No es que me vaya de esquí alpino, ni de vacaciones a Colombia, sino que esta semana me he recetado una semana en blanco, en lo posible, de esos proyectos que vengo haciendo, y de internet en general.
Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.
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viernes, 26 de febrero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
Como descubrir el sentido de tu vida en 20 minutos
¿Cómo descubrir el sentido de tu vida? No me refiero a tu trabajo, tus responsabilidades diarias o cualquier otro objetivo a largo plazo. Me refiero al propósito por el cual estás aquí - la razón por la cual existes.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
martes, 15 de diciembre de 2009
5 signos para saber si estás casado con tus problemas - y cómo divorciarte de ellos
Acabo de encontrar un sitio muy interesante: Illuminated Mind. He leído tres artículos al azar. Vale, al azar no: llegué por un link acerca de Cómo reiniciar tu vida en Zen Habits.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
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lunes, 2 de noviembre de 2009
El gusto de ser yo
Le estoy encontrando el gusto a esto de ser yo, de ser como soy, de una manera serena y seria, y a la vez humorística. No me tomo tan en serio aunque parece que sí, pero no sé, estoy más sereno. Me ha sentado bien el fin de semana - aunque mientras el finde mismo, no lo tenía tan claro.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
domingo, 23 de agosto de 2009
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Todo bien
Un día de transición, asentándome en este nuevo trono sobre el que me siento sentarme.
Esto es bueno.
Pero así mismo, entra la sensación de pérdida.
Mi ex me llama, para ver cómo estoy. Me gusta. Tengo fantasías con ella. Ya estamos. Cuando no siento con ella el compromiso, ni ninguno de esos pesos, lo paso biien con ella, sobre todo en la cama. Me gusta su cuerpo, es como un hogar, y más ahora que está más centrada (parece tontería pero no lo es). Mierda, Dios, dime que no vamos a volver.
Mi novia no me llama. Está bien, aunque se masca la tragedia. Luego la llamaré. Tiene exámenes la pobre y está que no se le queda nada. Estresadica perdía. A ver cómo le digo que este finde tampoco voy para allá.
Yo ayer fui a ver a Manel, un amigo vino a dormir a casa, y nos hemos ido pal currel.
Ha estado bien.
El día ha sido productivo, ha estado bien - pensaba hacer más cosas en el curro pero tira que te va. No me siento especial, pero cada vez siento menos la necesidad de hacer un monton de cosas para aceptarme.
Y por otro lado, sí me siento más lleno, y siento que cuando ando, mi cuerpo no deja tan atrás a mi alma.
Luego creo que me iré a correr un poco por la playa, y quizá a bañarme como a mi me gusta después.
Además, estoy empezando a bajarme pelis (de nuevo, tras dos-tres años de pasotismo).
No sé qué haré esta semana, que vendrán mi hermano y su novia de visita.
Mi compañera de piso, se queda en el piso. Hace tiempo que no hablaba con ella con tiempo, sintiendo que de verdad tenemos ganas de hablar. Lo malo que igual no quedan más cojones que tomar yo el contrato. Uf. Por otro lado creo que tenemos ya compañero - si hacemos esto, está todo ya resuelto. Todo, menos elegir qué habitación me quiero quedar. La grande, como tiene armario y un baño, no deja sitio para una mesita. Ahora entiendo por qué mi compi se salía siempre al salón!!
Me tengo que comprar un ... un qué? Ya se me ha olvidado. Una base para un par de plantas y mi Kumquat, eso sí. No, era otra cosa... pero no me acuerdo.
Ah sí, un algo para ir a una boda. ¿Por qué se casará la gente? Qué coñazo. Lo deben hacer por joder. Na, es broma, si se quieren casar que se casen. Les doy permiso. Iban a ser felices igual, pero bueno, quieren también hacer feliz al ego de sus padres. O bien no ser diferentes. Todo bien.
PD Dentro de un mes empezaré de nuevo el curso de Terapia Gestalt. La psicoterapia, la psicología, los sueños, las explosiones, los lloros, los abrazos... los autobuses.
Esto es bueno.
Pero así mismo, entra la sensación de pérdida.
Mi ex me llama, para ver cómo estoy. Me gusta. Tengo fantasías con ella. Ya estamos. Cuando no siento con ella el compromiso, ni ninguno de esos pesos, lo paso biien con ella, sobre todo en la cama. Me gusta su cuerpo, es como un hogar, y más ahora que está más centrada (parece tontería pero no lo es). Mierda, Dios, dime que no vamos a volver.
Mi novia no me llama. Está bien, aunque se masca la tragedia. Luego la llamaré. Tiene exámenes la pobre y está que no se le queda nada. Estresadica perdía. A ver cómo le digo que este finde tampoco voy para allá.
Yo ayer fui a ver a Manel, un amigo vino a dormir a casa, y nos hemos ido pal currel.
Ha estado bien.
El día ha sido productivo, ha estado bien - pensaba hacer más cosas en el curro pero tira que te va. No me siento especial, pero cada vez siento menos la necesidad de hacer un monton de cosas para aceptarme.
Y por otro lado, sí me siento más lleno, y siento que cuando ando, mi cuerpo no deja tan atrás a mi alma.
Luego creo que me iré a correr un poco por la playa, y quizá a bañarme como a mi me gusta después.
Además, estoy empezando a bajarme pelis (de nuevo, tras dos-tres años de pasotismo).
No sé qué haré esta semana, que vendrán mi hermano y su novia de visita.
Mi compañera de piso, se queda en el piso. Hace tiempo que no hablaba con ella con tiempo, sintiendo que de verdad tenemos ganas de hablar. Lo malo que igual no quedan más cojones que tomar yo el contrato. Uf. Por otro lado creo que tenemos ya compañero - si hacemos esto, está todo ya resuelto. Todo, menos elegir qué habitación me quiero quedar. La grande, como tiene armario y un baño, no deja sitio para una mesita. Ahora entiendo por qué mi compi se salía siempre al salón!!
Me tengo que comprar un ... un qué? Ya se me ha olvidado. Una base para un par de plantas y mi Kumquat, eso sí. No, era otra cosa... pero no me acuerdo.
Ah sí, un algo para ir a una boda. ¿Por qué se casará la gente? Qué coñazo. Lo deben hacer por joder. Na, es broma, si se quieren casar que se casen. Les doy permiso. Iban a ser felices igual, pero bueno, quieren también hacer feliz al ego de sus padres. O bien no ser diferentes. Todo bien.
PD Dentro de un mes empezaré de nuevo el curso de Terapia Gestalt. La psicoterapia, la psicología, los sueños, las explosiones, los lloros, los abrazos... los autobuses.
lunes, 19 de enero de 2009
Padres e hijos
El otro día un amigo vino a dormir a casa. Llegamos pronto de por ahí, sobre las doce y media estábamos en el salón. Dos Franziskaner nos sirvieron para regar tres horas de interesantes conversaciones previas al letargo.
No sé cómo, llegamos a un punto en el que, como él dijo, "anda, parece que ahí he tocado hueso".
- Ahora tú estás bien con ellos. Es algo que pasó, con lo que no estás de acuerdo. El rencor, el odio, lo que sea que tienes guardado, no es por ahora, es por algo que pasó.
No sabía muy bien qué decir. No tengo muy claro ese capítulo. Admiro a mis padres, me parece que son personas sin falla. Tienen defectos, pero dentro de su manera de ser, nunca han cedido a dejar sus principios de lado. Son honorables, honestos, sensatos. Saben lo que son y lo que quieren de la vida. Las pocas cosas importantes de la vida, las tienen claras.
Por otro lado, me siento incomprendido por ellos. Desde hace muchos años.
- No se trata de resignarse a cómo son ellos. Ni de aceptar. Se trata de perdonar. Y perdonar es entender. Una cosa va con la otra. En su lugar, tú hubieras hecho lo mismo que ellos hicieron.
Me acordé, no sé por qué, de algo que desde que estoy en la formación en terapia Gestalt me voy acordando de vez en cuando, si bien hacia muchos, muchos años que estaba por ahí y nunca le había prestado atención. Se trata de hasta cuando puedo datar mi desconfianza. Y se trata de un hecho concreto.
Yo tenía, no sé, entre diez y doce años. Por aquél entonces, no sé por qué, me sentía raro en casa. No recuerdo a santo de qué, pero recuerdo que les dije que si no me dejaban hacer algo, o yo que sé, que me iba a ir de casa.
- Pues me iré de casa!.
Ja, ja, ja. Reía mi padre.
- ¿Y a dónde vas a ir? ¿Con los gitanos? (recuerdo perfectamente aquellos momentos)
No me tomaba en serio, y aquello me molestó profundamente. Hirió mi orgullo muy gravemente, al parecer. Yo recuerdo sentirme impotente, pero sobre todo, incomprendido. Creo que mi madre no dijo nada, pero tampoco contradijo esa tesis de mi padre - y si algo tiene mi madre, es que no se calla las cosas. Quien calla, otorga.
Me metí en el cuarto, desconsolado perdido.
No recuerdo mucho más, pero a partir de esa edad, comencé a distanciarme de mis padres. A no contarles nada, o mejor dicho a ocultarles información. A más información que yo tuviera, más en mi poder. Y viceversa. Y yo no quería darles poder. Y aquello construyó en la práctica, una barrera de incomunicación entre nosotros.
Incluso en las discusiones, siempre omitía datos, por si con ellos podían saber más de mí. No me interesaba que supieran nada de mí, de mis pensamientos, sentimientos. De mi vida. Ya no tenían parte en mi vida íntima, ni estaban capacitados para recibir mi confianza. Están ahí para muchas cosas, pero para otras, ya no. Una separación silenciosa, de la que me guardaba de que ellos no se dieran cuenta - de nuevo, buscar la mínima información en su poder.
Pues de eso me acordé.
Recuerdo también que por aquél entonces yo estaba enamorado de Jodie Foster. me parecía una actriz no sólo guapísima, sino también muy inteligente, y muy buena actriz, lo tenía todo para mí. Pensé en que si yo me plantara en la puerta de su mansión (en mi imaginación), un niño español chapurreando inglés, diciendo que la quiere conocer, un niño con mucha educación (la tenía y era consciente de ello), etc. y sólo ante el peligro... vamos, a quién no se le ablandaría el corazón. Pensé en robar el dinero suficiente para hacer el viaje. E incluso fantaseaba con que ella me adoptara. Y no tener ninguna pena por dejar aquella familia, aquella casa. Ninguna pena. Al final, como tantas otras veces en mi vida, no hice lo que me decía la intuición. Pero eso es otra historia. El caso es que la anécdota resume en qué situación me encontraba, y qué medidas me planteaba.
Volviendo al punto original, replanteé la cuestión. Y quizás, yo en su lugar quizás hubiera hecho lo mismo. Me hirió profundamente. Pero, ¿de qué estoy culpando, y a quién? ¿Es simplemente rencor? Y, ¿de dónde sale? Ahora se me ocurre, mientras escribo esto, que puede ser porque ellos tienen sus propias respuestas a esas preguntas que yo me hago, y están contentos con ellas. Y yo no las tengo. Yo quizás no tengo siquiera las preguntas buenas.
- Perdonar. Porque, ahora estás bien.
- No lo sé - dije. Agarré mi taza de desayuno rellena de Franziskaner negra de la mesa, le dí un buen sorbo, y me volví a recostar en el sofá.
No sé cómo, llegamos a un punto en el que, como él dijo, "anda, parece que ahí he tocado hueso".
- Ahora tú estás bien con ellos. Es algo que pasó, con lo que no estás de acuerdo. El rencor, el odio, lo que sea que tienes guardado, no es por ahora, es por algo que pasó.
No sabía muy bien qué decir. No tengo muy claro ese capítulo. Admiro a mis padres, me parece que son personas sin falla. Tienen defectos, pero dentro de su manera de ser, nunca han cedido a dejar sus principios de lado. Son honorables, honestos, sensatos. Saben lo que son y lo que quieren de la vida. Las pocas cosas importantes de la vida, las tienen claras.
Por otro lado, me siento incomprendido por ellos. Desde hace muchos años.
- No se trata de resignarse a cómo son ellos. Ni de aceptar. Se trata de perdonar. Y perdonar es entender. Una cosa va con la otra. En su lugar, tú hubieras hecho lo mismo que ellos hicieron.
Me acordé, no sé por qué, de algo que desde que estoy en la formación en terapia Gestalt me voy acordando de vez en cuando, si bien hacia muchos, muchos años que estaba por ahí y nunca le había prestado atención. Se trata de hasta cuando puedo datar mi desconfianza. Y se trata de un hecho concreto.
Yo tenía, no sé, entre diez y doce años. Por aquél entonces, no sé por qué, me sentía raro en casa. No recuerdo a santo de qué, pero recuerdo que les dije que si no me dejaban hacer algo, o yo que sé, que me iba a ir de casa.
- Pues me iré de casa!.
Ja, ja, ja. Reía mi padre.
- ¿Y a dónde vas a ir? ¿Con los gitanos? (recuerdo perfectamente aquellos momentos)
No me tomaba en serio, y aquello me molestó profundamente. Hirió mi orgullo muy gravemente, al parecer. Yo recuerdo sentirme impotente, pero sobre todo, incomprendido. Creo que mi madre no dijo nada, pero tampoco contradijo esa tesis de mi padre - y si algo tiene mi madre, es que no se calla las cosas. Quien calla, otorga.
Me metí en el cuarto, desconsolado perdido.
No recuerdo mucho más, pero a partir de esa edad, comencé a distanciarme de mis padres. A no contarles nada, o mejor dicho a ocultarles información. A más información que yo tuviera, más en mi poder. Y viceversa. Y yo no quería darles poder. Y aquello construyó en la práctica, una barrera de incomunicación entre nosotros.
Incluso en las discusiones, siempre omitía datos, por si con ellos podían saber más de mí. No me interesaba que supieran nada de mí, de mis pensamientos, sentimientos. De mi vida. Ya no tenían parte en mi vida íntima, ni estaban capacitados para recibir mi confianza. Están ahí para muchas cosas, pero para otras, ya no. Una separación silenciosa, de la que me guardaba de que ellos no se dieran cuenta - de nuevo, buscar la mínima información en su poder.
Pues de eso me acordé.
Recuerdo también que por aquél entonces yo estaba enamorado de Jodie Foster. me parecía una actriz no sólo guapísima, sino también muy inteligente, y muy buena actriz, lo tenía todo para mí. Pensé en que si yo me plantara en la puerta de su mansión (en mi imaginación), un niño español chapurreando inglés, diciendo que la quiere conocer, un niño con mucha educación (la tenía y era consciente de ello), etc. y sólo ante el peligro... vamos, a quién no se le ablandaría el corazón. Pensé en robar el dinero suficiente para hacer el viaje. E incluso fantaseaba con que ella me adoptara. Y no tener ninguna pena por dejar aquella familia, aquella casa. Ninguna pena. Al final, como tantas otras veces en mi vida, no hice lo que me decía la intuición. Pero eso es otra historia. El caso es que la anécdota resume en qué situación me encontraba, y qué medidas me planteaba.
Volviendo al punto original, replanteé la cuestión. Y quizás, yo en su lugar quizás hubiera hecho lo mismo. Me hirió profundamente. Pero, ¿de qué estoy culpando, y a quién? ¿Es simplemente rencor? Y, ¿de dónde sale? Ahora se me ocurre, mientras escribo esto, que puede ser porque ellos tienen sus propias respuestas a esas preguntas que yo me hago, y están contentos con ellas. Y yo no las tengo. Yo quizás no tengo siquiera las preguntas buenas.
- Perdonar. Porque, ahora estás bien.
- No lo sé - dije. Agarré mi taza de desayuno rellena de Franziskaner negra de la mesa, le dí un buen sorbo, y me volví a recostar en el sofá.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Con amor
Muchas cosas alrededor: mujeres, hombres, trabajo, deporte, canciones...
En común la pereza mañanera.
Y qué más dá. Al menos nos entretenemos en los tiempos muertos con los seres más o menos queridos.
El Karma.
Ya veremos a ver.
En común la pereza mañanera.
Y qué más dá. Al menos nos entretenemos en los tiempos muertos con los seres más o menos queridos.
El Karma.
Ya veremos a ver.
viernes, 19 de septiembre de 2008
El secreto (La ley de atraccion)
Ya sabéis lo escéptico que soy, en general para todo y en particular para las movidas de iluminados.
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
lunes, 14 de enero de 2008
El vértigo de la apertura
Me da vértigo abrirme a los demás.
Darme, dar, atreverme a quitarme la coraza y que lo de dentro quede al aire.
Lo que yo llamo el efecto "Mon Cheri": coraza de chocolate, interior líquido.
Como si un noruego lo dejan en pelotas en el Sahara. Me voy a quemar.
Esas sensaciones tengo, vértigo y pérdida del control.
Los intervalos de apertura son agradables, pero, me parece que no soy yo, o que bajo a un nivel de energía menor, en el que yo no me siento como soy yo sino que me diluyo.
Y también, el miedo a convertirme en el otro polo: y mostrar mi "locura". Vértigo.
Darme, dar, atreverme a quitarme la coraza y que lo de dentro quede al aire.
Lo que yo llamo el efecto "Mon Cheri": coraza de chocolate, interior líquido.
Como si un noruego lo dejan en pelotas en el Sahara. Me voy a quemar.
Esas sensaciones tengo, vértigo y pérdida del control.
Los intervalos de apertura son agradables, pero, me parece que no soy yo, o que bajo a un nivel de energía menor, en el que yo no me siento como soy yo sino que me diluyo.
Y también, el miedo a convertirme en el otro polo: y mostrar mi "locura". Vértigo.
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