martes, 27 de noviembre de 2007

De la relación terapeuta paciente en Gestalt

La terapia gestalt me recuerda bastante el modelo del maestro-aprendiz de la tradición oriental.

Pero, ¿cómo puede alguien auto-erigirse en maestro, cuando está preconizando la humildad? Aunque esté diciendo que igual de importante es la transferencia que la contratransferencia, aunque esté diciendo que lo mismo aprende uno que otro... el caso es que yo estoy aquí, tú estás allí. Yo te pago a tí, tú recibes dinero de mí.

De aquí que una amistad profunda es irremplazable por una relación terapeuta-paciente. En la amistad, ocurre la transferencia en ambos sentidos, con verdadera igualdad de condiciones, lo que en una relación de terapia es el límite deseado al que se tiende pero nunca se llega. Contra lo que el terapeuta lucha, pero nunca derrota. El mejor terapeuta llegará más lejos, pero nunca conquistará el sol.

Lo dicho no invalida la terapia gestalt, ni otro tipo de terapia. A falta de pan, buenas son tortas. Pena que falte pan.

5 comentarios:

Aitor Serra dijo...

MUY bien dicho, sí señor, totalmente de acuerdo, es algo que ya me había planteado y bueno, al fin y al cabo también lo veo justo egoístamente.

Fíjate, si tu le pagas a tu terapeuta, él puede dedicarse mejor a hacer su trabajo en exclusiva, con lo que es mejor, y te da un mejor servicio.

Fritz Perls dijo...

No está claro que esto sea siempre así.

El dinero tiende a crear una relación de dependencia del terapeuta para con sus pacientes. Es decir, necesita de sus pacientes, de que estos sigan viéndole.

Esto no es ninguna novedad. Creo que fue que leí en el libro de Guillermo Borja, "La locura lo cura", una sincera y recomendable reflexión acerca de esto.

Anónimo dijo...

Hay un hecho relevante y es que si el paciente no pagase al terapeuta. El paciente, no tendría porque exigir, porque como es gratutito...Ser terapeuta es una profesión, y es humilde querer ayudar a una persona, pero también es una forma de ganarnos la vida.
Como en todos los oficios, hay buenos y malos terapeutas, yo he tenido la suerte de encontrar uno bueno y conocer otros malos..

Fritz Perls dijo...

¿Está entonces el nivel de exigencia del paciente directamente relacionado con el dinero que paga?

No me gusta ese camino. De hecho no me gusta que el paciente exija, desde la barrera. Vamos, que lo haga si quiere, pero no le hará bien. Le quita responsabilidad al propio paciente.

Aitor Serra dijo...

Un paciente de entrada exige una solución para ayer! si tuviera una varita mágica, unos polvos mágicos, o una pastilla que curara su problema, el 99% se lo tomaría sin pensar ¡yo mismo me tomaría 2 pastillas de esas jejeje!

Tengo la sensación de que aquí se están mezclando diferentes formas de ver la psicología; la clínica cognitivo-conductual con la gestalt-humanista.

Para mí, un buen terapeuta es aquél que me ayuda y luego me deja ir. Si realmente me ha ayudado, yo me aseguraré de que no pase hambre y hablaré bien de él a todos mis conocidos.

En cualquier caso, si se presta un servicio es lógico que se cobre por ello; sea "bueno" o "malo", eso ya es otro tema.

Lo de las exigencias, casi que lo dejamos para otro día ¡que eso da para mucho!