No haya culpa en tu tristeza
en la ciudad que atenaza
el alma hermana y sincera
de su hermana y compañera.
No te creas el discurso
cuando estés perdida y sola
de las miradas esquivas
de los humanos farola.
Mira hacia el cielo y respira,
que no hay juicio más divino
que el que tú quieras que sea
el que guíe tu destino.
Mostrando entradas con la etiqueta angustia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta angustia. Mostrar todas las entradas
lunes, 20 de mayo de 2013
No haya culpa en tu tristeza
lunes, 25 de junio de 2012
Epitafios romanos
Javier Andreu, profesor titular de Historia Antigua de la UNED, responde a una pregunta sobre el elevado número de epitafios que puede verse en Roma`:
Los romanos no sabían leer en silencio, por tanto, los nombres de los difuntos enterrados en un determinado cementerio eran casi cotidianamente pronunciados por los viandantes que pasaban por allí. Eso los mantenía "vivos" y evitaba esa "muerte" por el olvido tan temida por el mundo romano.
El honor y la dignidad eran mucho más importantes que la vida en sí. El buen nombre, el respeto que se le tiene a uno en la sociedad. No importaba tanto morir, como morir bien, morir dignamente.
Los romanos ponían en práctica como nadie aquél dicho de "Uno es lo que los demás piensan que es". Hoy día, donde la población general tenemos un culto a la imagen propia jamás visto, donde esa idea de que el hecho de que te importe lo que piensan los demás de ti es interpretado como un signo de debilidad, llama la atención cómo en los tiempos de la Antigua Roma era un signo de fortaleza.
La cultura provee de unos marcos que hacen que lo mismo sea diferente y viceversa, sin que el individuo sea consciente de ello y piense que las relaciones son unidireccionales y en un sólo sentido: el que conoce.
viernes, 8 de enero de 2010
El blues del autobús
Escrito el Domingo 3 de Enero.
Estoy en el bus, de vuelta a donde vivo después de las fiestas de navidad. No tengo internet pero lo estoy escribiendo en el portátil, y ya lo pondré en el blog cuando llegue.
Llevo todo el viaje nerviosete, y llevo la uña del pulgar izquierdo por el muñón. ¿Y qué pasa? Pues no lo sé, simplemente estoy nervioso. Creo que me voy a poner una tirita en ese dedo para ver si no me lo muerdo que bastante lleva ya.
Acabo de comerme unas naranjas y mandarinas, no sé si la vitamina C encima me ha puesto más hiperactivo. Lo que me molesta de mi hiperactividad es que es poco enfocada, que es dispersa. Lo digo porque no solía ser así, desde que empecé a meterme en la edad adulta a saco, cada vez más lo noto. Dispersión, nervios... en vez de concentración. Duro poco haciendo una misma cosa, enseguida me distraigo con otra o pienso en otra distinta y fantaseo.
Me preocupa en la tarea creativa o el trabajo, sea el que me pagan o el que no, cualquier tipo de tarea. Porque hace que me cueste mucho más tiempo del que sería normal a mi velocidad de trabajo, y además no termino de entender fácilmente las cosas.
Pasa algo raro con mi familia: cuando me hablan mis padres o mi hermano, me pongo un poco a la defensiva, y desconecto al poco. Empiezo a oír “bla bla bla”, como lo que entendía el Ayudante de Santa Claus a Bart o Homer antes de empezar a entenderlos, y acabo diciendo “que sí, que sí”. Es una mezcla: muestro la suficiente atención como para “pasar el examen”; pero no me involucro y eso hace que muchas veces o no haya entendido algo, o no haya entendido los detalles, o tenga que preguntarles de nuevo, etc. pero no sé qué pasa ahí para que me genere tanto desinterés. Lo de raro no viene por inusual en mi sino por raro en general. Me pasa desde hace mucho.
He dormido en mi nueva casa. En mi nuevo piso en mi ciudad natal (me he comprado un piso en la ciudad donde no vivo. Es que se me pegan las decisiones sinsentido que tanto abundan hoy día. Cualquiera escapa al disparate de sociedad en la que vivimos). Estas fiestas he estado mirando cocinas, y he llevado unas cuantas cosas al piso. Ayer dormí por fin en mi nuevo piso. Lo único que hay en el piso, es el colchón sobre el que dormí, calefacción, luz y agua (fría), toallas y aparejos de limpieza. La verdad que está bien, que suena bien: mi piso. Mi casa, mi hogar. Pa mi. Pa mi solo. Para hacer lo que yo quiera en él. Para hacer lo que yo quiera con él. En principio, dentro de los límites que marca la legalidad vigente. Pero vamos, que como me sugiere mi amiga, incluye bailar en bolas en el salón.
Y estamos en las mismas. Ella me quiere mucho, yo lo paso bien con ella y la considero una buenísima amiga, pero no termino de ver una relación; ella quiere más aunque no lo exige. Eso sí, me incomoda cuando me pregunta eso que no hay que preguntarle a un hombre. “¿Me quieres?”. Ay. Hablamos sobre eso, y realmente no me apetecía hablar de eso. Sin embargo después de pasar ese “mal rato” me quedé mejor. Me vuelve el fantasma de mi primera ex. Esta relación se parece a aquella, sólo que cambiando la inteligencia (o, mejor dicho, erudición) de la primera, por el buen corazón de la segunda. Pero hablando hablando, resulta algunas de las razones por las que le gusto son:
- No me juzgas. Dios! Es lo mismo que me dijo la primera. Sí, corté yo con ella.
- Cuando estoy contigo sólo somos tu y yo, y todo el mundo desaparece... y los problemas y preocupaciones también.
- Me pones de buen humor.
- Crees en mí más que yo misma.
- Me haces sacar la parte buena de mí, que a veces pienso que no la tengo.
En la relación, ese punto de “cuando estamos juntos, sólo somos tú y yo”, me incomoda mucho. Porque es como si yo sustituyera al mundo. Todo es bueno o malo según yo esté, y según yo esté bien o mal. En este esquema, ella gira alrededor de mí. Y yo no soy un sol sobre el que girar, ni quiero serlo: prefiero ser un planeta normal, con sus anillos, volcanes y meteoritos normales, que se relaciona con los otros planetas con normalidad y sus seres vivos tocahuevos normales.
En ese sentido, es que siento un peso. Y eso yo, y creo que la mayoría de hombres, lo llevamos bastante mal. Algunos lo llevan haciendo lo que les sale de los cojones sin mantener palabras ni responsabilidades. Igual no me vendría mal algo de eso.
Aunque reconozco que cada vez es menos, y cada vez lo siento menos. Ella está madurando y se nota. Pero cuando hay recaídas, pues se recae sobre esto. Así es el carácter.
A veces me parece, que si cada cual se cuidara realmente de lo suyo, sería mejor para todos: para el propio ser como para los que le rodean. Pero bueno, habló de putas la tacones.
Estoy en el bus, de vuelta a donde vivo después de las fiestas de navidad. No tengo internet pero lo estoy escribiendo en el portátil, y ya lo pondré en el blog cuando llegue.
Llevo todo el viaje nerviosete, y llevo la uña del pulgar izquierdo por el muñón. ¿Y qué pasa? Pues no lo sé, simplemente estoy nervioso. Creo que me voy a poner una tirita en ese dedo para ver si no me lo muerdo que bastante lleva ya.
Acabo de comerme unas naranjas y mandarinas, no sé si la vitamina C encima me ha puesto más hiperactivo. Lo que me molesta de mi hiperactividad es que es poco enfocada, que es dispersa. Lo digo porque no solía ser así, desde que empecé a meterme en la edad adulta a saco, cada vez más lo noto. Dispersión, nervios... en vez de concentración. Duro poco haciendo una misma cosa, enseguida me distraigo con otra o pienso en otra distinta y fantaseo.
Me preocupa en la tarea creativa o el trabajo, sea el que me pagan o el que no, cualquier tipo de tarea. Porque hace que me cueste mucho más tiempo del que sería normal a mi velocidad de trabajo, y además no termino de entender fácilmente las cosas.
Pasa algo raro con mi familia: cuando me hablan mis padres o mi hermano, me pongo un poco a la defensiva, y desconecto al poco. Empiezo a oír “bla bla bla”, como lo que entendía el Ayudante de Santa Claus a Bart o Homer antes de empezar a entenderlos, y acabo diciendo “que sí, que sí”. Es una mezcla: muestro la suficiente atención como para “pasar el examen”; pero no me involucro y eso hace que muchas veces o no haya entendido algo, o no haya entendido los detalles, o tenga que preguntarles de nuevo, etc. pero no sé qué pasa ahí para que me genere tanto desinterés. Lo de raro no viene por inusual en mi sino por raro en general. Me pasa desde hace mucho.
He dormido en mi nueva casa. En mi nuevo piso en mi ciudad natal (me he comprado un piso en la ciudad donde no vivo. Es que se me pegan las decisiones sinsentido que tanto abundan hoy día. Cualquiera escapa al disparate de sociedad en la que vivimos). Estas fiestas he estado mirando cocinas, y he llevado unas cuantas cosas al piso. Ayer dormí por fin en mi nuevo piso. Lo único que hay en el piso, es el colchón sobre el que dormí, calefacción, luz y agua (fría), toallas y aparejos de limpieza. La verdad que está bien, que suena bien: mi piso. Mi casa, mi hogar. Pa mi. Pa mi solo. Para hacer lo que yo quiera en él. Para hacer lo que yo quiera con él. En principio, dentro de los límites que marca la legalidad vigente. Pero vamos, que como me sugiere mi amiga, incluye bailar en bolas en el salón.
Y estamos en las mismas. Ella me quiere mucho, yo lo paso bien con ella y la considero una buenísima amiga, pero no termino de ver una relación; ella quiere más aunque no lo exige. Eso sí, me incomoda cuando me pregunta eso que no hay que preguntarle a un hombre. “¿Me quieres?”. Ay. Hablamos sobre eso, y realmente no me apetecía hablar de eso. Sin embargo después de pasar ese “mal rato” me quedé mejor. Me vuelve el fantasma de mi primera ex. Esta relación se parece a aquella, sólo que cambiando la inteligencia (o, mejor dicho, erudición) de la primera, por el buen corazón de la segunda. Pero hablando hablando, resulta algunas de las razones por las que le gusto son:
- No me juzgas. Dios! Es lo mismo que me dijo la primera. Sí, corté yo con ella.
- Cuando estoy contigo sólo somos tu y yo, y todo el mundo desaparece... y los problemas y preocupaciones también.
- Me pones de buen humor.
- Crees en mí más que yo misma.
- Me haces sacar la parte buena de mí, que a veces pienso que no la tengo.
En la relación, ese punto de “cuando estamos juntos, sólo somos tú y yo”, me incomoda mucho. Porque es como si yo sustituyera al mundo. Todo es bueno o malo según yo esté, y según yo esté bien o mal. En este esquema, ella gira alrededor de mí. Y yo no soy un sol sobre el que girar, ni quiero serlo: prefiero ser un planeta normal, con sus anillos, volcanes y meteoritos normales, que se relaciona con los otros planetas con normalidad y sus seres vivos tocahuevos normales.
En ese sentido, es que siento un peso. Y eso yo, y creo que la mayoría de hombres, lo llevamos bastante mal. Algunos lo llevan haciendo lo que les sale de los cojones sin mantener palabras ni responsabilidades. Igual no me vendría mal algo de eso.
Aunque reconozco que cada vez es menos, y cada vez lo siento menos. Ella está madurando y se nota. Pero cuando hay recaídas, pues se recae sobre esto. Así es el carácter.
A veces me parece, que si cada cual se cuidara realmente de lo suyo, sería mejor para todos: para el propio ser como para los que le rodean. Pero bueno, habló de putas la tacones.
martes, 15 de diciembre de 2009
5 signos para saber si estás casado con tus problemas - y cómo divorciarte de ellos
Acabo de encontrar un sitio muy interesante: Illuminated Mind. He leído tres artículos al azar. Vale, al azar no: llegué por un link acerca de Cómo reiniciar tu vida en Zen Habits.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
Etiquetas:
amor propio,
angustia,
apego,
apertura,
blog,
confianza,
darse cuenta,
dependencia,
responsabilidad,
traduccion,
vacío
lunes, 14 de diciembre de 2009
Iluminaciones de andar por casa
Me parece haber entendido algo. Que parte de mi crecimiento personal ha sido contraproducente porque vino desde mandatos internos, esos mandatos se impusieron a mi ritmo interno de avance. Intentando llegar a ese personaje que había creado, negando así mi parte triste, débil, miedosa... que no estaba a la altura.
Es decir, que la idea era buena, y empecé y lo llevé bastante bien, pero que al luchar con la tendencia, con el surco labrado durante mi infancia y adolescencia, ahí hubo un momento donde se paró todo, y se rompió la maquinaria.
Cuando empecé a cambiar, me refiero a mis días de estudiante de intercambio, fue un cambio consciente. Pensado, y deseado.
En general conseguí fluir en cuerpo y mente, y me sentí como mejor me he sentido en mi vida. Bendita nostalgia, sí, vale. Pero al tiempo, en parte fui funcionando en algunos temas importantes, a golpe de mandato interno para mantener el nivel.
"Tienes que follar bastante." Cuando yo me fui de Erasmus, era virgen. Ya ves. No es algo que suelo decir, porque uno parece un capullo, a veces. Siempre había tenido mucha calma con este tema, sin prisa. Había podido follar antes, pero yo o bien no había querido, o bien la cosa no salió como yo quería, o bien no me atreví. En fin - ese es otro tema. Pero recuerdo que era un tema que evidentemente, me preocupaba.
Lo solucioné al poco, al mes y medio o así. Si no recuerdo mal, en mi tercera intentona. Esto quiere decir que lo había intentado tres veces (de las que me acuerdo). Sin embargo, no era una meta tal cual: era un deseo. Un deseo intrínseco. Así fue que pude disfrutarlo y sentirme seguro de mí mismo. Recuerdo que precisamente el efecto fue el contrario: mi primer polvo duró más de dos horas. Y tras todo eso, no pude correrme: no tenía confianza con ella hasta ese punto (la había conocido esa noche, pero no fue una noche de juerga, fue una cita en toda regla). Luego que se enamoran. Claro, ¡no te jode! (Chiste patrocinado por la ONG Una, Glande y Libre).
Pues lo dicho, costó poco. Pero luego llegó una parte que yo desconocía: el noviazgo. La relación. Y concretamente, la relación con alguien de quien NO estaba enamorado. Lo jodido es que este patrón se ha venido repitiendo en mis posteriores relaciones, así que es algo que queda latente.
Por alguna razón, suelo dar bola a relaciones donde no estoy enamorado, pero donde la otra me atrae o bien por el simple hecho egoísta de mi calmar mi necesidad masculina, no solo de alivio(eso lo arregla otra ONG, Manos Unidas) sino en tanto que subidor de autoestima, supongo. Eso las hace que se alargue, se alargue, les cojo cariño... pero mientras cada cierto tiempo tengo crisis, pero al final siempre acaba saliendo esa parte de mí que las rechaza (sale por el estómago) y nos jode: a mi (porque ya en esas tesituras, yo querría quererlas y no me deja esa parte mía que la rechaza - claro, debo ser yo que rechazo esa parte mía, que no la cuido lo suficiente: en vez de cuidarla y decirme "a ver, si es que no, es que no" pues me digo "hombre, si es que me quiere mucho, y mira que ojitos tiene, y en realidad lo pasamos bien, es compasiva y me entiende, la vida en pareja podría estar bien, por qué no, además sólo que vas a hacer...) y a ella le hace mucho daño.
Sin embargo: nunca me ha funcionado con aquellas de quien me enamoro. ¡Coño! Pues sí. Nunca. Y claro - a veces pienso que puede haber mucho de idealización... pero no querría morirme sin probar a tener una relación donde el que quiere más soy yo. Igual es pa sufrir, pero sarna con gusto no pica.
Y no sé si sigo el hilo y si tiene que ver con algo, pero estoy bastante nervioso, me entran los calores, escribo a toda hostia, tengo ganas de terminar el post y ya vale.
Es decir, que la idea era buena, y empecé y lo llevé bastante bien, pero que al luchar con la tendencia, con el surco labrado durante mi infancia y adolescencia, ahí hubo un momento donde se paró todo, y se rompió la maquinaria.
Cuando empecé a cambiar, me refiero a mis días de estudiante de intercambio, fue un cambio consciente. Pensado, y deseado.
En general conseguí fluir en cuerpo y mente, y me sentí como mejor me he sentido en mi vida. Bendita nostalgia, sí, vale. Pero al tiempo, en parte fui funcionando en algunos temas importantes, a golpe de mandato interno para mantener el nivel.
"Tienes que follar bastante." Cuando yo me fui de Erasmus, era virgen. Ya ves. No es algo que suelo decir, porque uno parece un capullo, a veces. Siempre había tenido mucha calma con este tema, sin prisa. Había podido follar antes, pero yo o bien no había querido, o bien la cosa no salió como yo quería, o bien no me atreví. En fin - ese es otro tema. Pero recuerdo que era un tema que evidentemente, me preocupaba.
Lo solucioné al poco, al mes y medio o así. Si no recuerdo mal, en mi tercera intentona. Esto quiere decir que lo había intentado tres veces (de las que me acuerdo). Sin embargo, no era una meta tal cual: era un deseo. Un deseo intrínseco. Así fue que pude disfrutarlo y sentirme seguro de mí mismo. Recuerdo que precisamente el efecto fue el contrario: mi primer polvo duró más de dos horas. Y tras todo eso, no pude correrme: no tenía confianza con ella hasta ese punto (la había conocido esa noche, pero no fue una noche de juerga, fue una cita en toda regla). Luego que se enamoran. Claro, ¡no te jode! (Chiste patrocinado por la ONG Una, Glande y Libre).
Pues lo dicho, costó poco. Pero luego llegó una parte que yo desconocía: el noviazgo. La relación. Y concretamente, la relación con alguien de quien NO estaba enamorado. Lo jodido es que este patrón se ha venido repitiendo en mis posteriores relaciones, así que es algo que queda latente.
Por alguna razón, suelo dar bola a relaciones donde no estoy enamorado, pero donde la otra me atrae o bien por el simple hecho egoísta de mi calmar mi necesidad masculina, no solo de alivio(eso lo arregla otra ONG, Manos Unidas) sino en tanto que subidor de autoestima, supongo. Eso las hace que se alargue, se alargue, les cojo cariño... pero mientras cada cierto tiempo tengo crisis, pero al final siempre acaba saliendo esa parte de mí que las rechaza (sale por el estómago) y nos jode: a mi (porque ya en esas tesituras, yo querría quererlas y no me deja esa parte mía que la rechaza - claro, debo ser yo que rechazo esa parte mía, que no la cuido lo suficiente: en vez de cuidarla y decirme "a ver, si es que no, es que no" pues me digo "hombre, si es que me quiere mucho, y mira que ojitos tiene, y en realidad lo pasamos bien, es compasiva y me entiende, la vida en pareja podría estar bien, por qué no, además sólo que vas a hacer...) y a ella le hace mucho daño.
Sin embargo: nunca me ha funcionado con aquellas de quien me enamoro. ¡Coño! Pues sí. Nunca. Y claro - a veces pienso que puede haber mucho de idealización... pero no querría morirme sin probar a tener una relación donde el que quiere más soy yo. Igual es pa sufrir, pero sarna con gusto no pica.
Y no sé si sigo el hilo y si tiene que ver con algo, pero estoy bastante nervioso, me entran los calores, escribo a toda hostia, tengo ganas de terminar el post y ya vale.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Miedo psicológico: la exigencia de la originalidad
Y seguimos con otro miedo, estoy que lo tiro señora...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
Etiquetas:
angustia,
arte,
creatividad,
exigencia,
mediocridad,
miedo,
musica,
psicoanalisis,
psicologia,
terapia Gestalt
miércoles, 28 de octubre de 2009
Miedo antisocial o yo que sé
Hoy mientras iba corriendo, me he acordado de otro miedo y he pensado que lo quería escribir aquí.
Pues ahí va otro miedo.
Tengo miedo a que la gente me ataque por la calle. De cualquier manera y motivo, o bien sin motivo alguno, para qué se necesitan motivos cuando se tiene una neurosis.
Y a la vez que miedo, puedo percibir que hay un deseo también, porque me preparo para eso. Es decir la fantasía es alrededor de que me dicen algo, o me vienen a "hablar" con malas intenciones, y entonces yo me pongo alerta y pienso en cómo me lo quitaría de encima. La verdad es que no llego a verbalizar ni nada, eso ocurre por debajo, ni siquiera sale la situación: lo que sale es la autodefensa y la tensión.
Esto me pasa bastante, también andando por la calle. La calle de una ciudad es para mí un ambiente a priori hostil, otras veces es agradable, nunca neutro como antes solía ser. Es decir que depende de lo seguro que me siento, es un lugar agradable, por el que andar pisando bien (aprender a andar es otro tema también importante del que algún día me gustaría hablar) o bien un lugar del que escapar, andando deprisa sin paladear lo que pasa alrededor más allá de formarme una idea de seguridad, como dedensa. Ante algo que no existe claro, la amenaza no ha llegado todavía.
Por las mañanas suele imponerse más la tensión. Me desposeo de mi cuerpo fácilmente (por eso este otoño estoy durmiendo desnudo si puedo, o al menos con una camiseta y nada más, bueno sí, y calcetines jaja, a lo Fernando Esteso - y funciona, sienta muy bien, me levanto más a gusto, aunque me cuesta más salir de la cama!).
Pues ahí va otro miedo.
Tengo miedo a que la gente me ataque por la calle. De cualquier manera y motivo, o bien sin motivo alguno, para qué se necesitan motivos cuando se tiene una neurosis.
Y a la vez que miedo, puedo percibir que hay un deseo también, porque me preparo para eso. Es decir la fantasía es alrededor de que me dicen algo, o me vienen a "hablar" con malas intenciones, y entonces yo me pongo alerta y pienso en cómo me lo quitaría de encima. La verdad es que no llego a verbalizar ni nada, eso ocurre por debajo, ni siquiera sale la situación: lo que sale es la autodefensa y la tensión.
Esto me pasa bastante, también andando por la calle. La calle de una ciudad es para mí un ambiente a priori hostil, otras veces es agradable, nunca neutro como antes solía ser. Es decir que depende de lo seguro que me siento, es un lugar agradable, por el que andar pisando bien (aprender a andar es otro tema también importante del que algún día me gustaría hablar) o bien un lugar del que escapar, andando deprisa sin paladear lo que pasa alrededor más allá de formarme una idea de seguridad, como dedensa. Ante algo que no existe claro, la amenaza no ha llegado todavía.
Por las mañanas suele imponerse más la tensión. Me desposeo de mi cuerpo fácilmente (por eso este otoño estoy durmiendo desnudo si puedo, o al menos con una camiseta y nada más, bueno sí, y calcetines jaja, a lo Fernando Esteso - y funciona, sienta muy bien, me levanto más a gusto, aunque me cuesta más salir de la cama!).
sábado, 24 de octubre de 2009
Ni salí de casa ni la sonrisa puesta
Es duro hacerse ilusiones. Yo tiendo a hacerme ilusiones, y luego claro, cuando éstas no se cumplen llega el bajón. No llevo muy bien lo de perder, y me parece curioso. Creo que un día, para intentar ganar más, me obligué a no querer perder. Pero no sé, toda obligación conlleva una exigencia y asimismo un cercenamiento de una parte de uno.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
No sé muy bien lo que digo, así que al grano: que cuando comparto tiempo con mi compañera de piso, me siento muy bien, me relaja, siento como que con ella todo está bien, que me entiende y la entiendo. Pero claro, tiene novio y le dice que le quiere por teléfono como se dicen los novios, y tal.
Sería una pena que pasara el tiempo y ella nunca supiera lo que hubo por mi parte, aunque se lo huela. Pero no dicho de palabra. Luego está la del cobarde, que es esperar a decirlo antes de irse uno - pero esto, para qué? Eso no es más que una nostalgia mal aprovechada, que tiene que salir por algún lado como un pedo. Y huele mal.
En fin. Un día extraño hoy en el que no he salido de casa, y eso también tiene que ver.
PD. Hoy había tutoría gestalt pero no he ido, este fin de semana me quedo.
lunes, 19 de octubre de 2009
Las aventuras del Barón Tontorrón
Acabo de ver Las Aventuras del Barón Munchausen.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Aprender a querer aprender
La cosa que peor llevo, de las perdidas en el incendio, es el sentir haber perdido la curiosidad por experimentar, por crear, por aprender en definitiva.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Jodido
Estoy jodido.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
Etiquetas:
amor propio,
angustia,
blog,
confianza,
confluencia,
debilidad,
depresión,
diario,
dudas,
el otro,
formación,
responsabilidad,
terapia,
terapia Gestalt
domingo, 23 de agosto de 2009
El día después - tarde
Me voy durmiendo por los sitios.
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
No sé qué hacer.
La angustia está llegando. Pienso en ella, no está ahí; pienso en mí, yo no sé dónde estoy. Estoy perdido. Ella llamó ayer, quizá llame hoy. No sé qué pensar ni qué hacer.
Mi hermano y su novia vinieron hoy a comer, se fueron ya. Son estables, tranquilos y felices. Les envidio, qué cojones. Y pienso en si yo podría estar en su lugar - creo que no. Con ellos alrededor, siento que me vuelvo más depresivo y exigente. Me gustan mucho, pero no sé por qué, con mi hermano me sale la vena tensa y exigente, o bien la vena pasota.
No me siento realizado con mi trabajo.
No me siento en mi casa.
Y para colmo, la única persona que me quiere sin fisuras, la aparto de mi vida.
Esta es mi visión a veces, mi visión neurótica ya que sé que esto no es verdad. Hay mucha gente que me quiere (quizá no tanto? o quizá más?) y en esta ciudad no se está tan mal. Quiero decir que estos pensamientos negativos puede ser generados por mi estado actual de falta de apoyo, de cariño.
Mi mayor duda es que siento que estoy dando la espalda a lo profundo, y apostando por lo superficial. Esa es una apuesta que me parece equivocada. Y ahí pienso si me he equivocado.
Miro el órgano que me regaló ella, está ahora encima de mi cama. Tengo ganas de llorar.
"Si tú me dices ven, lo dejo todo" - dijo ella, aunque aun con todo, también dijo que como yo pensaba que no habría otra oportunidad, seguramente le dé una oportunidad a otro chico que se la está pidiendo desde hace un tiempo.
Yo no quiero caer en la tentación de volver por esa razón. ¿Se puede aprender a amar a una persona? Creo que sí. No quiero aferrarme a ella como a un clavo ardiendo... y no es que no la ame - porque creo que quizá sí podría si estuviéramos en la misma ciudad. Pero, ¿hasta cuándo?
¿Debería volver? ¿Tanto me jode la soledad?
Mierda. Creo que tengo que irme a correr esta tarde para despejarme...
PS. ¿Llamará ella de nuevo esta noche?
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
sábado, 22 de agosto de 2009
Yo me la pierdo
Y llegó el momento.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
Dirección postal
Me levanto esta mañana con algo de angustia de nuevo.
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
Etiquetas:
amor,
angustia,
confluencia,
debilidad,
dependencia,
depresión,
diario,
expectativas,
intuición,
miedo,
relacion,
responsabilidad,
tristeza,
vacío
domingo, 16 de agosto de 2009
Cines Angustia
Hoy me ha echado el calor de la cama. Es agobiante a según qué horas. Sólo se aguanta después de haber hecho el amor, cosa que no hago muy a menudo. Tengo ganas de hundir mi polla en un buen chochel, despacio, pero profundamente, y poco a poco.
DIcho esto, me he levantado con angustia, aunque menos que otros días. El pensamiento, que he anotado por si se me olvidaba, ha sido:
Me acabo de despertar y siento un vacío enorme.
Y no sé para qué estoy viviendo.
¿Qué coño hago con mi vida?
¿Qué dirección tiene?
Voy dando tumbos, fruto de la inercia y de la casualidad.
Siento mi estómago molesto.
Parece que todavía no he comprendido
que la vida es un sinsentido.
Si me meto en el piso, eso me fuerza a tener que trabajar forever, es decir que no puedo por ejemplo tomarme un año sabático, estudiar otro año, hacer un máster... porque hay una hipoteca por pagar.
Pero en realidad si ya viviera allí, sería como un alquiler más o menos, sólo que si me fuera no-se-dónde, tendría que seguir pagándolo.
Esto es lo que he escrito.
Y sigo sin encontrarle mucho sentido a nada, pero estoy tranquilo ahora, y quiero estar tranquilo hoy. Quizá me ponga a ver películas, que es algo que no me permito mucho por la siguiente espiral de pensamiento:
- Si me pongo a ver películas, es posible que vea muchas, demasiadas.
- Si eso ocurre, me engancharé al cine. Viviré a través del cine. Corro el peligro de escudarme en eso y no vivir en la realidad (sea lo que sea lo que eso significa).
- No quiero vivr en la fantasía.
Con estas premisas, se ve claramente la culpa intrínseca. Si le añadimos que no es algo productivo, ya tenemos el mix.
Sin embargo, contra todo esto, hay una receta:
- Me gusta
Que borra a las demás de un plumazo. Espero.
PS. Me entra sueño.
DIcho esto, me he levantado con angustia, aunque menos que otros días. El pensamiento, que he anotado por si se me olvidaba, ha sido:
Me acabo de despertar y siento un vacío enorme.
Y no sé para qué estoy viviendo.
¿Qué coño hago con mi vida?
¿Qué dirección tiene?
Voy dando tumbos, fruto de la inercia y de la casualidad.
Siento mi estómago molesto.
Parece que todavía no he comprendido
que la vida es un sinsentido.
Si me meto en el piso, eso me fuerza a tener que trabajar forever, es decir que no puedo por ejemplo tomarme un año sabático, estudiar otro año, hacer un máster... porque hay una hipoteca por pagar.
Pero en realidad si ya viviera allí, sería como un alquiler más o menos, sólo que si me fuera no-se-dónde, tendría que seguir pagándolo.
Esto es lo que he escrito.
Y sigo sin encontrarle mucho sentido a nada, pero estoy tranquilo ahora, y quiero estar tranquilo hoy. Quizá me ponga a ver películas, que es algo que no me permito mucho por la siguiente espiral de pensamiento:
- Si me pongo a ver películas, es posible que vea muchas, demasiadas.
- Si eso ocurre, me engancharé al cine. Viviré a través del cine. Corro el peligro de escudarme en eso y no vivir en la realidad (sea lo que sea lo que eso significa).
- No quiero vivr en la fantasía.
Con estas premisas, se ve claramente la culpa intrínseca. Si le añadimos que no es algo productivo, ya tenemos el mix.
Sin embargo, contra todo esto, hay una receta:
- Me gusta
Que borra a las demás de un plumazo. Espero.
PS. Me entra sueño.
domingo, 9 de agosto de 2009
Dudas, miedos y pocos huevos II
Después de la entrada anterior, he ido a correr un rato, bañarme desnudo en el mar, tumbarme un rato en un banco y volver para casa. Me habían invitado a ir al parque a eso de las siete, a tocar algo de música y tal tranquilamente. También mi compañero de piso me ha invitado a una fiesta o algo a las seis, que también he dicho que no. Me he quedado en casa.
Estoy releyendo mi entrada anterior.
Me duele un tanto el corazón. Estoy solo en casa, pero tengo miedo a ser descubierto, como si estuviera haciendo algo malo, o bien como si tuviera que estar alerta por si viene alguien a casa, y tuviera que poner una fachada. Creo que esto de la fachada, que no era una cosa mía que yo recuerde, lo tengo desde hace unos pocos años. Será la vida adulta que te da pol culo. Si no cambias el mundo, el mundo te cambia a ti, decía Mafalda.
Pienso en mi novia. No me apetece mucho hablar con ella, porque no sé todavía qué decirle. Estoy pensando, en paralelo, en posibles salidas a la situación, asimismo como pensando si haría bien cortando esta relación, ya que ella podría ser ese aliado, que me quita de la soledad, que te quiere forever (bueno esto está por ver), etc.
¿Y es tan importante eso de la soledad para mí? Cierto es que me cuesta mucho encontrarme conmigo mismo. Cuando a veces pienso en el abismo de la soledad, de un futuro sin familia... me dan ganas de llorar, y entonces me agarro a la solución que veo. Que es, en caso de una relación, continuarla pase lo que pase. Esto no tiene sentido porque sería una especie de chantaje emocional. Todo esto además me recuerda a mis anteriores relaciones, coño... que acabaron en ruptura por mi parte, después de un tiempo de agonía. Curiosamente, ellas me querían más que yo a ellas, y también curiosamente tuvimos sexo o bien el día que nos conocimos o al siguiente - creo que no es un dato baladí. Porque creo que es lo que le ha faltado a mis relaciones con mujeres que me gustan más - el sexo. Como con mi compañera de piso, parece que si hubiera habido eso, otro gallo nos cantaría, pero yo fui cobarde. Ya hemos hablado de eso.
Ayer mi novia me envió un mensaje muy sexual. No contesté. Bueno yo suelo hacerme el longuis en estos casos. A veces tengo miedo de hablar con ella porque es muy cariñosa y me agobia. Que te quiero mucho mucho, etc. Yo pienso que el amor es mirar los dos en una misma dirección, y no el uno al otro. O al menos, para que funcione una relación, más vale que sea así. Aparte que las conversaciones tienden a ser de media hora para arriba, es decir que hay que tomárselo con calma - si simplemente hablamos un par o cinco minutos, me suena a que se lo toma mal porque a ella le gustaría hablar hasta el infinito. Aunque sea de nada. Mujeres, sabéis de qué hablo. A mí me hace entrar en un estado somnoliente, que no siempre tengo ganas de estar.
Pienso que quizá lo mejor, además es que también lo pienso yo así, es que dejemos lo de novios. ¿Por qué? Porque con la distancia, yo me rayo, ella también, etc. no es lo mismo. Y yo ahora mismo no siento lo suficiente para estar a gusto así. Por otro lado siento que necesito estar solo para encontrar mi camino, a mi mismo. Ver qué quiero hacer con mi vida, en todos los sentidos. ¿Para esto necesito cortar la relación? Pues hombre, puede que no.
Si estuvieramos en la misma ciudad, pues quizá sería otra cosa. Cuando estoy con ella, el primer día que nos vemos y voy para allá, a veces no me apetece verla. Pero al rato, se me pasa. Bueno, no siempre, vale.
Muchas vueltas, muchas vueltas... mejor será dejar guiarse por la intuición. A veces no me fío yo mucho de ella, además que anda la pobre escondida, maltratada por mí. Quiero darle más peso en mi vida.
Pero... anda por ahí el miedo de, si me quedo solo, llenarme la cabeza de paranoias. Que es que entran, coño. Lo paso mal. No sé si sé vivir sólo, y me da miedo - al menos en pareja, aunque lo pase mal a veces, es otro tipo de mal. No tan loco, tan autodestructivo. Al menos lo que me preocupa es algo más real: alrededor de una persona que existe. Y el contacto con la persona, que siempre me hace estar más en la tierra.
Creo que necesito encontrar algo que de verdad me llene, me guste.
Otro capítulo de vómitos semiautomáticos dentro de un rato. Publicidad.
PD. Por cierto, es curioso que no tuviera la etiqueta "dudas" definida todavía. Hace poco, mis amigos tuvieron que definirme de una manera graciosa. Mi frase era: "es que no sé lo que quiero". Man clavao.
Estoy releyendo mi entrada anterior.
Me duele un tanto el corazón. Estoy solo en casa, pero tengo miedo a ser descubierto, como si estuviera haciendo algo malo, o bien como si tuviera que estar alerta por si viene alguien a casa, y tuviera que poner una fachada. Creo que esto de la fachada, que no era una cosa mía que yo recuerde, lo tengo desde hace unos pocos años. Será la vida adulta que te da pol culo. Si no cambias el mundo, el mundo te cambia a ti, decía Mafalda.
Pienso en mi novia. No me apetece mucho hablar con ella, porque no sé todavía qué decirle. Estoy pensando, en paralelo, en posibles salidas a la situación, asimismo como pensando si haría bien cortando esta relación, ya que ella podría ser ese aliado, que me quita de la soledad, que te quiere forever (bueno esto está por ver), etc.
¿Y es tan importante eso de la soledad para mí? Cierto es que me cuesta mucho encontrarme conmigo mismo. Cuando a veces pienso en el abismo de la soledad, de un futuro sin familia... me dan ganas de llorar, y entonces me agarro a la solución que veo. Que es, en caso de una relación, continuarla pase lo que pase. Esto no tiene sentido porque sería una especie de chantaje emocional. Todo esto además me recuerda a mis anteriores relaciones, coño... que acabaron en ruptura por mi parte, después de un tiempo de agonía. Curiosamente, ellas me querían más que yo a ellas, y también curiosamente tuvimos sexo o bien el día que nos conocimos o al siguiente - creo que no es un dato baladí. Porque creo que es lo que le ha faltado a mis relaciones con mujeres que me gustan más - el sexo. Como con mi compañera de piso, parece que si hubiera habido eso, otro gallo nos cantaría, pero yo fui cobarde. Ya hemos hablado de eso.
Ayer mi novia me envió un mensaje muy sexual. No contesté. Bueno yo suelo hacerme el longuis en estos casos. A veces tengo miedo de hablar con ella porque es muy cariñosa y me agobia. Que te quiero mucho mucho, etc. Yo pienso que el amor es mirar los dos en una misma dirección, y no el uno al otro. O al menos, para que funcione una relación, más vale que sea así. Aparte que las conversaciones tienden a ser de media hora para arriba, es decir que hay que tomárselo con calma - si simplemente hablamos un par o cinco minutos, me suena a que se lo toma mal porque a ella le gustaría hablar hasta el infinito. Aunque sea de nada. Mujeres, sabéis de qué hablo. A mí me hace entrar en un estado somnoliente, que no siempre tengo ganas de estar.
Pienso que quizá lo mejor, además es que también lo pienso yo así, es que dejemos lo de novios. ¿Por qué? Porque con la distancia, yo me rayo, ella también, etc. no es lo mismo. Y yo ahora mismo no siento lo suficiente para estar a gusto así. Por otro lado siento que necesito estar solo para encontrar mi camino, a mi mismo. Ver qué quiero hacer con mi vida, en todos los sentidos. ¿Para esto necesito cortar la relación? Pues hombre, puede que no.
Si estuvieramos en la misma ciudad, pues quizá sería otra cosa. Cuando estoy con ella, el primer día que nos vemos y voy para allá, a veces no me apetece verla. Pero al rato, se me pasa. Bueno, no siempre, vale.
Muchas vueltas, muchas vueltas... mejor será dejar guiarse por la intuición. A veces no me fío yo mucho de ella, además que anda la pobre escondida, maltratada por mí. Quiero darle más peso en mi vida.
Pero... anda por ahí el miedo de, si me quedo solo, llenarme la cabeza de paranoias. Que es que entran, coño. Lo paso mal. No sé si sé vivir sólo, y me da miedo - al menos en pareja, aunque lo pase mal a veces, es otro tipo de mal. No tan loco, tan autodestructivo. Al menos lo que me preocupa es algo más real: alrededor de una persona que existe. Y el contacto con la persona, que siempre me hace estar más en la tierra.
Creo que necesito encontrar algo que de verdad me llene, me guste.
Otro capítulo de vómitos semiautomáticos dentro de un rato. Publicidad.
PD. Por cierto, es curioso que no tuviera la etiqueta "dudas" definida todavía. Hace poco, mis amigos tuvieron que definirme de una manera graciosa. Mi frase era: "es que no sé lo que quiero". Man clavao.
Dudas, miedos y pocos huevos
Este fin de semana necesito purgarme.
Llevo toda la semana hecho un lío. Físicamente, agotado. Con ganas de dormir, aunque sin poder dormir bien.
Y emocionamente, mal.
Así que este fin de semana, he decidido quedarme en casa solo. Estoy en una relación a distancia. Hace casi un año que venimos siendo amigos de roce: un finde venía ella, otro iba yo. Hemos pasado momentos malos y buenos. Pero la verdad, yo no termino de verlo. A mí esta relación me pesa. Con ella puedo llorar a gusto, pero no se trata de tenerla como pañuelo. Ella misma lo decía hace poco. Así que hace mes y medio formalizamos el tema: ella quería que me decidiera, y yo decidí, entre lágrimas, que si en realidad hacemos vida de pareja (aunque a distancia), es decir, nos llamamos (=me llama) casi todos los días, los fines de semana nos vemos, etc. pues que vamos a darle una oportunidad al amor, o lo que sea. Vamos, que estamos en pareja. Novios, que se suele decir.
Así que este finde necesitaba descansar, y no le he dicho que viniera.
Llevaba la idea de "ponerme a bien conmigo mismo". Ayer ya se me pasó de escribir y vomitar todo lo que se me pasaba por la cabeza, y lo hago ahora.
Por otro lado, tuve una llamada inesperada de hora y media de un buen amigo que vive ahora al otro lado del Atlántico, que me alegró muchísimo, y me ha hecho tener otro punto de vista, el suyo - más despreoucupado - sobre las cosas.
Nota: Ahora mismo me viene a la cabeza la imagen de mi novia, ganas de abrazarla y llorar.
La verdad es que me siento cerrado. Vengo teniendo ganas de llorar durante toda la semana, y hoy en particular desde que me he levantado hace media hora. Ayer me acosté tarde tras la llamada y ponerme a ver una película, La torre de Suso, cuya temática me es afín: alguien que ha estado en otro país, vuelve al sitio, donde están los amigos, la familia, etc. A mí me toca, ya que hablando de tocar, me ha tocado una vivienda de protección oficial en mi ciudad natal, y la verdad es una oportunidad, y a veces pienso en volver (aunque esta razón no debería pesar mucho ya que es circunstancial como el que dice, y es a largo plazo). A veces tengo dudas sobre si cogerla o no, ya que estoy viviendo en otro sitio. A favor es que es una oportunidad, y mientras no viva ahí puedo alegar, por motivos de trabajo, el no poder vivir ahí y por tanto alquilarla mientras tanto. De tal manera que al menos no estaría la casa vacía, y no tendría que pagar hipoteca + alquiler, que ya vale, ya... bueno, también me parece que me ahogo en un vaso de agua, a veces...
Ahora me duele menos el estómago que cuando he empezado. Es verdad que escribir libera. Y que necesitaba esto.
Pues seguimos. Ando bloqueado porque me parece por un lado que mi novia, si bien es una persona de las que te gustaría que estuvieran toda la vida como amistad, ya que tiene un corazón que no le cabe en el pesho, no tengo claro que sea el tipo de persona con quien yo quiero compartir mi vida a largo plazo. Pienso a veces, que sí, que podría ser. Ella es bastante menor que yo, y estas cosas se notan - digamos que con ella estoy menos tranquilo. Por ejemplo esta semana, como estuvimos dos días que no nos llamamos y ella estaba mal, pero no le había llamado durante esos días (yo no sabía nada y también tenía lo mío) pues se mosqueó. Ella no es tonta, y dice que no me siente..
A la hora de la verdad, cuando en algunos momentos hemos hablado de si dejar la relación, me pongo a llorar y me vengo abajo. Es cierto que nunca me lo he planteado así, del tipo "bueno, esta tarde lo dejamos" ni nada de eso. Sino que a veces, pues hemos hablado del tema. Una vez le dije que ella no era el tipo de chica que yo buscaba, antes de empezar a salir, y le afectó muchísimo.
Creo que necesito chicas más relajadas, más mayores o más maduras. Por ejemplo con mi compañera de piso, a veces si dábamos un paseo o algo, igual no hablábamos en mucho rato y estaba tan a gusto. Eso no me pasa con mi novia, sólo raramente. No me transmite tranquilidad y me parece que yo necesito eso mucho. Ahora estoy agobiado, y eso que estamos a distancia.
Cuando pienso en un futuro con mi novia, pienso en estar viviendo juntos y tener hijos. Otra cosa, no me gustaría. Es decir, si estoy con ella es para formar una familia, ya que ella tiene muchos valores humanos que a mí me gustarían (honradez, sencillez, etc.) entonces estaría bien como para tener hijos. Que me gustaría tenerlos, algún día. Por otro lado hay mujeres con las que creo que viviría mejor, más a gusto... pero lo de los hijos habría que verlo. Bueno... creo que me estoy liando: no creo en lo que acabo de escribir.
Ella me dijo una vez que le parecía que lo que yo sentía, era pena por ella. Yo le dije que no. Pero quizá ella sabe lo que siento mejor que yo. Pena o compasión, vaya.Me cuesta verla como la mujer con la que quiero estar, más bien como una buena amiga. Bueno, en el sexo sí nos va bien. Aunque sin vivir el día a día es difícil de saber eso, pero bueno. No es un bellezón pero tiene su morbo. Pero bueno, eso es importante hasta cierto punto sólo. No sé...
Recuerdo que una ex mía me decía hace poco que "la cosa está muy mal". Que los solteros disponibles están muy malamente. Decía que yo lo tenía mejor, porque las mujeres disponibles no están tan mal. No sé.. es un poco triste pensar así, porque es como basarse en el "coge algo antes de que te lo quiten, que ya lo que queda es furrufalla". Como en las rebajas.
No dejo de pensar, de vez en cuando, que soy gilipollas por no atacar cuando debía a mi compañera de piso. Ahora (bueno, ahora no que está de vacaciones) encima la tengo ahí con novio... recordándome eso mismo. Me cuesta ponerme en el estado mental de simplemente, aceptar la derrota, y al menos el tiempo con ella disfrutarlo. Tuvimos una época de silencios, porque encima no hemos hablado de esto, pero bueno ya con ella me llevo bien - es luego, en la soledad del cuarto, cuando recuerdo que no hice nada cuando debí, cuando ella estaba receptiva. Y ahora se me pasó el arroz...
Parece que no quisiera yo tener éxito en la vida. Que me considere un fracasado, que si me van bien las cosas ya no soy yo, o algo de eso. Porque si no no se entiende. Me apego a cosas que me mediofuncionan, y tengo miedo de las que más quiero y me dan esperanza. Me siento tonto y me cuesta perdonármelo. Por otro lado a veces pienso, bueno, si soy así pues soy así - y lo asocio a quedarme con mi novia actual.
Un lector medio pensará: "pero tú qué haces con tu novia" o bien " este tío es tonto, o qué"?
Pues la verdad que me da mucho miedo estar solo. Por ejemplo hoy, cuando me he levantado. No sabía qué hacer, tenía tensión en el estómago... creo que no me quiero mucho. Me cuesta estar simplemente tranquilo. Por eso este año pasado tenía miedo de vivir sólo, por si acaso. Por si me emparanoiaba y eso.
Me cuesta ponerme en marcha para cualquier cosa, me cuesta sentir, por eso por inercia lo que hago es dormir y dormir y estar en la cama tirado. Si alguien quiere hacer algo me puedo apuntar o no, pero me cuesta saber lo que quiero hacer... buf. Esto es un peligro porque estoy inseguro de muchas decisiones. Me cuesta sentir la intuición. Una vez la escondí, la negué, y todavía tiene miedo a salir, la pobre.
Me cuesta simplemente estar, estar a gusto conmigo mismo. Siempre me estoy contando cosas mentalmente. No es que esté mucho en paz. Me venía sintiendo bien en este sitio, pero creo que tenía mucho que ver el que mi compañera de piso no tuviera novio...lo cual me da una pista de que mi actual novia no me llena del todo, digo yo. Quizás si viviéramos juntos...
Creo que necesito unas vacaciones.
Bueno por ahora vale, un rato después seguiré.
Llevo toda la semana hecho un lío. Físicamente, agotado. Con ganas de dormir, aunque sin poder dormir bien.
Y emocionamente, mal.
Así que este fin de semana, he decidido quedarme en casa solo. Estoy en una relación a distancia. Hace casi un año que venimos siendo amigos de roce: un finde venía ella, otro iba yo. Hemos pasado momentos malos y buenos. Pero la verdad, yo no termino de verlo. A mí esta relación me pesa. Con ella puedo llorar a gusto, pero no se trata de tenerla como pañuelo. Ella misma lo decía hace poco. Así que hace mes y medio formalizamos el tema: ella quería que me decidiera, y yo decidí, entre lágrimas, que si en realidad hacemos vida de pareja (aunque a distancia), es decir, nos llamamos (=me llama) casi todos los días, los fines de semana nos vemos, etc. pues que vamos a darle una oportunidad al amor, o lo que sea. Vamos, que estamos en pareja. Novios, que se suele decir.
Así que este finde necesitaba descansar, y no le he dicho que viniera.
Llevaba la idea de "ponerme a bien conmigo mismo". Ayer ya se me pasó de escribir y vomitar todo lo que se me pasaba por la cabeza, y lo hago ahora.
Por otro lado, tuve una llamada inesperada de hora y media de un buen amigo que vive ahora al otro lado del Atlántico, que me alegró muchísimo, y me ha hecho tener otro punto de vista, el suyo - más despreoucupado - sobre las cosas.
Nota: Ahora mismo me viene a la cabeza la imagen de mi novia, ganas de abrazarla y llorar.
La verdad es que me siento cerrado. Vengo teniendo ganas de llorar durante toda la semana, y hoy en particular desde que me he levantado hace media hora. Ayer me acosté tarde tras la llamada y ponerme a ver una película, La torre de Suso, cuya temática me es afín: alguien que ha estado en otro país, vuelve al sitio, donde están los amigos, la familia, etc. A mí me toca, ya que hablando de tocar, me ha tocado una vivienda de protección oficial en mi ciudad natal, y la verdad es una oportunidad, y a veces pienso en volver (aunque esta razón no debería pesar mucho ya que es circunstancial como el que dice, y es a largo plazo). A veces tengo dudas sobre si cogerla o no, ya que estoy viviendo en otro sitio. A favor es que es una oportunidad, y mientras no viva ahí puedo alegar, por motivos de trabajo, el no poder vivir ahí y por tanto alquilarla mientras tanto. De tal manera que al menos no estaría la casa vacía, y no tendría que pagar hipoteca + alquiler, que ya vale, ya... bueno, también me parece que me ahogo en un vaso de agua, a veces...
Ahora me duele menos el estómago que cuando he empezado. Es verdad que escribir libera. Y que necesitaba esto.
Pues seguimos. Ando bloqueado porque me parece por un lado que mi novia, si bien es una persona de las que te gustaría que estuvieran toda la vida como amistad, ya que tiene un corazón que no le cabe en el pesho, no tengo claro que sea el tipo de persona con quien yo quiero compartir mi vida a largo plazo. Pienso a veces, que sí, que podría ser. Ella es bastante menor que yo, y estas cosas se notan - digamos que con ella estoy menos tranquilo. Por ejemplo esta semana, como estuvimos dos días que no nos llamamos y ella estaba mal, pero no le había llamado durante esos días (yo no sabía nada y también tenía lo mío) pues se mosqueó. Ella no es tonta, y dice que no me siente..
A la hora de la verdad, cuando en algunos momentos hemos hablado de si dejar la relación, me pongo a llorar y me vengo abajo. Es cierto que nunca me lo he planteado así, del tipo "bueno, esta tarde lo dejamos" ni nada de eso. Sino que a veces, pues hemos hablado del tema. Una vez le dije que ella no era el tipo de chica que yo buscaba, antes de empezar a salir, y le afectó muchísimo.
Creo que necesito chicas más relajadas, más mayores o más maduras. Por ejemplo con mi compañera de piso, a veces si dábamos un paseo o algo, igual no hablábamos en mucho rato y estaba tan a gusto. Eso no me pasa con mi novia, sólo raramente. No me transmite tranquilidad y me parece que yo necesito eso mucho. Ahora estoy agobiado, y eso que estamos a distancia.
Cuando pienso en un futuro con mi novia, pienso en estar viviendo juntos y tener hijos. Otra cosa, no me gustaría. Es decir, si estoy con ella es para formar una familia, ya que ella tiene muchos valores humanos que a mí me gustarían (honradez, sencillez, etc.) entonces estaría bien como para tener hijos. Que me gustaría tenerlos, algún día. Por otro lado hay mujeres con las que creo que viviría mejor, más a gusto... pero lo de los hijos habría que verlo. Bueno... creo que me estoy liando: no creo en lo que acabo de escribir.
Ella me dijo una vez que le parecía que lo que yo sentía, era pena por ella. Yo le dije que no. Pero quizá ella sabe lo que siento mejor que yo. Pena o compasión, vaya.Me cuesta verla como la mujer con la que quiero estar, más bien como una buena amiga. Bueno, en el sexo sí nos va bien. Aunque sin vivir el día a día es difícil de saber eso, pero bueno. No es un bellezón pero tiene su morbo. Pero bueno, eso es importante hasta cierto punto sólo. No sé...
Recuerdo que una ex mía me decía hace poco que "la cosa está muy mal". Que los solteros disponibles están muy malamente. Decía que yo lo tenía mejor, porque las mujeres disponibles no están tan mal. No sé.. es un poco triste pensar así, porque es como basarse en el "coge algo antes de que te lo quiten, que ya lo que queda es furrufalla". Como en las rebajas.
No dejo de pensar, de vez en cuando, que soy gilipollas por no atacar cuando debía a mi compañera de piso. Ahora (bueno, ahora no que está de vacaciones) encima la tengo ahí con novio... recordándome eso mismo. Me cuesta ponerme en el estado mental de simplemente, aceptar la derrota, y al menos el tiempo con ella disfrutarlo. Tuvimos una época de silencios, porque encima no hemos hablado de esto, pero bueno ya con ella me llevo bien - es luego, en la soledad del cuarto, cuando recuerdo que no hice nada cuando debí, cuando ella estaba receptiva. Y ahora se me pasó el arroz...
Parece que no quisiera yo tener éxito en la vida. Que me considere un fracasado, que si me van bien las cosas ya no soy yo, o algo de eso. Porque si no no se entiende. Me apego a cosas que me mediofuncionan, y tengo miedo de las que más quiero y me dan esperanza. Me siento tonto y me cuesta perdonármelo. Por otro lado a veces pienso, bueno, si soy así pues soy así - y lo asocio a quedarme con mi novia actual.
Un lector medio pensará: "pero tú qué haces con tu novia" o bien " este tío es tonto, o qué"?
Pues la verdad que me da mucho miedo estar solo. Por ejemplo hoy, cuando me he levantado. No sabía qué hacer, tenía tensión en el estómago... creo que no me quiero mucho. Me cuesta estar simplemente tranquilo. Por eso este año pasado tenía miedo de vivir sólo, por si acaso. Por si me emparanoiaba y eso.
Me cuesta ponerme en marcha para cualquier cosa, me cuesta sentir, por eso por inercia lo que hago es dormir y dormir y estar en la cama tirado. Si alguien quiere hacer algo me puedo apuntar o no, pero me cuesta saber lo que quiero hacer... buf. Esto es un peligro porque estoy inseguro de muchas decisiones. Me cuesta sentir la intuición. Una vez la escondí, la negué, y todavía tiene miedo a salir, la pobre.
Me cuesta simplemente estar, estar a gusto conmigo mismo. Siempre me estoy contando cosas mentalmente. No es que esté mucho en paz. Me venía sintiendo bien en este sitio, pero creo que tenía mucho que ver el que mi compañera de piso no tuviera novio...lo cual me da una pista de que mi actual novia no me llena del todo, digo yo. Quizás si viviéramos juntos...
Creo que necesito unas vacaciones.
Bueno por ahora vale, un rato después seguiré.
domingo, 3 de febrero de 2008
Mucho movimiento
Ahora mismo me siento más calmado.
No con todas en mi mano, y quizás no tan suelto o relajado, pero sí mas calmado.
Ayer y hoy han sido dos días tremendos. Yo que me quejaba de no tener muchos estímulos (o, bueno, que es una de las cosas que facilitan salir de la depresión). Pues bien, ayer fui a unos carnavales de un pueblo de montaña, que son muy renombrados, con un amigo, su ex y otra amiga. Bueno, no es que hubiera ningún tipo de "nada" pero vaya, aunque la amiga tiene novio, la verdad que me ponía. Es del tipo dicharachero-energético, y yo tiendo a ser arrastrado (para bien o para mal) por estos caracteres si no lo intento evitar.
Después, llegar a casa, cenar y salir por ahí. No tenía el cuerpo para mucha jota en el momento de salir, pero bueno... fui cogiendo el ritmillo. Además tuve una conversación muy interesante sobre la evolución del Homo Sapiens, Neardenthal, Erectus, etc. Básicamente hablábamos de cómo fue posible el "clic" que hizo que la especie humana se expandiera en pocos miles de años después de haberse quedado tecnológicamente estancados antes, durante varios miles de años más. Hacía tiempo que no me metía en una conversación de ese tipo y que no me aburriera a los cinco minutos. Así que me gustó.
Luego salimos a los pubs, y me encontré con un amigo, que no nos vemos mucho pero nos tenemos un cariño y respeto especial. Le comenté que yo andaba mirando de coger un piso, y él me comentó que estaba buscando un compañero de piso para coger uno entre dos; así que quedamos en coger uno entre los dos y a ver qué tal. Un movimiento que se venía fraguando, mascando, y que por fin parece que cristaliza.
Allí conocí y me enrollé con una chica muy maja, 5% hablar 95% besuqueo. Nos sentíamos muy bien besándonos, nos cerraron el bar tras hora y media(digo yo, no sé) de besuqueo y magreo. Cuando beso, lo hago muy delicadamente, me pongo mucho por la tarea... no sé por qué, pero mis novias anteriores se enamoraron de mí muchísimo... me está dando miedo de ir repitiendo patrones. Ya sabéis lo que se dice, que tendemos a repetir los patrones de relaciones anteriores, porque los conocemos, aunque aparentemente sea "hacer los mismos errores". Espero esta vez dejarme dar y recibir de manera no egoica, porque estas cosas, me refuerzan el ego y entonces me parece que estoy por encima del bien y del mal, lo que me pasó con mis dos relaciones anteriores (adoración por su parte, endiosamiento por la mía).
Terminamos muy tarde, y como no había manera humana de coger un taxi, tuve que coger un autobús que no me venía muy bien, y que aún me dejaba 20 minutos de patear. Total, que dormí dos horas o menos porque tenía partida al otro día, es decir hoy, a las diez de la mañana... hale, pues venga a la actividad intelectual; si bien mi cuerpo parecía castigado pero resistiendo, mi mente por la tarde se ha dado al autocastigo. Tanto por mi comportamiento con la chica, de repetir patrones, dejarme llevar, etc. y de disparárseme aceleraciones de corazón de pensar en eso, en entrar en repetir lo mismo, porque ya no me fío de mí mismo, no confío en eso de "si va mal, ya cortaremos" porque sé que soy muy sensible y además antepongo al otro y la relación con facilidad. Me cuesta tener contacto conmigo mismo, así que no sé qué hacer. Y pensar en si quiero o no tener una relación y de qué tipo... etc. Y también con lo del piso: si resulta que estoy loco, y mi compañero se entera, se enterará todo el mundo y nadie querrá contratar a un trabajador loco... además de que, no sé qué tal saldrá, si estaré a la altura de la ocasión... cosas de esas.
Estaba bastante mal por la tarde, al irme a dormir. Y al levantarme de la siesta. Me he dormido pero con regomello e ideas autodestructivas. He hablado con mi padre de esto, cosa que me cuesta mucho, el hablar de nada íntimo con mi padre. Lo he hecho de manera tangencial, de refilón en muchos aspectos, pero ha estado bien y me he sentido mejor. En parte al oírle a él decirme sus cosas, qué le parece. Como por ejemplo lo de que algunos pensamientos le desatan aceleraciones en el corazón. Y un sueño que me ha contado. Aunque tenemos mucha distancia entre nosotros, y aunque por otra parte en temas de comportamiento somos muy parecidos, lo he sentido más cercano, más persona, me ha gustado eso. Es que a veces me parece que tengo robots en casa.
Le he comentado un poco todos estos temas. Que también es una cosa que no suelo hacer... ni con él ni con mi madre por ejemplo. En parte, siento que es como depender de ellos, como si yo no me supiera sacar las castañas del fuego. Y no me gusta eso. Pero en el fondo, no es más que ayuda que yo tengo ahí y que me empeño en no querer utilizar. Tengo miedo de caer en la red de la dependencia de los padres, de escudarme, refugiarme en ellos y no salir de ahí. Por ejemplo no salir de casa de mis padres hasta los 40, y más neurótico que nunca.
No con todas en mi mano, y quizás no tan suelto o relajado, pero sí mas calmado.
Ayer y hoy han sido dos días tremendos. Yo que me quejaba de no tener muchos estímulos (o, bueno, que es una de las cosas que facilitan salir de la depresión). Pues bien, ayer fui a unos carnavales de un pueblo de montaña, que son muy renombrados, con un amigo, su ex y otra amiga. Bueno, no es que hubiera ningún tipo de "nada" pero vaya, aunque la amiga tiene novio, la verdad que me ponía. Es del tipo dicharachero-energético, y yo tiendo a ser arrastrado (para bien o para mal) por estos caracteres si no lo intento evitar.
Después, llegar a casa, cenar y salir por ahí. No tenía el cuerpo para mucha jota en el momento de salir, pero bueno... fui cogiendo el ritmillo. Además tuve una conversación muy interesante sobre la evolución del Homo Sapiens, Neardenthal, Erectus, etc. Básicamente hablábamos de cómo fue posible el "clic" que hizo que la especie humana se expandiera en pocos miles de años después de haberse quedado tecnológicamente estancados antes, durante varios miles de años más. Hacía tiempo que no me metía en una conversación de ese tipo y que no me aburriera a los cinco minutos. Así que me gustó.
Luego salimos a los pubs, y me encontré con un amigo, que no nos vemos mucho pero nos tenemos un cariño y respeto especial. Le comenté que yo andaba mirando de coger un piso, y él me comentó que estaba buscando un compañero de piso para coger uno entre dos; así que quedamos en coger uno entre los dos y a ver qué tal. Un movimiento que se venía fraguando, mascando, y que por fin parece que cristaliza.
Allí conocí y me enrollé con una chica muy maja, 5% hablar 95% besuqueo. Nos sentíamos muy bien besándonos, nos cerraron el bar tras hora y media(digo yo, no sé) de besuqueo y magreo. Cuando beso, lo hago muy delicadamente, me pongo mucho por la tarea... no sé por qué, pero mis novias anteriores se enamoraron de mí muchísimo... me está dando miedo de ir repitiendo patrones. Ya sabéis lo que se dice, que tendemos a repetir los patrones de relaciones anteriores, porque los conocemos, aunque aparentemente sea "hacer los mismos errores". Espero esta vez dejarme dar y recibir de manera no egoica, porque estas cosas, me refuerzan el ego y entonces me parece que estoy por encima del bien y del mal, lo que me pasó con mis dos relaciones anteriores (adoración por su parte, endiosamiento por la mía).
Terminamos muy tarde, y como no había manera humana de coger un taxi, tuve que coger un autobús que no me venía muy bien, y que aún me dejaba 20 minutos de patear. Total, que dormí dos horas o menos porque tenía partida al otro día, es decir hoy, a las diez de la mañana... hale, pues venga a la actividad intelectual; si bien mi cuerpo parecía castigado pero resistiendo, mi mente por la tarde se ha dado al autocastigo. Tanto por mi comportamiento con la chica, de repetir patrones, dejarme llevar, etc. y de disparárseme aceleraciones de corazón de pensar en eso, en entrar en repetir lo mismo, porque ya no me fío de mí mismo, no confío en eso de "si va mal, ya cortaremos" porque sé que soy muy sensible y además antepongo al otro y la relación con facilidad. Me cuesta tener contacto conmigo mismo, así que no sé qué hacer. Y pensar en si quiero o no tener una relación y de qué tipo... etc. Y también con lo del piso: si resulta que estoy loco, y mi compañero se entera, se enterará todo el mundo y nadie querrá contratar a un trabajador loco... además de que, no sé qué tal saldrá, si estaré a la altura de la ocasión... cosas de esas.
Estaba bastante mal por la tarde, al irme a dormir. Y al levantarme de la siesta. Me he dormido pero con regomello e ideas autodestructivas. He hablado con mi padre de esto, cosa que me cuesta mucho, el hablar de nada íntimo con mi padre. Lo he hecho de manera tangencial, de refilón en muchos aspectos, pero ha estado bien y me he sentido mejor. En parte al oírle a él decirme sus cosas, qué le parece. Como por ejemplo lo de que algunos pensamientos le desatan aceleraciones en el corazón. Y un sueño que me ha contado. Aunque tenemos mucha distancia entre nosotros, y aunque por otra parte en temas de comportamiento somos muy parecidos, lo he sentido más cercano, más persona, me ha gustado eso. Es que a veces me parece que tengo robots en casa.
Le he comentado un poco todos estos temas. Que también es una cosa que no suelo hacer... ni con él ni con mi madre por ejemplo. En parte, siento que es como depender de ellos, como si yo no me supiera sacar las castañas del fuego. Y no me gusta eso. Pero en el fondo, no es más que ayuda que yo tengo ahí y que me empeño en no querer utilizar. Tengo miedo de caer en la red de la dependencia de los padres, de escudarme, refugiarme en ellos y no salir de ahí. Por ejemplo no salir de casa de mis padres hasta los 40, y más neurótico que nunca.
miércoles, 30 de enero de 2008
Vivir cada día
Cuando vivía solo, tenía la sensación de vivir cada día. Aunque las sensaciones fueran dolorosas a veces, que lo fueron. Pero con confianza en mí mismo y la evidencia de que yo me tenía a mí mismo y el resto es otra cosa. El límite estaba ahí.
Ahora tengo simplemente, el anhelo de vivir cada día, de experimentar cada día. De algo que tenía y ya no tengo. Y no sé cuándo empiezo yo y termina el resto.
Esto me da sensación de no ser el dueño de mí mismo.
Ahora tengo simplemente, el anhelo de vivir cada día, de experimentar cada día. De algo que tenía y ya no tengo. Y no sé cuándo empiezo yo y termina el resto.
Esto me da sensación de no ser el dueño de mí mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)