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jueves, 21 de enero de 2010

Como descubrir el sentido de tu vida en 20 minutos

¿Cómo descubrir el sentido de tu vida? No me refiero a tu trabajo, tus responsabilidades diarias o cualquier otro objetivo a largo plazo. Me refiero al propósito por el cual estás aquí - la razón por la cual existes.

Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?

Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".

Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.

Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.

Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.

Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.

A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.

En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.

Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.

Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.

Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.

Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".

Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.

Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.

Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.

Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.

¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.

NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.

viernes, 14 de marzo de 2008

Con el mazo dando

"¿Te has preguntado qué das a los demás?"

Tengo un amigo que se queja de que "no se le hace mucha atención", que no se le llama para quedar, etc. Pero parece que la autocrítica no está entre sus planes. "Yo soy como soy y no voy a dejar de ser quien soy para agradar a los demás". Bien. Pero acéptalo y no te quejes tanto, entonces.

Creo que lo que mi amigo debería entender es, precisamente, el vacío. Y él sabe, que tiene ese "horror vacui" que le hace llenar de cháchara sobre temas impersonales el tiempo.

La presencia para escuchar, dar presencia. Eso que a veces, puede ser difícil de entender, porque a veces es más fácil ver la falta de algo que lo que se nota cuando está.

Yo también pienso, para mí, qué doy a los demás. Desde luego, como casi todo, si algo pasa, por algo será. Otra cosa es que uno quiera o esté dispuesto a aceptar el por qué.