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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Camino de Santiago parte uno

Lo primero de todo: para ponerse la chapita(widget) del Camino de Santiago en tu blog, mira este artículo.

Mi historia con el camino de Santiago no ha terminado todavía. Creo que nunca termina para los que hemos caminado por esos senderos. Nunca termina ni siquiera para quien lo ha completado, como para alguien como yo, que todavía no he llegado a Santiago.

Hace tres años y medio ya, hay que ver cómo pasa el tiempo, empecé a andar el Camino. Partiendo desde Roncesvalles, junto con una amiga - que luego pasó a ser mi novia, a vivir juntos y actualmente a ser mi amiga de nuevo. No nos conocíamos casi, pero ella iba a hacer el camino y yo no tenía nada que hacer ese verano, durante esas fechas. Ella iba a caminar hasta Burgos, así que me acoplé. Ya nos habíamos liado y tal, así que bueno, sabíamos a lo que íbamos... o eso creíamos.

Nos preparamos bastante: tratábamos de hacer paseos por la ciudad (ella - yo aparte de eso ese verano también hice el interraíl, así que tenía los pies curtidos). Al recordar aquellos tiempos, siento nostalgia de mi actitud hacia la vida: exprimía cada gota. Un día sin tener nada que hacer no era un aburrimiento sino una oportunidad de explorar el mundo o de explorarme a mí mismo, o las dos cosas. Quizás la actitud era un poco psicótica y no fue bien encaminada luego, pero bueno, lo recuerdo como una época de vida plena. No me engaño: tampoco recuerdo que fuera feliz, pero sí estaba contento con cómo era. Era como quería ser. Quizá ahí esté el problema: era como quería ser, sentía lo que quería sentir - pero igual mi naturaleza no quería eso. Basta de chorradas y al lío.

Recuerdo los primeros días, con aquello masificado. Durmiendo en las tiendas cno un frío polar, que no dormimos nada porque teníamos únicamente una sábana (llegamos tarde y ya no había mantas) y además tuvimos que dormir al lado de la puerta de la tienda militar (de lona, es decir, entraba el aire). Me bajé a su cama para al menos darnos calor y poder dormir...

En Zubiri, tuvimos que dormir en un frontón ya que los albergues estaban ocupados. Qué bonito era el camino por Navarra, realmente precioso. Eran fiestas en Zubiri y nadie bailaba, así que bailamos nosotros.

En Pamplona dormimos por primera vez en una cama como Dios manda. Es que era en un convento de monjas. Estábamos tan contentos, que además coronamos la experiencia con un buen polvo dentro del recinto propiedad de las hermanas aquellas, que Dios las bendiga en el improbable caso de que exista.

En Puente de la Reina (de esta etapa no me acordaba y he mirado a ver, lo reconozco) cociné unos macarrones, quiero decir que cociné por primera vez en el hostal... y pocas más creo, que yo recuerde, jeje... Un puente muy chulo. Allí entramos a una exposición que había en una torre muy cerca del puente. No me acuerdo muy bien de qué era, pero recuerdo que era interesante. Y las partes del museo, que era como una casa antigua.

Seguimos por las tierras navarras. Camino a Viana nos dieron unas diarreas muy malas, menos mal que llevábamos Fortasec, el amigo del estómago del peregrino. Pero creía que me moría, qué retorcijones. Además el baño de aquél albergue (en un pueblo pequeño) era de los de cagar de pie... un suplicio. A ella también le dio, y fue un espectáculo aquello, vaya pareja...

Nos recuperamos pronto y ese mismo día andamos hacia Viana, donde tomamos arroces y tal. En Ventosa, coincidimos con unos madrileños y un segoviano que iban en bici... pero que eran la risión absoluta. Además traían porretes, y con eso y el vino riojano, y un hospitalero super gracioso que se parecía a Enrique San Francisco pero en tartamudo (qué crack) a mí me dió un ataque de risa de los de verdad, de los de no poder parar... subiendo a la habitación, hasta me metí al baño antes porque me seguía riendo y no podía parar... y me dijo ella que se me oía perfectamente desde la habitación jajaja...

Ya empezamos a notar el cansancio, pero bueno, seguíamos e incluso recuperábamos terreno respecto al plan inicial. Al final empezamos a mandar la dieta del peregrino a tomar viento y darle a los ricos vinos y a las tapas que había en los pueblos del Camino.

Recuerdo que tuvimos nuestro primer momento malo como pareja y como caminantes yendo por una carretera estrecha y en obras por la que pasaban camiones... ella iba andando por el móvil, en mi opinión, despreocupadamente, y yo tenía miedo de que los camiones la pillaran. Le tuve que dar un grito y todo, y ella se molestó mucho... aquél momento sin embargo, no me gustó nada. Me dejó un poso muy malo: en los problemas, no nos entendíamos en la rabia. Yo empecé a tragarme cosas y eso es muy, muy malo. En fin, se ve que no estaba preparado para eso. Me marcó mucho aquello, sí. Vi que no teníamos tanto en común como yo creía.

A mí me dieron unos dolores en las caderas, así que empecé a usar su palo y el mío, y andar de manera rara, como un robot. Así que hice de robot. Además me dolía menos si andaba a grandes zancadas y rápido así que lo hice. Empecé a hacer de robot, de Bender de Futurama, y fue muy gracioso. "Quería matar a todos los humanos" excepto a ella. Eso fue cerca de una valla donde había miles de cruces hechas con palitos del bosque, y se veía la carretera desde arriba.

La entrada en Nájera, fue lo más peor que habíamos visto en arquitectura popular: premio al pueblo más feo del Camino. Una estética cutre ochentera poblaba la entrada al pueblo, incluido el bar donde tomamos el desayuno. Luego ya el centro era más chulo, pero...

En Santo Domingo de la Calzada fue en el único momento en el que no dormimos en albergue: nos dimos el gustazo y fuimos a un hotel como las parejas pudientes. Llegamos bastante tarde, y bastante destrozados, así que ya ni fuimos a los albergues a preguntar. Que les den. Nosotros en nuestra camica doble como unos campeones, qué coño. El peregrino también tiene que cuidar de sí mismo.

En Belorado estuvimos en el albergue de la Iglesia, donde además daban de cenar pero bien y había una buena fiesta allí montada. Recuerdo el estar tendiendo las ropas fuera en un tendedero. Qué curioso que recuerde eso, ¿no? En un pueblo anterior tuvimos también un momento muy bonito, yo estaba cantando mientras lavaba la ropa a mano, y a mi ex le gustó mucho. Yo recuerdo que entonces la voz me salía más libre, más queriendo ser. Era voz, y no sé, ahora me cuesta entonar mogollón - bloqueos psicológicos, está claro.

No dormimos en San Juan de Ortega, porque nos habían dicho que estaba mal, entraba el aire y hacía un frío acojonante, los hospitaleros muy secos, y había poco sitio. Pues fuimos al pueblo siguiente, uno de cuatro letras, pero que no me acuerdo del nombre. Resulta que los propietarios de aquél albergue eran un matrimonio que se conocieron en el Camino, y que luego pusieron un hospital allí en el pueblo. ¡Qué cosas! ¿Qué tendrá el Camino? Desde luego, recuerdo a un cura que una vez dijo, "no hay mejor sitio para ligar que el Camino".

Llegamos a Burgos, punto final de nuestro viaje (por ahora) porque íbamos a casa de un primo mío, e hicimos noche allí. Fue muy agradable la estancia en Burgos. Durante la noche, no sé por qué, le di un susto terrible a mi ex porque en la oscuridad de la cama, hice un gesto y un sonido rarísimo como si estuviera loco, y vamos, casi le da un ataque.

Un pedazo de viaje aquél. Me dejo muchas más cosas en el tintero de las que hay aquí, como el tonto del pueblo que vino a por mí, toda la variopinta gente que se conoce en el Camino, cada lugar y cada rincón... tantas cosas. Contarlo sólo es una pequeña parte: hay que vivirlo.

sábado, 24 de octubre de 2009

Ni salí de casa ni la sonrisa puesta

Es duro hacerse ilusiones. Yo tiendo a hacerme ilusiones, y luego claro, cuando éstas no se cumplen llega el bajón. No llevo muy bien lo de perder, y me parece curioso. Creo que un día, para intentar ganar más, me obligué a no querer perder. Pero no sé, toda obligación conlleva una exigencia y asimismo un cercenamiento de una parte de uno.

No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.

Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.

En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.

PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.

domingo, 4 de octubre de 2009

A qué juegas

Vaya fin de semana...
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.

Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.

Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.

No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.

Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.

Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.

Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.

Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.

¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.

Continuará...

PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.

Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.

martes, 5 de mayo de 2009

Pandeminos

Creé este blog como diario originalmente, aunque luego ha dejado de ser un diario como tal sino que lo he estado utilizando más como sitio donde publicar artículos más o menos currados. Así que es un poco como un cajón de desastres. Uno puede guiarse por medio de las etiquetas, como forma de poner orden en este maremagnum de emociones, reflexiones, gritos desesperados y paridas como pianos.

Me decido a escribir porque hace mucho que no lo hago, y me parece que empiezo a faltar a la idea original de este blog. Muchas veces escribía simplemente, como parte de los deberes, como parte de esa recomendación de mi tutor de tomarse unos minutos al día para escribir, anotar, registrar lo que hay dentro.

Alguna vez he pensado, que ya no quería emborronar esto tanto, sino que preferiría escribir cuando de verdad tuviera algo que decir.

Escucho a Loreena McKennitt, el Book of Secrets. Y siento la vergüenza de que otro habitante de esta casa me pille escribiendo en este rincón secreto, ya que escribo desde el salón.

Me encuentro entre medio de varias cosas. Pero me siento bastante en el camino. Tengo miedo de tomar acciones, me para la perfección, es cierto. Hacer las cosas bien significa no hacerlas perfectas, y esto me para de hacerlas del todo. Tengo un amorcico cerca, pero no me atrevo, no sé cómo ni cuándo expresarle mis emociones y mis intenciones. Y cuando está todo a huevo, me mezco y me conformo en el bienestar del medio contacto y mantengo la calma... demasiada.

Y ya veo que se me pasa el arroz... respecto a esto me refiero, no respecto a mi edad. Que todavía estoy para merecer, cojones. No se qué, pero algo mereceré, aunque sea castigo divino.

Venga, que no os coja la pandemia esta de que habla la prensa.

PS. Sí, claro, me refiero al paro.

viernes, 19 de septiembre de 2008

El secreto (La ley de atraccion)

Ya sabéis lo escéptico que soy, en general para todo y en particular para las movidas de iluminados.

Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.

Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.

Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:

"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".

No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).

Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.

Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.

Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.

Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.

No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.

El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Espeleología

No sé, ¿será mi misión en la vida fascinar? ¿Seducir, crear, hollar lo inexplorado?
¿Demostrar, con el ejemplo, que existen ciertas inusuales combinaciones humanas para bien? ¿Desafiar a la norma?
Es muy cansado porque hay que luchar contra los demonios de fuera y los de dentro, eso sí. O mejor, utilizarlos y llevarse bien con ellos. Pero me hace sentir muy bien cuando lo hago - como si fuera mi misión, como si para eso estuviera aquí. Como el carpintero cortando madera, como el agricultor sembrando, el pastor observando cómo su perro controla el rebaño y todo está bien. Como el espeleólogo, con mi polla como linterna, mis manos tanteando las rocas húmedas.

viernes, 22 de agosto de 2008

Corriendo

Esta semana está siendo de estar por casa.
No he salido para nada, excepto ayer y hoy que salí a correr, a hacer unos 3000 o 4000 metros, no sé cuánto es, porque no llevo podómetro ni nada. Pero cada vez me sale mejor, y me gusta más.

Llevo un mesecito o algo así tomándomelo un poco más en serio, desde las vacaciones que tuve... empezando allí, curiosamente, corriendo por la playa. Me sentí como un caballo al galope.

Reviso un poco el blog, y veo que no hace ni un mes que quería llorar sobre la espalda de mi ex. Me parece muy bien, y no me vendría mal - llorar no le viene mal a nadie -, pero llevo este mes sin tener ganas. Cuando me acuerdo de ella - menos de lo habitual - es de una manera mucho más amable. No necesariamente sexual. Y mira que había una química que para qué. Me acuerdo que los primeros meses - antes de meterle a la relación el componente de juicios y racionalizaciones que la queman - era verla y abrazarla, y a veces ni eso, y ya me ponía palote. Súperrelajado, andaba por la vida. Me acuerdo con añoranza de aquél estado, sin miedo ni egoísmo. Y algo queda, porque de normal, es acordarme de ella y me ataca el palotismo. Lectura: lo bueno es que sexualmente sigo en pie de guerra. Bien.

Volviendo al tema, que esto de hacer deporte es bueno. Mens sana in corpore sano, debía ser listo el que lo dijo, porque lo dijo en latín. Y relacionándolo con lo anterior: estoy sexualmente más animoso, y además cuando me masturbo, luego lo noto muy poco en mi rendimiento diario - recuerdo que por cuando empecé este blog, las pajas me dejaban baldado. Además, que me latía el corazón, justo después, a una velocidad que no me hago cargo.
Ahora estoy recuperando el tono. Porque cuando estoy a tono, me encanta el sexo. Hago arte del sexo, muchas veces he sentido la mano de Dios mientras follaba. Se trataba de sentirse guiado por algo, que sí que es uno, pero a la vez no y en realidad da igual. A lo que más se parece es al éxtasis artístico, a la creación sin barreras, libre, gozosa.

Ahora, que cuando no estoy a tono, me puede parecer más aburrido que la retransmisión íntegra de una maratón. Y para estar a tono, necesito confianza en mí mismo y con el otro. No sentirme agobiado, no pensar en lo que el otro puede pensar. Esto siempre limita.

Hoy me gusta hablar sobre sexo. De hecho, el hecho de que días después de escribir aquí por última vez, haya retomado con este tema, también es significativo. Ando más salido que el pico de una plancha, sí; pero es que eso es sanísimo. Porque yo me siento bien así, y va tendiendo hacia el que las cosas estén bien. A tope sin drojas, co.

La crítica es siempre aceptada, sí. No hay que darle la espalda al toro. Por ejemplo, me he percatado de un comportamiento compulsivo esta tarde al empezar una bolsa de patatas después de cenar: poco a poco me la he terminado entera.

Aunque, en la relación con mi familia cercana, aún hay mucho que limar.

Pero está claro: disfrutar es la mejor terapia. Anda que no. Nos vemos, tengan ustedes unos buenos orgasmos.

viernes, 15 de febrero de 2008

Lo que quiero no me lo dan y lo que me dan no lo quiero

Así somos muchos humanos. Y no sólo los humanos
Queremos algo, en cuanto lo tenemos, ya no tiene tanta gracia y lo dejamos de valorar.

Estoy solo, mal; estoy con alguien, mejor; ese alguien me quiere, bien; empezamos 'algo', me empiezo a agobiar, mal; y ya no es lo mismo.

Y por otra parte, cuanto menos interés muestra la otra persona por la que tenemos interés, más lo buscamos y lo mendigamos. ¡Cómo somos!

¿Miedo a definirme? Puede ser, ya lo he comentado alguna otra vez. Si no me defino, mal; pero si me defino, dejo de poder ser todas las otras cosas, y mal también. A no ser que sepa disfrutar de esa definición, por lo cual ni me acordaré de las otras cosas. Digo yo.

Recuerdo que había una chica con la cual nos gustábamos... pero desde que empecé a "rondarla" que diría mi abuelo, ella empezó a mostrar menos interés... y a mostrar más interés por mi hermano, que era muy pasota por aquél entonces, más "sin problemas". Y mientras yo le escribía poemas sentidos. Pues eso, ella era así también, lo que quiero no me lo dan, y lo que me dan no lo quiero. Parecido también a mi ex, que me quería un montón y a mí me molestaba tanto amor.

domingo, 3 de febrero de 2008

Mucho movimiento

Ahora mismo me siento más calmado.
No con todas en mi mano, y quizás no tan suelto o relajado, pero sí mas calmado.

Ayer y hoy han sido dos días tremendos. Yo que me quejaba de no tener muchos estímulos (o, bueno, que es una de las cosas que facilitan salir de la depresión). Pues bien, ayer fui a unos carnavales de un pueblo de montaña, que son muy renombrados, con un amigo, su ex y otra amiga. Bueno, no es que hubiera ningún tipo de "nada" pero vaya, aunque la amiga tiene novio, la verdad que me ponía. Es del tipo dicharachero-energético, y yo tiendo a ser arrastrado (para bien o para mal) por estos caracteres si no lo intento evitar.

Después, llegar a casa, cenar y salir por ahí. No tenía el cuerpo para mucha jota en el momento de salir, pero bueno... fui cogiendo el ritmillo. Además tuve una conversación muy interesante sobre la evolución del Homo Sapiens, Neardenthal, Erectus, etc. Básicamente hablábamos de cómo fue posible el "clic" que hizo que la especie humana se expandiera en pocos miles de años después de haberse quedado tecnológicamente estancados antes, durante varios miles de años más. Hacía tiempo que no me metía en una conversación de ese tipo y que no me aburriera a los cinco minutos. Así que me gustó.

Luego salimos a los pubs, y me encontré con un amigo, que no nos vemos mucho pero nos tenemos un cariño y respeto especial. Le comenté que yo andaba mirando de coger un piso, y él me comentó que estaba buscando un compañero de piso para coger uno entre dos; así que quedamos en coger uno entre los dos y a ver qué tal. Un movimiento que se venía fraguando, mascando, y que por fin parece que cristaliza.

Allí conocí y me enrollé con una chica muy maja, 5% hablar 95% besuqueo. Nos sentíamos muy bien besándonos, nos cerraron el bar tras hora y media(digo yo, no sé) de besuqueo y magreo. Cuando beso, lo hago muy delicadamente, me pongo mucho por la tarea... no sé por qué, pero mis novias anteriores se enamoraron de mí muchísimo... me está dando miedo de ir repitiendo patrones. Ya sabéis lo que se dice, que tendemos a repetir los patrones de relaciones anteriores, porque los conocemos, aunque aparentemente sea "hacer los mismos errores". Espero esta vez dejarme dar y recibir de manera no egoica, porque estas cosas, me refuerzan el ego y entonces me parece que estoy por encima del bien y del mal, lo que me pasó con mis dos relaciones anteriores (adoración por su parte, endiosamiento por la mía).

Terminamos muy tarde, y como no había manera humana de coger un taxi, tuve que coger un autobús que no me venía muy bien, y que aún me dejaba 20 minutos de patear. Total, que dormí dos horas o menos porque tenía partida al otro día, es decir hoy, a las diez de la mañana... hale, pues venga a la actividad intelectual; si bien mi cuerpo parecía castigado pero resistiendo, mi mente por la tarde se ha dado al autocastigo. Tanto por mi comportamiento con la chica, de repetir patrones, dejarme llevar, etc. y de disparárseme aceleraciones de corazón de pensar en eso, en entrar en repetir lo mismo, porque ya no me fío de mí mismo, no confío en eso de "si va mal, ya cortaremos" porque sé que soy muy sensible y además antepongo al otro y la relación con facilidad. Me cuesta tener contacto conmigo mismo, así que no sé qué hacer. Y pensar en si quiero o no tener una relación y de qué tipo... etc. Y también con lo del piso: si resulta que estoy loco, y mi compañero se entera, se enterará todo el mundo y nadie querrá contratar a un trabajador loco... además de que, no sé qué tal saldrá, si estaré a la altura de la ocasión... cosas de esas.

Estaba bastante mal por la tarde, al irme a dormir. Y al levantarme de la siesta. Me he dormido pero con regomello e ideas autodestructivas. He hablado con mi padre de esto, cosa que me cuesta mucho, el hablar de nada íntimo con mi padre. Lo he hecho de manera tangencial, de refilón en muchos aspectos, pero ha estado bien y me he sentido mejor. En parte al oírle a él decirme sus cosas, qué le parece. Como por ejemplo lo de que algunos pensamientos le desatan aceleraciones en el corazón. Y un sueño que me ha contado. Aunque tenemos mucha distancia entre nosotros, y aunque por otra parte en temas de comportamiento somos muy parecidos, lo he sentido más cercano, más persona, me ha gustado eso. Es que a veces me parece que tengo robots en casa.

Le he comentado un poco todos estos temas. Que también es una cosa que no suelo hacer... ni con él ni con mi madre por ejemplo. En parte, siento que es como depender de ellos, como si yo no me supiera sacar las castañas del fuego. Y no me gusta eso. Pero en el fondo, no es más que ayuda que yo tengo ahí y que me empeño en no querer utilizar. Tengo miedo de caer en la red de la dependencia de los padres, de escudarme, refugiarme en ellos y no salir de ahí. Por ejemplo no salir de casa de mis padres hasta los 40, y más neurótico que nunca.

lunes, 14 de enero de 2008

Centro de gravedad permanente

Sí, como dice Franco Battiato.
"Busco un centro de gravedad permanente
que no varíe lo que ahora pienso
de las cosas de la gente."

Pero en verdad, no quiero definirme. Definirme me da miedo, porque dejo de poder ser todo lo que podría ser, dejo de poder vivir todo lo que podría vivir.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Vacío de fin de semana

Me siento vacío.
No sé en qué ocupar mi tiempo libre. Hago algunas cosas, pero me aburro en realidad. No disfruto con los pasatiempos, me parecen una manera de tirar la vida. Pienso si viviendo solo, me ocurriría lo mismo o si en cambio, me rebelaría contra estas cosas porque no tengo el modelo de mis familiares, al que me puedo adaptar, que es cómodo para mí.
Ellos se ponen delante de la televisión o del ordenador y se imbuyen y disfrutan de lo que sea.
(¿Disfrutan? Ya, eso no lo sé. Pero yo creo que sí disfrutan, se entregan).

Me siento muy mal, al ver que cuando tengo tiempo no sé en qué ocuparlo. ¿Qué falla aquí? Creo que está claro que algo falta, falla, que algo está pendiente. No me atrevo a tomar el control de mi vida porque esta que llevo es cómoda, pero a la vez me incomoda en cuanto que no me deja desarrollarme. Y tengo miedo de sacar de mí ese ser mío, ese poder, porque para salir de este rollo siento que necesito defensas que no tengo... ya, esto suena a excusa, ¿a que sí?

¿Qué pasa con mis deseos? Ni los veo. Es como si no me diera derecho a desenvolver el regalo de los deseos, de tal manera que se difuminan. Pero, ¿es así? Mientras permanezco en esta atmósfera amniótica, no sé lo que es realidad, fantasía, nada.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La mediocridad

aitorserra comentaba en un post anterior cierto deseo de mediocridad, en contraposición a mi instintivo rechazo.

Para mí es muy difícil aceptar eso. Siento que el potencial interno que tengo no puede quedarse en "nada", eso sería como un timo, a mí y a la humanidad. Quizás ese potencial sea más imaginario que real, o rescoldos de una infancia gloriosa y que respondan a condicionamientos producidos en esa época y por lo tanto tampoco reales.

Desear ser mediocre, me suena un poco como la razón que la gente tiene des-responsabilizarse, como por ejemplo seguir una religión para que la fe en algo prefijado decida por uno. Le tengo mucho rechazo. Y he sufrido y perdido mucho por ello, por ese rechazo. Pero también, siempre he pensado que una sola estrella refulgente producida por esa no-mediocridad, aporta más que una galaxia de estrellas todas iguales. El genio sobre el trabajo. El lado derecho sobre el izquierdo. El destello que queda, que contribuye específicamente. Es un amor a la humanidad como especie y como Gestalt en la historia del universo, y un deseo de inmortalidad encubiertos. Como si mi responsabilidad fuera esa producción, y no lo que yo mismo desee. Esto entronca con mi dificultad para aceptar mis propios deseos. Si no tengo deseos, nada se interpone en esta búsqueda, esta lucha. Cuando aparecen mis deseos, y tengo que elegir entre mis deseos o esta búsqueda de la inmortalidad, entonces estalla un conflicto terrible.
(Uno tira del hilo y... ya ves)

PD. Recientes estudios determinan que la activación del lado izquierdo, racional, etc. puede aumentar el nivel de felicidad. O que se da más en individuos con este lado del cerebro más activo.

El miedo a la libertad

En mis ensoñaciones, aparece un tipo de vida en el que no me preocupo demasiado por nada, y en el que me guio por mi instinto, por mis apetencias, etc. sin miedo a lo que pueda pasar.

Lo intenté llevar a cabo, y fracasé.

Ahora vivo mucho instalado en ese fracaso, en esa autorrepresión. Y de vez en cuando me llega la sensación de que para hacer eso, vivir así, se necesita tener fuerza interna, y confianza en sí mismo. Vivir de esa manera crea momentos buenos, muchas vivencias y esto conlleva estar expuesto a muchas dificultades, en las que si no se tiene esa fuerza interior, se puede sucumbir.
Y ahora me siento como si fuera "de los que no tienen" esa fuerza interior. Ese amor propio, lo que sea.

Y me está siendo muy difícil aceptarme, cuando tengo una de las cosas que siempre he rechazado más: el miedo a la libertad. No quiero aceptarme aceptando esta parte en mí, porque me da la sensación que es rendirse, perder... que si la acepto, nunca me desembarazaré de él, y no me gusto siendo así...

martes, 18 de diciembre de 2007

El sentido del gusto

He perdido el sentido del gusto. Emocionalmente hablando, claro.
Yo, el de las cosas claras. No sé nada. Y me crea angustia. Y me crea inseguridad, al no saber qué quiero perseguir.
¿Cómo es esto posible?

martes, 11 de diciembre de 2007

Deseo de amarse a uno mismo

Si una cosa quiero y deseo de verdad, es el amarme a mí mismo. Ese sí es un deseo que tengo.

Una vez me amé a mí mismo por varias razones, entre ellas, que para el resto del planeta es bueno que yo sea así. Pero me gustaría sentir ese amor propio auténtico, no por esa razón sino por mí. Y confiar en él y saber que está ahí. No hay mayor fuerza real que la que de él proviene.

El amor propio es el que dispara la metralleta contra el enemigo, pero sólo en caso de verdadera necesidad. Nunca lo hará contra sí mismo, ni contra otro ser a no ser que la situación sea de tú o yo. Es la verdadera sensatez