miércoles, 14 de mayo de 2008
Krishnamurti sobre violencia y autoridad
Coincido, pero creo que el truco está en saber convivir con la autoridad, no con eliminarla. Saber convivir con la violencia, con el conflicto, no tanto en preocuparse en eliminarla. Pues si no volverá un día y no sabremos cómo manejarla.
lunes, 12 de mayo de 2008
Espartaco Satori
Los casos de satori(despertar completo, iluminación) que conozco, han dispuesto de poco tiempo para disfrutar de él.
Me da vértigo pensar en eso, en que si yo tuviera un despertar demasiado rápido, pronto se acabaría todo... porque creo que en ese estado se asumen muchos más riesgos de los que una persona normal, con sus miedos protectores, asume; y por lo tanto, el riesgo incluye posibilidad de pérdida; y con ello posibilidad de neurosis, de locura, de muerte.
Y es que uno de mis enemigos, cuando me entrego en algo, es la prisa, es el consumo compulsivo de la llama de la felicidad, el correr en vez de andar por el camino de la vida.
Que miedo más tonto, ¿no? Como si yo vaya a ser el listo que se ilumina antes de una edad más o menos avanzada, y así, de buenas a primeras. Pero este miedo me viene fundado por un despertar que sí tuve, al parecer no total visto lo visto, y que al volver al origen me ocasionó la crisis que vengo arrastrando.
A veces quiero quemar lo bueno del pasado(no lo malo), para no tener esa referencia e ir comparando continuamente la situación actual con aquella.
Me da vértigo pensar en eso, en que si yo tuviera un despertar demasiado rápido, pronto se acabaría todo... porque creo que en ese estado se asumen muchos más riesgos de los que una persona normal, con sus miedos protectores, asume; y por lo tanto, el riesgo incluye posibilidad de pérdida; y con ello posibilidad de neurosis, de locura, de muerte.
Y es que uno de mis enemigos, cuando me entrego en algo, es la prisa, es el consumo compulsivo de la llama de la felicidad, el correr en vez de andar por el camino de la vida.
Que miedo más tonto, ¿no? Como si yo vaya a ser el listo que se ilumina antes de una edad más o menos avanzada, y así, de buenas a primeras. Pero este miedo me viene fundado por un despertar que sí tuve, al parecer no total visto lo visto, y que al volver al origen me ocasionó la crisis que vengo arrastrando.
A veces quiero quemar lo bueno del pasado(no lo malo), para no tener esa referencia e ir comparando continuamente la situación actual con aquella.
Perros y perras en Gestalt
Qué curioso ese reconocerse rival de los hombres al encontrarse por primera vez, como perros oliéndose y recelando uno del otro, compitiendo por un palmo de terreno(emocional, se entiende).
Ese distancia donde no cabe la debilidad, pues el competidor te comería el terreno fácilmente; esa cercanía de tanteo para la observación y rastreo del otro.
En Gestalt, como (creo, y hablo desde la ignorancia) en la mayor parte de disciplinas (no sé cómo llamarlo) de crecimiento personal, suele haber muchas más mujeres que hombres. Por fuerza es que se imponga un modelo femenino, de suavidad, donde la violencia en un sentido amplio está demonizada, donde se espera lo femenino y lo masculino se vive con cierto miedo.
Pero no quería hablar de eso. Quería hablar de la situación del hombre, del gallo en el gallinero. Hay gallinas para todos como aquél que dice, pero no se trata de eso. Se trata de la tendencia a la posición del dominante. Ésta está mucho más cuestionada ya que habiendo pocos, todos tendemos a luchar por ella, cada cual a nuestra manera, y dependiendo de cómo y con quién la veamos confrontada.
Además, una típica dificultad masculina de los que comenzamos terapia, es precisamente el conflicto con lo femenino(propio y ajeno), lo cual empieza por las dinámicas propias del taller, la atmósfera que se respira, los colores pastel que suelen abundar en estos ambientes, la políticas de miedo y rechazo a la agresividad explícita y la dificultad de su manejo.
Hay muy poco sitio para lo masculino. Todo huele a bacalao. Una vez se me ocurrió que daría mucho más juego hacer los talleres en una sala pintada con colores oscuros, o bien chirriantes y agresivos, con figuras y representaciones aberrantes. Recuerdo que cuando supe que en la primera proyección en París de Un perro andaluz, de Buñuel, recibió varias denuncias legales de los espectadores(algunas bastante graves), me pareció un despertar de conciencias brutal. Y yo lo admiro mucho. Según dicen, hubo hasta un aborto.
Jugando con el conflicto o adhesión que esa atmósfera cree a la gente... por probar, no estaría mal. A mí en concreto, aunque ya me he acostumbrado un poco, me repele ese aire de "si no te gusta y no te conecta contigo, es que no estás lo suficientemente en paz" o nosequé. No me gusta que en entornos donde se habla de la persona en toda su extensión, sólo se potencia lo femenino. A veces, al ver un jardín zen, uno pondría las piedras en forma de pene.
Y hombre, me encanta lo femenino, hay mucho femenino en mí. También es cierto que lo puramente femenino es un quiero y no puedo en la vida diaria de muchas mujeres, y por otro lado los hombres están viendo en crisis su masculinidad. Todo se diluye y deviene tibieza.
Pero me encanta lo femenino, en mí y en los demás, cuando yo puedo sentir y mostrar mi masculinidad, cuando lo femenino no me es una amenaza (y aquí sí sé que tengo trabajo). El no poder o no saber afirmarse en su carácter en contra de lo externo, es una gran fuente de frustración.
Estoy con el taoísmo en aquello de "abraza lo femenino", desde hace mucho tiempo, y mucho tiempo son diez años o más. Pero es necesario conocer, respetar, valorar y admirar lo masculino también, porque es una parte indispensable de los seres humanos, no una rémora de la que podemos desprendernos para ser mejores (?).
Otra reflexión, y es extensible a la mayor parte de disciplinas femeninas (la cocina es la primera en que me viene a la cabeza), es que si bien la mayor parte de alumnos son mujeres, los gurús siguen siendo hombres en su mayoría. Supongo que es el guerrero del hombre, más presente que el agricultor. La necesidad de ser admirado del hombre. La necesidad de admirar de la mujer.
Este artículo, escrito al aire, algo anárquico en su disposición como una colección de huevos de colores, es en última instancia, una demostración de mis inseguridades en este tema, que a muchos nos acompañan durante mucho tiempo.
Olisqueémonos, ladrémonos, peleémonos, juguemos juntos: es natural. Salud, perracos y perracas.
Ese distancia donde no cabe la debilidad, pues el competidor te comería el terreno fácilmente; esa cercanía de tanteo para la observación y rastreo del otro.
En Gestalt, como (creo, y hablo desde la ignorancia) en la mayor parte de disciplinas (no sé cómo llamarlo) de crecimiento personal, suele haber muchas más mujeres que hombres. Por fuerza es que se imponga un modelo femenino, de suavidad, donde la violencia en un sentido amplio está demonizada, donde se espera lo femenino y lo masculino se vive con cierto miedo.
Pero no quería hablar de eso. Quería hablar de la situación del hombre, del gallo en el gallinero. Hay gallinas para todos como aquél que dice, pero no se trata de eso. Se trata de la tendencia a la posición del dominante. Ésta está mucho más cuestionada ya que habiendo pocos, todos tendemos a luchar por ella, cada cual a nuestra manera, y dependiendo de cómo y con quién la veamos confrontada.
Además, una típica dificultad masculina de los que comenzamos terapia, es precisamente el conflicto con lo femenino(propio y ajeno), lo cual empieza por las dinámicas propias del taller, la atmósfera que se respira, los colores pastel que suelen abundar en estos ambientes, la políticas de miedo y rechazo a la agresividad explícita y la dificultad de su manejo.
Hay muy poco sitio para lo masculino. Todo huele a bacalao. Una vez se me ocurrió que daría mucho más juego hacer los talleres en una sala pintada con colores oscuros, o bien chirriantes y agresivos, con figuras y representaciones aberrantes. Recuerdo que cuando supe que en la primera proyección en París de Un perro andaluz, de Buñuel, recibió varias denuncias legales de los espectadores(algunas bastante graves), me pareció un despertar de conciencias brutal. Y yo lo admiro mucho. Según dicen, hubo hasta un aborto.
Jugando con el conflicto o adhesión que esa atmósfera cree a la gente... por probar, no estaría mal. A mí en concreto, aunque ya me he acostumbrado un poco, me repele ese aire de "si no te gusta y no te conecta contigo, es que no estás lo suficientemente en paz" o nosequé. No me gusta que en entornos donde se habla de la persona en toda su extensión, sólo se potencia lo femenino. A veces, al ver un jardín zen, uno pondría las piedras en forma de pene.
Y hombre, me encanta lo femenino, hay mucho femenino en mí. También es cierto que lo puramente femenino es un quiero y no puedo en la vida diaria de muchas mujeres, y por otro lado los hombres están viendo en crisis su masculinidad. Todo se diluye y deviene tibieza.
Pero me encanta lo femenino, en mí y en los demás, cuando yo puedo sentir y mostrar mi masculinidad, cuando lo femenino no me es una amenaza (y aquí sí sé que tengo trabajo). El no poder o no saber afirmarse en su carácter en contra de lo externo, es una gran fuente de frustración.
Estoy con el taoísmo en aquello de "abraza lo femenino", desde hace mucho tiempo, y mucho tiempo son diez años o más. Pero es necesario conocer, respetar, valorar y admirar lo masculino también, porque es una parte indispensable de los seres humanos, no una rémora de la que podemos desprendernos para ser mejores (?).
Otra reflexión, y es extensible a la mayor parte de disciplinas femeninas (la cocina es la primera en que me viene a la cabeza), es que si bien la mayor parte de alumnos son mujeres, los gurús siguen siendo hombres en su mayoría. Supongo que es el guerrero del hombre, más presente que el agricultor. La necesidad de ser admirado del hombre. La necesidad de admirar de la mujer.
Este artículo, escrito al aire, algo anárquico en su disposición como una colección de huevos de colores, es en última instancia, una demostración de mis inseguridades en este tema, que a muchos nos acompañan durante mucho tiempo.
Olisqueémonos, ladrémonos, peleémonos, juguemos juntos: es natural. Salud, perracos y perracas.
Actualización: en una rápida relectura me han asaltado unos cuantos fallos de redacción tremendos, creo que están ya arreglados. Un beso.
Lego
Hay egos de tierra: Van creciendo o disminuyendo poco a poco, con el paso del tiempo y las circunstancias, sin grandes brusquedades.
Hay egos de agua: Se van y vienen, fluyen, se esconden, pero nunca desaparecen.
Hay egos de fuego: Aparecen a base de incendios, dejando todo quemado.
Hay egos de aire: Parece que no están.
Creo que el mío es de agua. La verdad que no he pensado mucho esta clasificación, y en realidad me parece que todos tenemos parte de esto y parte de lo otro.
¿De qué material es tu ego?
Hay egos de agua: Se van y vienen, fluyen, se esconden, pero nunca desaparecen.
Hay egos de fuego: Aparecen a base de incendios, dejando todo quemado.
Hay egos de aire: Parece que no están.
Creo que el mío es de agua. La verdad que no he pensado mucho esta clasificación, y en realidad me parece que todos tenemos parte de esto y parte de lo otro.
¿De qué material es tu ego?
miércoles, 7 de mayo de 2008
El suicidio y saber perder
El suicidio es no saber perder.
Si uno supiera perder, para qué se iba a suicidar.
El suicidio neurótico, claro. No el meditado, el razonado; no el de Ramón Sampedro.
Y yo: estoy aprendiendo a perder. Para aprender, perder, dice el refrán castellano.
Si uno supiera perder, para qué se iba a suicidar.
El suicidio neurótico, claro. No el meditado, el razonado; no el de Ramón Sampedro.
Y yo: estoy aprendiendo a perder. Para aprender, perder, dice el refrán castellano.
martes, 6 de mayo de 2008
Agradecimiento a la familia
Agradezco la familia que tengo. En esta familia, si me boicoteo soy yo, porque puedo plantar cara. Si no me atrevo es cosa mía, y así es, pero si quiero plantar cara, no pasa nada. No me van a decir que no me líe con una negra, y si fuera homosexual me querrían igual, etc.
Más tendría que aprender de ellos... que aunque no lo sepan, son bastante gestálticos.
Más tendría que aprender de ellos... que aunque no lo sepan, son bastante gestálticos.
viernes, 2 de mayo de 2008
Winners and losers
Si uno se siente un ganador, ¿dónde están sus límites?
Si uno se siente un perdedor, los límites están claros. No hay exigencias que uno debería llevar a cabo. El problema entonces es no conseguir nada.
Qué mierda más gorda eso del ganador y el perdedor, que inventaron los anglosajones. Y qué mentira más grande, para el que se la crea.
Si uno se siente un perdedor, los límites están claros. No hay exigencias que uno debería llevar a cabo. El problema entonces es no conseguir nada.
Qué mierda más gorda eso del ganador y el perdedor, que inventaron los anglosajones. Y qué mentira más grande, para el que se la crea.
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