Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas
miércoles, 13 de febrero de 2013
Gili-terapia
Parece que ahora, para hacer algo que te venga bien, mucha gente sólo se da permiso para hacerlo si le añade el sufijo "-terapia".
Esta moda asquerosa de que a cualquier cosa que te haga sentir bien, se le llama terapia. Nos hemos tragado la idea de que todos necesitamos terapia. Además, hablar de terapia implica también un componente de granularidad (solemos hablar de sesiones, limitadas en tiempo y lugar). Y el que más nos gusta: el sentimiento de que se ejerce algo controlado, consciente.
"Me doy este rato de futbolterapia que me relaja". Si tanto te gusta, céntrate en disfrutar lo que sea que estés haciendo, en vez de ponerle una etiqueta.
Y yendo a terapia, dejamos caer la responsabilidad que tanto nos pesa en manos de otro, el terapeuta (exista o no). Cómo nos infantiliza esto, pero no nos queremos dar cuenta - queremos seguir siendo bebés a los que nos conceden el permiso de esparcirnos durante un período de tiempo controlado. Ji ji.
Se usa la terapia como forma de darse un gusto, como si se estuviera pecando. Sí, de nuevo aparece por ahí el nefando cristianismo que llena de culpas a sus creyentes, y que como sociedades basadas en él sufrimos.
Ahora que los niños jueguen también será terapia, claro. Subrayo, por si no ha quedado claro, la demonización que se hace del hacer las cosas por gusto. Del necesitar darse permiso para hacer algo placentero.
Si te apetece acostarte con un desconocido, eso es sexoterapia. Yo siempre lo he llamado follar. Y cuando se trata de sesión con terapeuta, prostitución.
lunes, 25 de junio de 2012
Epitafios romanos
Javier Andreu, profesor titular de Historia Antigua de la UNED, responde a una pregunta sobre el elevado número de epitafios que puede verse en Roma`:
Los romanos no sabían leer en silencio, por tanto, los nombres de los difuntos enterrados en un determinado cementerio eran casi cotidianamente pronunciados por los viandantes que pasaban por allí. Eso los mantenía "vivos" y evitaba esa "muerte" por el olvido tan temida por el mundo romano.
El honor y la dignidad eran mucho más importantes que la vida en sí. El buen nombre, el respeto que se le tiene a uno en la sociedad. No importaba tanto morir, como morir bien, morir dignamente.
Los romanos ponían en práctica como nadie aquél dicho de "Uno es lo que los demás piensan que es". Hoy día, donde la población general tenemos un culto a la imagen propia jamás visto, donde esa idea de que el hecho de que te importe lo que piensan los demás de ti es interpretado como un signo de debilidad, llama la atención cómo en los tiempos de la Antigua Roma era un signo de fortaleza.
La cultura provee de unos marcos que hacen que lo mismo sea diferente y viceversa, sin que el individuo sea consciente de ello y piense que las relaciones son unidireccionales y en un sólo sentido: el que conoce.
martes, 24 de abril de 2012
Estado arreglado
Venía pensando, escuchando la canción "A thousand kisses deep" de Leonard Cohen, un verso en el que dice "I'm getting fixed". Es algo que en español se traduce literalmente como "Me estoy arreglando", y que solemos expresar como "me estoy poniendo en orden" o algo así. Estar en proceso de estabilizarse, de volver a estar bien, algo así.
Pienso que esto ocurre dado que en ese momento estamos más bajos de lo que nos permitimos. Y que ocurre con más frecuencia, cuando uno tiene un alto nivel de exigencia respecto a sí mismo. Simplemente estar no es suficiente, hay que estar en orden, "arreglado".
Y no ante los demás, sino ante uno. Evidencia una no-aceptacion de uno como un ser no-en-orden. Creo que una palabra clave aquí es control; se trata de no aceptarse bajo un marco no controlado. Lo otro, hay que ocultarlo, ya que en ese escenario nos entra la inseguridad y al no aceptarnos, pensamos que nos vendremos abajo, nos dejaremos ganar.
miércoles, 6 de enero de 2010
Formacion en terapia Gestalt: a por tercero
Sigo el año que viene la formación en la misma escuela, si todo va bien. Me planteé hacer tercero en otra escuela, por ciertas diferencias en el estilo de cómo se hacen las cosas en ésta, y algunas consecuencias de esto en particular. Añadir que curso la formación en una localidad distinta a la que vivo, y en la cual también hay (y más) opciones de formación. Sin embargo, pensé lo siguiente.
Yo quiero finalizar mi formación. Eso por un lado. He llegado hasta finalizar segundo con un grupo de compañeros y aunque algunos se van, siento que la oportunidad de terminar con ellos el camino es única. Si empezara en otro sitio, no sería mejor ni peor a priori, pero sí sería nuevo. Siempre estoy a tiempo, si el dinero y el tiempo lo permiten, de hacer tercero con gente nueva, pero no con los mismos con los que empecé.
Personalmente, tengo un interés especial en el estudio de grupos y sus mecánicas internas. Así que de natural tiendo a quedarme hasta el final de la película, aunque sea por curiosidad. Y quizá también, por inercia. Hay varias situaciones donde me he movido por inercia, donde he seguido por no terminar.
Ya el año pasado, cuando se fueron tres componentes de primero a segundo (desconozco si esta tasa es grande, pequeña o típica – pero me consta que a veces pueden no salir los grupos para el año siguiente), lo resumí en una frase que removió alguna conciencia que otra: “se van los lobos, se quedan los corderos”. Sigo teniendo la misma sensación. Evidentemente no me refería tanto a la gente en sí, sino a las circunstancias, y en concreto a señalar que es tanto consecuencia de los que lo dejan por tomar ellos la decisión, como de la escuela por su estilo de funcionamiento. Una invitación a tomar conciencia de eso, a ver qué está pasando ahí. Hubo quien se lo tomó a lo personal(esto es, como un insulto), en cuyo caso me alegro de que esa frase le impactara y removiera porque le ayudó a ver que tenía un conflicto con eso.
Este año hay otra criba. Y ocurre algo parecido. Una cosa que sí me da miedo, es que los cursos sean cada vez más complacientes, más “aquí no pasa nada”, etc. ya que si los que nos quedamos lo hacemos por finalizar la formación, y estamos pensando más en el título que en la formación en sí, pues la propia formación se resentirá para convertirse en un “como si”. Y eso, no.
Yo quiero finalizar mi formación. Eso por un lado. He llegado hasta finalizar segundo con un grupo de compañeros y aunque algunos se van, siento que la oportunidad de terminar con ellos el camino es única. Si empezara en otro sitio, no sería mejor ni peor a priori, pero sí sería nuevo. Siempre estoy a tiempo, si el dinero y el tiempo lo permiten, de hacer tercero con gente nueva, pero no con los mismos con los que empecé.
Personalmente, tengo un interés especial en el estudio de grupos y sus mecánicas internas. Así que de natural tiendo a quedarme hasta el final de la película, aunque sea por curiosidad. Y quizá también, por inercia. Hay varias situaciones donde me he movido por inercia, donde he seguido por no terminar.
Ya el año pasado, cuando se fueron tres componentes de primero a segundo (desconozco si esta tasa es grande, pequeña o típica – pero me consta que a veces pueden no salir los grupos para el año siguiente), lo resumí en una frase que removió alguna conciencia que otra: “se van los lobos, se quedan los corderos”. Sigo teniendo la misma sensación. Evidentemente no me refería tanto a la gente en sí, sino a las circunstancias, y en concreto a señalar que es tanto consecuencia de los que lo dejan por tomar ellos la decisión, como de la escuela por su estilo de funcionamiento. Una invitación a tomar conciencia de eso, a ver qué está pasando ahí. Hubo quien se lo tomó a lo personal(esto es, como un insulto), en cuyo caso me alegro de que esa frase le impactara y removiera porque le ayudó a ver que tenía un conflicto con eso.
Este año hay otra criba. Y ocurre algo parecido. Una cosa que sí me da miedo, es que los cursos sean cada vez más complacientes, más “aquí no pasa nada”, etc. ya que si los que nos quedamos lo hacemos por finalizar la formación, y estamos pensando más en el título que en la formación en sí, pues la propia formación se resentirá para convertirse en un “como si”. Y eso, no.
martes, 15 de diciembre de 2009
5 signos para saber si estás casado con tus problemas - y cómo divorciarte de ellos
Acabo de encontrar un sitio muy interesante: Illuminated Mind. He leído tres artículos al azar. Vale, al azar no: llegué por un link acerca de Cómo reiniciar tu vida en Zen Habits.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
Etiquetas:
amor propio,
angustia,
apego,
apertura,
blog,
confianza,
darse cuenta,
dependencia,
responsabilidad,
traduccion,
vacío
martes, 1 de diciembre de 2009
A ver si la he cagao
¿Y qué es esto que se deja notar por mi barriga? Pues yo creo que es miedo, incluso miedo a algo de lo que todavía no soy consciente.
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
domingo, 22 de noviembre de 2009
Pajotes y pajillas
Acabo de hacerme un pajote y ahora me ha dado por escribir, ya ves. Hay que hacer lo que pide el cuerpo. Actos de expulsión física y emocional.
Estoy últimamente centrado en cosillas orientadas a internet. Se me ocurren proyectos para internet, y una gran diferencia es que me estoy poniendo manos a la obra en algunos. Por ejemplo el cacharrillo ese del camino que he puesto a la derecha, si os gusta ponérsuslo en vuestra pagina. Si os interesa decirlo, y ya daré instrucciones de cómo hacerlo que es muy fácil.
De vez en cuando me sale la exigencia de deberías de socializar más. Eso me hace sentirme culpable de pasar mi tiempo libre delante del ordenador en vez de delante de amigos o gachises, que también hay que pensar en tener guachos, para que te ayuden en la faena.
Seres humanos, vaya. Pero hoy me he quedado en casa. Viendo pelis y haciendo cosillas. Eso sí, ¡me ha dado por terminar una memoria! Qué cosas...
Estoy últimamente centrado en cosillas orientadas a internet. Se me ocurren proyectos para internet, y una gran diferencia es que me estoy poniendo manos a la obra en algunos. Por ejemplo el cacharrillo ese del camino que he puesto a la derecha, si os gusta ponérsuslo en vuestra pagina. Si os interesa decirlo, y ya daré instrucciones de cómo hacerlo que es muy fácil.
De vez en cuando me sale la exigencia de deberías de socializar más. Eso me hace sentirme culpable de pasar mi tiempo libre delante del ordenador en vez de delante de amigos o gachises, que también hay que pensar en tener guachos, para que te ayuden en la faena.
Seres humanos, vaya. Pero hoy me he quedado en casa. Viendo pelis y haciendo cosillas. Eso sí, ¡me ha dado por terminar una memoria! Qué cosas...
Etiquetas:
camino de santiago,
diario,
exigencia,
formación,
responsabilidad,
terapia Gestalt,
video
domingo, 4 de octubre de 2009
A qué juegas
Vaya fin de semana...
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
Escribo desde mi terraza, después de un viaje de mucho pensar y sentir.
Se está muy bien aquí.
Me siento triste pero sereno. Me siento más valiente en mostrar mi blandura, aunque menos que mañana, seguramente. Tengo la sensación de que lo externo es una amenaza y eso me hace estar alerta, con el estómago encogido, la garganta retenida.
Hoy ha sido un día de muchas emociones, y un día muy especial para el grupo de formación. A mi entender somos un grupo bastante confluyente, por lo cual no ha habido grandes conflictos... al menos sobre la mesa, a la luz. Hoy, o bien este taller, ha sido un punto de inflexión.
Enseguida pensé en un paralelismo: el de la empresa donde trabajo. Ha habido una reducción paulatina de personal durante el último año, hasta quedar en menos de la mitad. Cada vez iba quedando menos gente, ha sido doloroso ver partir a algunos por su propio pie, otros por decisión de la dirección, otras veces me pareció bueno por en cuanto tenía de soltar lastre. Ahora somos pocos, pero ciertamente, no puedo decir que hayamos quedado los mejores. Algunos sí, otros no. Lo que sí es cierto, es que parecemos haber quedado los introvertidos. De los que estamos ahí, alguno estará por estar, algún otro a la expectativa, otros por necesidad, algún otro dominado por el miedo al cambio y el vértigo que éste produce, otro por confluencia con la empresa... en realidad cada cual tendrá sus razones para seguir. Las mías en particular (ya que estoy me mojo) son:
- me viene bien la pasta, y la cosa esta muy malita jarl.
- tocamos cosas interesantes y debería estar aprendiendo bastante. Aprendo, pero la verdad que la atmósfera es algo agobiante, negativa y pesada, es un aire viciado el que se respira, negativo. Así que no aprendo tanto como me gustaría. Y también que cada vez me interesa más otras cosas, como esto, por ejemplo.
- Miedo al cambio. Algo hay de eso.
No sé qué va a pasar con el grupo. Pero respeto la decisión de cada cual. Eso pertenece al reino de cada cual. Sin embargo, sí me gusta que las razones se expresen, porque así todo queda claro. Añadir claridad no va a cambiar la decisión. Y si la cambia, será que no estaba tan claro. No me gusta invadir al otro y hacerle sentir culpable de mi necesidad.
Me permití en lo personal, hacer lo que quería sin sentirme culpable. Darme mi espacio. No hablo del taller sólo, hablo en especial fuera de él.
Y una cosa que me trae preocupado que no saqué en el taller.
Esta semana pasada he estado jugando al poker por internet. Me ha servido un poco como hobby y me ha devuelto la ilusión - pero sin embargo, tenía la sensación de estar enganchado. Sentía este fin de semana como un síndrome de abstinencia. En serio! No es para reírse... jugar me genera emociones y uno puede engancharse a eso. La ilusión de jugar está bien, pero no la dependencia de utilizarlo como huida. No me lo permito.
Por otro lado, me cabe la posibilidad de que soy yo el que está demonizando algo que, en principio me sienta bien, aunque me asuste el poder engancharme. No es sólo miedo, he sentido esa pulsión de querer sentarme a jugar... diría que como el tabaco, pero es que yo no he fumado nunca. Ahora mientras escribo me estoy reprimiendo, y he pensado que me puede convenir el estar sin jugar unos días. Pero me apetece tanto, y tan sólo por una partidita... me lo tomo con humor, pero es cierto que siento ese mono. Cuando me da por algo, que hace mucho que no me permito que me dé por nada abiertamente, voy a saco. Hace mucho = años. También pienso si es sólamente una fantasía, eso de engancharme, y que ella misma es la que me genera la culpa - que si simplemente hiciera lo que me apeteciera y ya se vería, pues que igual no era tan grave.
Respecto de mi ¿ex?, que creo que ella lo sigue viendo como una relación aunque estemos más distanciados, siento cariño y empatía con ella, por otra me pesa y no me apetece hablar con ella por miedo a confluir, porque lo hago, confluyo, y eso no me gusta nada, nada, nada. Me siento mal, me siento pequeño y débil, como si se me fuera la fuerza, como si me convirtiera en inválido y aceptara ese papel. Ella es muy ayudadora y eso me agobia, aunque sé que ella lo hace de corazón... me cocinó mientras estuve malo, me ha regalado muchas cosas hechas a mano... etc. "el que regala bien vende si el que lo recibe lo entiende", me decía mi madre. Y tiene razón.
¿A qué juego? Por un lado quiero pedirle un tiempo, mes al menos, de estar sin contacto. Experimentar eso. Pero me da miedo a perderla. A veces pienso que en el día a día, si yo aprendo a serenarme y que no me den volás, podríamos ser muy felices, ya que creo que los dos somos buenas personas, tenemos valores y preferencias parecidas, etc. Somos muy diferentes en muchas cosas - ella se basa en la emoción, yo soy más cerebral, con todo lo que conlleva en la vida diaria - pero bueno...
Pero es que no estoy enamorado. Al menos yo no puedo verla así, al menos no ahora, y quizá es que no me quiero enterar, o bien que estar con ella me sirve para no tener que afrontar lo que pasa e ir a por lo que de verdad quiero. Porque este finde también he sentido algo claro acerca de lo que de verdad quiero.
Continuará...
PD. Me ha dicho el terapeuta que la tristeza que estoy atravesando es sanadora. Me ha sentado muy bien, he agradecido esa devolución. Me ayuda a confiar más.
PD2. Hemos tocado cosas de psicoanálisis, y me ha parecido interesante el enfoque, diferente del típico gestáltico. Enriquecedor. Me quedé con una frase clave: "Las emociones engañan: son malos indicadores". Aunque la discutí y tal, y llegamos a un bonito acuerdo, me la he incorporado y me pareció muy sabia. La he tenido presente durante todo el fin de semana, y me ha ayudado a observar.
Por cierto, enseguida la conecté con el doctor House.
Actualización: Me duele un poco la tripa, en esa contracción que uso como máscara cuando salgo a la puta calle.
Etiquetas:
amor,
blog,
confluencia,
debilidad,
dependencia,
deseo,
diario,
responsabilidad,
terapia Gestalt,
tristeza
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Aprender a querer aprender
La cosa que peor llevo, de las perdidas en el incendio, es el sentir haber perdido la curiosidad por experimentar, por crear, por aprender en definitiva.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Jodido
Estoy jodido.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
Etiquetas:
amor propio,
angustia,
blog,
confianza,
confluencia,
debilidad,
depresión,
diario,
dudas,
el otro,
formación,
responsabilidad,
terapia,
terapia Gestalt
sábado, 22 de agosto de 2009
Dirección postal
Me levanto esta mañana con algo de angustia de nuevo.
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
Sin embargo, no le echo las culpas a nadie. Me parece ver claro lo que pasa: no tengo un plan de vida. Un plan de largo plazo.
No sé qué quiero hacer en la vida, ni siquiera sé
El corto plazo, me crea inquietud sin tener una dirección.
¿Qué sería tener una dirección? Un algo adonde dirigirse. Por ejemplo, una opción sería ser terapeuta, pero ni esto tengo claro que quiera ser.
Se trata de una opción vital. Un algo que ser. O no ser nada, pero saber que se es nada, aceptarse ser nada. Yo siento que me falta.
Por ejemplo, no tengo hobbies. Sé lo que es un hobby, porque he tenido muchos. Me encantaba dibujar, escribir, etc. en el pasado. Es algo que simplemente, por hacerlo te sienta bien. Y te tranquiliza, porque sabes que está ahí, aunque en este momento no puedas dedicarle tiempo. Ahora mismo, lo más parecido a un hobby es escribir este diario. Ni me gusta mucho ningún otro hobby, ni me entrego tampoco a él.
Y no le echo las culpas a mi novia, ni a que yo esté entre decisiones importantes en mi vida. Lo que veo es que me cuesta mantener el timón de mi vida, sin injerencias externas, y eso debe ser porque no me valoro mucho, no estoy en contacto con lo que yo quiero. Por ejemplo tengo varios cruces de intuición ahora y no me aclaro.
Algo que me descoloca también es pensar que mientras pasa el tiempo y no encuentro mi sitio en este mundo (sitio en todos los sentidos) estoy perdiendo el tiempo, así que nace una especie de estrés, de angustia. Me cuesta pensar claramente, desde estas últimas veces que me sentía más centrado en mí, me he ido deteriorando un poco, mis sentimientos se han ido metiendo para dentro. Quizás tenga mucho que ver lo que ha pasado con mi novia durante esta semana... hablamos pero no de lo esencial, ella llora por telefono pero dice que no pasa nada...
Y mientras escribo esto, me ha llegado un mensaje de mi novia, que dice que esto no va bien. Que me quiere, pero que no siente que yo sienta lo mismo y esto le destroza por dentro. Y ya sentía esto por su parte, pero por debajo, por eso vengo pensando que lo mejor es dejarlo.
Y me gustaría sentirlo, y me culpo por no hacerlo, y tengo ganas de llorar. Todos los días tengo ganas de llorar. Si soy un tío emocional, me siento débil; si soy un tío más marmolillo, siento que me pierdo algo esencial en la vida, las emociones reales.
Con mi novia es, últimamente, con la única que a veces me sale el lado tierno, y me pongo a llorar. Con ella me siento abrazado, no juzgado... cosa que no siento conmigo porque me cuesta llorar sin nadie (de confianza) delante.
Por eso me parece que cuando lo quiero dejar con mi novia, le doy la espalda a la emoción, a la ternura. Y me culpo. Pero continuar esto tal como estamos, tampoco me satisface en el día a día. Pero me parece que estoy desperdiciando ese amor, que a medida que pasa el tiempo es más difícil de conseguir.
Me aterra un tanto el quedarme solo. Ya noto, durante los últimos días, que eran como un training de estar sólo, cómo mi perspectiva de las cosas se ennegrece. Olvido lo bueno, veo lo malo. Y tengo visita la semana que viene, y el corazón me duele y quiero ver a mi novia para hablar del tema, y no pensé que era tan difícil... pensé que lo tenía claro.
Tengo miedo de que por esto, me venga abajo. Pero por miedo a esto no puedo seguir en una relación - tiene que haber algo más. Tengo que sobrepasar este miedo, o al menos es lo que quiero.
PS. Por cierto, no veo así lo de que me pueda ligar a la que me dé la gana, ni mucho menos, pero gracias por la confianza :)
Etiquetas:
amor,
angustia,
confluencia,
debilidad,
dependencia,
depresión,
diario,
expectativas,
intuición,
miedo,
relacion,
responsabilidad,
tristeza,
vacío
viernes, 3 de octubre de 2008
Steve Pavlina - Personal Development for Smart People (pre)
El señor Steve Pavlina ha decidido publicar un libro, despues de años de bloguear a saco y convertirse, quizás, en el blogger de desarrollo personal más influyente de internet. Yo lo conocí via El sentido de la vida, ese Gonzo que cada día me gusta más, oví ová, hace unos mesecillos.
No voy a hablar ahora de este hombre del que hay mucho que contar, para eso habrá otras páginas por ahí. Pero la verdad que cada vez que echo mano a uno de sus artículos, al azar, lo encuentro muy interesante. Normalmente, cuando echo a bucear por el blog de Mr. Pavlina, tengo que dejarlo por ser más información jugosa de la que puedo soportar sin que mi mente se embote como conservas de costilla al baño maría, qué ricas.
El tema es que este prototipo de übermensch ha escrito el libro "Personal development for smart people", o "Desarrollo personal para gente inteligente", y a aquellos bloggers que les pareció bien, y además podían demostrar que no eran unos gualtrapas (en mi caso no sé cómo ha llegado a esa conclusión - humor, sí lo sé, se trataba de tráfico, visitas, Google PR y demás zarandajas), nos hizo el honor de regalarnos el libro a cambio de una crítica en el blog.
Como no vivo en los USA, me lo mandó en PDF. Yo todavía no he podido imprimirlo bien, así que no he empezado a leerlo en serio. Pero sí leí la introducción, y en verdad es muy interesante. Espero cogerlo por banda cuando tenga más tiempo ya que estoy en período de cambios y comentarlo aquí. No creo que sea antes del 15 de octubre, la fecha que él propone, pero bueno, se hará lo que se pueda.
Mientras tanto, a los anglófilos, os recomiendo su blog. A los foros todavía no me ha dado por entrar, porque hay demasiada gente y ya tengo bastante con los posts normales, con los que no doy abasto siquiera.
No voy a hablar ahora de este hombre del que hay mucho que contar, para eso habrá otras páginas por ahí. Pero la verdad que cada vez que echo mano a uno de sus artículos, al azar, lo encuentro muy interesante. Normalmente, cuando echo a bucear por el blog de Mr. Pavlina, tengo que dejarlo por ser más información jugosa de la que puedo soportar sin que mi mente se embote como conservas de costilla al baño maría, qué ricas.
El tema es que este prototipo de übermensch ha escrito el libro "Personal development for smart people", o "Desarrollo personal para gente inteligente", y a aquellos bloggers que les pareció bien, y además podían demostrar que no eran unos gualtrapas (en mi caso no sé cómo ha llegado a esa conclusión - humor, sí lo sé, se trataba de tráfico, visitas, Google PR y demás zarandajas), nos hizo el honor de regalarnos el libro a cambio de una crítica en el blog.
Como no vivo en los USA, me lo mandó en PDF. Yo todavía no he podido imprimirlo bien, así que no he empezado a leerlo en serio. Pero sí leí la introducción, y en verdad es muy interesante. Espero cogerlo por banda cuando tenga más tiempo ya que estoy en período de cambios y comentarlo aquí. No creo que sea antes del 15 de octubre, la fecha que él propone, pero bueno, se hará lo que se pueda.
Mientras tanto, a los anglófilos, os recomiendo su blog. A los foros todavía no me ha dado por entrar, porque hay demasiada gente y ya tengo bastante con los posts normales, con los que no doy abasto siquiera.
jueves, 28 de agosto de 2008
¿Te vienes esta tarde a salvar el mundo?
¿Por qué no podemos ser ser felices si los demás no lo son?
Estoy escuchando a Franco Batiatto, "Pobre Patria", "Up patriots to arms", y otras canciones. Quiero que el mundo cambie, no haya guerras, etc. y me hace daño. Parece que no podemos soportar que nuestros hermanos las pasen putas. El hombre parece enfadado, o bien frustrado, por el hecho de que siga habiendo imbecilidad. Parte parece ironía, pero creo que hay ese sentimiento de fondo.
Pues vamos daos. Es decir: que si lo pasas mal cuando alguien lo pasa mal, si se te acelera el corazón al oír de un tornado aquí, inundación allá, incendio acá, matanzas allá, accidente acullá, estás jodido. Más vale que no te informes acerca del mundo. Porque siempre hay gente que lo pasa mal.
Valoro más una cierta retirada del mundo: "haced lo que queráis, si ya sé que pocos valen la pena y no espero demasiado de nosotros los humanos". Yo voy a ver si en lo mío, en mi mundo alrededor, etc. hago lo mío bien. Y oye, lo siento si los gobernantes son unos chorizos, todo podría/debería ser mejor, etc. Pues claro hombre, pero así llevamos milenios, hombre, sin haber erradicado la estupidez. Así somos los humanos. Así que, con erradicarla en uno y su entorno, ya es más que suficiente.
En la necesidad de salvar el mundo hay escondida una excusa para no salvarnos a nosotros mismos.
Estoy escuchando a Franco Batiatto, "Pobre Patria", "Up patriots to arms", y otras canciones. Quiero que el mundo cambie, no haya guerras, etc. y me hace daño. Parece que no podemos soportar que nuestros hermanos las pasen putas. El hombre parece enfadado, o bien frustrado, por el hecho de que siga habiendo imbecilidad. Parte parece ironía, pero creo que hay ese sentimiento de fondo.
Pues vamos daos. Es decir: que si lo pasas mal cuando alguien lo pasa mal, si se te acelera el corazón al oír de un tornado aquí, inundación allá, incendio acá, matanzas allá, accidente acullá, estás jodido. Más vale que no te informes acerca del mundo. Porque siempre hay gente que lo pasa mal.
Valoro más una cierta retirada del mundo: "haced lo que queráis, si ya sé que pocos valen la pena y no espero demasiado de nosotros los humanos". Yo voy a ver si en lo mío, en mi mundo alrededor, etc. hago lo mío bien. Y oye, lo siento si los gobernantes son unos chorizos, todo podría/debería ser mejor, etc. Pues claro hombre, pero así llevamos milenios, hombre, sin haber erradicado la estupidez. Así somos los humanos. Así que, con erradicarla en uno y su entorno, ya es más que suficiente.
En la necesidad de salvar el mundo hay escondida una excusa para no salvarnos a nosotros mismos.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Dependencia y responsabilidad: yira, yira
Hay que ver.
Esto de no sentirse querido, le da a uno una inseguridad asquerosa.
Y claro, la inseguridad causa repelencia, lo cual todavia agrava más la sensación de no sentirse uno querido. O al menos es más difícil salir del pozo. Y uno mendiga ese cariño, pero es tan evidente que se siente que uno da cariño por limosna. Y a nadie le gusta dar cariño como limosna. Y así va el círculo...
Hasta que a uno no le queda más remedio que quererse. No le quedan a uno más cojones. El carácter le lleva a uno a no querer quererse - a dejar a los demás decidir sobre el destino de uno. Es muy cómodo esto, y es difícil no caer en esta entrega cuando se tiene ese carácter. Retomar la responsabilidad de las propias acciones, deseos y en una palabra, movidas, es difícil. Desde esa comodidad del camino marcado, cada vez cuesta más tener que tomar una decisión cuando se presenta la ocasión. Se tiende a sufrir, a estirar el tiempo, y esperar a que sólo haya una opción, antes que responsabilizarse de los propios deseos y actuar en consecuencia - porque si sólo queda un camino, uno no tiene culpa de nada. No hay nada que uno se pueda reprochar: "no tenía elección".
A uno le cuesta ver cómo todo esto se relaciona. Me resulta curioso ver cómo hay gente que puede ver puntos sueltos, que al cabo te dicen "pues todo esto ya lo sabía", "pues no me dices nada nuevo". Pero les cuesta ver cómo se interrelacionan. Reconozco que me apasiona descubrir los mecanismos de la mente. Sobre todo del inconsciente. A medida que voy dejando a un lado este inédito miedo a descubrir en el que ando este último año y medio, vuelvo con más ganas a esta ¿sana? curiosidad.
No escribo instalado en ese punto neurótico del que hablo a modo de desahogo personal, pero sí que lo he tenido y mi carácter es tendiente a la dependencia(igual que lo es a la independencia: tengo muy marcada mi posición en este tema y los extremos se tocan), y lo veo en otra gente(en otra gente siempre se ve todo mejor).
Quizás sí lo escribo como desahogo de otra gente. Es decir, de lo que me involucro en lo que a otra gente le pasa. "Si te afecta es porque eres humano", le decía el agente Lou al otro agente que vomitaba cuando entraron a saco en la casa del dependiente de tebeos y éste estaba acostado con la madre del director Skinner.
Esto de no sentirse querido, le da a uno una inseguridad asquerosa.
Y claro, la inseguridad causa repelencia, lo cual todavia agrava más la sensación de no sentirse uno querido. O al menos es más difícil salir del pozo. Y uno mendiga ese cariño, pero es tan evidente que se siente que uno da cariño por limosna. Y a nadie le gusta dar cariño como limosna. Y así va el círculo...
Hasta que a uno no le queda más remedio que quererse. No le quedan a uno más cojones. El carácter le lleva a uno a no querer quererse - a dejar a los demás decidir sobre el destino de uno. Es muy cómodo esto, y es difícil no caer en esta entrega cuando se tiene ese carácter. Retomar la responsabilidad de las propias acciones, deseos y en una palabra, movidas, es difícil. Desde esa comodidad del camino marcado, cada vez cuesta más tener que tomar una decisión cuando se presenta la ocasión. Se tiende a sufrir, a estirar el tiempo, y esperar a que sólo haya una opción, antes que responsabilizarse de los propios deseos y actuar en consecuencia - porque si sólo queda un camino, uno no tiene culpa de nada. No hay nada que uno se pueda reprochar: "no tenía elección".
A uno le cuesta ver cómo todo esto se relaciona. Me resulta curioso ver cómo hay gente que puede ver puntos sueltos, que al cabo te dicen "pues todo esto ya lo sabía", "pues no me dices nada nuevo". Pero les cuesta ver cómo se interrelacionan. Reconozco que me apasiona descubrir los mecanismos de la mente. Sobre todo del inconsciente. A medida que voy dejando a un lado este inédito miedo a descubrir en el que ando este último año y medio, vuelvo con más ganas a esta ¿sana? curiosidad.
No escribo instalado en ese punto neurótico del que hablo a modo de desahogo personal, pero sí que lo he tenido y mi carácter es tendiente a la dependencia(igual que lo es a la independencia: tengo muy marcada mi posición en este tema y los extremos se tocan), y lo veo en otra gente(en otra gente siempre se ve todo mejor).
Quizás sí lo escribo como desahogo de otra gente. Es decir, de lo que me involucro en lo que a otra gente le pasa. "Si te afecta es porque eres humano", le decía el agente Lou al otro agente que vomitaba cuando entraron a saco en la casa del dependiente de tebeos y éste estaba acostado con la madre del director Skinner.
lunes, 11 de agosto de 2008
La ciencia de la exigencia
Muchas veces he pensado que sí, que puedo hacer muchas cosas bien, y entenderlas; pero sacarlas de dentro del todo, eso nunca voy a poder, y eso me anda jodiendo.
Pero quizás es sencillamente, que tengo un nivel de exigencia exagerado, por lo cual nunca voy a estar satisfecho mientras no alcance el tope de lo humanamente posible (Y quizá, ni aún así).
Eso que he dicho es una exigencia perfecta: en tanto que no es mensurable, por lo tanto siempre voy a tener la excusa para darme pol culo.
Pero quizás es sencillamente, que tengo un nivel de exigencia exagerado, por lo cual nunca voy a estar satisfecho mientras no alcance el tope de lo humanamente posible (Y quizá, ni aún así).
Eso que he dicho es una exigencia perfecta: en tanto que no es mensurable, por lo tanto siempre voy a tener la excusa para darme pol culo.
lunes, 7 de julio de 2008
A ostias con la vida
El último taller ha sido muy revelador para mí, y aunque esta vez más que ningún otro en lo físico, sobre todo ha sido en lo emocional. Me ha hecho integrar muchas cosas, y darme cuenta de otras que no estaba integrando... y recuperar mucha confianza en mí mismo... aunque haya sido a base de ostias. En la vida hay muchas ostias, y hay que saber darlas y no, generarlas y no, y encajarlas. "He perdido muchas más carreras de las que he ganado", dijo Miguel Induráin.
Aunque llegué a casa hecho una puta mierda y somatizado perdido (ay, ese estomaguillo), y no es que me sienta especialmente mejor físicamente, sí emocionalmente. Con ganas de tirar palante y confiando en mi manera de hacer las cosas, sea la que sea.
Escribir me empieza a parecer una excusa para volcar aquí lo que no me atreva a volcar ahí fuera. Me es difícil mantener la balanza equilibrada. La vida no son palabras para mí. Las palabras son el sustituto más certero, pero uno no se iría a comer chocolate al sofá teniendo una amante al lado.
Y qué necesidad tiene uno de comer chocolate mientras está follando.
PD. Ostias es con h, menos cuando lo escribe el Ivà o alguien de su escuela. Que el Karma lo tenga en su gloria.
Aunque llegué a casa hecho una puta mierda y somatizado perdido (ay, ese estomaguillo), y no es que me sienta especialmente mejor físicamente, sí emocionalmente. Con ganas de tirar palante y confiando en mi manera de hacer las cosas, sea la que sea.
Escribir me empieza a parecer una excusa para volcar aquí lo que no me atreva a volcar ahí fuera. Me es difícil mantener la balanza equilibrada. La vida no son palabras para mí. Las palabras son el sustituto más certero, pero uno no se iría a comer chocolate al sofá teniendo una amante al lado.
Y qué necesidad tiene uno de comer chocolate mientras está follando.
PD. Ostias es con h, menos cuando lo escribe el Ivà o alguien de su escuela. Que el Karma lo tenga en su gloria.
miércoles, 9 de abril de 2008
Evaluación continua
Cuando veo que hay gente a la que "le funcionan" sus teorías vitales mejor que a mí (o al menos me lo parece), aunque me parezca que son erróneas en cuanto que sean ciertas(por ejemplo que creer algo indemostrable te haga bien, pongamos por caso que el Flying Spaghetti Monster, a nuestra muerte, nos envolverá con sus brazos de spaghetti y nos sentará a todos en una mesa infinita a comer spaghetti y otras delicias italianas con salsa de trufas y funghi por la eternidad, y allí todos seremos felices), cuando eso ocurre, me planteo si soy yo el que está equivocado por intentar basarme en una interpretación diríamos, realista , cuando puede que también sea igual de real el hecho de que la fe en cosas indemostrables es un arma evolutiva del ser humano y que no utilizarla puede ser realista, pero quizás también es estúpido.
Siento respeto por esas teorías aunque no las comparta, porque veo que hacen a esa gente algo más feliz... por otro lado, es la trampa del lado oscuro, de caer en el "todo vale", en el fin justifica los medios...
Yo he sufrido cosas que gente que cree de verdad puede que no pasara nunca porque se apoyaría en esa fe inquebrantable aunque inexistente en realidad - es como meter la responsabilidad de uno en un pozo, si a uno le pesa mucho, cosa que a mí me cuesta mucho hacer.
Bueno, por ahora lo dejo aquí. Pero me jode que esas teorías, normalmente anafóricas, en el caso de que hagan bien, yo no me las puedo creer. El tema es interesante pero por ahora lo dejo, ya si acaso, otro día.
Siento respeto por esas teorías aunque no las comparta, porque veo que hacen a esa gente algo más feliz... por otro lado, es la trampa del lado oscuro, de caer en el "todo vale", en el fin justifica los medios...
Yo he sufrido cosas que gente que cree de verdad puede que no pasara nunca porque se apoyaría en esa fe inquebrantable aunque inexistente en realidad - es como meter la responsabilidad de uno en un pozo, si a uno le pesa mucho, cosa que a mí me cuesta mucho hacer.
Bueno, por ahora lo dejo aquí. Pero me jode que esas teorías, normalmente anafóricas, en el caso de que hagan bien, yo no me las puedo creer. El tema es interesante pero por ahora lo dejo, ya si acaso, otro día.
martes, 12 de febrero de 2008
En mis putas manos
Recuerdo que cuando era más joven, todo estaba rodeado de un halo de victimismo, tal como lo veo ahora claro, entonces no lo era para mí. De no-responsabilidad. Sí, muy "el momento" y "la situación", adaptarme a lo que había sin darle muchas más vueltas, pero sin una plena conciencia de que yo podía cambiar ciertas cosas, sino con una aceptación de las cosas, aunque no me gustaran.
El darme cuenta del poder que yo tengo, hace unos años ya, de poder cambiar las cosas, y ahora enfrentarme a algunas de esas mismas cosas con esta nueva conciencia, me duele, porque ya no puedo aceptar tan fácilmente muchas cosas que no me gustan, porque creo que está en mi mano cambiarlas, y entonces si a alguien le puedo echar la culpa de que no estén como yo quiero, es a mí mismo, y esto pesa.
El darme cuenta del poder que yo tengo, hace unos años ya, de poder cambiar las cosas, y ahora enfrentarme a algunas de esas mismas cosas con esta nueva conciencia, me duele, porque ya no puedo aceptar tan fácilmente muchas cosas que no me gustan, porque creo que está en mi mano cambiarlas, y entonces si a alguien le puedo echar la culpa de que no estén como yo quiero, es a mí mismo, y esto pesa.
lunes, 4 de febrero de 2008
Dependencia y responsabilidad
Tengo la tendencia a depender de otra persona.
¡Coño!
Una tendencia que creía no tener ni haber tenido, de siempre he sido muy independiente para todo... y en cambio ahora pienso mucho en eso de la pareja, en qué quiero yo de mi vida, y en la sensación de que lo que estoy buscando ahora es una pareja que sea buena persona con la que pueda vivir lo que me queda de vida(venga va!), y hacerla feliz. Y a la vez todo esto me da miedo.
Porque tengo la sensación de que esto es porque estoy perdido y busco una salida en otros y no en mi. No sé lo que quiero, me cuesta horrores tomar decisiones y pasos hacia adelante. Espero que otros los tomen por mí y yo, arrastrado, decidir si me quiero dejar arrastrar o no, que normalmente es que sí porque quiero hacer eso o tomar ese paso, pero dando la responsabilidad en el otro. Odio eso.
¡Coño!
Una tendencia que creía no tener ni haber tenido, de siempre he sido muy independiente para todo... y en cambio ahora pienso mucho en eso de la pareja, en qué quiero yo de mi vida, y en la sensación de que lo que estoy buscando ahora es una pareja que sea buena persona con la que pueda vivir lo que me queda de vida(venga va!), y hacerla feliz. Y a la vez todo esto me da miedo.
Porque tengo la sensación de que esto es porque estoy perdido y busco una salida en otros y no en mi. No sé lo que quiero, me cuesta horrores tomar decisiones y pasos hacia adelante. Espero que otros los tomen por mí y yo, arrastrado, decidir si me quiero dejar arrastrar o no, que normalmente es que sí porque quiero hacer eso o tomar ese paso, pero dando la responsabilidad en el otro. Odio eso.
miércoles, 23 de enero de 2008
La responsabilidad de lo bien hecho
Cuando hago algo bueno, muy bueno, o voy a hacerlo, no es que me asalte el miedo de hacerlo mal, que también aparece, sino el de hacerlo perfecto, tocar el cielo, y posteriormente no estar a la altura; definirme por aquella cima y por lo tanto mirar el resto de mi vida desde el cristal de las expectativas que aquello generó y no se cumplieron.
Es difícil a veces ver que eso es sólo una anécdota sin importancia. Y que la vida no se define por esas expectativas, ahí está el quid de la cuestión. Si sale bien bien, si no sale bien, bien también. Lo hice lo mejor que pude, lo demás es anécdota.
Es difícil a veces ver que eso es sólo una anécdota sin importancia. Y que la vida no se define por esas expectativas, ahí está el quid de la cuestión. Si sale bien bien, si no sale bien, bien también. Lo hice lo mejor que pude, lo demás es anécdota.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)