: nunca me ha funcionado con aquellas de quien me enamoro. ¡Coño! Pues sí. Nunca. Y claro - a veces pienso que puede haber mucho de idealización... pero no querría morirme sin probar a tener una relación donde el que quiere más soy yo. Igual es pa sufrir, pero sarna con gusto no pica.
Y no sé si sigo el hilo y si tiene que ver con algo, pero estoy bastante nervioso, me entran los calores, escribo a toda hostia, tengo ganas de terminar el post y ya vale.
lunes, 2 de noviembre de 2009
El gusto de ser yo
Le estoy encontrando el gusto a esto de ser yo, de ser como soy, de una manera serena y seria, y a la vez humorística. No me tomo tan en serio aunque parece que sí, pero no sé, estoy más sereno. Me ha sentado bien el fin de semana - aunque mientras el finde mismo, no lo tenía tan claro.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
sábado, 24 de octubre de 2009
Ni salí de casa ni la sonrisa puesta
Es duro hacerse ilusiones. Yo tiendo a hacerme ilusiones, y luego claro, cuando éstas no se cumplen llega el bajón. No llevo muy bien lo de perder, y me parece curioso. Creo que un día, para intentar ganar más, me obligué a no querer perder. Pero no sé, toda obligación conlleva una exigencia y asimismo un cercenamiento de una parte de uno.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
domingo, 4 de octubre de 2009
A qué juegas
Vaya fin de semana...
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
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martes, 15 de septiembre de 2009
La procesión va por dentro
Me fuerzo de nuevo a escribir.
Y tengo el corazón partío. En tiempo de soledad, autoimpuesta por ahora,
He vuelto a ver a mi ex, aunque "como amigos" - pero aunque el tono y las formas son diferentes, sigue estando ahí, haciendo acto de presencia en mi mente y por lo tanto esta distancia hace menos efecto. No me sale de decirle que lo que necesito es precisamente eso, espacio... no tardará el momento en el que lo diga, pero por unas razones que conozco perfectamente, "lo voy dejando".
Por otro lado sí me siento abierto para con todo lo demás, y me refiero a mujeres. Puede gustarme esta o aquella y no sentir ningún tipo de culpa, pero de vez en cuando sí aparece de nuevo mi ex, cuando estoy solo, por mi cabeza, y me vuelve el fantasma de "lo de ella es amor verdadero y de las demás no sabes", "ella nunca me dejará y me comprenderá y me querrá siempre, las demás no", etc. Como una madre, claro.
Pero el fantasma de dejarla y luego quedarme solo, y al tener cuarenta años y estar solo darme cuenta de lo mal que lo hice al no ver ese corazón tan grande, al no valorarla... es un fantasma que aparece de vez en cuando. Aunque yo lo mande al carajo al tiempo, sigue ahí.
Ayer me encontré casualmente con una amiga de hace mucho tiempo, que hace mucho tiempo que no veía. Siempre me gustó pero nunca intenté nada con ella. Además me gustaba de una forma más mejor de lo normal - creo que miramos los dos más en el mismo sentido. Y tiene un mirar que me hipnotiza, y es buena gente y de todo. Y pienso, ¡coño! con esta sí, por fin todo encajaría. (Me resulta curioso que hace una semana pensaba lo mismo de una compañera de trabajo - y me inquieta, en tanto que efímero e ilusorio).
Hoy la he llamado para ver si quería tomar algo, estaba liada, a ver cómo sigue la cosa. Espero no enterarme también de que tiene novio - pero mira, por ella no me importaría la distancia, no me importaría esperar... y eso me hace ver que con mi ex no siento eso (quizá con ella simplemente no me permito sentirlo, mi ego es demasiado grande y cabrón como para deshacerse de esta manera - y oye, mi ego es parte de mí también). El caso es que ando con más autoestima, espero, para dar más el coñazo e ir a por lo que de verdad me gusta. Siempre voy a tener un punto de autorrepresión y de no sentir = no conectar = no saber de verdad. Pero bueno, nadie es perfecto y menos el escritor de este tonto-blog.
Qué vacaciones más raras. Espero no rayarme, por ahora va bien pero no sé. Al menos no soy tan duro conmigo mismo.
Voy también tomando una decisión respecto a otros temas importantes de mi vida. Qué vértigo me da tomar decisiones de largo plazo. Dios!
PS. ¿Cuál ha sido el contrato vital en el matrimonio de mis padres? Todo matrimonio, todo proyecto de unión social conlleva tener que tragarte cosas, tener que aceptar cosas, tener que cambiar otras.
PPS. Me huelen las manos todavía a los maíces del bar. Hoy he ganado a los dardos la primera partida de paliza, luego he perdido de paliza la segunda. Me suele pasar.
Y tengo el corazón partío. En tiempo de soledad, autoimpuesta por ahora,
He vuelto a ver a mi ex, aunque "como amigos" - pero aunque el tono y las formas son diferentes, sigue estando ahí, haciendo acto de presencia en mi mente y por lo tanto esta distancia hace menos efecto. No me sale de decirle que lo que necesito es precisamente eso, espacio... no tardará el momento en el que lo diga, pero por unas razones que conozco perfectamente, "lo voy dejando".
Por otro lado sí me siento abierto para con todo lo demás, y me refiero a mujeres. Puede gustarme esta o aquella y no sentir ningún tipo de culpa, pero de vez en cuando sí aparece de nuevo mi ex, cuando estoy solo, por mi cabeza, y me vuelve el fantasma de "lo de ella es amor verdadero y de las demás no sabes", "ella nunca me dejará y me comprenderá y me querrá siempre, las demás no", etc. Como una madre, claro.
Pero el fantasma de dejarla y luego quedarme solo, y al tener cuarenta años y estar solo darme cuenta de lo mal que lo hice al no ver ese corazón tan grande, al no valorarla... es un fantasma que aparece de vez en cuando. Aunque yo lo mande al carajo al tiempo, sigue ahí.
Ayer me encontré casualmente con una amiga de hace mucho tiempo, que hace mucho tiempo que no veía. Siempre me gustó pero nunca intenté nada con ella. Además me gustaba de una forma más mejor de lo normal - creo que miramos los dos más en el mismo sentido. Y tiene un mirar que me hipnotiza, y es buena gente y de todo. Y pienso, ¡coño! con esta sí, por fin todo encajaría. (Me resulta curioso que hace una semana pensaba lo mismo de una compañera de trabajo - y me inquieta, en tanto que efímero e ilusorio).
Hoy la he llamado para ver si quería tomar algo, estaba liada, a ver cómo sigue la cosa. Espero no enterarme también de que tiene novio - pero mira, por ella no me importaría la distancia, no me importaría esperar... y eso me hace ver que con mi ex no siento eso (quizá con ella simplemente no me permito sentirlo, mi ego es demasiado grande y cabrón como para deshacerse de esta manera - y oye, mi ego es parte de mí también). El caso es que ando con más autoestima, espero, para dar más el coñazo e ir a por lo que de verdad me gusta. Siempre voy a tener un punto de autorrepresión y de no sentir = no conectar = no saber de verdad. Pero bueno, nadie es perfecto y menos el escritor de este tonto-blog.
Qué vacaciones más raras. Espero no rayarme, por ahora va bien pero no sé. Al menos no soy tan duro conmigo mismo.
Voy también tomando una decisión respecto a otros temas importantes de mi vida. Qué vértigo me da tomar decisiones de largo plazo. Dios!
PS. ¿Cuál ha sido el contrato vital en el matrimonio de mis padres? Todo matrimonio, todo proyecto de unión social conlleva tener que tragarte cosas, tener que aceptar cosas, tener que cambiar otras.
PPS. Me huelen las manos todavía a los maíces del bar. Hoy he ganado a los dardos la primera partida de paliza, luego he perdido de paliza la segunda. Me suele pasar.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Madalenas La Bella Easo
Esta semana me he sentido enamorar de nuevo. De una compañera de trabajo que conozco desde hace casi dos años. Estoy enamoradizo, y eso es bueno. En mi cabeza se han venido unas cuántas fantasías, e incluso un plan y un "esta vez vamos a por ello, en serio, confiando, y perseverando", "es lo que quiero y lo que me apetece: a por ella", "siempre ha estado ahí, siempre le he tenido una mezcla de respeto, miedo y atracción... pero hoy la he mirado mejor".
Hoy me he enterado marginalmente de que no venía a no-se-dónde porque tenía que recoger a su novio. Qué manera más puta de quitarle los sueños a uno, cojón.
Sin embargo, tampoco me lo he tomado tan mal como otras veces.
E igualmente, de un lado pienso: bueno, y qué? Ya veremos quién ríe el último. Pues sí. Ella es una persona muy interesante. Aunque siempre la había tachado mentalmente de loca, ahora me siento más abierto. Simplemente acepto que me gusta tal como es, sin pensar si está loca, si en el futuro va a darle algún tipo de movidas raras a la cabeza, o que qué tipo de madre es ésta para mis futuros hijos, no, no por Dios.
Exacto. NO POR DIOS. Cállate, hombre, y no me jodas.
En cualquier caso, puedo sentir más amor no sólo por ella sino también por más personas, sean hombres, mujeres o caballos.
Hoy me he ido a correr.
Me cuesta trabajo quererme tierno, en el día a día. Me he imaginado en un escenario cantando Porque te quiero de Serrat y llorando como una madalena.
Creo que unas películas que he visto hace poco me han abierto el corazón. No me gusta en el fondo, pero necesito de las películas para seguir creyendo en el ser humano, para aprehender, o re-sentir, esas sensaciones humanas que se me suelen olvidar. Esas calidades humanas, lo importante de la sinceridad, hacerse caso a sí mismo, mantenerse en uno, quererse al fin y al cabo. Cuidar ese amor propio como oro en paño, débil como lo es en mí y en muchos de nosotros los humanos. Sobre todo aquellos que nos decimos buenas personas, aunque en verdad no tenemos ni puta idea del bien y del mal y ni falta que hace. Me gusta el conocimiento, pero admito que es imposible.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejé los montes y me vine al mar.
Ay, ay, ay que me da el tembleque. Y es que aquella historia no se volverá a repetir, ni por la grandeza y espectacularidad de la historia ni porque tengo putas ganas de, ay, ayayay, el tembleque. 3 años ya.
Hoy me he enterado marginalmente de que no venía a no-se-dónde porque tenía que recoger a su novio. Qué manera más puta de quitarle los sueños a uno, cojón.
Sin embargo, tampoco me lo he tomado tan mal como otras veces.
E igualmente, de un lado pienso: bueno, y qué? Ya veremos quién ríe el último. Pues sí. Ella es una persona muy interesante. Aunque siempre la había tachado mentalmente de loca, ahora me siento más abierto. Simplemente acepto que me gusta tal como es, sin pensar si está loca, si en el futuro va a darle algún tipo de movidas raras a la cabeza, o que qué tipo de madre es ésta para mis futuros hijos, no, no por Dios.
Exacto. NO POR DIOS. Cállate, hombre, y no me jodas.
En cualquier caso, puedo sentir más amor no sólo por ella sino también por más personas, sean hombres, mujeres o caballos.
Hoy me he ido a correr.
Me cuesta trabajo quererme tierno, en el día a día. Me he imaginado en un escenario cantando Porque te quiero de Serrat y llorando como una madalena.
Creo que unas películas que he visto hace poco me han abierto el corazón. No me gusta en el fondo, pero necesito de las películas para seguir creyendo en el ser humano, para aprehender, o re-sentir, esas sensaciones humanas que se me suelen olvidar. Esas calidades humanas, lo importante de la sinceridad, hacerse caso a sí mismo, mantenerse en uno, quererse al fin y al cabo. Cuidar ese amor propio como oro en paño, débil como lo es en mí y en muchos de nosotros los humanos. Sobre todo aquellos que nos decimos buenas personas, aunque en verdad no tenemos ni puta idea del bien y del mal y ni falta que hace. Me gusta el conocimiento, pero admito que es imposible.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejé los montes y me vine al mar.
Ay, ay, ay que me da el tembleque. Y es que aquella historia no se volverá a repetir, ni por la grandeza y espectacularidad de la historia ni porque tengo putas ganas de, ay, ayayay, el tembleque. 3 años ya.
domingo, 23 de agosto de 2009
El día después - tarde
Me voy durmiendo por los sitios.
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
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