viernes, 26 de febrero de 2010

Semana blanca

No es que me vaya de esquí alpino, ni de vacaciones a Colombia, sino que esta semana me he recetado una semana en blanco, en lo posible, de esos proyectos que vengo haciendo, y de internet en general.

Está siendo una semana rica en vivencias, pero por eso no las pongo aquí. Ya, si eso, igual lo mismo quizás probablemente.

lunes, 22 de febrero de 2010

El turista está en la pista

Esta semana tuve un momento de pánico.

Pánico existencial. ¿Qué coño pasa ahora? El vacío. Estuve un día sin pegar ojo.

¿Qué pasa mañana si no tengo nada que hacer? Pues que no hago nada.
¿Por qué me digo que estoy haciendo cosas, y me obligo a pensar que estoy en ello? Para no tener que sostener el vacío. Implicaría hacer lo que quiero hacer (sea lo que sea) y claro, haciendo mis proyectos es la mejor manera de no avanzar ficha, de no afrontar ese vacío que sería el que, atravesándolo, daría algún tipo de desenlace, de desencadenamiento.

Estoy pensando en estar un tiempo sin ordenador...

Hoy, correr un rato me ha venido de perlas. Y luego ir al cine y ponerme al día con unos amigos. Y por cierto, esta semana mi actividad sexual ha sido cero. Lo mismo la casa de mis padres me mata la libido...

Además ver Shutter Island me ha recordado esos miedos y dudas acerca de la conveniencia de remover, estudiar, reprogramar el ser humano y en especial el cerebro, lo que llamamos salud mental. ¿Puede un humano entenderse a sí mismo? Si lo hacemos, como humanos que somos, ¿lo usaremos bien? Como ejemplo valga la aplicación de la psicología en el marketing y la comunicación actual, puro lavado de masas que actúa muy bien sobre la gente de menor conciencia o educación psicológica. No sé si los humanos somos un buen ejemplo de utilización del conocimiento, en vista de cómo nos jodemos la vida nosotros mismos, y vivimos para El Sistema™ en vez de que éste nos sirva a nosotros para crecer. Antes nos cercenamos un brazo que salirnos de los límites, por el miedo a salir de El Sistema™. Ojo, un sistema es lo mismo una familia que un grupo de amigos que la gente del trabajo.

Y así puedo seguir un rato largo. Pero también he visto, que necesito menos cabeza y más cuerpo.

Mi polla: ¡Y yo también!

miércoles, 17 de febrero de 2010

Va a pasar algo malo

Esa es la sensación de fondo. Es una sensación de que entregándose a algo, me cuesta y no lo hago por un miedo o convicción(falsísima, claro) a que algo malo ocurrirá.

Pues eso, es totalmente falso. Pero me para, muchas veces sin yo darme cuenta, de hacer ciertas cosas y de ciertas actitudes creativas.

Por hoy ya vale con esto. Que no es poco.

En la cueva

Así a lo tonto, llevo dos días sin salir de casa. Vale, llueve y hasta nieva.

Y además, hoy no he aprovechado el tiempo prácticamente para nada. Poca cosa... aunque eso sí, entre ayer y hoy curé un ordenador que tenía parado desde hace... ¿un año? y estuve revisando viejo material audiovisual... los cortometrajes que hacía cuando iba a la universidad.

Mañana salgo de casa - bueno, es obligado porque tengo que hacer algunos recados. Espero no levantarme tarde... porque ya ves a qué horas escribo.

Y hacerme un buen plan. Fíjate que me cuesta... me jode haber perdido esa habilidad. Quiero recuperarla.

martes, 16 de febrero de 2010

Potencia sexual

Últimamente traigo una potencia sexual desatada. Está claro: el que no tiene que hacer, con el rabo mata moscas. Tengo el cuerpo muy relajado, tanto que me asusta... pero bueno, el hecho es que este estar relajado me mantiene palot la mitad del día.
Qué malo que no tenga alguien aparente ahora para desfogarme, pero bueno, mejor mano conocida que mala por conocer. Se iba a enterar de lo que vale un peine. Hacer espeleología.

Por ejemplo un día, cayeron cuatro. Lo gracioso, es que al rato volvía a estar juguetona, la jodía... pero vamos, una al día rara vez la vengo perdonando durante las dos últimas semanas. Recuerdo que cuando estaba trabajando, incluso me lo tenía que pensar porque suponía un desgaste físico importante... y además tampoco me satisfacía tanto. Luego me llegaba el juicio, de "para qué te la haces, ¿ves? Así, mal". Ahora me quedo como Dios. Eso sí, también vengo durmiendo una media de diez horas diarias o así. Que también cuenta.

Creo que para complementar el paro me voy a dedicar a gigoló. Qué cojones.

domingo, 14 de febrero de 2010

I have a dream: Ich bin Deustche

Esta noche he tenido varios sueños un tanto raros.

En uno, recibíamos una postal en casa de mis padres, de un hombre apellidado Gürhart. El nombre no me acuerdo si era Jürgen o algo parecido, desde luego sonaba alemán. La postal estaba dirigida a mi madre. Mi madre estuvo en Alemania unos años, pero hace mucho de eso y no recuerda el alemán casi, y desde luego no habla inglés.
La carta escrita en inglés y decía algo así como:
"Hola,
escribo desde Münich. Estoy en la torre XXX que puedes ver en la postal y desde aquí tengo unas vistas preciosas de la ciudad.
¿Qué tal está Fritz[esto es, mi nombre]?"

Y ya se despedía. Muy curioso que el nombre de Fritz sea alemán también.
Enseguida al despertar, me he acordado de que yo pequeño admiraba a los alemanes. Recuerdo decirle a un compañero de preescolar que yo era medio alemán, yo sabía que no pero jugaba a que sí lo era y así intentaba convencer a mi compañero.

Parece que el que escribía eso sabía de mi existencia. Como si fuera un amigo alemán que mi madre dejó allí... en fin, no tiene mucho sentido real...

Por si a alguien se le ha ocurrido, ni por fechas ni por nada yo podría ser medio alemán :) al menos, hasta donde yo sé. No tengo ninguna duda de eso - lo importante es que yo les tenía esa admiración, por sus valores sobre todo. Mi madre me había pintado una buena imagen de ellos y lo que veía en las noticias y demás me cuadraba con aquello. Todavía hoy les tengo una estima especial, y tengo una teoría de que los españoles y los alemanes conectamos en especial porque a cada cual le falta lo que el otro tiene: nosotros admiramos su capacidad organizativa y funcional, ellos admiran nuestra capacidad de saber vivir. Un buen maridaje.

sábado, 13 de febrero de 2010

Zona cero

Que raro me resulta estar en mi ciudad natal. Casa de mis padres.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.

Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.

Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.

La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.

Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.

Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.

La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.

Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.

A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.