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martes, 7 de mayo de 2013
Gente urgente
La gente urgente es la gente a la cual la situación le supera continuamente. Es incapaz de tomar perspectiva sobre las cosas, obtener una visión general y le es muy difícil comparar su situación y sus comportamientos de los de otros - ya que los demás no se sitúan en la misma esfera que los suyos y por lo tanto le es tremendamente difícil salir de sí mismo para poder entender a los demás - especialmente si hay gente alrededor.
Les cuesta entender el pensamiento abstracto (les es difícil salir de lo concreto del momento, ya que lo abstracto no suele tener una utilidad inmediata), y no digamos entender la ironía fina (digamos al estilo de masaenfurecida). En general tienen un sentido del humor muy del momento, muy de la caída, del gag, en el cual entran en inmersión para salir de él con una, generalmente sonora, carcajada.
La gente les pone nerviosos por lo general, salvo que tengan confianza, y en estos casos se vierten sobre la situación. Cualquier pequeña perturbación de la normalidad de cualquier persona de su entorno es tomado altamente en serio y como propio.
No hay tiempo para la filosofía. Urgente, urgente todo. Y mañana será otro día.
martes, 22 de junio de 2010
Comisión de la competencia
Está el tema de la competencia muy latente últimamente en mi grupo. Es uno de los temas típicos de grupo, y en el mío no ha salido mucho todavía... a la luz.
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
Y acabo de recordar un comentario acerca de cómo vivo la competencia (a partir de un comportamiento mío que ella relacionó, con acierto, con mi manera de competir) que me hizo una fiel lectora de este blog, que recibí hace dos años, y que me ha dado una clave sobre uno de mis temas nucleares en mi grupo. Dos años después, durante los cuales no había relacionado los dos temas ni por asomo. Y ahora, empiezo a ver que están estrechamente relacionados... hasta un punto que me da un poco de miedo, aunque también de alivio porque me sentía un tanto atascado en eso.
Qué cosas tiene la Gestalt...
Noches de boda - Letra Joaquin Sabina
El otro día estuve en el concierto de Joaquín Sabina, y noté que esta canción parece una declaración de principios gestáltica.
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
lunes, 1 de febrero de 2010
Dos semanas en el paro y una sin novia
Después de dos semanas desde que me echaron del trabajo, y una semana desde que publicara los síntomas tras cinco días sin trabajo, y dejar de vernos con mi ex desde hace una semana, hoy ha sido un día raro.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
And so it goes that I never meant to hurt you Couldn’t stay but I never meant to desert you Whole lot a things I just had to work thru Time to heal and restore myself worth too Confrontation of my fears and anxiety Cried a whole lot years I suffered quietly And though it may have taken years I can finally! Tell you that you were always on my mind! |
Y así es que nunca quise hacerte daño No pude quedarme pero nunca quise dejarte tirado Tenía que trabajar un montón de cosas Tiempo para sanarme y restablecerme Confrontar mis miedos y ansiedades Lloré muchos años que sufrí como si nada Y aunque haya tomado años, puedo finalmente! decirte que tu estabas siempre en mi mente |
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
viernes, 8 de enero de 2010
El blues del autobús
Escrito el Domingo 3 de Enero.
Estoy en el bus, de vuelta a donde vivo después de las fiestas de navidad. No tengo internet pero lo estoy escribiendo en el portátil, y ya lo pondré en el blog cuando llegue.
Llevo todo el viaje nerviosete, y llevo la uña del pulgar izquierdo por el muñón. ¿Y qué pasa? Pues no lo sé, simplemente estoy nervioso. Creo que me voy a poner una tirita en ese dedo para ver si no me lo muerdo que bastante lleva ya.
Acabo de comerme unas naranjas y mandarinas, no sé si la vitamina C encima me ha puesto más hiperactivo. Lo que me molesta de mi hiperactividad es que es poco enfocada, que es dispersa. Lo digo porque no solía ser así, desde que empecé a meterme en la edad adulta a saco, cada vez más lo noto. Dispersión, nervios... en vez de concentración. Duro poco haciendo una misma cosa, enseguida me distraigo con otra o pienso en otra distinta y fantaseo.
Me preocupa en la tarea creativa o el trabajo, sea el que me pagan o el que no, cualquier tipo de tarea. Porque hace que me cueste mucho más tiempo del que sería normal a mi velocidad de trabajo, y además no termino de entender fácilmente las cosas.
Pasa algo raro con mi familia: cuando me hablan mis padres o mi hermano, me pongo un poco a la defensiva, y desconecto al poco. Empiezo a oír “bla bla bla”, como lo que entendía el Ayudante de Santa Claus a Bart o Homer antes de empezar a entenderlos, y acabo diciendo “que sí, que sí”. Es una mezcla: muestro la suficiente atención como para “pasar el examen”; pero no me involucro y eso hace que muchas veces o no haya entendido algo, o no haya entendido los detalles, o tenga que preguntarles de nuevo, etc. pero no sé qué pasa ahí para que me genere tanto desinterés. Lo de raro no viene por inusual en mi sino por raro en general. Me pasa desde hace mucho.
He dormido en mi nueva casa. En mi nuevo piso en mi ciudad natal (me he comprado un piso en la ciudad donde no vivo. Es que se me pegan las decisiones sinsentido que tanto abundan hoy día. Cualquiera escapa al disparate de sociedad en la que vivimos). Estas fiestas he estado mirando cocinas, y he llevado unas cuantas cosas al piso. Ayer dormí por fin en mi nuevo piso. Lo único que hay en el piso, es el colchón sobre el que dormí, calefacción, luz y agua (fría), toallas y aparejos de limpieza. La verdad que está bien, que suena bien: mi piso. Mi casa, mi hogar. Pa mi. Pa mi solo. Para hacer lo que yo quiera en él. Para hacer lo que yo quiera con él. En principio, dentro de los límites que marca la legalidad vigente. Pero vamos, que como me sugiere mi amiga, incluye bailar en bolas en el salón.
Y estamos en las mismas. Ella me quiere mucho, yo lo paso bien con ella y la considero una buenísima amiga, pero no termino de ver una relación; ella quiere más aunque no lo exige. Eso sí, me incomoda cuando me pregunta eso que no hay que preguntarle a un hombre. “¿Me quieres?”. Ay. Hablamos sobre eso, y realmente no me apetecía hablar de eso. Sin embargo después de pasar ese “mal rato” me quedé mejor. Me vuelve el fantasma de mi primera ex. Esta relación se parece a aquella, sólo que cambiando la inteligencia (o, mejor dicho, erudición) de la primera, por el buen corazón de la segunda. Pero hablando hablando, resulta algunas de las razones por las que le gusto son:
- No me juzgas. Dios! Es lo mismo que me dijo la primera. Sí, corté yo con ella.
- Cuando estoy contigo sólo somos tu y yo, y todo el mundo desaparece... y los problemas y preocupaciones también.
- Me pones de buen humor.
- Crees en mí más que yo misma.
- Me haces sacar la parte buena de mí, que a veces pienso que no la tengo.
En la relación, ese punto de “cuando estamos juntos, sólo somos tú y yo”, me incomoda mucho. Porque es como si yo sustituyera al mundo. Todo es bueno o malo según yo esté, y según yo esté bien o mal. En este esquema, ella gira alrededor de mí. Y yo no soy un sol sobre el que girar, ni quiero serlo: prefiero ser un planeta normal, con sus anillos, volcanes y meteoritos normales, que se relaciona con los otros planetas con normalidad y sus seres vivos tocahuevos normales.
En ese sentido, es que siento un peso. Y eso yo, y creo que la mayoría de hombres, lo llevamos bastante mal. Algunos lo llevan haciendo lo que les sale de los cojones sin mantener palabras ni responsabilidades. Igual no me vendría mal algo de eso.
Aunque reconozco que cada vez es menos, y cada vez lo siento menos. Ella está madurando y se nota. Pero cuando hay recaídas, pues se recae sobre esto. Así es el carácter.
A veces me parece, que si cada cual se cuidara realmente de lo suyo, sería mejor para todos: para el propio ser como para los que le rodean. Pero bueno, habló de putas la tacones.
Estoy en el bus, de vuelta a donde vivo después de las fiestas de navidad. No tengo internet pero lo estoy escribiendo en el portátil, y ya lo pondré en el blog cuando llegue.
Llevo todo el viaje nerviosete, y llevo la uña del pulgar izquierdo por el muñón. ¿Y qué pasa? Pues no lo sé, simplemente estoy nervioso. Creo que me voy a poner una tirita en ese dedo para ver si no me lo muerdo que bastante lleva ya.
Acabo de comerme unas naranjas y mandarinas, no sé si la vitamina C encima me ha puesto más hiperactivo. Lo que me molesta de mi hiperactividad es que es poco enfocada, que es dispersa. Lo digo porque no solía ser así, desde que empecé a meterme en la edad adulta a saco, cada vez más lo noto. Dispersión, nervios... en vez de concentración. Duro poco haciendo una misma cosa, enseguida me distraigo con otra o pienso en otra distinta y fantaseo.
Me preocupa en la tarea creativa o el trabajo, sea el que me pagan o el que no, cualquier tipo de tarea. Porque hace que me cueste mucho más tiempo del que sería normal a mi velocidad de trabajo, y además no termino de entender fácilmente las cosas.
Pasa algo raro con mi familia: cuando me hablan mis padres o mi hermano, me pongo un poco a la defensiva, y desconecto al poco. Empiezo a oír “bla bla bla”, como lo que entendía el Ayudante de Santa Claus a Bart o Homer antes de empezar a entenderlos, y acabo diciendo “que sí, que sí”. Es una mezcla: muestro la suficiente atención como para “pasar el examen”; pero no me involucro y eso hace que muchas veces o no haya entendido algo, o no haya entendido los detalles, o tenga que preguntarles de nuevo, etc. pero no sé qué pasa ahí para que me genere tanto desinterés. Lo de raro no viene por inusual en mi sino por raro en general. Me pasa desde hace mucho.
He dormido en mi nueva casa. En mi nuevo piso en mi ciudad natal (me he comprado un piso en la ciudad donde no vivo. Es que se me pegan las decisiones sinsentido que tanto abundan hoy día. Cualquiera escapa al disparate de sociedad en la que vivimos). Estas fiestas he estado mirando cocinas, y he llevado unas cuantas cosas al piso. Ayer dormí por fin en mi nuevo piso. Lo único que hay en el piso, es el colchón sobre el que dormí, calefacción, luz y agua (fría), toallas y aparejos de limpieza. La verdad que está bien, que suena bien: mi piso. Mi casa, mi hogar. Pa mi. Pa mi solo. Para hacer lo que yo quiera en él. Para hacer lo que yo quiera con él. En principio, dentro de los límites que marca la legalidad vigente. Pero vamos, que como me sugiere mi amiga, incluye bailar en bolas en el salón.
Y estamos en las mismas. Ella me quiere mucho, yo lo paso bien con ella y la considero una buenísima amiga, pero no termino de ver una relación; ella quiere más aunque no lo exige. Eso sí, me incomoda cuando me pregunta eso que no hay que preguntarle a un hombre. “¿Me quieres?”. Ay. Hablamos sobre eso, y realmente no me apetecía hablar de eso. Sin embargo después de pasar ese “mal rato” me quedé mejor. Me vuelve el fantasma de mi primera ex. Esta relación se parece a aquella, sólo que cambiando la inteligencia (o, mejor dicho, erudición) de la primera, por el buen corazón de la segunda. Pero hablando hablando, resulta algunas de las razones por las que le gusto son:
- No me juzgas. Dios! Es lo mismo que me dijo la primera. Sí, corté yo con ella.
- Cuando estoy contigo sólo somos tu y yo, y todo el mundo desaparece... y los problemas y preocupaciones también.
- Me pones de buen humor.
- Crees en mí más que yo misma.
- Me haces sacar la parte buena de mí, que a veces pienso que no la tengo.
En la relación, ese punto de “cuando estamos juntos, sólo somos tú y yo”, me incomoda mucho. Porque es como si yo sustituyera al mundo. Todo es bueno o malo según yo esté, y según yo esté bien o mal. En este esquema, ella gira alrededor de mí. Y yo no soy un sol sobre el que girar, ni quiero serlo: prefiero ser un planeta normal, con sus anillos, volcanes y meteoritos normales, que se relaciona con los otros planetas con normalidad y sus seres vivos tocahuevos normales.
En ese sentido, es que siento un peso. Y eso yo, y creo que la mayoría de hombres, lo llevamos bastante mal. Algunos lo llevan haciendo lo que les sale de los cojones sin mantener palabras ni responsabilidades. Igual no me vendría mal algo de eso.
Aunque reconozco que cada vez es menos, y cada vez lo siento menos. Ella está madurando y se nota. Pero cuando hay recaídas, pues se recae sobre esto. Así es el carácter.
A veces me parece, que si cada cual se cuidara realmente de lo suyo, sería mejor para todos: para el propio ser como para los que le rodean. Pero bueno, habló de putas la tacones.
martes, 15 de diciembre de 2009
5 signos para saber si estás casado con tus problemas - y cómo divorciarte de ellos
Acabo de encontrar un sitio muy interesante: Illuminated Mind. He leído tres artículos al azar. Vale, al azar no: llegué por un link acerca de Cómo reiniciar tu vida en Zen Habits.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
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lunes, 19 de octubre de 2009
Las aventuras del Barón Tontorrón
Acabo de ver Las Aventuras del Barón Munchausen.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
miércoles, 4 de febrero de 2009
To er mundo é... ¡demasiao!
Me ha venido a la cabeza un pensamiento antiguo pero vigente.
Normalmente, en todos los entornos completos no selectivos (un pueblo, una ciudad, etc.) hay un poco de todo. Esto es, habrá unos listos, otros tontos, inventores, drogadictos, padres amantísimos, maltratadores, gente amorosa, otra que exhuda odio, músicos, economistas, gente que trabaja en cadena, policías, panaderos, gente que le encantan los taquillazos, otros preferirán las películas de autor; gente que obtiene su pan mediante duro trabajo honradamente y que está orgullosa de ello, gente que gana su pan robando a otros y que está igualmente orgullosa, gente que se dan pena a sí mismos, otras que sólo a los demás, otros que viven enamorados de sí mismos, otros que viven enamorados de sus gatos, otros nunca pudieron amar.
Y muchos más.
Si cada grupo humano es tan diverso, ¿cómo es que hay gente que quiere gustarle a todo el mundo? ¿O al menos no caerle mal? Somos mendigos a veces de un amor que bien mirado, nadie puede conseguir. Mirado de esta manera esta lucha no tiene sentido.
Por otro lado con esta evidencia de la diferencia existente en un grupo completo, he encontrado (y he aquí el pensamiento) que igualmente, uno no debe desesperarse si no encuentra gente de su calaña en un grupo concreto, no completo. Es decir, es posible que un negro no encuentre gente con quien estar a gusto en una reunión del Ku Klux Klan. Pero no por ello debe desesperar y pensar que como todos los de alrededor le odian debe ser porque algo malo hay ahí. Que es malo ser negro. Simplemente, es un grupo no completo, y como tal produce distorsiones. (En este caso no es completo, porque en el grupo completo faltan, entre otros, los negros con quien este grupo se relaciona). O por ejemplo y en mi caso, cada vez me siento más seguro, menos confluyente, sin pasar mis ideas por el filtro juzgador de los demás, Mis ideas son demasiado políticamente incorrectas, absurdas a veces, raras en general (aunque tambien geniales a ojos de otras personas) como para someterlas al filtro del entorno. Cuando lo he hecho, y lo he hecho mucho durante este tiempo que he escrito este blog, raramente podía articular palabra. Poco podía decir que fuera real. los nervios de que lo que pudiera decir fuera malo (según el juicio) me atascaban mucho, hasta el punto de atascar mis ideas y emociones, en todos los sentidos: el amor, el trabajo, las relaciones, la familia, etc.
Si uno lo piensa, en un grupo completo siempre va a haber gente con quien te lleves bien. Incluso los fascistas, delincuentes, terroristas, oyentes de la Cope, forman sus propios grupos para pasarlo bien a su manera, Dependiendo de cómo seas, vas a tener que buscar mucho o poco. Depende de tu ambiente y tus grupos, tendrás que buscar más o menos. Así que si no encuentras lo que quieres, no desesperes - es cuestión de tener paciencia, y quizás, de moverse hacia otros grupos o ambientes más acordes contigo.
Eso sí, se recomienda conciencia para poder ver y entender lo demás - si no uno está obligado a fusionarse con el grupo para subsistir.
Normalmente, en todos los entornos completos no selectivos (un pueblo, una ciudad, etc.) hay un poco de todo. Esto es, habrá unos listos, otros tontos, inventores, drogadictos, padres amantísimos, maltratadores, gente amorosa, otra que exhuda odio, músicos, economistas, gente que trabaja en cadena, policías, panaderos, gente que le encantan los taquillazos, otros preferirán las películas de autor; gente que obtiene su pan mediante duro trabajo honradamente y que está orgullosa de ello, gente que gana su pan robando a otros y que está igualmente orgullosa, gente que se dan pena a sí mismos, otras que sólo a los demás, otros que viven enamorados de sí mismos, otros que viven enamorados de sus gatos, otros nunca pudieron amar.
Y muchos más.
Si cada grupo humano es tan diverso, ¿cómo es que hay gente que quiere gustarle a todo el mundo? ¿O al menos no caerle mal? Somos mendigos a veces de un amor que bien mirado, nadie puede conseguir. Mirado de esta manera esta lucha no tiene sentido.
Por otro lado con esta evidencia de la diferencia existente en un grupo completo, he encontrado (y he aquí el pensamiento) que igualmente, uno no debe desesperarse si no encuentra gente de su calaña en un grupo concreto, no completo. Es decir, es posible que un negro no encuentre gente con quien estar a gusto en una reunión del Ku Klux Klan. Pero no por ello debe desesperar y pensar que como todos los de alrededor le odian debe ser porque algo malo hay ahí. Que es malo ser negro. Simplemente, es un grupo no completo, y como tal produce distorsiones. (En este caso no es completo, porque en el grupo completo faltan, entre otros, los negros con quien este grupo se relaciona). O por ejemplo y en mi caso, cada vez me siento más seguro, menos confluyente, sin pasar mis ideas por el filtro juzgador de los demás, Mis ideas son demasiado políticamente incorrectas, absurdas a veces, raras en general (aunque tambien geniales a ojos de otras personas) como para someterlas al filtro del entorno. Cuando lo he hecho, y lo he hecho mucho durante este tiempo que he escrito este blog, raramente podía articular palabra. Poco podía decir que fuera real. los nervios de que lo que pudiera decir fuera malo (según el juicio) me atascaban mucho, hasta el punto de atascar mis ideas y emociones, en todos los sentidos: el amor, el trabajo, las relaciones, la familia, etc.
Si uno lo piensa, en un grupo completo siempre va a haber gente con quien te lleves bien. Incluso los fascistas, delincuentes, terroristas, oyentes de la Cope, forman sus propios grupos para pasarlo bien a su manera, Dependiendo de cómo seas, vas a tener que buscar mucho o poco. Depende de tu ambiente y tus grupos, tendrás que buscar más o menos. Así que si no encuentras lo que quieres, no desesperes - es cuestión de tener paciencia, y quizás, de moverse hacia otros grupos o ambientes más acordes contigo.
Eso sí, se recomienda conciencia para poder ver y entender lo demás - si no uno está obligado a fusionarse con el grupo para subsistir.
viernes, 19 de septiembre de 2008
El secreto (La ley de atraccion)
Ya sabéis lo escéptico que soy, en general para todo y en particular para las movidas de iluminados.
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
sábado, 23 de agosto de 2008
Television Personalities
He encontrado este post sobre reducción del tiempo de ver televisión, en el blog de Steve Pavlina. Otro día hablaré más de este hombre, del que hay mucho que decir, o mejor, que leer.
Esto me ha traído al cabo mi relación con la televisión.
Allá por los comienzos de los 00', empezaba a pensar que la televisión me sorbía el seso, bueno, nos, en referencia a mi familia. En verdad, yo fui dejando la televisión de lado y volcándome más en internet, que era algo interactivo con muchas más posibilidades. El resto de mi familia veía la tele por la noche, hubiera lo que hubiera, y yo me aburría mucho - había cosas mucho mejores que hacer, no me interesaba aquello. Puede que esto ayudara a un cierto aislamiento social hacia mi familia.
Pero al lío. El caso es que, cuando decidí usar mi Erasmus para cambiar ciertos hábitos que no me gustaban, uno de ellos era la televisión. Yo abogué en mi casa por el no tener televisión, y finalmente conseguimos vencer, y no tener TV en todo el año. Aunque algunos comentaban que ver televisión en otro idioma enriquece el aprendizaje del mismo, el contacto social y la experiencia fue mucho más rica. Y seguramente aprendimos más inglés. Aunque una de mis compañeras se puso una tele en el cuarto. Su problema.
Continué con esta práctica, dentro de lo posible, otro año que viví solo en el extranjero. Me dejaron una tele vieja que se veía fatal. La vi un poco porque no tenía vida social ni internet todavía, pero en verdad veía poca cosa. En cuanto tuve internet, prefería ver películas en el ordenador, que realmente me interesaran - cine de autor(sobre todo francés de la nouvelle vague, iraní y coreano/chinorris). Y La Hora Chanante. El caso es que realmente me interesaba. Lo disfrutaba. veía lo que quería, y si no quería, no lo veía, y me ponía a hacer otras cosas que me gustaban más que comer sopa boba, como dibujar, escribir, hacer canciones, hacer deporte, leer, etc. Y entre ellas y nada desdeñable, dormir. Y en cuanto tuve vida social, alternaba el contacto conmigo(o retirada, en términos gestalt) y el contacto con los demás.
Me di cuenta de los beneficios de esta práctica. No tener televisión abre un nuevo mundo de posibilidades para el que la ve dos horas o más al día. Muchas veces uno está en casa tirado viendo televisión por defecto. A veces se me pasa esto por la cabeza, y entonces(si estoy solo) me enfrento al problema, y la apago. Y veo qué es lo que quiero hacer en este vacío. La mayor parte de veces, me pongo a hacer algo, digamos, productivo, que estaba dejando de hacer por ver cualquier mierda en la tele. Otras, me doy cuenta de que necesito descansar, y me tumbo en el sofá.
Otras, las menos, sigo viendo la tele. Pero esto es sólo cuando me interesa realmente. Aunque sea un partido de basket que quiero ver. Aunque, cuando a uno le interesa lo que está viendo, rara vez se pregunta ¿qué coño hago viendo la tele?.
Esto me ha traído al cabo mi relación con la televisión.
Allá por los comienzos de los 00', empezaba a pensar que la televisión me sorbía el seso, bueno, nos, en referencia a mi familia. En verdad, yo fui dejando la televisión de lado y volcándome más en internet, que era algo interactivo con muchas más posibilidades. El resto de mi familia veía la tele por la noche, hubiera lo que hubiera, y yo me aburría mucho - había cosas mucho mejores que hacer, no me interesaba aquello. Puede que esto ayudara a un cierto aislamiento social hacia mi familia.
Pero al lío. El caso es que, cuando decidí usar mi Erasmus para cambiar ciertos hábitos que no me gustaban, uno de ellos era la televisión. Yo abogué en mi casa por el no tener televisión, y finalmente conseguimos vencer, y no tener TV en todo el año. Aunque algunos comentaban que ver televisión en otro idioma enriquece el aprendizaje del mismo, el contacto social y la experiencia fue mucho más rica. Y seguramente aprendimos más inglés. Aunque una de mis compañeras se puso una tele en el cuarto. Su problema.
Continué con esta práctica, dentro de lo posible, otro año que viví solo en el extranjero. Me dejaron una tele vieja que se veía fatal. La vi un poco porque no tenía vida social ni internet todavía, pero en verdad veía poca cosa. En cuanto tuve internet, prefería ver películas en el ordenador, que realmente me interesaran - cine de autor(sobre todo francés de la nouvelle vague, iraní y coreano/chinorris). Y La Hora Chanante. El caso es que realmente me interesaba. Lo disfrutaba. veía lo que quería, y si no quería, no lo veía, y me ponía a hacer otras cosas que me gustaban más que comer sopa boba, como dibujar, escribir, hacer canciones, hacer deporte, leer, etc. Y entre ellas y nada desdeñable, dormir. Y en cuanto tuve vida social, alternaba el contacto conmigo(o retirada, en términos gestalt) y el contacto con los demás.
Me di cuenta de los beneficios de esta práctica. No tener televisión abre un nuevo mundo de posibilidades para el que la ve dos horas o más al día. Muchas veces uno está en casa tirado viendo televisión por defecto. A veces se me pasa esto por la cabeza, y entonces(si estoy solo) me enfrento al problema, y la apago. Y veo qué es lo que quiero hacer en este vacío. La mayor parte de veces, me pongo a hacer algo, digamos, productivo, que estaba dejando de hacer por ver cualquier mierda en la tele. Otras, me doy cuenta de que necesito descansar, y me tumbo en el sofá.
Otras, las menos, sigo viendo la tele. Pero esto es sólo cuando me interesa realmente. Aunque sea un partido de basket que quiero ver. Aunque, cuando a uno le interesa lo que está viendo, rara vez se pregunta ¿qué coño hago viendo la tele?.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Eso es mierda
Cuántas veces me he dicho, "eso es mierda", respecto a muchos pensamientos que efectivamente no llevan a ningún lado pero que disparan miedos, fobias, etc. que pasan a lo físico.
Recuerdo que las pensaba, pero a la vez era consciente de que sólo eran eso, construcciones mentales.
"Me ha escrito una carta mi abuela del pueblo, ¿no será que mi abuelo ha muerto?"
"Mis padres están en el pueblo y no han llamado hoy, a ver si han tenido un accidente."
Recuerdo en la era pre-móvil, que mis padres se iban todo el fin de semana y como tampoco había teléfono en el terreno, pues no pasaba nada. Y si llegaba el domingo por la noche, a las once y no habían llegado, pues no me ponía cardíaco ni nada: se habrán estado más rato haciendo no-se-qué. Que normalmente es lo que ocurre siempre, pero nosotros no sólo nos ponemos en lo peor, sino que encima lo sentimos, lo comenzamos a sentir... nos queremos adelantar. No entiendo por qué. ¿Qué ganamos con esto? Realmente nada porque sólo nos genera malestar. Y realmente tampoco nos previene, porque si luego lo que ocurre ocurre de verdad, no es cierto que estemos más preparados para afrontarlo por haber tenido esos pequeños miedos, más bien estamos más tensos y menos preparados.
Durante mi infancia, adolescencia... estas "premoniciones" no tenían fuerza, porque me crié en un ambiente muy con los pies en la tierra, muy fijado en lo obvio... muy gestáltico, sin saberlo, claro. Siempre pensé que mi padre era un gran taoísta, aunque no haya leído un libro de filosofía (y pocos de los otros, y creo, nunca ninguna novela, quitando los libritos de westerns de Marcial Lafuente Estefanía).
Esta es una de esas cosas que también la Gestalt adopta: en cuanto que, al ser consciente de esos miedos, y saber que son irrealidades, que pertenecen a la fantasía, puedes restarles importancia y por lo tanto fuerza. Awareness de ese.
Recuerdo que las pensaba, pero a la vez era consciente de que sólo eran eso, construcciones mentales.
"Me ha escrito una carta mi abuela del pueblo, ¿no será que mi abuelo ha muerto?"
"Mis padres están en el pueblo y no han llamado hoy, a ver si han tenido un accidente."
Recuerdo en la era pre-móvil, que mis padres se iban todo el fin de semana y como tampoco había teléfono en el terreno, pues no pasaba nada. Y si llegaba el domingo por la noche, a las once y no habían llegado, pues no me ponía cardíaco ni nada: se habrán estado más rato haciendo no-se-qué. Que normalmente es lo que ocurre siempre, pero nosotros no sólo nos ponemos en lo peor, sino que encima lo sentimos, lo comenzamos a sentir... nos queremos adelantar. No entiendo por qué. ¿Qué ganamos con esto? Realmente nada porque sólo nos genera malestar. Y realmente tampoco nos previene, porque si luego lo que ocurre ocurre de verdad, no es cierto que estemos más preparados para afrontarlo por haber tenido esos pequeños miedos, más bien estamos más tensos y menos preparados.
Durante mi infancia, adolescencia... estas "premoniciones" no tenían fuerza, porque me crié en un ambiente muy con los pies en la tierra, muy fijado en lo obvio... muy gestáltico, sin saberlo, claro. Siempre pensé que mi padre era un gran taoísta, aunque no haya leído un libro de filosofía (y pocos de los otros, y creo, nunca ninguna novela, quitando los libritos de westerns de Marcial Lafuente Estefanía).
Esta es una de esas cosas que también la Gestalt adopta: en cuanto que, al ser consciente de esos miedos, y saber que son irrealidades, que pertenecen a la fantasía, puedes restarles importancia y por lo tanto fuerza. Awareness de ese.
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