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lunes, 8 de abril de 2013
Marea baja
Bajo la lluvia, reencuentro con una persona que fue importante en mi vida. Más importante en la fantasía mental que en la realidad corporal, pero como yo vivo bastante en la mente y la fantasía, esto tiene mucha importancia para mí.
Me transmite alegría, armonía y serenidad. Sintonía. Paz, no sólo alivio. Aunque reconozco que en el camino a encontrarnos, me puse tan nervioso que me castañeteaban los dientes y tenía numerosos tics nerviosos... bueno, también hacía frío y estaba cambiando en diez minutos de un entorno mental a otro, y todo ello en un entorno de cambio. Demasiado cambio para una persona como yo, que detesta la rutina pero a quien la mente se le dispara con las novedades.
Vivimos bastante lejos, así que aunque le veo esporádicamente, cuando nos vemos me enriquece. Me hace ver una forma de ser que me gusta y que no la tengo muy cercana, no tengo muchos modelos parecidos a los que agarrarme. Somos retorcidos pero sosegados, activos mentalmente y, aunque tenemos un punto oscuro, quizá yo más que ella, sabemos de la conveniencia de la luz.
Supongo que las verdades que son, por mucho que uno las quiera ocultar o no terminar de creérselas, van saliendo a la superficie cuando la marea baja.
Toda esta literatura del lamento, cómo me gustaría saber que procesos similares no me echan atrás.
viernes, 26 de febrero de 2010
Semana blanca
No es que me vaya de esquí alpino, ni de vacaciones a Colombia, sino que esta semana me he recetado una semana en blanco, en lo posible, de esos proyectos que vengo haciendo, y de internet en general.
Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.
Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.
martes, 26 de enero de 2010
Un dragón herido de muerte
Y sí, inundé el suelo del taller y las ventanas del autobús urbano por las que miraba la lluvia caer mientras iba al taller.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
lunes, 19 de octubre de 2009
Cosas viejas, cosas modernas
Ah, qué bien me está sentando el tazoncito de lentejas indias, de esas naranjas, con su ajo y su chorizo, su perejil cogido de la maceta y un par de hojitas de hierbabuena que lo mismo.
He tomado unas cervecitas hoy y me ha sentado bien. Y quería dejar constancia, de que aunque no apetezca mucho a veces, a mí me viene bien jorearme, ver gente, hablar con la gente. Por mi trabajo, si no me busco la vida me puedo pasar el día habiendo hablado no más de veinte veces (incluyendo los saludos de cortesía). Leía ayer un post de Erin Pavlina acerca de cuándo hay que cambiar de trabajo.
Me acaba de venir a la memoria, por unas cuantas asociaciones rápidas, aquél día en el que una compañera del taller me dijo que lo que veía en mí era un potencial enorme, mucho potencial. Me lo dijo el primer fin de semana de formación.
Me cuesta estar blandito, lo cual parece que es que, si me dejas sólo, mi carácter me pone duro. No es que me la ponga dura, porque en realidad se te pone más dura cuando estás blandito, paradojas de la vida. Uno funciona mucho mejor. En verdad nunca he tenido impotencia (salvo una vez, que habiendo bebido lo mío y haber andado hora y pico en busca de condones a las tantas de la mañana, no cuenta). Me refiero a la psicológica claro, la de que notas que algo pasa. Bueno, que algo no pasa, en realidad. Pero que tienes la cabeza tan ocupada que tus pensamientos y preocupaciones tienen estrangulado a tu colgajo y ni le llega la sangre.
El sábado por la noche tuve unas conversaciones trascendentales con dos amigos, pareja ellos, acerca de la felicidad. Todo venía de una discusión acerca del acelerador de hadrones del CERN. Resulta que, se decía, había una micronésima posibilidad de que todo, y con eso quiero decir el universo, se fuera al carajo. Se creara un agujero negro que absorbiera el mundo y hasta donde le diera del universo.
Esta es la base. Pero hay dos posibilidades: una es que ese agujero negro nos trague de inmediato. Otra es que ese agujero negro, tardara cincuenta años en tragarse la tierra, porque ya se sabe, digerir y soportar humanos es harto difícil.
Para mí no cambiaría las cosas: si esa posibilidad existiera realmente, mi voto es NO al acelerador de hadrones. ¿Por qué? Pues porque creo que para disfrutar del mundo que tenemos, no es necesario entenderlo completamente. Prefiero el riesgo de no entender, y dejar de recorrer una rama del progreso, al de no vivir ya más.
Sin embargo, algunos de mis amigos decían que sí, que si era inmediato sí les parecía bien: porque no se enteraría uno, se moriría y ya está. Sin embargo, al saber que tenemos 50 años de vida, el planeta devendría caos y la vida en la tierra sería mísera, según ellos lo peor del ser humano saldría en la lucha por la supervivencia y ellos ni querrían vivir eso - mejor estar muertos.
Yo de nuevo me aferro a la vida: prefiero 50 años agónicos, o diez, que ninguno. Es que de hecho estamos dando por supuesto que serán agónicos. Cosa que no tiene por qué ser así. De hecho podría ser totalmente al revés: que para lo que nos queda, nos decidamos al fin, quizá después de la consabida histeria y pánico originales, a vivir en paz con el prójimo y a hacer caso al Cristo que está cansado de mirar al suelo desde la pared. Si le dieran la vida, lo primero que diría sería: "Te lo dije". Era un listo.
Para matarse uno, siempre hay tiempo. Es cierto que una vez en harina, uno no se mata, por aquello del instinto de supervivencia. Según un amigo, somos esclavos del instinto de supervivencia. ¿Por qué no matarse? Me acuerdo de Mar Adentro.
Me cuesta entender el suicidio más allá de la esquizofrenia y demás putadas mentales, y aparte de situaciones como la de Sampedro, o la de Sartre - análisis racional. "Yo ya no pinto nada aquí". Eso lo entiendo. Porque supongo que, es verdad según su punto de vista racional. Cuando está guiado por el sentimiento, creo que no es real: si está guiado por el sentimiento, es que estás jodido, no que te quieres morir. No es lo mismo. Son las circunstancias las que no aguantas, no las soportas y te vencen. No es lo mismo que querer morir, desde un punto de vista positivo. El anterior es negativo, de huida.
Uf, podría seguir aquí charrando largo y tendido, y de un tema sacar otro. Hoy estoy parlanchín, o más bien teclachín, que es como deberían llamarse aquellos que padecen de logorrea en el teclado.
Pues bueno. Hoy además venía como siempre con la tripa tensa en el metro, aglomeración de gente extraña y amenazante. Soy muy sensible, oigs.
Y aparte de eso, tenía ganas de hacer canciones libres, de jugar con la voz, la música, etcétera. Me ha gustado que las chicas estuvieran ya en sus cuartos, o al punto de irse a dormir. Así que estaba más tranquilo que padiós. Ya venía cantando por la calle una canción de Björk de la que me he acordado en el curro, The modern things, una canción preciosa. Me encanta esta parte de la letra:
All the modern things
like cars and such
have always existed
they've just been waiting in a mountain
for the right moment
listening to the irritating noises
of dinosaurs and people
dabbling outside
all the modern things
have always existed
they've just been waiting
to come out
and multiply
and take over
Es genial. Resulta que las cosas modernas, como los coches y esas cosas, ¡siempre han existido! Simplemente, estaban esperando su momento para aparecer. Mientras han estado escuchando los sonidos irritantes de los dinosaurios y de la gente, tocando los huevos. Han estado esperando para salir y multiplicarse, y conquistar el mundo. es su momento ahora.
Yo sólo puedo sonreír.
He tomado unas cervecitas hoy y me ha sentado bien. Y quería dejar constancia, de que aunque no apetezca mucho a veces, a mí me viene bien jorearme, ver gente, hablar con la gente. Por mi trabajo, si no me busco la vida me puedo pasar el día habiendo hablado no más de veinte veces (incluyendo los saludos de cortesía). Leía ayer un post de Erin Pavlina acerca de cuándo hay que cambiar de trabajo.
Me acaba de venir a la memoria, por unas cuantas asociaciones rápidas, aquél día en el que una compañera del taller me dijo que lo que veía en mí era un potencial enorme, mucho potencial. Me lo dijo el primer fin de semana de formación.
Me cuesta estar blandito, lo cual parece que es que, si me dejas sólo, mi carácter me pone duro. No es que me la ponga dura, porque en realidad se te pone más dura cuando estás blandito, paradojas de la vida. Uno funciona mucho mejor. En verdad nunca he tenido impotencia (salvo una vez, que habiendo bebido lo mío y haber andado hora y pico en busca de condones a las tantas de la mañana, no cuenta). Me refiero a la psicológica claro, la de que notas que algo pasa. Bueno, que algo no pasa, en realidad. Pero que tienes la cabeza tan ocupada que tus pensamientos y preocupaciones tienen estrangulado a tu colgajo y ni le llega la sangre.
El sábado por la noche tuve unas conversaciones trascendentales con dos amigos, pareja ellos, acerca de la felicidad. Todo venía de una discusión acerca del acelerador de hadrones del CERN. Resulta que, se decía, había una micronésima posibilidad de que todo, y con eso quiero decir el universo, se fuera al carajo. Se creara un agujero negro que absorbiera el mundo y hasta donde le diera del universo.
Esta es la base. Pero hay dos posibilidades: una es que ese agujero negro nos trague de inmediato. Otra es que ese agujero negro, tardara cincuenta años en tragarse la tierra, porque ya se sabe, digerir y soportar humanos es harto difícil.
Para mí no cambiaría las cosas: si esa posibilidad existiera realmente, mi voto es NO al acelerador de hadrones. ¿Por qué? Pues porque creo que para disfrutar del mundo que tenemos, no es necesario entenderlo completamente. Prefiero el riesgo de no entender, y dejar de recorrer una rama del progreso, al de no vivir ya más.
Sin embargo, algunos de mis amigos decían que sí, que si era inmediato sí les parecía bien: porque no se enteraría uno, se moriría y ya está. Sin embargo, al saber que tenemos 50 años de vida, el planeta devendría caos y la vida en la tierra sería mísera, según ellos lo peor del ser humano saldría en la lucha por la supervivencia y ellos ni querrían vivir eso - mejor estar muertos.
Yo de nuevo me aferro a la vida: prefiero 50 años agónicos, o diez, que ninguno. Es que de hecho estamos dando por supuesto que serán agónicos. Cosa que no tiene por qué ser así. De hecho podría ser totalmente al revés: que para lo que nos queda, nos decidamos al fin, quizá después de la consabida histeria y pánico originales, a vivir en paz con el prójimo y a hacer caso al Cristo que está cansado de mirar al suelo desde la pared. Si le dieran la vida, lo primero que diría sería: "Te lo dije". Era un listo.
Para matarse uno, siempre hay tiempo. Es cierto que una vez en harina, uno no se mata, por aquello del instinto de supervivencia. Según un amigo, somos esclavos del instinto de supervivencia. ¿Por qué no matarse? Me acuerdo de Mar Adentro.
Me cuesta entender el suicidio más allá de la esquizofrenia y demás putadas mentales, y aparte de situaciones como la de Sampedro, o la de Sartre - análisis racional. "Yo ya no pinto nada aquí". Eso lo entiendo. Porque supongo que, es verdad según su punto de vista racional. Cuando está guiado por el sentimiento, creo que no es real: si está guiado por el sentimiento, es que estás jodido, no que te quieres morir. No es lo mismo. Son las circunstancias las que no aguantas, no las soportas y te vencen. No es lo mismo que querer morir, desde un punto de vista positivo. El anterior es negativo, de huida.
Uf, podría seguir aquí charrando largo y tendido, y de un tema sacar otro. Hoy estoy parlanchín, o más bien teclachín, que es como deberían llamarse aquellos que padecen de logorrea en el teclado.
Pues bueno. Hoy además venía como siempre con la tripa tensa en el metro, aglomeración de gente extraña y amenazante. Soy muy sensible, oigs.
Y aparte de eso, tenía ganas de hacer canciones libres, de jugar con la voz, la música, etcétera. Me ha gustado que las chicas estuvieran ya en sus cuartos, o al punto de irse a dormir. Así que estaba más tranquilo que padiós. Ya venía cantando por la calle una canción de Björk de la que me he acordado en el curro, The modern things, una canción preciosa. Me encanta esta parte de la letra:
All the modern things
like cars and such
have always existed
they've just been waiting in a mountain
for the right moment
listening to the irritating noises
of dinosaurs and people
dabbling outside
all the modern things
have always existed
they've just been waiting
to come out
and multiply
and take over
Es genial. Resulta que las cosas modernas, como los coches y esas cosas, ¡siempre han existido! Simplemente, estaban esperando su momento para aparecer. Mientras han estado escuchando los sonidos irritantes de los dinosaurios y de la gente, tocando los huevos. Han estado esperando para salir y multiplicarse, y conquistar el mundo. es su momento ahora.
Yo sólo puedo sonreír.
sábado, 22 de agosto de 2009
Yo me la pierdo
Y llegó el momento.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
jueves, 4 de junio de 2009
Todo el mundo es bueno III
No sé si es cosa de la Gestalt o de algunos gestaltistas, esto de que todo el mundo es bueno.
Comparo con otra época, o mejor dicho otros modos de pensar, donde se pensaba que la gente, que sí, serían buenos cristianos, que tal, pero había que andarse con ojo. Se confiaba más por obligación (= si no eres bueno vas al infierno) que por realidad. Es decir, que se esperaba lo peor de la gente y las circunstancias, tal que si llegaba algo mejor, bienvenido sea.
Se trata de un compromiso entre hac lacrymarum valle y la bendición de la expectativa nula.
Comparo con otra época, o mejor dicho otros modos de pensar, donde se pensaba que la gente, que sí, serían buenos cristianos, que tal, pero había que andarse con ojo. Se confiaba más por obligación (= si no eres bueno vas al infierno) que por realidad. Es decir, que se esperaba lo peor de la gente y las circunstancias, tal que si llegaba algo mejor, bienvenido sea.
Se trata de un compromiso entre hac lacrymarum valle y la bendición de la expectativa nula.
Y yo pienso: ¿se tenía antes más libertad para ser malo? Personalmente, no veo a la gente de mi generación ni haciendo ni aguantando cosas de las que me cuentan o he visto yo mismo de generaciones anteriores. De acuerdo, depende mucho de los nichos sociales. Pero me da la sensación de que la cotización del perro de arriba no deja de crecer, por mucha crisis que haya.
¿Cambiaría esto si pensáramos que el hombre no tiene por qué ser bueno por naturaleza? Por mi experiencia, veo vivir mucho más tranquilo al que cree que el hombre es bueno hasta que es malo, es decir, que tanto lo uno como lo otro...
Retomando lo de las expectativas, oí una noche que
Parece un tanto naïf decir que el hombre es bueno por naturaleza. ¡O malo! Porque, ¿es bueno, o malo, respecto a qué? Espero que no sea respecto a sí mismo, o respecto a su potencialidad, porque entonces estamos jodidos: el juicio entra en escena ("deberíamos ser mejores", "deberíamos ser peores"). ¿Cuál es la referencia? Normalmente, el hombre toma como referencia a sí mismo en las comparaciones con sus congéneres. Es decir, el hombre es bueno o malo respecto a mí, poniéndose cada cual dentro o fuera de la línea según su neurosis.
Es decir que el hombre no es bueno ni malo ni regular. El hombre es. Y algunos ni eso.
Retomando lo de las expectativas, oí una noche que
felicidad = resultado - expectativas
de tal manera que si expectativas = 0, la felicidad es igual al resultado. Si el resultado es positivo de alguna manera, el índice de felicidad también lo será. Si el resultado es nulo, al ser nulas las expectativas, habrá felicidad cero, pero no infelicidad.
Años después, veo la obsesión que hay con las expectativas en la Gestalt. La de terapeutas que andan liados con este tema, intentando rebajar las expectativas. Recuerdo un libro de Jorge Bucay, Cuéntame un cuento o algo así, donde creo recordar que era la única pega que se hacía a sí mismo.
Curiosamente, yo aprendí esa fórmula muchos años antes, de la boca de un borracho (y probablemente estándolo yo mismo). Nada como el campo de batalla para poner a prueba las teorías, cubata en mano... o para filosofar como excusa para no interactuar socialmente en un plano más físico.
Y es así: si tus expectativas son nulas, y te lías con una fea, pues mira, al no haber esperado nada, eso que me llevo. Un punto. Ahora, si vuelves a casa con las manos vacías, pues al no esperar nada, no hay ningún problema tampoco. Me cojo unas patatas en el Buitaker y a volver a casa andando, no passa res. En estos casos, lo complicado es gestionar el premio gordo... ya que suele salir el no merezco tanto, o no soy hombre para tanta mujer, o es demasiado para mí... esas mierdas.
viernes, 19 de septiembre de 2008
El secreto (La ley de atraccion)
Ya sabéis lo escéptico que soy, en general para todo y en particular para las movidas de iluminados.
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Espeleología
No sé, ¿será mi misión en la vida fascinar? ¿Seducir, crear, hollar lo inexplorado?
¿Demostrar, con el ejemplo, que existen ciertas inusuales combinaciones humanas para bien? ¿Desafiar a la norma?
Es muy cansado porque hay que luchar contra los demonios de fuera y los de dentro, eso sí. O mejor, utilizarlos y llevarse bien con ellos. Pero me hace sentir muy bien cuando lo hago - como si fuera mi misión, como si para eso estuviera aquí. Como el carpintero cortando madera, como el agricultor sembrando, el pastor observando cómo su perro controla el rebaño y todo está bien. Como el espeleólogo, con mi polla como linterna, mis manos tanteando las rocas húmedas.
¿Demostrar, con el ejemplo, que existen ciertas inusuales combinaciones humanas para bien? ¿Desafiar a la norma?
Es muy cansado porque hay que luchar contra los demonios de fuera y los de dentro, eso sí. O mejor, utilizarlos y llevarse bien con ellos. Pero me hace sentir muy bien cuando lo hago - como si fuera mi misión, como si para eso estuviera aquí. Como el carpintero cortando madera, como el agricultor sembrando, el pastor observando cómo su perro controla el rebaño y todo está bien. Como el espeleólogo, con mi polla como linterna, mis manos tanteando las rocas húmedas.
martes, 27 de mayo de 2008
Escepticismo bloguista
La gente en general suele escribir en sus blogs entradas preciosistas, embellecedoras, con fotos de flores abriéndose, bebés de pupilas infinitas, etc. hablando de lo precioso que es vivir, crecer, fluir, y demás palabrejas de manual de autoayuda.
Y no puedo dejar de pensar que si de verdad se sintieran así, qué coño hacen teniendo que recordárselo al mundo (es decir, a sí mismos) continuamente. Sal a la calle y disfruta de ese presente del que hablas, o enróscate en la preciosidad de tu ser como dices, en vez de salirte de él contándote a ti mismo sin saberlo, cómo te gustaría que fuera tu vida.
Creeré en el que escriba desde la aceptación de la ignorancia, desde cualquier lado que no sea el sillón del juez.
Y no puedo dejar de pensar que si de verdad se sintieran así, qué coño hacen teniendo que recordárselo al mundo (es decir, a sí mismos) continuamente. Sal a la calle y disfruta de ese presente del que hablas, o enróscate en la preciosidad de tu ser como dices, en vez de salirte de él contándote a ti mismo sin saberlo, cómo te gustaría que fuera tu vida.
Creeré en el que escriba desde la aceptación de la ignorancia, desde cualquier lado que no sea el sillón del juez.
martes, 12 de febrero de 2008
El secreto de la felicidad
Dicen que la felicidad
es difícil de encontrar
pero no es cierto.
Qué divertido es ser feliz
si te sientes entre amigos
de verdad.
Ya lo ves,
qué facil es,
el truco es sonreír.
Aunque todo
vaya mal
las cosas cambian al final.
Cada mañana al despertar
Simplemente hay que decir
"Qué divertido es ser feliz".
...
Ven,
con nosotros ven,
lo pasaremos bien.
Y así de fácil es para Willy Fogg.
Ya le vale, al león barbacas.
es difícil de encontrar
pero no es cierto.
Qué divertido es ser feliz
si te sientes entre amigos
de verdad.
Ya lo ves,
qué facil es,
el truco es sonreír.
Aunque todo
vaya mal
las cosas cambian al final.
Cada mañana al despertar
Simplemente hay que decir
"Qué divertido es ser feliz".
...
Ven,
con nosotros ven,
lo pasaremos bien.
Y así de fácil es para Willy Fogg.
Ya le vale, al león barbacas.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
La mediocridad
aitorserra comentaba en un post anterior cierto deseo de mediocridad, en contraposición a mi instintivo rechazo.
Para mí es muy difícil aceptar eso. Siento que el potencial interno que tengo no puede quedarse en "nada", eso sería como un timo, a mí y a la humanidad. Quizás ese potencial sea más imaginario que real, o rescoldos de una infancia gloriosa y que respondan a condicionamientos producidos en esa época y por lo tanto tampoco reales.
Desear ser mediocre, me suena un poco como la razón que la gente tiene des-responsabilizarse, como por ejemplo seguir una religión para que la fe en algo prefijado decida por uno. Le tengo mucho rechazo. Y he sufrido y perdido mucho por ello, por ese rechazo. Pero también, siempre he pensado que una sola estrella refulgente producida por esa no-mediocridad, aporta más que una galaxia de estrellas todas iguales. El genio sobre el trabajo. El lado derecho sobre el izquierdo. El destello que queda, que contribuye específicamente. Es un amor a la humanidad como especie y como Gestalt en la historia del universo, y un deseo de inmortalidad encubiertos. Como si mi responsabilidad fuera esa producción, y no lo que yo mismo desee. Esto entronca con mi dificultad para aceptar mis propios deseos. Si no tengo deseos, nada se interpone en esta búsqueda, esta lucha. Cuando aparecen mis deseos, y tengo que elegir entre mis deseos o esta búsqueda de la inmortalidad, entonces estalla un conflicto terrible.
(Uno tira del hilo y... ya ves)
PD. Recientes estudios determinan que la activación del lado izquierdo, racional, etc. puede aumentar el nivel de felicidad. O que se da más en individuos con este lado del cerebro más activo.
Para mí es muy difícil aceptar eso. Siento que el potencial interno que tengo no puede quedarse en "nada", eso sería como un timo, a mí y a la humanidad. Quizás ese potencial sea más imaginario que real, o rescoldos de una infancia gloriosa y que respondan a condicionamientos producidos en esa época y por lo tanto tampoco reales.
Desear ser mediocre, me suena un poco como la razón que la gente tiene des-responsabilizarse, como por ejemplo seguir una religión para que la fe en algo prefijado decida por uno. Le tengo mucho rechazo. Y he sufrido y perdido mucho por ello, por ese rechazo. Pero también, siempre he pensado que una sola estrella refulgente producida por esa no-mediocridad, aporta más que una galaxia de estrellas todas iguales. El genio sobre el trabajo. El lado derecho sobre el izquierdo. El destello que queda, que contribuye específicamente. Es un amor a la humanidad como especie y como Gestalt en la historia del universo, y un deseo de inmortalidad encubiertos. Como si mi responsabilidad fuera esa producción, y no lo que yo mismo desee. Esto entronca con mi dificultad para aceptar mis propios deseos. Si no tengo deseos, nada se interpone en esta búsqueda, esta lucha. Cuando aparecen mis deseos, y tengo que elegir entre mis deseos o esta búsqueda de la inmortalidad, entonces estalla un conflicto terrible.
(Uno tira del hilo y... ya ves)
PD. Recientes estudios determinan que la activación del lado izquierdo, racional, etc. puede aumentar el nivel de felicidad. O que se da más en individuos con este lado del cerebro más activo.
sábado, 1 de diciembre de 2007
Humildad
Tengo amigos a los que, no es que se asomen al vacío: es que caminan por su fondo. Y puedo decir que, viéndolos, son bastante distintos de aquellos que van por el camino de la vida buscando iluminación mediante la seriedad, la gravedad, la loa. Son gente que no piensan en lo que la gente pueda pensar de ellos, aunque sí pueden hacerse una idea de lo que piensan de ellos, son conscientes de ello. Y una manera de liberarse de esta lacra social, que esto sí que es una lacra social, es precisamente girar hacia el deseo, hacia la espontaneidad, hacia el disfrute de la vida, manteniendo la virtud capital: la humildad. Y, por alguna extraña razón evolutiva, a estos seres los queremos más.
Cuanto más avanzo por la vida, más creo que la humildad es la virtud capital de un ser humano. No para los demás: sino para sí mismo.
Cuanto más avanzo por la vida, más creo que la humildad es la virtud capital de un ser humano. No para los demás: sino para sí mismo.
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