Este año he decidido tomarme un respiro de la carrera de Psicología.
Recientemente perdí mi trabajo y... me he venido abajo...
...
¡¡Qué va!!
Estoy muy a gusto sin trabajar, porque ahora tengo tiempo para dedicarme a otras cosas, y a buscar e investigar qué será lo siguiente. El paro generado me permite no tener prisa, por ahora al menos, y así tomarme el tiempo necesario.
Estar parado no significa estar inactivo. Estoy haciendo cursos online, cursos en vivo, e incluso abriendo nuevas posibilidades de ocupación.
Me encuentro bien, la verdad.
Lo de tomarme el respiro de la carrera también es verdad. Yo siempre tengo interés en la psicología, eso no se pierde de un día para otro, ni siquiera de un año para otro (y si es así, es que no era verdadero).
Me estoy cuidando también: he perdido algo de peso (reconozco que tampoco eso ha sido nunca un problema, pero vaya), y estoy empezando a hacer deporte regularmente, que antes hacía (muy) esporádicamente.
Bueno, pues ese es mi estado. Espero ir actualizando más a menudo...
Un saludo a todos los que estáis ahí, y a los que me encontráis de casualidad gracias a San Google.
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lunes, 20 de enero de 2014
viernes, 25 de enero de 2013
Enero psicológico
En breves tengo más exámenes de Psicología.
El año pasado completé todo primero, lo cual no está nada mal. Ha habido asignaturas más chulas que otras: por ejemplo, Psicobiología ha sido la que más me ha gustado, aunque también ha sido la más difícil.
Este año tengo Psicología del Desarrollo, Psicología de la Memoria, Psicopatología, Psicología de las Diferencias Individuales, Psicología Fisiológica. Dos tercios de segundo.
Es interesante, aunque estoy en muchos temas a la vez. Y no me refiero a la carrera de psicología, sino a otros temas.
Mi vida sigue bien, tranquila, aunque haciendo muchas cosas. Este año he hecho unos cuantos viajes que me han dado bastante alegría y sentido. Sigo con una relación de la cual me he quejado mucho en este blog. Varios de mis amigos se casan y tienen hijos. He ahondado mi relación con otros amigos, que nos reconocemos un tanto outsiders. Me siento a gusto conmigo mismo, cada vez más, aunque también cada vez menos con la mayoría de la gente. Me doy menos vergüenza, aunque aún, aún. Me sé diferente y extraño, y está bien.
Pues nada, a estudiar.
El año pasado completé todo primero, lo cual no está nada mal. Ha habido asignaturas más chulas que otras: por ejemplo, Psicobiología ha sido la que más me ha gustado, aunque también ha sido la más difícil.
Este año tengo Psicología del Desarrollo, Psicología de la Memoria, Psicopatología, Psicología de las Diferencias Individuales, Psicología Fisiológica. Dos tercios de segundo.
Es interesante, aunque estoy en muchos temas a la vez. Y no me refiero a la carrera de psicología, sino a otros temas.
Mi vida sigue bien, tranquila, aunque haciendo muchas cosas. Este año he hecho unos cuantos viajes que me han dado bastante alegría y sentido. Sigo con una relación de la cual me he quejado mucho en este blog. Varios de mis amigos se casan y tienen hijos. He ahondado mi relación con otros amigos, que nos reconocemos un tanto outsiders. Me siento a gusto conmigo mismo, cada vez más, aunque también cada vez menos con la mayoría de la gente. Me doy menos vergüenza, aunque aún, aún. Me sé diferente y extraño, y está bien.
Pues nada, a estudiar.
miércoles, 18 de mayo de 2011
No jodas que soy un 9
Recientemente compré el libro "Encantado de conocerme" de Borja Vilaseca, sobre el eneagrama. Un buen manual rápido de lo que es el eneagrama y sobre todo de la esencia del mismo, incluyendo la primera frase del libro: "No te creas nada de lo que leas en este libro".
Ya había considerado la posibilidad de ser un 9(Personalidad: Indolente; Esencia: Acción consciente), pero lo iba desechando porque había cosas que no me cuadraban nada(y las sigue habiendo). Sin embargo, sí que hay otras cosas que tengo que son claras de nueve, y son cosas de las que en los últimos años estoy tomando conciencia de que están ahí y de su importancia (y esta incluida, ya que el 9 tiende a no darle importancia a sus cosas).
Nunca me había considerado un conformista, una de las facetas del 9, ya que sé que tengo un "perro de abajo" bastante rebelde... pero es cierto, que esta rebeldía también puede salir por el "no hacer nada". Por parte del 9, la pereza/indolencia me mata; por parte del 4, la melancolía. En fin, todos somos una mezcla de todo y.
Ya había considerado la posibilidad de ser un 9(Personalidad: Indolente; Esencia: Acción consciente), pero lo iba desechando porque había cosas que no me cuadraban nada(y las sigue habiendo). Sin embargo, sí que hay otras cosas que tengo que son claras de nueve, y son cosas de las que en los últimos años estoy tomando conciencia de que están ahí y de su importancia (y esta incluida, ya que el 9 tiende a no darle importancia a sus cosas).
Nunca me había considerado un conformista, una de las facetas del 9, ya que sé que tengo un "perro de abajo" bastante rebelde... pero es cierto, que esta rebeldía también puede salir por el "no hacer nada". Por parte del 9, la pereza/indolencia me mata; por parte del 4, la melancolía. En fin, todos somos una mezcla de todo y.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Besta ya!
Hoy he terminado de montar la puñetera estantería del salón, que me ha llevado más de un mes (¿dos?) desde que la compré. Eso sí, ahora ya no parece tan puñetera, y precisamente ya está acompañada de unos cuantos libros del palo.
Sentado en el sofá, ahora da gusto verla. Estantería BESTÅ del IKEA, la hermana mayor de la omnipresente librería BILLY. A ver, no es ninguna virguería, y no tiene ningún extra. Pero es un diseño que me hice yo mismo y que lo he montado yo mismo (y me he cargado la pintura del pomo de una de las puertas yo mismo, también). En blanco y negror, formando una columna blanca central con la columna de CDs de 40cm, y dos módulos a la derecha y uno a la izquierda de 60cm. El módulo izquierdo y el CD abiertos. Los de la derecha, unas puertas a tres quintos wengué, y luego unas pequeñas de un quinto blancas, formando un diseño de media cruz.
Bueno, pues oye, en eso he gastado la tarde. Eso sí, soy más lento haciendo estas cosas que el copón. Miro y remiro las cosas mil veces y aun así a veces las pongo mal y las tengo que quitar y volver a poner. No me ganaba la vida con esto, no.
Sentado en el sofá, ahora da gusto verla. Estantería BESTÅ del IKEA, la hermana mayor de la omnipresente librería BILLY. A ver, no es ninguna virguería, y no tiene ningún extra. Pero es un diseño que me hice yo mismo y que lo he montado yo mismo (y me he cargado la pintura del pomo de una de las puertas yo mismo, también). En blanco y negror, formando una columna blanca central con la columna de CDs de 40cm, y dos módulos a la derecha y uno a la izquierda de 60cm. El módulo izquierdo y el CD abiertos. Los de la derecha, unas puertas a tres quintos wengué, y luego unas pequeñas de un quinto blancas, formando un diseño de media cruz.
Bueno, pues oye, en eso he gastado la tarde. Eso sí, soy más lento haciendo estas cosas que el copón. Miro y remiro las cosas mil veces y aun así a veces las pongo mal y las tengo que quitar y volver a poner. No me ganaba la vida con esto, no.
El dia que Nietzsche lloro - pelicula youtube
Hola,
ya sé que os tengo un poco abandonados, fieles lectores de esta esquina de mi alma, algunas veces más concurrida que otras, y últimamente paisaje en barbecho esperando la nueva temporada para ver si la tierra ya está preparada para sembrar la nueva semilla. Y no, no es que me esté planteando ser padre.
Acabo de ver esta película que os recomiendo. Está puesta en partes en youtube, así que sólo hay que seguir el número del siguiente capítulo. Las actuaciones son mejorables en general, y los diálogos también, pero aparte del valor artístico, es una película que vale la pena ver para los interesados en la cura por la palabra o sus posteriores derivaciones, una de las cuales es la terapia gestalt. Salen Breuer (el que puso la semilla para los famosos trabajos sobre la histeria) y Nietzsche, en una curiosa relación terapéutica doble. Freud asoma la nariz cual Pepito Grillo. Menuda fauna la de los psicólogos de principios de siglo, échatelos a la cara.
Empiezo a trabajar dentro de una semana. Después de casi un año de no ejercer, espero recordar cómo se hacía. Consultaré si el código todavía se escribe de izquierda a derecha, como solía hacerse en mi era.
Y estoy paseando por los reinos de la soledad, que son bastante oscuros y en los que todavía la luz me ciega. Los destellos son todavía poderosos y mis ojos de topo quieren cerrarse y volver a la madriguera.
"Desde este punto ya no hay vuelta atrás", me dijo el terapeuta en el taller anterior. Da miedo, y también deseo, pero también miedo... y por ahora, estoy un poco aturdido con los últimos cambios y los que van a venir.
ya sé que os tengo un poco abandonados, fieles lectores de esta esquina de mi alma, algunas veces más concurrida que otras, y últimamente paisaje en barbecho esperando la nueva temporada para ver si la tierra ya está preparada para sembrar la nueva semilla. Y no, no es que me esté planteando ser padre.
Acabo de ver esta película que os recomiendo. Está puesta en partes en youtube, así que sólo hay que seguir el número del siguiente capítulo. Las actuaciones son mejorables en general, y los diálogos también, pero aparte del valor artístico, es una película que vale la pena ver para los interesados en la cura por la palabra o sus posteriores derivaciones, una de las cuales es la terapia gestalt. Salen Breuer (el que puso la semilla para los famosos trabajos sobre la histeria) y Nietzsche, en una curiosa relación terapéutica doble. Freud asoma la nariz cual Pepito Grillo. Menuda fauna la de los psicólogos de principios de siglo, échatelos a la cara.
Empiezo a trabajar dentro de una semana. Después de casi un año de no ejercer, espero recordar cómo se hacía. Consultaré si el código todavía se escribe de izquierda a derecha, como solía hacerse en mi era.
Y estoy paseando por los reinos de la soledad, que son bastante oscuros y en los que todavía la luz me ciega. Los destellos son todavía poderosos y mis ojos de topo quieren cerrarse y volver a la madriguera.
"Desde este punto ya no hay vuelta atrás", me dijo el terapeuta en el taller anterior. Da miedo, y también deseo, pero también miedo... y por ahora, estoy un poco aturdido con los últimos cambios y los que van a venir.
lunes, 28 de junio de 2010
El sueño de la razón produce mostos
Acabo de tener una experiencia onírica que no recuerdo haber tenido antes. Esta vez la frontera entre lo real y lo soñado se diluyó y se entremezclaron los dos mundos.
Estaba yo soñando, precisamente, con mi grupo de formación. En él, además de los habituales, había otros tantos que yo sentía conocer, pero que al recordar sus caras, ahora no sé quienes son. Otros sí, por ejemplo, una de mis primas estaba en el grupo. Y también otra chica con la que mostraba y sentía mucha familiaridad, como si de siempre hubiera estado en el grupo y nos lleváramos bien, pero que no se parece a nadie que recuerde.
Yo estaba contento, incluso mi prima me decía, "oye, si yo no conozco a este Diego", porque estaba alegre y juguetón. No sé a santo de qué, que salgo fuera de la sala (a un pasillo que no es el del centro de formación, más bien parece el de una escuela, incluso los techos eran más altos que la propia sala) y me encuentro entrando un par de sillas - mi prima entra una y yo otra - para un ejercicio. Al entrar en la sala, ocurre que empiezo a ver muy mal, sólo puedo ver una imagen fija, que es como una entrada de sol que refleja sobre una cosa fija, sobre una tela o algo así. Me da la impresión de que es un mareo, me quedo quieto y calmo. Dejo la silla y empiezo a moverme, a girar despacio, pero sigo viendo esa imagen fija. Oigo que de fondo alguien dice en tono jocoso "estoy simulando...", como si estuviera haciendo el payaso. Giro y giro, y la cosa no cambia. Le digo al profesor "mejor salgo fuera y me tumbo a ver si se me pasa". Hasta ahí recuerdo, cuando empiezo a salir por la puerta.
Porque resulta que esa visión que yo tenía, era la que tenía delante en la realidad: estaba yo tumbado en el sofá de mi casa mientras soñaba, con un ojo abierto y otro cerrado, y con el abierto veía un reflejo de luz sobre una tela - un cojín - que tenía delante, que era la imagen fija que veía en el sueño.
Así que por un tiempo, mis ojos se han abierto y se han despertado, aunque esa visión se mezclaba con la propia del sueño (al soñar se mezclaba mi visión en primera persona, y un plano general de la sala, es algo común en mis sueños). Mis ojos funcionaban, y se mezcló una cosa con otra. Sin embargo mi oído seguía plenamente en el sueño, y aunque quería mover mi cuello y mi cuerpo, esa orden no llegó al cuerpo(si no, hubiera visto el mismo trozo de tela pero girado, y no, era ya el mismo siempre, como una foto fija).
Qué cosas tienen los sueños.
¿Tendrá que ver que he dormido poco porque me ha despertado el señor de MRW que me traía mi autoregalo de los libros sobre religión y espiritualidad que comenté el otro día? He empezado a leer El espejismo de Dios (The God delusion) y me he quedado traspuesto... ya ves, el sueño de la razón produce monstruos, o "La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas"
Estaba yo soñando, precisamente, con mi grupo de formación. En él, además de los habituales, había otros tantos que yo sentía conocer, pero que al recordar sus caras, ahora no sé quienes son. Otros sí, por ejemplo, una de mis primas estaba en el grupo. Y también otra chica con la que mostraba y sentía mucha familiaridad, como si de siempre hubiera estado en el grupo y nos lleváramos bien, pero que no se parece a nadie que recuerde.
Yo estaba contento, incluso mi prima me decía, "oye, si yo no conozco a este Diego", porque estaba alegre y juguetón. No sé a santo de qué, que salgo fuera de la sala (a un pasillo que no es el del centro de formación, más bien parece el de una escuela, incluso los techos eran más altos que la propia sala) y me encuentro entrando un par de sillas - mi prima entra una y yo otra - para un ejercicio. Al entrar en la sala, ocurre que empiezo a ver muy mal, sólo puedo ver una imagen fija, que es como una entrada de sol que refleja sobre una cosa fija, sobre una tela o algo así. Me da la impresión de que es un mareo, me quedo quieto y calmo. Dejo la silla y empiezo a moverme, a girar despacio, pero sigo viendo esa imagen fija. Oigo que de fondo alguien dice en tono jocoso "estoy simulando...", como si estuviera haciendo el payaso. Giro y giro, y la cosa no cambia. Le digo al profesor "mejor salgo fuera y me tumbo a ver si se me pasa". Hasta ahí recuerdo, cuando empiezo a salir por la puerta.
Porque resulta que esa visión que yo tenía, era la que tenía delante en la realidad: estaba yo tumbado en el sofá de mi casa mientras soñaba, con un ojo abierto y otro cerrado, y con el abierto veía un reflejo de luz sobre una tela - un cojín - que tenía delante, que era la imagen fija que veía en el sueño.
Así que por un tiempo, mis ojos se han abierto y se han despertado, aunque esa visión se mezclaba con la propia del sueño (al soñar se mezclaba mi visión en primera persona, y un plano general de la sala, es algo común en mis sueños). Mis ojos funcionaban, y se mezcló una cosa con otra. Sin embargo mi oído seguía plenamente en el sueño, y aunque quería mover mi cuello y mi cuerpo, esa orden no llegó al cuerpo(si no, hubiera visto el mismo trozo de tela pero girado, y no, era ya el mismo siempre, como una foto fija).
Qué cosas tienen los sueños.
¿Tendrá que ver que he dormido poco porque me ha despertado el señor de MRW que me traía mi autoregalo de los libros sobre religión y espiritualidad que comenté el otro día? He empezado a leer El espejismo de Dios (The God delusion) y me he quedado traspuesto... ya ves, el sueño de la razón produce monstruos, o "La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas"
miércoles, 28 de abril de 2010
Energía y cerveza fría
Qué sensación más rara... es de energía, y hace que me siente raro estando sentado delante del ordenador. Pero me genera inquietud.
Ayer fui a correr, hace mucho que no corría tanto y además era agradable sentir el esfuerzo y el sudor. Me ayuda a sentir mi fuerza.
Y es una energía explosiva, y me cuesta focalizarla en algo intelectual, me apetece hacer deporte, correr, sexo, etc. ese tipo de placeres corporales, con los que para pasartelo bien bien, mejor con compañía. El interés que tengo en focalizarlo en algo intelectual, viene de que quería avanzar con unos proyectos que estoy haciendo. (Lapsus: en vez de intelectual había escrito individual... psicoanalistas, díganme qué coño significa eso). Me planteo si es que realmente quiero hacerlos... yo creo que sí, vaya. Tengo algo de miedo a no encontrar nada a lo que dedicarme y ser demasiado exigente con lo que hacer ("nada me vale", puesto neuróticamente).
Esta mañana he empezado a hacer la última memoria, pero enseguida ha entrado otra cosa entre medio y he tenido que salir de casa, o sea que me ha dado el tiempo justo para poner el título y dar un salto de página. Por algo se empieza.
Ayer fui a correr, hace mucho que no corría tanto y además era agradable sentir el esfuerzo y el sudor. Me ayuda a sentir mi fuerza.
Y es una energía explosiva, y me cuesta focalizarla en algo intelectual, me apetece hacer deporte, correr, sexo, etc. ese tipo de placeres corporales, con los que para pasartelo bien bien, mejor con compañía. El interés que tengo en focalizarlo en algo intelectual, viene de que quería avanzar con unos proyectos que estoy haciendo. (Lapsus: en vez de intelectual había escrito individual... psicoanalistas, díganme qué coño significa eso). Me planteo si es que realmente quiero hacerlos... yo creo que sí, vaya. Tengo algo de miedo a no encontrar nada a lo que dedicarme y ser demasiado exigente con lo que hacer ("nada me vale", puesto neuróticamente).
Esta mañana he empezado a hacer la última memoria, pero enseguida ha entrado otra cosa entre medio y he tenido que salir de casa, o sea que me ha dado el tiempo justo para poner el título y dar un salto de página. Por algo se empieza.
viernes, 9 de abril de 2010
Me hace el vacío
Hace mucho que no diarizo.
Me encuentro en un momento muy raro, una especie de vacío. Creo que se está alargando demasiado.
De vez en cuando tengo pensamientos de que he dejado atrás una persona muy importante en mi vida, una persona de la cual no sé si encontraré alguien a la altura. Y aunque esto lo he sentido otras veces, pocas lo he pensado racionalmente.
Espero que sea menos importante de lo que me parece. Para mí es un ejemplo vivo de lo que yo quiero para mí como mujer. Aquella con quien yo congenio, aquella de quien no necesitas pensar: porque sabes. Sabes profundamente. No hay dudas, ni preguntas, y la mente y el corazón descansan en paz. Me ha pasado con muy poca gente. Quizás para mí es más importante esto que ninguna otra cosa, más que el cariño, etc.
No quiero magnificar el tema, pero después de ver recientemente El secreto de sus ojos... no pude evitar emocionarme pensando en este tema. Me imaginaba yo, en el papel de Darín, habiéndome casado, sin poder querer a mi esposa, habiéndome separado y finalmente volviendo a buscar a la mujer con quien no pudo ser. Ché, es nomás una película, boludo.
Pero la vida sigue y muchas otras cosas vendrán. Eso sí, siento también que el tiempo se me acaba. Cada vez es más difícil la búsqueda, hay menos fuerza, entrega, ilusión y ganas, y más prisa; más cabeza y menos corazón; los consejeros buenos van a peor y los malos a mejor.
¿Menos corazón? Bueno, estoy haciéndole hueco para que crezca, el pobre; le intento regar y le echo Compo-sana. Le mimo y no le doy mucho mal, pero tampoco es cosa de dejarlo dormir, porque si no siento que se me va la vida durmiendo.
Me acerco al vacío. A vivir solo, en mi piso; sin trabajo, sin estudios, sin novia; y sin una idea clara de lo que hacer. Y un tanto ahogado en la inacción.
Por un lado me parece estar perdiendo el tiempo. Por otro, estar haciendo algo que hace mucho que no hacía: nada.
Me encuentro en un momento muy raro, una especie de vacío. Creo que se está alargando demasiado.
De vez en cuando tengo pensamientos de que he dejado atrás una persona muy importante en mi vida, una persona de la cual no sé si encontraré alguien a la altura. Y aunque esto lo he sentido otras veces, pocas lo he pensado racionalmente.
Espero que sea menos importante de lo que me parece. Para mí es un ejemplo vivo de lo que yo quiero para mí como mujer. Aquella con quien yo congenio, aquella de quien no necesitas pensar: porque sabes. Sabes profundamente. No hay dudas, ni preguntas, y la mente y el corazón descansan en paz. Me ha pasado con muy poca gente. Quizás para mí es más importante esto que ninguna otra cosa, más que el cariño, etc.
No quiero magnificar el tema, pero después de ver recientemente El secreto de sus ojos... no pude evitar emocionarme pensando en este tema. Me imaginaba yo, en el papel de Darín, habiéndome casado, sin poder querer a mi esposa, habiéndome separado y finalmente volviendo a buscar a la mujer con quien no pudo ser. Ché, es nomás una película, boludo.
Pero la vida sigue y muchas otras cosas vendrán. Eso sí, siento también que el tiempo se me acaba. Cada vez es más difícil la búsqueda, hay menos fuerza, entrega, ilusión y ganas, y más prisa; más cabeza y menos corazón; los consejeros buenos van a peor y los malos a mejor.
¿Menos corazón? Bueno, estoy haciéndole hueco para que crezca, el pobre; le intento regar y le echo Compo-sana. Le mimo y no le doy mucho mal, pero tampoco es cosa de dejarlo dormir, porque si no siento que se me va la vida durmiendo.
Me acerco al vacío. A vivir solo, en mi piso; sin trabajo, sin estudios, sin novia; y sin una idea clara de lo que hacer. Y un tanto ahogado en la inacción.
Por un lado me parece estar perdiendo el tiempo. Por otro, estar haciendo algo que hace mucho que no hacía: nada.
viernes, 26 de febrero de 2010
Semana blanca
No es que me vaya de esquí alpino, ni de vacaciones a Colombia, sino que esta semana me he recetado una semana en blanco, en lo posible, de esos proyectos que vengo haciendo, y de internet en general.
Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.
Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.
lunes, 22 de febrero de 2010
El turista está en la pista
Esta semana tuve un momento de pánico.
Pánico existencial. ¿Qué coño pasa ahora? El vacío. Estuve un día sin pegar ojo.
¿Qué pasa mañana si no tengo nada que hacer? Pues que no hago nada.
¿Por qué me digo que estoy haciendo cosas, y me obligo a pensar que estoy en ello? Para no tener que sostener el vacío. Implicaría hacer lo que quiero hacer (sea lo que sea) y claro, haciendo mis proyectos es la mejor manera de no avanzar ficha, de no afrontar ese vacío que sería el que, atravesándolo, daría algún tipo de desenlace, de desencadenamiento.
Estoy pensando en estar un tiempo sin ordenador...
Hoy, correr un rato me ha venido de perlas. Y luego ir al cine y ponerme al día con unos amigos. Y por cierto, esta semana mi actividad sexual ha sido cero. Lo mismo la casa de mis padres me mata la libido...
Además ver Shutter Island me ha recordado esos miedos y dudas acerca de la conveniencia de remover, estudiar, reprogramar el ser humano y en especial el cerebro, lo que llamamos salud mental. ¿Puede un humano entenderse a sí mismo? Si lo hacemos, como humanos que somos, ¿lo usaremos bien? Como ejemplo valga la aplicación de la psicología en el marketing y la comunicación actual, puro lavado de masas que actúa muy bien sobre la gente de menor conciencia o educación psicológica. No sé si los humanos somos un buen ejemplo de utilización del conocimiento, en vista de cómo nos jodemos la vida nosotros mismos, y vivimos para El Sistema™ en vez de que éste nos sirva a nosotros para crecer. Antes nos cercenamos un brazo que salirnos de los límites, por el miedo a salir de El Sistema™. Ojo, un sistema es lo mismo una familia que un grupo de amigos que la gente del trabajo.
Y así puedo seguir un rato largo. Pero también he visto, que necesito menos cabeza y más cuerpo.
Mi polla: ¡Y yo también!
Pánico existencial. ¿Qué coño pasa ahora? El vacío. Estuve un día sin pegar ojo.
¿Qué pasa mañana si no tengo nada que hacer? Pues que no hago nada.
¿Por qué me digo que estoy haciendo cosas, y me obligo a pensar que estoy en ello? Para no tener que sostener el vacío. Implicaría hacer lo que quiero hacer (sea lo que sea) y claro, haciendo mis proyectos es la mejor manera de no avanzar ficha, de no afrontar ese vacío que sería el que, atravesándolo, daría algún tipo de desenlace, de desencadenamiento.
Estoy pensando en estar un tiempo sin ordenador...
Hoy, correr un rato me ha venido de perlas. Y luego ir al cine y ponerme al día con unos amigos. Y por cierto, esta semana mi actividad sexual ha sido cero. Lo mismo la casa de mis padres me mata la libido...
Además ver Shutter Island me ha recordado esos miedos y dudas acerca de la conveniencia de remover, estudiar, reprogramar el ser humano y en especial el cerebro, lo que llamamos salud mental. ¿Puede un humano entenderse a sí mismo? Si lo hacemos, como humanos que somos, ¿lo usaremos bien? Como ejemplo valga la aplicación de la psicología en el marketing y la comunicación actual, puro lavado de masas que actúa muy bien sobre la gente de menor conciencia o educación psicológica. No sé si los humanos somos un buen ejemplo de utilización del conocimiento, en vista de cómo nos jodemos la vida nosotros mismos, y vivimos para El Sistema™ en vez de que éste nos sirva a nosotros para crecer. Antes nos cercenamos un brazo que salirnos de los límites, por el miedo a salir de El Sistema™. Ojo, un sistema es lo mismo una familia que un grupo de amigos que la gente del trabajo.
Y así puedo seguir un rato largo. Pero también he visto, que necesito menos cabeza y más cuerpo.
Mi polla: ¡Y yo también!
miércoles, 17 de febrero de 2010
Va a pasar algo malo
Esa es la sensación de fondo. Es una sensación de que entregándose a algo, me cuesta y no lo hago por un miedo o convicción(falsísima, claro) a que algo malo ocurrirá.
Pues eso, es totalmente falso. Pero me para, muchas veces sin yo darme cuenta, de hacer ciertas cosas y de ciertas actitudes creativas.
Por hoy ya vale con esto. Que no es poco.
Pues eso, es totalmente falso. Pero me para, muchas veces sin yo darme cuenta, de hacer ciertas cosas y de ciertas actitudes creativas.
Por hoy ya vale con esto. Que no es poco.
En la cueva
Así a lo tonto, llevo dos días sin salir de casa. Vale, llueve y hasta nieva.
Y además, hoy no he aprovechado el tiempo prácticamente para nada. Poca cosa... aunque eso sí, entre ayer y hoy curé un ordenador que tenía parado desde hace... ¿un año? y estuve revisando viejo material audiovisual... los cortometrajes que hacía cuando iba a la universidad.
Mañana salgo de casa - bueno, es obligado porque tengo que hacer algunos recados. Espero no levantarme tarde... porque ya ves a qué horas escribo.
Y hacerme un buen plan. Fíjate que me cuesta... me jode haber perdido esa habilidad. Quiero recuperarla.
Y además, hoy no he aprovechado el tiempo prácticamente para nada. Poca cosa... aunque eso sí, entre ayer y hoy curé un ordenador que tenía parado desde hace... ¿un año? y estuve revisando viejo material audiovisual... los cortometrajes que hacía cuando iba a la universidad.
Mañana salgo de casa - bueno, es obligado porque tengo que hacer algunos recados. Espero no levantarme tarde... porque ya ves a qué horas escribo.
Y hacerme un buen plan. Fíjate que me cuesta... me jode haber perdido esa habilidad. Quiero recuperarla.
martes, 16 de febrero de 2010
Potencia sexual
Últimamente traigo una potencia sexual desatada. Está claro: el que no tiene que hacer, con el rabo mata moscas. Tengo el cuerpo muy relajado, tanto que me asusta... pero bueno, el hecho es que este estar relajado me mantiene palot la mitad del día.
Qué malo que no tenga alguien aparente ahora para desfogarme, pero bueno, mejor mano conocida que mala por conocer. Se iba a enterar de lo que vale un peine. Hacer espeleología.
Por ejemplo un día, cayeron cuatro. Lo gracioso, es que al rato volvía a estar juguetona, la jodía... pero vamos, una al día rara vez la vengo perdonando durante las dos últimas semanas. Recuerdo que cuando estaba trabajando, incluso me lo tenía que pensar porque suponía un desgaste físico importante... y además tampoco me satisfacía tanto. Luego me llegaba el juicio, de "para qué te la haces, ¿ves? Así, mal". Ahora me quedo como Dios. Eso sí, también vengo durmiendo una media de diez horas diarias o así. Que también cuenta.
Creo que para complementar el paro me voy a dedicar a gigoló. Qué cojones.
Qué malo que no tenga alguien aparente ahora para desfogarme, pero bueno, mejor mano conocida que mala por conocer. Se iba a enterar de lo que vale un peine. Hacer espeleología.
Por ejemplo un día, cayeron cuatro. Lo gracioso, es que al rato volvía a estar juguetona, la jodía... pero vamos, una al día rara vez la vengo perdonando durante las dos últimas semanas. Recuerdo que cuando estaba trabajando, incluso me lo tenía que pensar porque suponía un desgaste físico importante... y además tampoco me satisfacía tanto. Luego me llegaba el juicio, de "para qué te la haces, ¿ves? Así, mal". Ahora me quedo como Dios. Eso sí, también vengo durmiendo una media de diez horas diarias o así. Que también cuenta.
Creo que para complementar el paro me voy a dedicar a gigoló. Qué cojones.
domingo, 14 de febrero de 2010
I have a dream: Ich bin Deustche
Esta noche he tenido varios sueños un tanto raros.
En uno, recibíamos una postal en casa de mis padres, de un hombre apellidado Gürhart. El nombre no me acuerdo si era Jürgen o algo parecido, desde luego sonaba alemán. La postal estaba dirigida a mi madre. Mi madre estuvo en Alemania unos años, pero hace mucho de eso y no recuerda el alemán casi, y desde luego no habla inglés.
La carta escrita en inglés y decía algo así como:
"Hola,
escribo desde Münich. Estoy en la torre XXX que puedes ver en la postal y desde aquí tengo unas vistas preciosas de la ciudad.
¿Qué tal está Fritz[esto es, mi nombre]?"
Y ya se despedía. Muy curioso que el nombre de Fritz sea alemán también.
Enseguida al despertar, me he acordado de que yo pequeño admiraba a los alemanes. Recuerdo decirle a un compañero de preescolar que yo era medio alemán, yo sabía que no pero jugaba a que sí lo era y así intentaba convencer a mi compañero.
Parece que el que escribía eso sabía de mi existencia. Como si fuera un amigo alemán que mi madre dejó allí... en fin, no tiene mucho sentido real...
Por si a alguien se le ha ocurrido, ni por fechas ni por nada yo podría ser medio alemán :) al menos, hasta donde yo sé. No tengo ninguna duda de eso - lo importante es que yo les tenía esa admiración, por sus valores sobre todo. Mi madre me había pintado una buena imagen de ellos y lo que veía en las noticias y demás me cuadraba con aquello. Todavía hoy les tengo una estima especial, y tengo una teoría de que los españoles y los alemanes conectamos en especial porque a cada cual le falta lo que el otro tiene: nosotros admiramos su capacidad organizativa y funcional, ellos admiran nuestra capacidad de saber vivir. Un buen maridaje.
En uno, recibíamos una postal en casa de mis padres, de un hombre apellidado Gürhart. El nombre no me acuerdo si era Jürgen o algo parecido, desde luego sonaba alemán. La postal estaba dirigida a mi madre. Mi madre estuvo en Alemania unos años, pero hace mucho de eso y no recuerda el alemán casi, y desde luego no habla inglés.
La carta escrita en inglés y decía algo así como:
"Hola,
escribo desde Münich. Estoy en la torre XXX que puedes ver en la postal y desde aquí tengo unas vistas preciosas de la ciudad.
¿Qué tal está Fritz[esto es, mi nombre]?"
Y ya se despedía. Muy curioso que el nombre de Fritz sea alemán también.
Enseguida al despertar, me he acordado de que yo pequeño admiraba a los alemanes. Recuerdo decirle a un compañero de preescolar que yo era medio alemán, yo sabía que no pero jugaba a que sí lo era y así intentaba convencer a mi compañero.
Parece que el que escribía eso sabía de mi existencia. Como si fuera un amigo alemán que mi madre dejó allí... en fin, no tiene mucho sentido real...
Por si a alguien se le ha ocurrido, ni por fechas ni por nada yo podría ser medio alemán :) al menos, hasta donde yo sé. No tengo ninguna duda de eso - lo importante es que yo les tenía esa admiración, por sus valores sobre todo. Mi madre me había pintado una buena imagen de ellos y lo que veía en las noticias y demás me cuadraba con aquello. Todavía hoy les tengo una estima especial, y tengo una teoría de que los españoles y los alemanes conectamos en especial porque a cada cual le falta lo que el otro tiene: nosotros admiramos su capacidad organizativa y funcional, ellos admiran nuestra capacidad de saber vivir. Un buen maridaje.
sábado, 13 de febrero de 2010
Zona cero
Que raro me resulta estar en mi ciudad natal. Casa de mis padres.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
miércoles, 10 de febrero de 2010
TaiChi 24 - La forma 24 de Tai Chi estilo Yang
Aquí va un vídeo de Tai Chi sobre la forma 24 del estilo Yang. Es la que estoy haciendo en mi curso de Tai Chi.
A mí se me hace muy lioso por ahora y me viene bien estudiarla y mirar qué paso va antes de cada cual porque si no me pierdo.
Qué facil, ¿eh?
Y qué paz destila la mujer.
Que los chinos se nos comen, que se nos comen.
A mí se me hace muy lioso por ahora y me viene bien estudiarla y mirar qué paso va antes de cada cual porque si no me pierdo.
Qué facil, ¿eh?
Y qué paz destila la mujer.
Que los chinos se nos comen, que se nos comen.
lunes, 1 de febrero de 2010
Dos semanas en el paro y una sin novia
Después de dos semanas desde que me echaron del trabajo, y una semana desde que publicara los síntomas tras cinco días sin trabajo, y dejar de vernos con mi ex desde hace una semana, hoy ha sido un día raro.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
Lo primero, que me he levantado pronto, en comparación. A las nueve. Sin embargo he estado somnoliento toda la mañana, por lo tanto poco productivo y con poca energía. Ahora después de comer, me ha entrado soñera y me he echado una siestecita. Acabod e levantarme de estas dos horas de siesta, y ahora sí tengo energía, escribo rápido y concentrado.
Pero también he tenido un momento raro. Nada más levantarme, estaba bastante triste y desmotivado. Me he despertado pensando que "hala, ya estamos derivando en la desmotivación, y eventualmente depresión".
Sí, es mi perro de abajo hablando. Me he impuesto la cosa de hacer ciertos proyectos y claro, quizá ya están empezando a entrar en el capítulo de los mandatos o de los deberías, y no de los placeres o cosas que se hacen porque te gusta y no porque debes.
Y es que por la mañana no me apetece nada. Y además me da miedo tener que dormir tanto para estar productivo. Hoy por ejemplo habré dormido hasta ahora las 8 horas desde ayer, más una hora remoloneando en la cama, más dos horas de siesta (sumar una media hora de modorrera tras la comida, razón por la cual me he echado la siesta).
Parece demasiado, aunque como disculpa, estoy un poco malo de la garganta, de eso que parece que tienes un huevo cruzado(en la garganta) y duelen los ganglios; y además llevo una semana de lo más desordenado. Ahora que me parecía haber vuelto a horarios más normales respecto al resto de la humanidad...
Pero sí me preocupa porque eso significa que para trabajar productivamente en mi casa, me es necesario llevar ese horario de mucho sueño y que además, se tiende a mover como si fuera un horario de 24 horas más propina y así esa propina hace que cada día me despierte más tarde. Ya he experimentado este sistema cuando hacía el proyecto de la carrera, y aunque lo disfruté por un lado, reconozco que te incapacita para lo que la gente suele llamar vida normal. Ahora, también hay gente que trabaja en esos turnos porque no les queda otra y no se queja tanto como yo.
Bueno, pues he sentido ese momento raro, que venía acompañado (o generado?) por un sentimiento de vacío y sinsentido. De falta de alicientes o razones. Bueno, me ha tardado poco en saltar al ordenador a escribir, quizá espoleado por la idea de salir de ese territorio fangoso que no quiero hollar más.
Respecto a mi zona amorosa, es raro. Esta semana he estado quedando con gente todos los días, así que al menos eso del contacto social lo llevo bien. De hecho hoy tenía ganas de quedarme en casa, y lo haré, y eso que tenía plan y todo pero...
Leí que mi ex en facebook (que no lo usa casi nada) había escrito una letra de canción respecto a mi relación. El sábado recibí una llamada, que cuando descolgué y dije "sí?", colgó. Ponía "número privado" pero supongo que es ella. Como quiero mantener la distancia, hago como si no. Entre ayer y hoy he estado escuchando canciones de Lauryn Hill, a quién ya cité cuando hablaba de mi anterior ex por la letra de The Ex-Factor.
Ahora va algo que me ha movido, la letra de Lose Myself Lauryn Hill. Llevo escuchando a la tita Lauryn toda la mañana y parte de ayer por la tarde. Pego una partecita.
And so it goes that I never meant to hurt you Couldn’t stay but I never meant to desert you Whole lot a things I just had to work thru Time to heal and restore myself worth too Confrontation of my fears and anxiety Cried a whole lot years I suffered quietly And though it may have taken years I can finally! Tell you that you were always on my mind! |
Y así es que nunca quise hacerte daño No pude quedarme pero nunca quise dejarte tirado Tenía que trabajar un montón de cosas Tiempo para sanarme y restablecerme Confrontar mis miedos y ansiedades Lloré muchos años que sufrí como si nada Y aunque haya tomado años, puedo finalmente! decirte que tu estabas siempre en mi mente |
Bueno, ahora mismo necesito hacer esas cosas que la colega Lauryn dice. No sé mañana, pero ahora me pide eso el cuerpo. Y eso puede incluir que ella piense que la "dejé tirada", que "he querido hacerle daño"... pero aunque lo piense, y creo que es lógica la rabia, también creo que es bueno que ella pase por eso, aunque duele. Todo se pasa y es mejor así.
No sé dónde he leído que "Esto también pasará" es una frase comodín que se puede usar siempre. Y sí... es cierto, hasta el punto de que nosotros también pasaremos.
sábado, 30 de enero de 2010
Segunda semana post-trabajo
Llevo toda la semana levantándome tarde, sobre las doce; y haciendo poca cosa por la tarde (algo sí he aprovechado para mis proyectos personales, pero ponle que he sacado diez horas reales). Y después he quedado con alguien a eso de las 8-9 de la noche todos los días de la semana, incluyendo que ayer acabé echándome a dormir a las seis de la mañana y mañana sábado tengo una despedida de una amiga que se va de la ciudad, en la que previsiblemente también acabe de aquellas maneras.
No me meto prisa porque estoy todavía aclimatándome y estoy con lo de mi ex todavía latente. Pero bueno, creo que no me conviene perder fuerza de voluntad y aprovecharme de la motivación para hacer esos proyectos antes de que se disuelva y me centre en otra cosa.
Esta noche he vuelto pronto, sobre las doce y media, y me he puesto a trabajar hasta ahora. He sacado bastante partido a estas casi tres horas.
La tristeza de lo de mi ex, no me persigue demasiado pero a veces aparece. Intento no pensar en eso y parece irme bien, pero quiero estar suficientemente blando también como para poder seguir así. Eso puede significar estar abierto a entristecerme si lo necesito. Llorar y desahogarme en su caso.
Me he sentido acelerado durante los últimos días sobre todo. No sé si será por la vida social, o también por el estrés de al fin ponerme con mis proyectos, y también no haber tomado una decisión que queda pendiente por ahí y que ya comentaré otro día. Creo que también debería aprovechar esta época de limpieza y limpiar en general todo, e intentar resolver los nudos que quedan y si hace falta se corta la cuerda.
El momento de la verdad llega: tomar las riendas de mí mismo y llevarme por caminos nuevos e inexplorados. El espíritu aventurero será clave en esta nueva singladura.
No me meto prisa porque estoy todavía aclimatándome y estoy con lo de mi ex todavía latente. Pero bueno, creo que no me conviene perder fuerza de voluntad y aprovecharme de la motivación para hacer esos proyectos antes de que se disuelva y me centre en otra cosa.
Esta noche he vuelto pronto, sobre las doce y media, y me he puesto a trabajar hasta ahora. He sacado bastante partido a estas casi tres horas.
La tristeza de lo de mi ex, no me persigue demasiado pero a veces aparece. Intento no pensar en eso y parece irme bien, pero quiero estar suficientemente blando también como para poder seguir así. Eso puede significar estar abierto a entristecerme si lo necesito. Llorar y desahogarme en su caso.
Me he sentido acelerado durante los últimos días sobre todo. No sé si será por la vida social, o también por el estrés de al fin ponerme con mis proyectos, y también no haber tomado una decisión que queda pendiente por ahí y que ya comentaré otro día. Creo que también debería aprovechar esta época de limpieza y limpiar en general todo, e intentar resolver los nudos que quedan y si hace falta se corta la cuerda.
El momento de la verdad llega: tomar las riendas de mí mismo y llevarme por caminos nuevos e inexplorados. El espíritu aventurero será clave en esta nueva singladura.
jueves, 28 de enero de 2010
Miel y limon
Tras unos días de descanso, esta tarde que he quedado con un amigo. Hemos estado hablando de muchas cosas, y entre ellas también de mujeres. Hemos hablado de ellas bien poco, pero profundo y claro. Para qué más.
Hablábamos de la madurez, y lo que se agradece. Ese dejar hacer de la mujer madura, de no agobiar ni dar mal - sino poner las cosas claras sobre la mesa, sean las que sean y aceptarlas tal cual son, y obrar en consecuencia. Mi amigo sale con una mujer 6 años mayor que él, y está encantado. La naturaleza además, tal como están puestas las edades de madurez sexual, parece proponerlo así, pero nos empeñamos en pasar de la naturaleza, y así nos va.
Al volver a casa sentí de nuevo ese vacío de tristeza. Me acordaba de ella, de cuando me escuchaba profundamente, de cuando me regaló una brújula para que encontrara mi camino... y tantas otras cosas. Es adorable, pero lo que me viene es la tristeza de no poder corresponder su amor. Me he sentido culpable por esto.
Espero no endurecerme demasiado. Pienso en cómo estará ella, y aunque querría hablar con ella creo que es mejor así. Seguramente ambos tenemos cierto respeto a hablar con el otro. Y está bien así. Necesitamos curarnos.
Hablábamos de la madurez, y lo que se agradece. Ese dejar hacer de la mujer madura, de no agobiar ni dar mal - sino poner las cosas claras sobre la mesa, sean las que sean y aceptarlas tal cual son, y obrar en consecuencia. Mi amigo sale con una mujer 6 años mayor que él, y está encantado. La naturaleza además, tal como están puestas las edades de madurez sexual, parece proponerlo así, pero nos empeñamos en pasar de la naturaleza, y así nos va.
Al volver a casa sentí de nuevo ese vacío de tristeza. Me acordaba de ella, de cuando me escuchaba profundamente, de cuando me regaló una brújula para que encontrara mi camino... y tantas otras cosas. Es adorable, pero lo que me viene es la tristeza de no poder corresponder su amor. Me he sentido culpable por esto.
Espero no endurecerme demasiado. Pienso en cómo estará ella, y aunque querría hablar con ella creo que es mejor así. Seguramente ambos tenemos cierto respeto a hablar con el otro. Y está bien así. Necesitamos curarnos.
martes, 26 de enero de 2010
Un dragón herido de muerte
Y sí, inundé el suelo del taller y las ventanas del autobús urbano por las que miraba la lluvia caer mientras iba al taller.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
Un taller de despedida de segundo, que yo he vivido con esa tristeza interior que tenía y que sí que me consiguió quitar el taller en algunos momentos. Pero de fondo seguía el mismo runrún.
Tras el anterior post de separación, ese mismo día hubo sorpresa: ella se presentó en la parada del autobús por la noche. Aunque estaba lloroso y tal, me gustó verla, pero en realidad no quería nada más que eso... porque estaba inmerso en mi proceso de duelo, y entonces aquello me dejó como un conejo en la carretera cuando le pones las largas. Desorientado y desconcertado.
Y aunque estuvimos cenando, hablando y abrazándonos; cuando volvíamos a casa ella sí me dijo para qué había venido: porque quería respuestas. Yo no se las di, porque estaba hecho un guiñapo después de tantas emociones. Ya la cosa se quedó algo fría.
El día siguiente no hablamos nada. Yo tenía taller y lo agradecí. Pero estuve pensando... que lo mejor era tomar distancia de verdad. Porque si no seguiríamos en las mismas de siempre, y yo no quiero eso ni ella tampoco, ella quiere lo que ahora mismo no puede ser, y yo lo querría también, querría quererla de esa manera pero no puedo forzarme a eso, qué le vamos a hacer. Sin embargo la culpa me ha acompañado bastante en todo este proceso. Y casi siempre tras la culpa está el resentimiento...
Ella es maravillosa. Esto es así. Es un ser humano de primera categoría, pero por lo que sea, a mí no me vale. Igual es que a mí me van más las dictadoras... me gustan más los gatos que los perros. Me siento más a gusto, me siento más en mi especie con los gatos. Un perro normalmente te querrá más que un gato (o bien, te necesitará más que un gato) y será más cariñoso y expresivo. Más leal, fiel, pero también dependiente. Con más apego. Yo me encuentro entre los míos con gente que se junta si quiere, y si no pues nada, y no se apega tanto.
Tras el taller el domingo fui a su casa y, tras más de una hora de dar vueltas llorando, serenándome, sentado en el banco, ahora otra vuelta a la manzana... me armé de redaños y la llamé. Bajó, andamos un poco. Yo estaba tristísimo y llorante, ella tierna la pobre. Me dijo si íbamos a andar, concedí pero al poco le dije que no - y fuimos a un banco. Y allí, entre llanto mío, sus preguntas de qué pasa... le dije que como no estaba seguro quería un tiempo. Ella se levantó, y se fue. Yo esta vez no la seguí - porque hubiera desembocado en lo de siempre.
Y me dio mucha pena por mí, por ella, por la relación, por el amor que ella sentía y que no va a poder ser. Todas esas ilusiones, sobre todo suyas pero también mías; ese futuro que no será. Ahora mientras escribo, se me humedecen los ojos de nuevo.
Quiero saber de ella y qué tal está, pero no quiero entrar en hablar con ella... me gustaría verla por una rendija y saber que está bien. Pero creo que lo mejor para los dos es dejarnos de ver por un tiempo. Luego ya se verá. Todo lo demás es alimentar un dragón herido de muerte ya.
Ayer por la tarde, después de haber llorado incluso delante de mis padres y haber hablado mientras del tema con ellos, estuve más sereno y confiado. De vez en cuando me entraba la tristeza y lloraba, pero fue reduciéndose. Pero cuando pienso en ella, me sigo entristeciendo de corazón. Me lo acabo de dejar sentir unos segundos, parado... y de nuevo lloro y se me agrieta el gesto. Le tengo un cariño tremendo, pero no estoy enamorado de ella. Ahora mismo no es lo que quiero. Es mejor así.
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