¿Eh?
Esta es una decisión consciente que hacemos muchos, cuando nos enfrentamos al miedo a perder, o a no ganar. O, a veces, incluso a ganar.
Nótese que este miedo implica un enfrentamiento con el problema. El propio enfrentamiento ya nos saca de nuestra zona de confort e implica una lucha, que no siempre se está dispuesto a aceptar.
Ante una expectativa de derrota, en especial, se tiende a evitar el enfrentamiento.
Mediante la aplicación de esta técnica repetidas veces, se puede convertir en la respuesta habitual a nuestros enfrentamientos.
Al escapar de los enfrentamientos continuamente, no llegamos a la "Identidad de Logro" (Erickson), y nos quedamos en una "Identidad Hipotecada".
Escapar de los enfrentamientos nos llevará al aburrimiento.
Visto así, igual la derrota pierde importancia y nos lanzamos al enfrentamiento por nuestra identidad.
Entonces, ¿aburrimiento o derrota?
Tú juegas.
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jueves, 23 de mayo de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Marea baja
Bajo la lluvia, reencuentro con una persona que fue importante en mi vida. Más importante en la fantasía mental que en la realidad corporal, pero como yo vivo bastante en la mente y la fantasía, esto tiene mucha importancia para mí.
Me transmite alegría, armonía y serenidad. Sintonía. Paz, no sólo alivio. Aunque reconozco que en el camino a encontrarnos, me puse tan nervioso que me castañeteaban los dientes y tenía numerosos tics nerviosos... bueno, también hacía frío y estaba cambiando en diez minutos de un entorno mental a otro, y todo ello en un entorno de cambio. Demasiado cambio para una persona como yo, que detesta la rutina pero a quien la mente se le dispara con las novedades.
Vivimos bastante lejos, así que aunque le veo esporádicamente, cuando nos vemos me enriquece. Me hace ver una forma de ser que me gusta y que no la tengo muy cercana, no tengo muchos modelos parecidos a los que agarrarme. Somos retorcidos pero sosegados, activos mentalmente y, aunque tenemos un punto oscuro, quizá yo más que ella, sabemos de la conveniencia de la luz.
Supongo que las verdades que son, por mucho que uno las quiera ocultar o no terminar de creérselas, van saliendo a la superficie cuando la marea baja.
Toda esta literatura del lamento, cómo me gustaría saber que procesos similares no me echan atrás.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Me llamo Earl - Robo de un gato (2x04)
Esta vez no voy a añadir mucho. Simplemente dejaros un genial capítulo de la no menos genial serie Me llamo Earl: el 2x04, "Robo de un gato". Podéis buscarlo por seriesyonkis, seriespepito o, incluso, comprar los dvd originales.
Seguro que cada cual extrae algo interesante. Se admiten comentarios :)
Seguro que cada cual extrae algo interesante. Se admiten comentarios :)
sábado, 13 de febrero de 2010
Zona cero
Que raro me resulta estar en mi ciudad natal. Casa de mis padres.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
miércoles, 20 de enero de 2010
Síntomas tras 5 días sin trabajo
Por ahora he pasado por varias sensaciones, etapas, etc. Es relevante que éstos se suelen suceder drásticamente, los cambios entre una y otra son bruscos.
Al fin y al cabo es un rechazo, aunque yo crea que es para bien. Quedé bien con la empresa, pero no me gustó cómo lo hicieron. Duró poco, ya me acuerdo poco de eso. Me centro más en mi propio presente y futuro y mis propias ideas.
De repente todo el espacio que ocupaba el trabajo, que en mi caso era mucho o al menos más del que yo deseo para mis futuros empleos, desaparece para dejar un abismo negro al que uno debe asomarse. Hay unos momentos de pánico, de querer agarrarme a algo. Cuando perdí mi trabajo hace tres años, enseguida busqué otro: fue como un agarrarme a algo externo - en vez de indagar dentro de mí qué pasaba, y qué quería hacer realmente. Simplemente me dediqué a llenar el vacío con otra cosa parecida. Esta vez quiero sostener y atravesar ese vacío e ir adonde yo quiera. Nada de Ay quien maneja mi barca. Quiero manejar mi barca.
¡Qué peso me he quitado de encima! También pasé por una etapa así, de una ligereza suprema. De hecho creo que es la sensación que más se ha quedado, aunque todavía hace poco y los cambios de humor todavía se suceden. Hay que mantenerla, porque es real. Si hay alivio es porque había presión - y a veces se tiende a compensar esta nueva situación... buscando una nueva presión. Si la hay, al menos que sea la que yo quiera.
Normalmente expansiva. Ganas de compartir, hablar y ver a gente.
Muy, muy agradable por cierto. Hacía tiempo que no la sentía tan intensamente.
Ayer tuve un miniacceso de este tipo, de pensar "estate que ahora es cuando se te va la cabeza". Me creó mucha angustia, pero lo pude sostener y me pude decir: me estoy engañando, hombre. ¿Ya estoy dándome por el ojete? Es esto contra lo que estoy luchando. Lo que no quiero repetir. Será difícil, pero es una buena causa.
El miedo que mayor angustia me causa es precisamente a la locura, que se puede traducir como el miedo a perder el control. A que se me vaya la pelota por hacer cosas raras... por hacer lo que me parece. Suelo buscar muchas veces lo raro simplemente por nuevo, no por bueno. Innovar por innovar, no por beneficiar. Es un impulso mío.
Otro miedo que me atenazaba, es que mis proyectos personales se vayan al garete, y que luego me encuentre después de un tiempo largo de no trabajar como las personas normales, sin carrera, oficio ni beneficio. Solo en el insondable y cruel universo humano. ¿Pero por qué esta visión apocalíptica? Está claro que es un miedo que me intenta parar de lo que quiero hacer, porque hacer lo que uno quiere, cuesta. Es un esfuerzo, y supongo que mi parte saboteadora no tiene putas ganas de hacerlo.
Me encuentro hiperactivo. Tengo miedo de que sea demasiado. Esta noche he dormido fatal, es la primera noche que duermo tan mal. Además he tenido un sueño muy raro donde dos tipos me robaban mientras estaba de viaje, por descuidos míos.
Me da por leer compulsivamente artículos de Pavlina o Malonda, a cada cual más interesante, pero llega un punto en el que ya leo por leer, no le saco el jugo suficiente a los artículos, y veo que me pongo a leer para no ponerme a hacer las cosas que yo tengo planeadas hacer, de nuevo un poco de saboteo. Estoy esperando a tener internet en el linux (no tiene potencia suficiente para robar wifi del vecino, pero la del laptop windows sí, por eso escribo desde éste pero para trabajar en proyectos de programación me da cosica). Esto es, espero el escenario ideal... excusa para no esforzarme. Tengo que tener cuidado con estas rebeliones para organizarme bien. Darles lo suyo, en parte, para que también yo pueda hacer lo mío y alcanzar un equilibrio. Represión no.
No sólo me masturbo más (bueno, más... en los últimos diez días creo que no había habido ni una mala pajica...) sino que desde que he sido despedido, he tenido un fluir de energía sexual mucho más alto. ¡No sólo me vengo haciendo una al día al menos, sino que también he tenido sueños húmedos además! Esto sólo puede ser una buena señal. Y no es algo que me proponga, simplemente lo pide el cuerpo.
Bien es cierto que ayer, por ejemplo, justo después mi mente ya empezó a ponerse en plan hiperactivo, lanzando pensamientos ahora que el cuerpo estaba flojo. Eso me preocupa un poco, lo pondré en observación.
Creo que este fluir de energía sexual es sólo un indicio de la liberación y flujo de energía en general.
Supongo que esta energía explosiva inicial se reducirá mientras vaya alcanzándose una homeostasis general, pero bueno... mientras tanto, a disfrutar. Lo peor sería que se quede dentro. Semen retentium, pecatum est, decía Andrés Pajares a Carmen Maura en Ay Carmela.
tiempo de edición: 30 minutos
Rabia
Al fin y al cabo es un rechazo, aunque yo crea que es para bien. Quedé bien con la empresa, pero no me gustó cómo lo hicieron. Duró poco, ya me acuerdo poco de eso. Me centro más en mi propio presente y futuro y mis propias ideas.
Vacío
De repente todo el espacio que ocupaba el trabajo, que en mi caso era mucho o al menos más del que yo deseo para mis futuros empleos, desaparece para dejar un abismo negro al que uno debe asomarse. Hay unos momentos de pánico, de querer agarrarme a algo. Cuando perdí mi trabajo hace tres años, enseguida busqué otro: fue como un agarrarme a algo externo - en vez de indagar dentro de mí qué pasaba, y qué quería hacer realmente. Simplemente me dediqué a llenar el vacío con otra cosa parecida. Esta vez quiero sostener y atravesar ese vacío e ir adonde yo quiera. Nada de Ay quien maneja mi barca. Quiero manejar mi barca.
Alivio
¡Qué peso me he quitado de encima! También pasé por una etapa así, de una ligereza suprema. De hecho creo que es la sensación que más se ha quedado, aunque todavía hace poco y los cambios de humor todavía se suceden. Hay que mantenerla, porque es real. Si hay alivio es porque había presión - y a veces se tiende a compensar esta nueva situación... buscando una nueva presión. Si la hay, al menos que sea la que yo quiera.
Alegría
Normalmente expansiva. Ganas de compartir, hablar y ver a gente.
Paz interior
Muy, muy agradable por cierto. Hacía tiempo que no la sentía tan intensamente.
Miedo
Ayer tuve un miniacceso de este tipo, de pensar "estate que ahora es cuando se te va la cabeza". Me creó mucha angustia, pero lo pude sostener y me pude decir: me estoy engañando, hombre. ¿Ya estoy dándome por el ojete? Es esto contra lo que estoy luchando. Lo que no quiero repetir. Será difícil, pero es una buena causa.
El miedo que mayor angustia me causa es precisamente a la locura, que se puede traducir como el miedo a perder el control. A que se me vaya la pelota por hacer cosas raras... por hacer lo que me parece. Suelo buscar muchas veces lo raro simplemente por nuevo, no por bueno. Innovar por innovar, no por beneficiar. Es un impulso mío.
Otro miedo que me atenazaba, es que mis proyectos personales se vayan al garete, y que luego me encuentre después de un tiempo largo de no trabajar como las personas normales, sin carrera, oficio ni beneficio. Solo en el insondable y cruel universo humano. ¿Pero por qué esta visión apocalíptica? Está claro que es un miedo que me intenta parar de lo que quiero hacer, porque hacer lo que uno quiere, cuesta. Es un esfuerzo, y supongo que mi parte saboteadora no tiene putas ganas de hacerlo.
Hiperactividad
Me encuentro hiperactivo. Tengo miedo de que sea demasiado. Esta noche he dormido fatal, es la primera noche que duermo tan mal. Además he tenido un sueño muy raro donde dos tipos me robaban mientras estaba de viaje, por descuidos míos.
Me da por leer compulsivamente artículos de Pavlina o Malonda, a cada cual más interesante, pero llega un punto en el que ya leo por leer, no le saco el jugo suficiente a los artículos, y veo que me pongo a leer para no ponerme a hacer las cosas que yo tengo planeadas hacer, de nuevo un poco de saboteo. Estoy esperando a tener internet en el linux (no tiene potencia suficiente para robar wifi del vecino, pero la del laptop windows sí, por eso escribo desde éste pero para trabajar en proyectos de programación me da cosica). Esto es, espero el escenario ideal... excusa para no esforzarme. Tengo que tener cuidado con estas rebeliones para organizarme bien. Darles lo suyo, en parte, para que también yo pueda hacer lo mío y alcanzar un equilibrio. Represión no.
Sexualidad
No sólo me masturbo más (bueno, más... en los últimos diez días creo que no había habido ni una mala pajica...) sino que desde que he sido despedido, he tenido un fluir de energía sexual mucho más alto. ¡No sólo me vengo haciendo una al día al menos, sino que también he tenido sueños húmedos además! Esto sólo puede ser una buena señal. Y no es algo que me proponga, simplemente lo pide el cuerpo.
Bien es cierto que ayer, por ejemplo, justo después mi mente ya empezó a ponerse en plan hiperactivo, lanzando pensamientos ahora que el cuerpo estaba flojo. Eso me preocupa un poco, lo pondré en observación.
Creo que este fluir de energía sexual es sólo un indicio de la liberación y flujo de energía en general.
Supongo que esta energía explosiva inicial se reducirá mientras vaya alcanzándose una homeostasis general, pero bueno... mientras tanto, a disfrutar. Lo peor sería que se quede dentro. Semen retentium, pecatum est, decía Andrés Pajares a Carmen Maura en Ay Carmela.
tiempo de edición: 30 minutos
martes, 1 de diciembre de 2009
A ver si la he cagao
¿Y qué es esto que se deja notar por mi barriga? Pues yo creo que es miedo, incluso miedo a algo de lo que todavía no soy consciente.
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
domingo, 1 de noviembre de 2009
Miedo psicológico: la exigencia de la originalidad
Y seguimos con otro miedo, estoy que lo tiro señora...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
El miedo a no ser original. Este es bueno.
Me he acordado de este miedo esta tarde en el autobús mientras leía el libro ese del psicoanálisis. No sé si por suerte o por desgracia, periódicamente, y esto es más o menos dos veces al mes, me toca hacer unos viajes en autobús solo de unas cuatro horitas o así.
El miedo a no ser original. Más que miedo, es la exigencia de ser original. Me exijo a mi mismo que lo que yo haga debe ser de valor intrínseco (mi definición de valor puede diferir de la acepción mayoritaria, pero eso es lo de menos). Es decir, que sea algo que aporte algo nuevo, que tenga valor por sí mismo. Que no sea (y que no pueda achacársele) ser una copia, un plagio, estar claramente basado en esto o en aquello. Si lo hago, quiero ser consciente de ello (a veces es simplemente así, y cuando es así yo no le doy mucha importancia).
Tengo miedo a la mediocridad, que para mí no consiste en hacer las cosas mal o bien, sino en no ofrecer una visión novedosa sobre algo. Los robots hacen las cosas bien, y no por eso tienen valor - espero que esto clarifique a lo que me refiero. La chispa humana, el valor intrínseco. El chiste que nadie ha hecho. El verso inaudito. La visión sorprendente. Eso.
A eso de los catorce años, o creo que antes, empecé a pensar en eso. Me di cuenta de que simplemente hacer las cosas bien no bastaba. O mejor, no me bastaba. Eso era fácil y sin fuste. Yo tenía que, además de hacer las cosas bien (como base), proponer nuevas vías. Donde ya no importa tanto si se hacen las cosas bien(preferible pero ni mucho menos necesario) sino hacerlas de manera auténtica, original.
Yo, que me caracterizaba por ser un estudiante modelo, tanto en las asignaturas de estudiar como las creativas y la gimnasia (le daba a todo, un día un amigo me dijo "tú que pasa, ¿eres perfecto o que?", si no recuerdo mal tras marcar un buen gol), empezó a saberme a poco hacer lo que me decían. Aprender lo que me hacían aprender. Es decir, ¿qué había de creativo en aprenderse de memoria esto o lo otro? Y más allá de eso, ¿para qué queremos aprender eso? A mi me empezaron a interesar otro tipo de cosas, lo que viene a llamarse la genialidad. Me empecé a fijar en otro tipo de música, de pintura, de cine, etc. Abrí mi mente a lo que aquellos buscadores de originalidad me ofrecían. Bueno: yo busqué, no sabía lo que iba a encontrar. Me pareció que lo normal ya no sabía a nada, había que buscar lo excepcional(por humano, no me refiero a excepcional como un ferrerorrocher).
Y así fui dejando de sacar tan buenas notas para empezar a ir estudiando justo antes del examen, ir dándome a la vida disoluta, interesándome por las cosas raras, etcétera, etcétera, etcétera...
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miércoles, 28 de octubre de 2009
Miedo antisocial o yo que sé
Hoy mientras iba corriendo, me he acordado de otro miedo y he pensado que lo quería escribir aquí.
Pues ahí va otro miedo.
Tengo miedo a que la gente me ataque por la calle. De cualquier manera y motivo, o bien sin motivo alguno, para qué se necesitan motivos cuando se tiene una neurosis.
Y a la vez que miedo, puedo percibir que hay un deseo también, porque me preparo para eso. Es decir la fantasía es alrededor de que me dicen algo, o me vienen a "hablar" con malas intenciones, y entonces yo me pongo alerta y pienso en cómo me lo quitaría de encima. La verdad es que no llego a verbalizar ni nada, eso ocurre por debajo, ni siquiera sale la situación: lo que sale es la autodefensa y la tensión.
Esto me pasa bastante, también andando por la calle. La calle de una ciudad es para mí un ambiente a priori hostil, otras veces es agradable, nunca neutro como antes solía ser. Es decir que depende de lo seguro que me siento, es un lugar agradable, por el que andar pisando bien (aprender a andar es otro tema también importante del que algún día me gustaría hablar) o bien un lugar del que escapar, andando deprisa sin paladear lo que pasa alrededor más allá de formarme una idea de seguridad, como dedensa. Ante algo que no existe claro, la amenaza no ha llegado todavía.
Por las mañanas suele imponerse más la tensión. Me desposeo de mi cuerpo fácilmente (por eso este otoño estoy durmiendo desnudo si puedo, o al menos con una camiseta y nada más, bueno sí, y calcetines jaja, a lo Fernando Esteso - y funciona, sienta muy bien, me levanto más a gusto, aunque me cuesta más salir de la cama!).
Pues ahí va otro miedo.
Tengo miedo a que la gente me ataque por la calle. De cualquier manera y motivo, o bien sin motivo alguno, para qué se necesitan motivos cuando se tiene una neurosis.
Y a la vez que miedo, puedo percibir que hay un deseo también, porque me preparo para eso. Es decir la fantasía es alrededor de que me dicen algo, o me vienen a "hablar" con malas intenciones, y entonces yo me pongo alerta y pienso en cómo me lo quitaría de encima. La verdad es que no llego a verbalizar ni nada, eso ocurre por debajo, ni siquiera sale la situación: lo que sale es la autodefensa y la tensión.
Esto me pasa bastante, también andando por la calle. La calle de una ciudad es para mí un ambiente a priori hostil, otras veces es agradable, nunca neutro como antes solía ser. Es decir que depende de lo seguro que me siento, es un lugar agradable, por el que andar pisando bien (aprender a andar es otro tema también importante del que algún día me gustaría hablar) o bien un lugar del que escapar, andando deprisa sin paladear lo que pasa alrededor más allá de formarme una idea de seguridad, como dedensa. Ante algo que no existe claro, la amenaza no ha llegado todavía.
Por las mañanas suele imponerse más la tensión. Me desposeo de mi cuerpo fácilmente (por eso este otoño estoy durmiendo desnudo si puedo, o al menos con una camiseta y nada más, bueno sí, y calcetines jaja, a lo Fernando Esteso - y funciona, sienta muy bien, me levanto más a gusto, aunque me cuesta más salir de la cama!).
martes, 27 de octubre de 2009
Miedo a explotar
Un gran miedo mío: si despliego todo lo que tengo, si voy a por lo que quiero, todo acabará como el rosario de la aurora. Mal. Malament. Me veo como un enfant terrible, como ese hombre que los directores de cine quieren ser pero como no se atreven hacen películas. Susan Sarandon dijo que los directores contratan a los hombres que les gustaría ser y a las mujeres que les gustaría follarse.
Incluso muertes y tal, quiero decir. Grandes pasiones que acaban mal, como todas las grandes pasiones. Y asimismo que mi ego me capture. Confundo a veces carácter con agresividad. Creo que no me quiero lo suficiente, no tengo tanto amor propio como es necesario para vivir de esa manera.
Y todo esto viendo una película. Una pista: es una película de los setenta muy famosa en su país con mucho chochel, pollas, mierdas y otras cosas aparentes, y no es Pink Flamingos. Y es una historia de amor de las buenas.
Incluso muertes y tal, quiero decir. Grandes pasiones que acaban mal, como todas las grandes pasiones. Y asimismo que mi ego me capture. Confundo a veces carácter con agresividad. Creo que no me quiero lo suficiente, no tengo tanto amor propio como es necesario para vivir de esa manera.
Y todo esto viendo una película. Una pista: es una película de los setenta muy famosa en su país con mucho chochel, pollas, mierdas y otras cosas aparentes, y no es Pink Flamingos. Y es una historia de amor de las buenas.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Aprender a querer aprender
La cosa que peor llevo, de las perdidas en el incendio, es el sentir haber perdido la curiosidad por experimentar, por crear, por aprender en definitiva.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
domingo, 23 de agosto de 2009
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
sábado, 22 de agosto de 2009
Yo me la pierdo
Y llegó el momento.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
Mi novia ya no lo es. He llorado y ella también, triste hacerlo por teléfono, pero bueno. Ahora ya está hecho. Adelante con los faroles.
Me dispongo a encontrarme. Antes de eso, seguramente tendré que pasar un buen infierno. Hoy me encuentro, cansado, con dolor de cabeza, pero con el convencimiento de haber hecho lo que tenía que hacer.
¿Cuánto la echaré de menos? Ya se verá.
¿Podré superar esa soledad? Más se perdió en Cuba. Por ahora mantengo el sentido del humor, aunque habrá que ver cómo va la semana.
Ella ha sido muy importante para mí, de hecho la persona a la que le he contado mis mayores miserias durante este año (exceptuando algunas otras grandes miserias descritas solamente en este blog). Tiene un corazón que ni Miguel Induráin. Es lo que se dice una buena persona, toda ella buenos sentimientos, de hecho me culpo por no saberla querer, porque, y es absolutamente cierto, yo me la pierdo.
Pero qué le vamos a hacer. Seguramente yo no merezco saber quererla. Y aseguro a quien la sepa querer, que tendrá una vida feliz a su lado.
Me parecía la persona ideal con la que formar una familia. Pero ahora no estoy formando una familia: me estoy formando a mí mismo. First things first.
Quiero dormir y pensar lo menos posible en ella, pobre. Seguro que llega el momento y lloraré igual, así que a ver si por lo menos hoy puedo dormir. Mañana ya veremos. Me veo dentro de un rato escribiendo otro post aquí, insomne - esperemos que no llegue la sangre al river.
De tanto desgaste emocional, estoy reventado.
PS. Hoy me ha dicho, antes de hablar de la relación hemos estado dos horas hablando de otras cosas, que tengo casi todos los síntomas de la adolescencia. Creo que ha dado en el clavo: esto es una regresión. Bueno, eso lo tengo claro desde hace más de un año, pero bueno, parece que todavía sigue ahí.
Dirección postal
Me levanto esta mañana con algo de angustia de nuevo.
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
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domingo, 9 de agosto de 2009
Dudas, miedos y pocos huevos - y III
Y al final del día, una conclusión.
Me siento mejor.
No sé, no sé; ahora me imaginaba llamando a mi novia, y haciéndolo por deber más que por placer. Sintomático, no? Aunque la verdad que a estas horas, y con una cervecita en el cuerpo al cenar, sí me apetece hablar con ella - pero más vale que no sea de Lo Nuestro™. Porque no tengo ninguna gana. Aunque creo que la voy a llamar, a ver qué cuenta.
Hmmm... lo mismo de siempre? Ya veremos...
Me siento mejor.
No sé, no sé; ahora me imaginaba llamando a mi novia, y haciéndolo por deber más que por placer. Sintomático, no? Aunque la verdad que a estas horas, y con una cervecita en el cuerpo al cenar, sí me apetece hablar con ella - pero más vale que no sea de Lo Nuestro™. Porque no tengo ninguna gana. Aunque creo que la voy a llamar, a ver qué cuenta.
Hmmm... lo mismo de siempre? Ya veremos...
Dudas, miedos y pocos huevos II
Después de la entrada anterior, he ido a correr un rato, bañarme desnudo en el mar, tumbarme un rato en un banco y volver para casa. Me habían invitado a ir al parque a eso de las siete, a tocar algo de música y tal tranquilamente. También mi compañero de piso me ha invitado a una fiesta o algo a las seis, que también he dicho que no. Me he quedado en casa.
Estoy releyendo mi entrada anterior.
Me duele un tanto el corazón. Estoy solo en casa, pero tengo miedo a ser descubierto, como si estuviera haciendo algo malo, o bien como si tuviera que estar alerta por si viene alguien a casa, y tuviera que poner una fachada. Creo que esto de la fachada, que no era una cosa mía que yo recuerde, lo tengo desde hace unos pocos años. Será la vida adulta que te da pol culo. Si no cambias el mundo, el mundo te cambia a ti, decía Mafalda.
Pienso en mi novia. No me apetece mucho hablar con ella, porque no sé todavía qué decirle. Estoy pensando, en paralelo, en posibles salidas a la situación, asimismo como pensando si haría bien cortando esta relación, ya que ella podría ser ese aliado, que me quita de la soledad, que te quiere forever (bueno esto está por ver), etc.
¿Y es tan importante eso de la soledad para mí? Cierto es que me cuesta mucho encontrarme conmigo mismo. Cuando a veces pienso en el abismo de la soledad, de un futuro sin familia... me dan ganas de llorar, y entonces me agarro a la solución que veo. Que es, en caso de una relación, continuarla pase lo que pase. Esto no tiene sentido porque sería una especie de chantaje emocional. Todo esto además me recuerda a mis anteriores relaciones, coño... que acabaron en ruptura por mi parte, después de un tiempo de agonía. Curiosamente, ellas me querían más que yo a ellas, y también curiosamente tuvimos sexo o bien el día que nos conocimos o al siguiente - creo que no es un dato baladí. Porque creo que es lo que le ha faltado a mis relaciones con mujeres que me gustan más - el sexo. Como con mi compañera de piso, parece que si hubiera habido eso, otro gallo nos cantaría, pero yo fui cobarde. Ya hemos hablado de eso.
Ayer mi novia me envió un mensaje muy sexual. No contesté. Bueno yo suelo hacerme el longuis en estos casos. A veces tengo miedo de hablar con ella porque es muy cariñosa y me agobia. Que te quiero mucho mucho, etc. Yo pienso que el amor es mirar los dos en una misma dirección, y no el uno al otro. O al menos, para que funcione una relación, más vale que sea así. Aparte que las conversaciones tienden a ser de media hora para arriba, es decir que hay que tomárselo con calma - si simplemente hablamos un par o cinco minutos, me suena a que se lo toma mal porque a ella le gustaría hablar hasta el infinito. Aunque sea de nada. Mujeres, sabéis de qué hablo. A mí me hace entrar en un estado somnoliente, que no siempre tengo ganas de estar.
Pienso que quizá lo mejor, además es que también lo pienso yo así, es que dejemos lo de novios. ¿Por qué? Porque con la distancia, yo me rayo, ella también, etc. no es lo mismo. Y yo ahora mismo no siento lo suficiente para estar a gusto así. Por otro lado siento que necesito estar solo para encontrar mi camino, a mi mismo. Ver qué quiero hacer con mi vida, en todos los sentidos. ¿Para esto necesito cortar la relación? Pues hombre, puede que no.
Si estuvieramos en la misma ciudad, pues quizá sería otra cosa. Cuando estoy con ella, el primer día que nos vemos y voy para allá, a veces no me apetece verla. Pero al rato, se me pasa. Bueno, no siempre, vale.
Muchas vueltas, muchas vueltas... mejor será dejar guiarse por la intuición. A veces no me fío yo mucho de ella, además que anda la pobre escondida, maltratada por mí. Quiero darle más peso en mi vida.
Pero... anda por ahí el miedo de, si me quedo solo, llenarme la cabeza de paranoias. Que es que entran, coño. Lo paso mal. No sé si sé vivir sólo, y me da miedo - al menos en pareja, aunque lo pase mal a veces, es otro tipo de mal. No tan loco, tan autodestructivo. Al menos lo que me preocupa es algo más real: alrededor de una persona que existe. Y el contacto con la persona, que siempre me hace estar más en la tierra.
Creo que necesito encontrar algo que de verdad me llene, me guste.
Otro capítulo de vómitos semiautomáticos dentro de un rato. Publicidad.
PD. Por cierto, es curioso que no tuviera la etiqueta "dudas" definida todavía. Hace poco, mis amigos tuvieron que definirme de una manera graciosa. Mi frase era: "es que no sé lo que quiero". Man clavao.
Estoy releyendo mi entrada anterior.
Me duele un tanto el corazón. Estoy solo en casa, pero tengo miedo a ser descubierto, como si estuviera haciendo algo malo, o bien como si tuviera que estar alerta por si viene alguien a casa, y tuviera que poner una fachada. Creo que esto de la fachada, que no era una cosa mía que yo recuerde, lo tengo desde hace unos pocos años. Será la vida adulta que te da pol culo. Si no cambias el mundo, el mundo te cambia a ti, decía Mafalda.
Pienso en mi novia. No me apetece mucho hablar con ella, porque no sé todavía qué decirle. Estoy pensando, en paralelo, en posibles salidas a la situación, asimismo como pensando si haría bien cortando esta relación, ya que ella podría ser ese aliado, que me quita de la soledad, que te quiere forever (bueno esto está por ver), etc.
¿Y es tan importante eso de la soledad para mí? Cierto es que me cuesta mucho encontrarme conmigo mismo. Cuando a veces pienso en el abismo de la soledad, de un futuro sin familia... me dan ganas de llorar, y entonces me agarro a la solución que veo. Que es, en caso de una relación, continuarla pase lo que pase. Esto no tiene sentido porque sería una especie de chantaje emocional. Todo esto además me recuerda a mis anteriores relaciones, coño... que acabaron en ruptura por mi parte, después de un tiempo de agonía. Curiosamente, ellas me querían más que yo a ellas, y también curiosamente tuvimos sexo o bien el día que nos conocimos o al siguiente - creo que no es un dato baladí. Porque creo que es lo que le ha faltado a mis relaciones con mujeres que me gustan más - el sexo. Como con mi compañera de piso, parece que si hubiera habido eso, otro gallo nos cantaría, pero yo fui cobarde. Ya hemos hablado de eso.
Ayer mi novia me envió un mensaje muy sexual. No contesté. Bueno yo suelo hacerme el longuis en estos casos. A veces tengo miedo de hablar con ella porque es muy cariñosa y me agobia. Que te quiero mucho mucho, etc. Yo pienso que el amor es mirar los dos en una misma dirección, y no el uno al otro. O al menos, para que funcione una relación, más vale que sea así. Aparte que las conversaciones tienden a ser de media hora para arriba, es decir que hay que tomárselo con calma - si simplemente hablamos un par o cinco minutos, me suena a que se lo toma mal porque a ella le gustaría hablar hasta el infinito. Aunque sea de nada. Mujeres, sabéis de qué hablo. A mí me hace entrar en un estado somnoliente, que no siempre tengo ganas de estar.
Pienso que quizá lo mejor, además es que también lo pienso yo así, es que dejemos lo de novios. ¿Por qué? Porque con la distancia, yo me rayo, ella también, etc. no es lo mismo. Y yo ahora mismo no siento lo suficiente para estar a gusto así. Por otro lado siento que necesito estar solo para encontrar mi camino, a mi mismo. Ver qué quiero hacer con mi vida, en todos los sentidos. ¿Para esto necesito cortar la relación? Pues hombre, puede que no.
Si estuvieramos en la misma ciudad, pues quizá sería otra cosa. Cuando estoy con ella, el primer día que nos vemos y voy para allá, a veces no me apetece verla. Pero al rato, se me pasa. Bueno, no siempre, vale.
Muchas vueltas, muchas vueltas... mejor será dejar guiarse por la intuición. A veces no me fío yo mucho de ella, además que anda la pobre escondida, maltratada por mí. Quiero darle más peso en mi vida.
Pero... anda por ahí el miedo de, si me quedo solo, llenarme la cabeza de paranoias. Que es que entran, coño. Lo paso mal. No sé si sé vivir sólo, y me da miedo - al menos en pareja, aunque lo pase mal a veces, es otro tipo de mal. No tan loco, tan autodestructivo. Al menos lo que me preocupa es algo más real: alrededor de una persona que existe. Y el contacto con la persona, que siempre me hace estar más en la tierra.
Creo que necesito encontrar algo que de verdad me llene, me guste.
Otro capítulo de vómitos semiautomáticos dentro de un rato. Publicidad.
PD. Por cierto, es curioso que no tuviera la etiqueta "dudas" definida todavía. Hace poco, mis amigos tuvieron que definirme de una manera graciosa. Mi frase era: "es que no sé lo que quiero". Man clavao.
Dudas, miedos y pocos huevos
Este fin de semana necesito purgarme.
Llevo toda la semana hecho un lío. Físicamente, agotado. Con ganas de dormir, aunque sin poder dormir bien.
Y emocionamente, mal.
Así que este fin de semana, he decidido quedarme en casa solo. Estoy en una relación a distancia. Hace casi un año que venimos siendo amigos de roce: un finde venía ella, otro iba yo. Hemos pasado momentos malos y buenos. Pero la verdad, yo no termino de verlo. A mí esta relación me pesa. Con ella puedo llorar a gusto, pero no se trata de tenerla como pañuelo. Ella misma lo decía hace poco. Así que hace mes y medio formalizamos el tema: ella quería que me decidiera, y yo decidí, entre lágrimas, que si en realidad hacemos vida de pareja (aunque a distancia), es decir, nos llamamos (=me llama) casi todos los días, los fines de semana nos vemos, etc. pues que vamos a darle una oportunidad al amor, o lo que sea. Vamos, que estamos en pareja. Novios, que se suele decir.
Así que este finde necesitaba descansar, y no le he dicho que viniera.
Llevaba la idea de "ponerme a bien conmigo mismo". Ayer ya se me pasó de escribir y vomitar todo lo que se me pasaba por la cabeza, y lo hago ahora.
Por otro lado, tuve una llamada inesperada de hora y media de un buen amigo que vive ahora al otro lado del Atlántico, que me alegró muchísimo, y me ha hecho tener otro punto de vista, el suyo - más despreoucupado - sobre las cosas.
Nota: Ahora mismo me viene a la cabeza la imagen de mi novia, ganas de abrazarla y llorar.
La verdad es que me siento cerrado. Vengo teniendo ganas de llorar durante toda la semana, y hoy en particular desde que me he levantado hace media hora. Ayer me acosté tarde tras la llamada y ponerme a ver una película, La torre de Suso, cuya temática me es afín: alguien que ha estado en otro país, vuelve al sitio, donde están los amigos, la familia, etc. A mí me toca, ya que hablando de tocar, me ha tocado una vivienda de protección oficial en mi ciudad natal, y la verdad es una oportunidad, y a veces pienso en volver (aunque esta razón no debería pesar mucho ya que es circunstancial como el que dice, y es a largo plazo). A veces tengo dudas sobre si cogerla o no, ya que estoy viviendo en otro sitio. A favor es que es una oportunidad, y mientras no viva ahí puedo alegar, por motivos de trabajo, el no poder vivir ahí y por tanto alquilarla mientras tanto. De tal manera que al menos no estaría la casa vacía, y no tendría que pagar hipoteca + alquiler, que ya vale, ya... bueno, también me parece que me ahogo en un vaso de agua, a veces...
Ahora me duele menos el estómago que cuando he empezado. Es verdad que escribir libera. Y que necesitaba esto.
Pues seguimos. Ando bloqueado porque me parece por un lado que mi novia, si bien es una persona de las que te gustaría que estuvieran toda la vida como amistad, ya que tiene un corazón que no le cabe en el pesho, no tengo claro que sea el tipo de persona con quien yo quiero compartir mi vida a largo plazo. Pienso a veces, que sí, que podría ser. Ella es bastante menor que yo, y estas cosas se notan - digamos que con ella estoy menos tranquilo. Por ejemplo esta semana, como estuvimos dos días que no nos llamamos y ella estaba mal, pero no le había llamado durante esos días (yo no sabía nada y también tenía lo mío) pues se mosqueó. Ella no es tonta, y dice que no me siente..
A la hora de la verdad, cuando en algunos momentos hemos hablado de si dejar la relación, me pongo a llorar y me vengo abajo. Es cierto que nunca me lo he planteado así, del tipo "bueno, esta tarde lo dejamos" ni nada de eso. Sino que a veces, pues hemos hablado del tema. Una vez le dije que ella no era el tipo de chica que yo buscaba, antes de empezar a salir, y le afectó muchísimo.
Creo que necesito chicas más relajadas, más mayores o más maduras. Por ejemplo con mi compañera de piso, a veces si dábamos un paseo o algo, igual no hablábamos en mucho rato y estaba tan a gusto. Eso no me pasa con mi novia, sólo raramente. No me transmite tranquilidad y me parece que yo necesito eso mucho. Ahora estoy agobiado, y eso que estamos a distancia.
Cuando pienso en un futuro con mi novia, pienso en estar viviendo juntos y tener hijos. Otra cosa, no me gustaría. Es decir, si estoy con ella es para formar una familia, ya que ella tiene muchos valores humanos que a mí me gustarían (honradez, sencillez, etc.) entonces estaría bien como para tener hijos. Que me gustaría tenerlos, algún día. Por otro lado hay mujeres con las que creo que viviría mejor, más a gusto... pero lo de los hijos habría que verlo. Bueno... creo que me estoy liando: no creo en lo que acabo de escribir.
Ella me dijo una vez que le parecía que lo que yo sentía, era pena por ella. Yo le dije que no. Pero quizá ella sabe lo que siento mejor que yo. Pena o compasión, vaya.Me cuesta verla como la mujer con la que quiero estar, más bien como una buena amiga. Bueno, en el sexo sí nos va bien. Aunque sin vivir el día a día es difícil de saber eso, pero bueno. No es un bellezón pero tiene su morbo. Pero bueno, eso es importante hasta cierto punto sólo. No sé...
Recuerdo que una ex mía me decía hace poco que "la cosa está muy mal". Que los solteros disponibles están muy malamente. Decía que yo lo tenía mejor, porque las mujeres disponibles no están tan mal. No sé.. es un poco triste pensar así, porque es como basarse en el "coge algo antes de que te lo quiten, que ya lo que queda es furrufalla". Como en las rebajas.
No dejo de pensar, de vez en cuando, que soy gilipollas por no atacar cuando debía a mi compañera de piso. Ahora (bueno, ahora no que está de vacaciones) encima la tengo ahí con novio... recordándome eso mismo. Me cuesta ponerme en el estado mental de simplemente, aceptar la derrota, y al menos el tiempo con ella disfrutarlo. Tuvimos una época de silencios, porque encima no hemos hablado de esto, pero bueno ya con ella me llevo bien - es luego, en la soledad del cuarto, cuando recuerdo que no hice nada cuando debí, cuando ella estaba receptiva. Y ahora se me pasó el arroz...
Parece que no quisiera yo tener éxito en la vida. Que me considere un fracasado, que si me van bien las cosas ya no soy yo, o algo de eso. Porque si no no se entiende. Me apego a cosas que me mediofuncionan, y tengo miedo de las que más quiero y me dan esperanza. Me siento tonto y me cuesta perdonármelo. Por otro lado a veces pienso, bueno, si soy así pues soy así - y lo asocio a quedarme con mi novia actual.
Un lector medio pensará: "pero tú qué haces con tu novia" o bien " este tío es tonto, o qué"?
Pues la verdad que me da mucho miedo estar solo. Por ejemplo hoy, cuando me he levantado. No sabía qué hacer, tenía tensión en el estómago... creo que no me quiero mucho. Me cuesta estar simplemente tranquilo. Por eso este año pasado tenía miedo de vivir sólo, por si acaso. Por si me emparanoiaba y eso.
Me cuesta ponerme en marcha para cualquier cosa, me cuesta sentir, por eso por inercia lo que hago es dormir y dormir y estar en la cama tirado. Si alguien quiere hacer algo me puedo apuntar o no, pero me cuesta saber lo que quiero hacer... buf. Esto es un peligro porque estoy inseguro de muchas decisiones. Me cuesta sentir la intuición. Una vez la escondí, la negué, y todavía tiene miedo a salir, la pobre.
Me cuesta simplemente estar, estar a gusto conmigo mismo. Siempre me estoy contando cosas mentalmente. No es que esté mucho en paz. Me venía sintiendo bien en este sitio, pero creo que tenía mucho que ver el que mi compañera de piso no tuviera novio...lo cual me da una pista de que mi actual novia no me llena del todo, digo yo. Quizás si viviéramos juntos...
Creo que necesito unas vacaciones.
Bueno por ahora vale, un rato después seguiré.
Llevo toda la semana hecho un lío. Físicamente, agotado. Con ganas de dormir, aunque sin poder dormir bien.
Y emocionamente, mal.
Así que este fin de semana, he decidido quedarme en casa solo. Estoy en una relación a distancia. Hace casi un año que venimos siendo amigos de roce: un finde venía ella, otro iba yo. Hemos pasado momentos malos y buenos. Pero la verdad, yo no termino de verlo. A mí esta relación me pesa. Con ella puedo llorar a gusto, pero no se trata de tenerla como pañuelo. Ella misma lo decía hace poco. Así que hace mes y medio formalizamos el tema: ella quería que me decidiera, y yo decidí, entre lágrimas, que si en realidad hacemos vida de pareja (aunque a distancia), es decir, nos llamamos (=me llama) casi todos los días, los fines de semana nos vemos, etc. pues que vamos a darle una oportunidad al amor, o lo que sea. Vamos, que estamos en pareja. Novios, que se suele decir.
Así que este finde necesitaba descansar, y no le he dicho que viniera.
Llevaba la idea de "ponerme a bien conmigo mismo". Ayer ya se me pasó de escribir y vomitar todo lo que se me pasaba por la cabeza, y lo hago ahora.
Por otro lado, tuve una llamada inesperada de hora y media de un buen amigo que vive ahora al otro lado del Atlántico, que me alegró muchísimo, y me ha hecho tener otro punto de vista, el suyo - más despreoucupado - sobre las cosas.
Nota: Ahora mismo me viene a la cabeza la imagen de mi novia, ganas de abrazarla y llorar.
La verdad es que me siento cerrado. Vengo teniendo ganas de llorar durante toda la semana, y hoy en particular desde que me he levantado hace media hora. Ayer me acosté tarde tras la llamada y ponerme a ver una película, La torre de Suso, cuya temática me es afín: alguien que ha estado en otro país, vuelve al sitio, donde están los amigos, la familia, etc. A mí me toca, ya que hablando de tocar, me ha tocado una vivienda de protección oficial en mi ciudad natal, y la verdad es una oportunidad, y a veces pienso en volver (aunque esta razón no debería pesar mucho ya que es circunstancial como el que dice, y es a largo plazo). A veces tengo dudas sobre si cogerla o no, ya que estoy viviendo en otro sitio. A favor es que es una oportunidad, y mientras no viva ahí puedo alegar, por motivos de trabajo, el no poder vivir ahí y por tanto alquilarla mientras tanto. De tal manera que al menos no estaría la casa vacía, y no tendría que pagar hipoteca + alquiler, que ya vale, ya... bueno, también me parece que me ahogo en un vaso de agua, a veces...
Ahora me duele menos el estómago que cuando he empezado. Es verdad que escribir libera. Y que necesitaba esto.
Pues seguimos. Ando bloqueado porque me parece por un lado que mi novia, si bien es una persona de las que te gustaría que estuvieran toda la vida como amistad, ya que tiene un corazón que no le cabe en el pesho, no tengo claro que sea el tipo de persona con quien yo quiero compartir mi vida a largo plazo. Pienso a veces, que sí, que podría ser. Ella es bastante menor que yo, y estas cosas se notan - digamos que con ella estoy menos tranquilo. Por ejemplo esta semana, como estuvimos dos días que no nos llamamos y ella estaba mal, pero no le había llamado durante esos días (yo no sabía nada y también tenía lo mío) pues se mosqueó. Ella no es tonta, y dice que no me siente..
A la hora de la verdad, cuando en algunos momentos hemos hablado de si dejar la relación, me pongo a llorar y me vengo abajo. Es cierto que nunca me lo he planteado así, del tipo "bueno, esta tarde lo dejamos" ni nada de eso. Sino que a veces, pues hemos hablado del tema. Una vez le dije que ella no era el tipo de chica que yo buscaba, antes de empezar a salir, y le afectó muchísimo.
Creo que necesito chicas más relajadas, más mayores o más maduras. Por ejemplo con mi compañera de piso, a veces si dábamos un paseo o algo, igual no hablábamos en mucho rato y estaba tan a gusto. Eso no me pasa con mi novia, sólo raramente. No me transmite tranquilidad y me parece que yo necesito eso mucho. Ahora estoy agobiado, y eso que estamos a distancia.
Cuando pienso en un futuro con mi novia, pienso en estar viviendo juntos y tener hijos. Otra cosa, no me gustaría. Es decir, si estoy con ella es para formar una familia, ya que ella tiene muchos valores humanos que a mí me gustarían (honradez, sencillez, etc.) entonces estaría bien como para tener hijos. Que me gustaría tenerlos, algún día. Por otro lado hay mujeres con las que creo que viviría mejor, más a gusto... pero lo de los hijos habría que verlo. Bueno... creo que me estoy liando: no creo en lo que acabo de escribir.
Ella me dijo una vez que le parecía que lo que yo sentía, era pena por ella. Yo le dije que no. Pero quizá ella sabe lo que siento mejor que yo. Pena o compasión, vaya.Me cuesta verla como la mujer con la que quiero estar, más bien como una buena amiga. Bueno, en el sexo sí nos va bien. Aunque sin vivir el día a día es difícil de saber eso, pero bueno. No es un bellezón pero tiene su morbo. Pero bueno, eso es importante hasta cierto punto sólo. No sé...
Recuerdo que una ex mía me decía hace poco que "la cosa está muy mal". Que los solteros disponibles están muy malamente. Decía que yo lo tenía mejor, porque las mujeres disponibles no están tan mal. No sé.. es un poco triste pensar así, porque es como basarse en el "coge algo antes de que te lo quiten, que ya lo que queda es furrufalla". Como en las rebajas.
No dejo de pensar, de vez en cuando, que soy gilipollas por no atacar cuando debía a mi compañera de piso. Ahora (bueno, ahora no que está de vacaciones) encima la tengo ahí con novio... recordándome eso mismo. Me cuesta ponerme en el estado mental de simplemente, aceptar la derrota, y al menos el tiempo con ella disfrutarlo. Tuvimos una época de silencios, porque encima no hemos hablado de esto, pero bueno ya con ella me llevo bien - es luego, en la soledad del cuarto, cuando recuerdo que no hice nada cuando debí, cuando ella estaba receptiva. Y ahora se me pasó el arroz...
Parece que no quisiera yo tener éxito en la vida. Que me considere un fracasado, que si me van bien las cosas ya no soy yo, o algo de eso. Porque si no no se entiende. Me apego a cosas que me mediofuncionan, y tengo miedo de las que más quiero y me dan esperanza. Me siento tonto y me cuesta perdonármelo. Por otro lado a veces pienso, bueno, si soy así pues soy así - y lo asocio a quedarme con mi novia actual.
Un lector medio pensará: "pero tú qué haces con tu novia" o bien " este tío es tonto, o qué"?
Pues la verdad que me da mucho miedo estar solo. Por ejemplo hoy, cuando me he levantado. No sabía qué hacer, tenía tensión en el estómago... creo que no me quiero mucho. Me cuesta estar simplemente tranquilo. Por eso este año pasado tenía miedo de vivir sólo, por si acaso. Por si me emparanoiaba y eso.
Me cuesta ponerme en marcha para cualquier cosa, me cuesta sentir, por eso por inercia lo que hago es dormir y dormir y estar en la cama tirado. Si alguien quiere hacer algo me puedo apuntar o no, pero me cuesta saber lo que quiero hacer... buf. Esto es un peligro porque estoy inseguro de muchas decisiones. Me cuesta sentir la intuición. Una vez la escondí, la negué, y todavía tiene miedo a salir, la pobre.
Me cuesta simplemente estar, estar a gusto conmigo mismo. Siempre me estoy contando cosas mentalmente. No es que esté mucho en paz. Me venía sintiendo bien en este sitio, pero creo que tenía mucho que ver el que mi compañera de piso no tuviera novio...lo cual me da una pista de que mi actual novia no me llena del todo, digo yo. Quizás si viviéramos juntos...
Creo que necesito unas vacaciones.
Bueno por ahora vale, un rato después seguiré.
martes, 5 de mayo de 2009
Pandeminos
Creé este blog como diario originalmente, aunque luego ha dejado de ser un diario como tal sino que lo he estado utilizando más como sitio donde publicar artículos más o menos currados. Así que es un poco como un cajón de desastres. Uno puede guiarse por medio de las etiquetas, como forma de poner orden en este maremagnum de emociones, reflexiones, gritos desesperados y paridas como pianos.
Me decido a escribir porque hace mucho que no lo hago, y me parece que empiezo a faltar a la idea original de este blog. Muchas veces escribía simplemente, como parte de los deberes, como parte de esa recomendación de mi tutor de tomarse unos minutos al día para escribir, anotar, registrar lo que hay dentro.
Alguna vez he pensado, que ya no quería emborronar esto tanto, sino que preferiría escribir cuando de verdad tuviera algo que decir.
Escucho a Loreena McKennitt, el Book of Secrets. Y siento la vergüenza de que otro habitante de esta casa me pille escribiendo en este rincón secreto, ya que escribo desde el salón.
Me encuentro entre medio de varias cosas. Pero me siento bastante en el camino. Tengo miedo de tomar acciones, me para la perfección, es cierto. Hacer las cosas bien significa no hacerlas perfectas, y esto me para de hacerlas del todo. Tengo un amorcico cerca, pero no me atrevo, no sé cómo ni cuándo expresarle mis emociones y mis intenciones. Y cuando está todo a huevo, me mezco y me conformo en el bienestar del medio contacto y mantengo la calma... demasiada.
Y ya veo que se me pasa el arroz... respecto a esto me refiero, no respecto a mi edad. Que todavía estoy para merecer, cojones. No se qué, pero algo mereceré, aunque sea castigo divino.
Venga, que no os coja la pandemia esta de que habla la prensa.
PS. Sí, claro, me refiero al paro.
Me decido a escribir porque hace mucho que no lo hago, y me parece que empiezo a faltar a la idea original de este blog. Muchas veces escribía simplemente, como parte de los deberes, como parte de esa recomendación de mi tutor de tomarse unos minutos al día para escribir, anotar, registrar lo que hay dentro.
Alguna vez he pensado, que ya no quería emborronar esto tanto, sino que preferiría escribir cuando de verdad tuviera algo que decir.
Escucho a Loreena McKennitt, el Book of Secrets. Y siento la vergüenza de que otro habitante de esta casa me pille escribiendo en este rincón secreto, ya que escribo desde el salón.
Me encuentro entre medio de varias cosas. Pero me siento bastante en el camino. Tengo miedo de tomar acciones, me para la perfección, es cierto. Hacer las cosas bien significa no hacerlas perfectas, y esto me para de hacerlas del todo. Tengo un amorcico cerca, pero no me atrevo, no sé cómo ni cuándo expresarle mis emociones y mis intenciones. Y cuando está todo a huevo, me mezco y me conformo en el bienestar del medio contacto y mantengo la calma... demasiada.
Y ya veo que se me pasa el arroz... respecto a esto me refiero, no respecto a mi edad. Que todavía estoy para merecer, cojones. No se qué, pero algo mereceré, aunque sea castigo divino.
Venga, que no os coja la pandemia esta de que habla la prensa.
PS. Sí, claro, me refiero al paro.
viernes, 19 de septiembre de 2008
El secreto (La ley de atraccion)
Ya sabéis lo escéptico que soy, en general para todo y en particular para las movidas de iluminados.
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
Acabo de ver la película The secret, "El secreto (La ley de atracción)" tal como ponía cuando me lo bajé del emule.
Y debo decir: sí, parece una rayada de gente que se tienen por iluminados o algo, y pretenden vivir del cuento. Posiblemente sea así, pero lo que cuentan son verdades de una fuerza práctica innegable. Digo innegable, porque lo he vivido.
Y digo esto, porque sí, yo creo en El Secreto. Esta gente lo llama la Ley de Atracción. Mi madre, que también conoce El Secreto pero nunca ha querido llenarse los bolsillos con él (siguiendo, sin saberlo, el principio sufí de cuando sientas que quieres enseñar algo a alguien, refrénate), me lo expresó de una manera muy bonita:
"Cuando deseas algo de verdad, el Universo conspira para que se cumpla".
No tengo un ejemplo más cercano de persona que ejemplifique mejor todo esto: ha salido de todas las operaciones y enfermedades que ha tenido, y han sido varias, bien: gracias a su fe inquebrantable en que ella iba a salir de eso (este es un ejemplo de esa fe laica de la que a veces hablo).
Yo mismo, hasta que dejé de practicar esto porque, por alguna razón, no me terminaban de satisfacer (ahora pienso que puede ser que no hiciera algo bien, y que al ir a cambiar, cambiara lo que estaba bien, como en los paneles del concurso Alta Tensión ese del Luis Larrodera en Cuatro), no tenía mucho problema en poner esto en práctica, hasta tal punto en que era lo normal. No recuerdo algo que quisiera de verdad y no consiguiera (menos en un campo: las mujeres!). Más o menos, todo iba saliendo, y en realidad yo no tenía miedo de que no fuera a pasar: pero visualizaba perfectamente y deseaba lo que yo quería, y me concentraba en esto. Y aparecía.
Creo que las cosas que no he logrado, han sido porque no lo he deseado completamente, sino que me guiaban los miedos y pensamientos en que yo no quería iba a suceder. Y sucedía.
Aunque den unas explicaciones que pueden no gustar a todos, el hecho es que estos principios son cojonudos, y no me extraña que la gente que los ponga en práctica experimente un cambio brutal. Sin embargo, puede encontrar que cambien muchas cosas de su entorno alrededor... o más bien, que se tenga que enfrentar a los miedos más que a las realidades.
Se parece bastante a lo que yo sentí en su día, mi despertar erasmus, el cual se basó en pensamientos de este estilo desde dentro(y para aquél entonces no había leído de estas cosas, aunque tengo buenos maestros en mi familia - que tampoco han leído de estas cosas). Pero no voy a dar más el coñazo con ese tema.
No sólo éste es el secreto que dan, aunque todo gire en torno a eso, "iguales atraen a iguales". También ahondan más y hablan del genio creador que uno tiene dentro. De la gratitud que uno debe tener hacia todo (si te centras en lo que tienes, atraerás más de lo bueno y menos de lo malo), etc. Trae también algunas buenas reflexiones acerca de cómo tratamos lo bueno y lo malo a nivel individual y global, y sus efectos.
El caso es que os recomiendo que la veais. Se pueden extraer muchas, muchas cosas buenas y ponerlas en práctica pero ya. Me han entrado muchas ganas de poner en práctica algunas cosas...
viernes, 1 de agosto de 2008
Arte hijoputa
Hay gente que se centra en proyectos, tanto, que se olvidan de su proyecto esencial: su propia vida.
En este prolongado tiempo de (llamar al gabinete de prensa del PSOE para insertar sinónimo de crisis que no suene muy mal aquí), he tenido la sensación de que empezar/continuar algún tipo de proyecto artístico ambicioso, supondría el olvido o rechazo de mis problemas esenciales - que no su cura. No sería un plantarles cara sino un hacerlos crónicos, por el utilizar esos problemas para nutrir el arte - pero, ¿qué pasa conmigo?. Que hubiera corrido el riesgo de perderme en el proyecto.
Innumerables son los ejemplos de artistas que han escogido ese camino: nutrir al arte con el propio dolor. Cuando es al revés(el arte nutre a uno, a modo de terapia), es cojonudo. Aun doliente, se disfruta, en cuanto que sana. Pero en este otro sistema, uno pierde el control de uno: se identifica con el arte en vez de consigo mismo, y tiende a sufrir en nombre del arte como si fuera un deber supremo - utilizar al arte como razón para la autodestrucción.
Vi que eso podría ocurrirme a mí si me hubiera abandonado en ese camino. Ése era el miedo.
Recuerdo haber relacionado este pensamiento con el amor por la humanidad, en tanto que el artista siente que le debe eso a la humanidad, entregar ese arte que si no lo hago yo no lo hace nadie. ¿Amor a la humanidad? ¿No será más bien ego exacerbado, necesidad de sentirse salvador? O también, desde el otro polo, autodevaluación(en tanto que necesito entregar algo excepcional al mundo para sentirme merecedor de la vida)?
En fin, en cualquier caso, les dejo un refrán que añadir al vasto refranero castellano:
Arte que no se disfruta, se lo quede el hijoputa.
En este prolongado tiempo de (llamar al gabinete de prensa del PSOE para insertar sinónimo de crisis que no suene muy mal aquí), he tenido la sensación de que empezar/continuar algún tipo de proyecto artístico ambicioso, supondría el olvido o rechazo de mis problemas esenciales - que no su cura. No sería un plantarles cara sino un hacerlos crónicos, por el utilizar esos problemas para nutrir el arte - pero, ¿qué pasa conmigo?. Que hubiera corrido el riesgo de perderme en el proyecto.
Innumerables son los ejemplos de artistas que han escogido ese camino: nutrir al arte con el propio dolor. Cuando es al revés(el arte nutre a uno, a modo de terapia), es cojonudo. Aun doliente, se disfruta, en cuanto que sana. Pero en este otro sistema, uno pierde el control de uno: se identifica con el arte en vez de consigo mismo, y tiende a sufrir en nombre del arte como si fuera un deber supremo - utilizar al arte como razón para la autodestrucción.
Vi que eso podría ocurrirme a mí si me hubiera abandonado en ese camino. Ése era el miedo.
Recuerdo haber relacionado este pensamiento con el amor por la humanidad, en tanto que el artista siente que le debe eso a la humanidad, entregar ese arte que si no lo hago yo no lo hace nadie. ¿Amor a la humanidad? ¿No será más bien ego exacerbado, necesidad de sentirse salvador? O también, desde el otro polo, autodevaluación(en tanto que necesito entregar algo excepcional al mundo para sentirme merecedor de la vida)?
En fin, en cualquier caso, les dejo un refrán que añadir al vasto refranero castellano:
Arte que no se disfruta, se lo quede el hijoputa.
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suicidio
lunes, 7 de julio de 2008
A ostias con la vida
El último taller ha sido muy revelador para mí, y aunque esta vez más que ningún otro en lo físico, sobre todo ha sido en lo emocional. Me ha hecho integrar muchas cosas, y darme cuenta de otras que no estaba integrando... y recuperar mucha confianza en mí mismo... aunque haya sido a base de ostias. En la vida hay muchas ostias, y hay que saber darlas y no, generarlas y no, y encajarlas. "He perdido muchas más carreras de las que he ganado", dijo Miguel Induráin.
Aunque llegué a casa hecho una puta mierda y somatizado perdido (ay, ese estomaguillo), y no es que me sienta especialmente mejor físicamente, sí emocionalmente. Con ganas de tirar palante y confiando en mi manera de hacer las cosas, sea la que sea.
Escribir me empieza a parecer una excusa para volcar aquí lo que no me atreva a volcar ahí fuera. Me es difícil mantener la balanza equilibrada. La vida no son palabras para mí. Las palabras son el sustituto más certero, pero uno no se iría a comer chocolate al sofá teniendo una amante al lado.
Y qué necesidad tiene uno de comer chocolate mientras está follando.
PD. Ostias es con h, menos cuando lo escribe el Ivà o alguien de su escuela. Que el Karma lo tenga en su gloria.
Aunque llegué a casa hecho una puta mierda y somatizado perdido (ay, ese estomaguillo), y no es que me sienta especialmente mejor físicamente, sí emocionalmente. Con ganas de tirar palante y confiando en mi manera de hacer las cosas, sea la que sea.
Escribir me empieza a parecer una excusa para volcar aquí lo que no me atreva a volcar ahí fuera. Me es difícil mantener la balanza equilibrada. La vida no son palabras para mí. Las palabras son el sustituto más certero, pero uno no se iría a comer chocolate al sofá teniendo una amante al lado.
Y qué necesidad tiene uno de comer chocolate mientras está follando.
PD. Ostias es con h, menos cuando lo escribe el Ivà o alguien de su escuela. Que el Karma lo tenga en su gloria.
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