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martes, 16 de febrero de 2010

Potencia sexual

Últimamente traigo una potencia sexual desatada. Está claro: el que no tiene que hacer, con el rabo mata moscas. Tengo el cuerpo muy relajado, tanto que me asusta... pero bueno, el hecho es que este estar relajado me mantiene palot la mitad del día.
Qué malo que no tenga alguien aparente ahora para desfogarme, pero bueno, mejor mano conocida que mala por conocer. Se iba a enterar de lo que vale un peine. Hacer espeleología.

Por ejemplo un día, cayeron cuatro. Lo gracioso, es que al rato volvía a estar juguetona, la jodía... pero vamos, una al día rara vez la vengo perdonando durante las dos últimas semanas. Recuerdo que cuando estaba trabajando, incluso me lo tenía que pensar porque suponía un desgaste físico importante... y además tampoco me satisfacía tanto. Luego me llegaba el juicio, de "para qué te la haces, ¿ves? Así, mal". Ahora me quedo como Dios. Eso sí, también vengo durmiendo una media de diez horas diarias o así. Que también cuenta.

Creo que para complementar el paro me voy a dedicar a gigoló. Qué cojones.

miércoles, 20 de enero de 2010

Síntomas tras 5 días sin trabajo

Por ahora he pasado por varias sensaciones, etapas, etc. Es relevante que éstos se suelen suceder drásticamente, los cambios entre una y otra son bruscos.

Rabia


Al fin y al cabo es un rechazo, aunque yo crea que es para bien. Quedé bien con la empresa, pero no me gustó cómo lo hicieron. Duró poco, ya me acuerdo poco de eso. Me centro más en mi propio presente y futuro y mis propias ideas.

Vacío


De repente todo el espacio que ocupaba el trabajo, que en mi caso era mucho o al menos más del que yo deseo para mis futuros empleos, desaparece para dejar un abismo negro al que uno debe asomarse. Hay unos momentos de pánico, de querer agarrarme a algo. Cuando perdí mi trabajo hace tres años, enseguida busqué otro: fue como un agarrarme a algo externo - en vez de indagar dentro de mí qué pasaba, y qué quería hacer realmente. Simplemente me dediqué a llenar el vacío con otra cosa parecida. Esta vez quiero sostener y atravesar ese vacío e ir adonde yo quiera. Nada de Ay quien maneja mi barca. Quiero manejar mi barca.

Alivio


¡Qué peso me he quitado de encima! También pasé por una etapa así, de una ligereza suprema. De hecho creo que es la sensación que más se ha quedado, aunque todavía hace poco y los cambios de humor todavía se suceden. Hay que mantenerla, porque es real. Si hay alivio es porque había presión - y a veces se tiende a compensar esta nueva situación... buscando una nueva presión. Si la hay, al menos que sea la que yo quiera.

Alegría


Normalmente expansiva. Ganas de compartir, hablar y ver a gente.

Paz interior


Muy, muy agradable por cierto. Hacía tiempo que no la sentía tan intensamente.

Miedo


Ayer tuve un miniacceso de este tipo, de pensar "estate que ahora es cuando se te va la cabeza". Me creó mucha angustia, pero lo pude sostener y me pude decir: me estoy engañando, hombre. ¿Ya estoy dándome por el ojete? Es esto contra lo que estoy luchando. Lo que no quiero repetir. Será difícil, pero es una buena causa.
El miedo que mayor angustia me causa es precisamente a la locura, que se puede traducir como el miedo a perder el control. A que se me vaya la pelota por hacer cosas raras... por hacer lo que me parece. Suelo buscar muchas veces lo raro simplemente por nuevo, no por bueno. Innovar por innovar, no por beneficiar. Es un impulso mío.
Otro miedo que me atenazaba, es que mis proyectos personales se vayan al garete, y que luego me encuentre después de un tiempo largo de no trabajar como las personas normales, sin carrera, oficio ni beneficio. Solo en el insondable y cruel universo humano. ¿Pero por qué esta visión apocalíptica? Está claro que es un miedo que me intenta parar de lo que quiero hacer, porque hacer lo que uno quiere, cuesta. Es un esfuerzo, y supongo que mi parte saboteadora no tiene putas ganas de hacerlo.

Hiperactividad


Me encuentro hiperactivo. Tengo miedo de que sea demasiado. Esta noche he dormido fatal, es la primera noche que duermo tan mal. Además he tenido un sueño muy raro donde dos tipos me robaban mientras estaba de viaje, por descuidos míos.
Me da por leer compulsivamente artículos de Pavlina o Malonda, a cada cual más interesante, pero llega un punto en el que ya leo por leer, no le saco el jugo suficiente a los artículos, y veo que me pongo a leer para no ponerme a hacer las cosas que yo tengo planeadas hacer, de nuevo un poco de saboteo. Estoy esperando a tener internet en el linux (no tiene potencia suficiente para robar wifi del vecino, pero la del laptop windows sí, por eso escribo desde éste pero para trabajar en proyectos de programación me da cosica). Esto es, espero el escenario ideal... excusa para no esforzarme. Tengo que tener cuidado con estas rebeliones para organizarme bien. Darles lo suyo, en parte, para que también yo pueda hacer lo mío y alcanzar un equilibrio. Represión no.

Sexualidad


No sólo me masturbo más (bueno, más... en los últimos diez días creo que no había habido ni una mala pajica...) sino que desde que he sido despedido, he tenido un fluir de energía sexual mucho más alto. ¡No sólo me vengo haciendo una al día al menos, sino que también he tenido sueños húmedos además! Esto sólo puede ser una buena señal. Y no es algo que me proponga, simplemente lo pide el cuerpo.
Bien es cierto que ayer, por ejemplo, justo después mi mente ya empezó a ponerse en plan hiperactivo, lanzando pensamientos ahora que el cuerpo estaba flojo. Eso me preocupa un poco, lo pondré en observación.
Creo que este fluir de energía sexual es sólo un indicio de la liberación y flujo de energía en general.
Supongo que esta energía explosiva inicial se reducirá mientras vaya alcanzándose una homeostasis general, pero bueno... mientras tanto, a disfrutar. Lo peor sería que se quede dentro. Semen retentium, pecatum est, decía Andrés Pajares a Carmen Maura en Ay Carmela.


tiempo de edición: 30 minutos

lunes, 14 de diciembre de 2009

Iluminaciones de andar por casa

Me parece haber entendido algo. Que parte de mi crecimiento personal ha sido contraproducente porque vino desde mandatos internos, esos mandatos se impusieron a mi ritmo interno de avance. Intentando llegar a ese personaje que había creado, negando así mi parte triste, débil, miedosa... que no estaba a la altura.

Es decir, que la idea era buena, y empecé y lo llevé bastante bien, pero que al luchar con la tendencia, con el surco labrado durante mi infancia y adolescencia, ahí hubo un momento donde se paró todo, y se rompió la maquinaria.

Cuando empecé a cambiar, me refiero a mis días de estudiante de intercambio, fue un cambio consciente. Pensado, y deseado.

En general conseguí fluir en cuerpo y mente, y me sentí como mejor me he sentido en mi vida. Bendita nostalgia, sí, vale. Pero al tiempo, en parte fui funcionando en algunos temas importantes, a golpe de mandato interno para mantener el nivel.

"Tienes que follar bastante." Cuando yo me fui de Erasmus, era virgen. Ya ves. No es algo que suelo decir, porque uno parece un capullo, a veces. Siempre había tenido mucha calma con este tema, sin prisa. Había podido follar antes, pero yo o bien no había querido, o bien la cosa no salió como yo quería, o bien no me atreví. En fin - ese es otro tema. Pero recuerdo que era un tema que evidentemente, me preocupaba.

Lo solucioné al poco, al mes y medio o así. Si no recuerdo mal, en mi tercera intentona. Esto quiere decir que lo había intentado tres veces (de las que me acuerdo). Sin embargo, no era una meta tal cual: era un deseo. Un deseo intrínseco. Así fue que pude disfrutarlo y sentirme seguro de mí mismo. Recuerdo que precisamente el efecto fue el contrario: mi primer polvo duró más de dos horas. Y tras todo eso, no pude correrme: no tenía confianza con ella hasta ese punto (la había conocido esa noche, pero no fue una noche de juerga, fue una cita en toda regla). Luego que se enamoran. Claro, ¡no te jode! (Chiste patrocinado por la ONG Una, Glande y Libre).

Pues lo dicho, costó poco. Pero luego llegó una parte que yo desconocía: el noviazgo. La relación. Y concretamente, la relación con alguien de quien NO estaba enamorado. Lo jodido es que este patrón se ha venido repitiendo en mis posteriores relaciones, así que es algo que queda latente.

Por alguna razón, suelo dar bola a relaciones donde no estoy enamorado, pero donde la otra me atrae o bien por el simple hecho egoísta de mi calmar mi necesidad masculina, no solo de alivio(eso lo arregla otra ONG, Manos Unidas) sino en tanto que subidor de autoestima, supongo. Eso las hace que se alargue, se alargue, les cojo cariño... pero mientras cada cierto tiempo tengo crisis, pero al final siempre acaba saliendo esa parte de mí que las rechaza (sale por el estómago) y nos jode: a mi (porque ya en esas tesituras, yo querría quererlas y no me deja esa parte mía que la rechaza - claro, debo ser yo que rechazo esa parte mía, que no la cuido lo suficiente: en vez de cuidarla y decirme "a ver, si es que no, es que no" pues me digo "hombre, si es que me quiere mucho, y mira que ojitos tiene, y en realidad lo pasamos bien, es compasiva y me entiende, la vida en pareja podría estar bien, por qué no, además sólo que vas a hacer...) y a ella le hace mucho daño.

Sin embargo: nunca me ha funcionado con aquellas de quien me enamoro. ¡Coño! Pues sí. Nunca. Y claro - a veces pienso que puede haber mucho de idealización... pero no querría morirme sin probar a tener una relación donde el que quiere más soy yo. Igual es pa sufrir, pero sarna con gusto no pica.

Y no sé si sigo el hilo y si tiene que ver con algo, pero estoy bastante nervioso, me entran los calores, escribo a toda hostia, tengo ganas de terminar el post y ya vale.

domingo, 23 de agosto de 2009

El dia después

Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.

Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.

Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.

Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.

Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.

Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.

Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.

Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.

Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.

Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.

Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".

Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.

Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.

Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.

Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Todo bien

Un día de transición, asentándome en este nuevo trono sobre el que me siento sentarme.
Esto es bueno.
Pero así mismo, entra la sensación de pérdida.
Mi ex me llama, para ver cómo estoy. Me gusta. Tengo fantasías con ella. Ya estamos. Cuando no siento con ella el compromiso, ni ninguno de esos pesos, lo paso biien con ella, sobre todo en la cama. Me gusta su cuerpo, es como un hogar, y más ahora que está más centrada (parece tontería pero no lo es). Mierda, Dios, dime que no vamos a volver.
Mi novia no me llama. Está bien, aunque se masca la tragedia. Luego la llamaré. Tiene exámenes la pobre y está que no se le queda nada. Estresadica perdía. A ver cómo le digo que este finde tampoco voy para allá.
Yo ayer fui a ver a Manel, un amigo vino a dormir a casa, y nos hemos ido pal currel.
Ha estado bien.
El día ha sido productivo, ha estado bien - pensaba hacer más cosas en el curro pero tira que te va. No me siento especial, pero cada vez siento menos la necesidad de hacer un monton de cosas para aceptarme.
Y por otro lado, sí me siento más lleno, y siento que cuando ando, mi cuerpo no deja tan atrás a mi alma.
Luego creo que me iré a correr un poco por la playa, y quizá a bañarme como a mi me gusta después.
Además, estoy empezando a bajarme pelis (de nuevo, tras dos-tres años de pasotismo).
No sé qué haré esta semana, que vendrán mi hermano y su novia de visita.
Mi compañera de piso, se queda en el piso. Hace tiempo que no hablaba con ella con tiempo, sintiendo que de verdad tenemos ganas de hablar. Lo malo que igual no quedan más cojones que tomar yo el contrato. Uf. Por otro lado creo que tenemos ya compañero - si hacemos esto, está todo ya resuelto. Todo, menos elegir qué habitación me quiero quedar. La grande, como tiene armario y un baño, no deja sitio para una mesita. Ahora entiendo por qué mi compi se salía siempre al salón!!
Me tengo que comprar un ... un qué? Ya se me ha olvidado. Una base para un par de plantas y mi Kumquat, eso sí. No, era otra cosa... pero no me acuerdo.
Ah sí, un algo para ir a una boda. ¿Por qué se casará la gente? Qué coñazo. Lo deben hacer por joder. Na, es broma, si se quieren casar que se casen. Les doy permiso. Iban a ser felices igual, pero bueno, quieren también hacer feliz al ego de sus padres. O bien no ser diferentes. Todo bien.

PD Dentro de un mes empezaré de nuevo el curso de Terapia Gestalt. La psicoterapia, la psicología, los sueños, las explosiones, los lloros, los abrazos... los autobuses.

lunes, 10 de agosto de 2009

Observador de la vida

Hoy he tenido una muy interesante conversación con mi jefe. Me llevo genial con él y él se va de la empresa pronto, así que hablamos, como es costumbre, desde la sinceridad y la honestidad, qué bonito.

Le dije el otro día que iba bajo de motivación, más que nunca... y hoy me ha propuesto hacer una entrevista personal, y hemos estado hora y media hablando de cómo mejorar mi situación, y de cómo me encontraba. Quizás salgan cosas interesantes... la verdad que a lo que iba, hoy me siento bastante mejor, sobre todo conmigo mismo.

Me parece que simplemente, me tengo que contentar con que mi manera más productiva y placentera de ser, es tranquilo, despacio y reflexivo. Pero de verdad, no acelerándome, no exigiéndome llegar más rápido y más lejos porque si no me quedo atrás, no por tener que demostrar que estoy al nivel, etc.

Qué mas dá si estoy al nivel o no - si estoy aquí por algo será. Y por ahora, pues vamos a intentar disfrutarlo.

Cuanto menos pienso en la necesidad creada de tener que tener pareja, esa exigencia de tener que trabajar activamente y continuamente en pos de conseguir la ansiada familia feliz con bambú, más relajado y creativo, y en paz conmigo mismo, me siento.

Esta tarde, mientras estaba leyendo un libro de Gaudí en el baño, me pareció que yo soy un observador. Que quizá soy eso, y no tanto un hombre de acción. "Soy un imitador de la vida", me venía a la cabeza, y no me desagradaba, me sonaba bastante liberador.

Cuanto más a gusto estoy conmigo mismo, más me parece que no necesito a mi novia. Ayer hablamos durante más de dos horas por la noche, entre otras cosas de la apetencia sexual de cada uno. Resulta que a su manera de verlo, soy bastante parado, o algo así. Que ella es más fogosa. Pues sí, porque mucha actividad me agobia. Es como sentirme exigido, como un hombre objeto... hombre, una vez que te pones, me gusta... pero claro, luego me quedo doblemente dormido si cabe... tanto hombres como mujeres, ya sabéis a qué me refiero. Caigo redondo. Pos lo normal.

A mí en cambio me encanta molestar a la mujer cuando ella no hace nada para pedir sexo. Es entonces, al tener ahí el manjar pero sin ningún tipo de fuerza (cómete esto, niño!) cuando le cojo el gusto. Cuando nadie mira.

Debo andar mejor, porque me apetece escribir, y lo hago a toda pastilla. Recuerdo haber dicho varias veces, que cuanto uno menos escribe, es que mejor está - porque no lo necesita. Ahora lo pongo en duda. En cualquier caso, me miro y me veo estando razonablemente feliz solo, sin necesidad de pareja...

Me acuerdo de un chiste de Quatricomía 4, aparecido en El Jueves hace porrón de años.
- Me he vuelto un misógino.
- Y eso?
- Porque a las mujeres les encantan los misóginos.

Me encanta este chiste.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Semana Grande (vacaciones)

Estoy un poco enfermito esta semana. Hoy he bebido unos tres litros de agua, litro y pico de coca-cola. Aparte de comer y cenar sopa. Y aún tengo sed.

He estado de vacaciones un par de semanas, y han pasado cosas desde mi última entrada. He afrontado algunos de mis miedos en varios sentidos, y en una semana, han dado sus frutos. En varios sentidos:

- En relaciones, especialmente con las mujeres, pero también con el mundo.
- En mi relación conmigo. Por un lado he cogido un piso, por otro había decidido hacer un proyecto artístico, y al menos en medida suficiente para mí, lo he terminado.
- En la relación con mi familia: he reforzado las relaciones con dos de mis primas, con una con quien tengo una gran conexión que vi recuperar, y con otra con quien las diferencias son más evidentes pero hemos conseguido más autenticidad.

Esta semana ha sido muy rica. Tanto que mi cuerpo me ha dicho que eche el freno, madaleno. Experimenté el miedo de la soledad un día, lo cual me enfrentó a la evidencia de que morimos solos. Experimenté la rabia del rechazo otro día, lo que me enfrentó a la evidencia de que no todos nos quieren como nosotros queremos que nos quieran. Experimenté placer sexual, que hacía ya unos meses que no sentía (pajotes aparte), aunque luego resultara un tanto accidentado.

Sigo tendiendo, en los momentos críticos, a contraerme. Mi fuerza reactiva es mucha, para bien y para mal, y tengo cierto miedo de ella, de qué puede ocurrir al destaparla. Poco a poco iremos haciendo, liberando y cogiendo confianza. No me vaya a dar con los nunchakus en los cojones.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Espeleología

No sé, ¿será mi misión en la vida fascinar? ¿Seducir, crear, hollar lo inexplorado?
¿Demostrar, con el ejemplo, que existen ciertas inusuales combinaciones humanas para bien? ¿Desafiar a la norma?
Es muy cansado porque hay que luchar contra los demonios de fuera y los de dentro, eso sí. O mejor, utilizarlos y llevarse bien con ellos. Pero me hace sentir muy bien cuando lo hago - como si fuera mi misión, como si para eso estuviera aquí. Como el carpintero cortando madera, como el agricultor sembrando, el pastor observando cómo su perro controla el rebaño y todo está bien. Como el espeleólogo, con mi polla como linterna, mis manos tanteando las rocas húmedas.

viernes, 22 de agosto de 2008

Corriendo

Esta semana está siendo de estar por casa.
No he salido para nada, excepto ayer y hoy que salí a correr, a hacer unos 3000 o 4000 metros, no sé cuánto es, porque no llevo podómetro ni nada. Pero cada vez me sale mejor, y me gusta más.

Llevo un mesecito o algo así tomándomelo un poco más en serio, desde las vacaciones que tuve... empezando allí, curiosamente, corriendo por la playa. Me sentí como un caballo al galope.

Reviso un poco el blog, y veo que no hace ni un mes que quería llorar sobre la espalda de mi ex. Me parece muy bien, y no me vendría mal - llorar no le viene mal a nadie -, pero llevo este mes sin tener ganas. Cuando me acuerdo de ella - menos de lo habitual - es de una manera mucho más amable. No necesariamente sexual. Y mira que había una química que para qué. Me acuerdo que los primeros meses - antes de meterle a la relación el componente de juicios y racionalizaciones que la queman - era verla y abrazarla, y a veces ni eso, y ya me ponía palote. Súperrelajado, andaba por la vida. Me acuerdo con añoranza de aquél estado, sin miedo ni egoísmo. Y algo queda, porque de normal, es acordarme de ella y me ataca el palotismo. Lectura: lo bueno es que sexualmente sigo en pie de guerra. Bien.

Volviendo al tema, que esto de hacer deporte es bueno. Mens sana in corpore sano, debía ser listo el que lo dijo, porque lo dijo en latín. Y relacionándolo con lo anterior: estoy sexualmente más animoso, y además cuando me masturbo, luego lo noto muy poco en mi rendimiento diario - recuerdo que por cuando empecé este blog, las pajas me dejaban baldado. Además, que me latía el corazón, justo después, a una velocidad que no me hago cargo.
Ahora estoy recuperando el tono. Porque cuando estoy a tono, me encanta el sexo. Hago arte del sexo, muchas veces he sentido la mano de Dios mientras follaba. Se trataba de sentirse guiado por algo, que sí que es uno, pero a la vez no y en realidad da igual. A lo que más se parece es al éxtasis artístico, a la creación sin barreras, libre, gozosa.

Ahora, que cuando no estoy a tono, me puede parecer más aburrido que la retransmisión íntegra de una maratón. Y para estar a tono, necesito confianza en mí mismo y con el otro. No sentirme agobiado, no pensar en lo que el otro puede pensar. Esto siempre limita.

Hoy me gusta hablar sobre sexo. De hecho, el hecho de que días después de escribir aquí por última vez, haya retomado con este tema, también es significativo. Ando más salido que el pico de una plancha, sí; pero es que eso es sanísimo. Porque yo me siento bien así, y va tendiendo hacia el que las cosas estén bien. A tope sin drojas, co.

La crítica es siempre aceptada, sí. No hay que darle la espalda al toro. Por ejemplo, me he percatado de un comportamiento compulsivo esta tarde al empezar una bolsa de patatas después de cenar: poco a poco me la he terminado entera.

Aunque, en la relación con mi familia cercana, aún hay mucho que limar.

Pero está claro: disfrutar es la mejor terapia. Anda que no. Nos vemos, tengan ustedes unos buenos orgasmos.