viernes, 4 de abril de 2008

Cojones

Anteayer abrió mi madre la puerta de mi cuarto, ya a las once de mañana, para decirme que se iban un par de días... y dejó la puerta abierta de par en par. Le pregunté ¿Y lo de dejar la puerta de par en par" "Pues para que te levantes".

Me sentó fatal. Y le dije "Pues me levantaré cuando me salga de los cojones". Y le sentó fatal. Cerró la puerta y se fue.

Yo me sentí bien por, al menos, haberme dejado sacar la rabia. Aunque a ella, y a mi padre, les ha sentado fatal. Sobre todo a mi padre, que le parece que "esa no es manera de hablar a una madre". Y es verdad. Pero bueno, a mí me ha servido para demostrarme que puedo dar un puñetazo en la mesa aunque no pueda explicarlo racionalmente. Es algo que no me gusta, creo que pagó algo que no le tocaba... o sí. Las formas fueron malas, pero la idea la mantengo y la he mantenido hoy cuando han vuelto: que yo me levanté de malas, y eso me sentó mal, porque ya no me tiene que decir a qué hora me tengo que levantar.

Me sigue pesando ese regumello, últimamente lo tengo más pesado, quizá por no hacer deporte en las dos últimas semanas. Pero, quizá lo del deporte, aunque me siente bien en lo físico, también tiene como efecto el que no me tenga que enfrentar a mis problemas de verdad, porque como eso me alivia, pues no tengo porqué enfrentarme a mis conflictos. Como una excusa.

Bueno, pues nada, a ver si me animo a mantener en casa este punch aunque me duela, y a ver qué pasa.

jueves, 3 de abril de 2008

Miedo al cambio

Me he dado cuenta de que, en realidad, le pongo reparos al tener que pensar para trabajar, yo que trabajo pensando, como aquél que dice. Y, como contrapartida, acepto de mejor grado las tareas mecánicas o que ya conozco.

Y me ha venido una luz: miedo al cambio. Creo que he cogido miedo a los cambios, yo que más bien parece que los iba persiguiendo y me los comía (por eso mismo, la otra cara de la moneda). Yo creía en esa manera activo-agresiva de hacer las cosas, más activa que agresiva... y aunque me costara esfuerzo, la perseguía. Era lo que conocía, y como yo había hecho las cosas hasta entonces, y además la tenía en alta estima. Para mí no tenía duda que eso era lo mejor, más que lo mejor, lo único. Ver que otras cosas son posibles sin tanto esfuerzo, y también con peor resultado, pero que puede que me conviniera esa debilidad, me ha trastocado mucho. No sé, la duda esa, que me paraliza.

Después de tanto movimiento, me ha salido un miedo al cambio, miedo que quizá estuviera allí de fondo y yo lo utilizara para saber contra qué luchar (inconscientemente). Bueno, tampoco hay que sacar conclusiones precipitadas... o sí.

Gestalt Galleguiña

"Yo soy mitad hijo de dios y mitad hijo de puta", decía Perls.
"Autorregulación organísmica... o no", publicaba yo hace un tiempo.
"No te rindas... o sí", decía un comentarista anónimo; "Una de cal y otra de arena", recordaba también.

A veces me da la sensación, que en el camino de la Gestalt no sabes si vas o vienes. Joer, parece el discurso de un gallego de pro de la Galicia profunda. Yo creo que este Perls debe estar emparentado con Rajoy.

miércoles, 2 de abril de 2008

Claudio Naranjo puesto a caldo

Un interesante hilo sobre la educación moderna preconizada por Claudio Naranjo y demás.

Como no sé, no comento más. Sólo diré que la experiencia es un grado... igual hay a quien se le olvida.

El príncipe Valiente

No soy valiente, qué me vais a contar.
No sé si los que sois cobardes sois vosotros, pero yo no soy valiente.
Lo sé ser, ya no me atrevo.
Lo fui en esencia, ahora soy miedo.
Encallado, y a la vez sapiente del camino tosco y ýermo que precede la fertilidad, la que quizá, nunca llegue.

Ah, el nostálgico de los huevos éste. Qué pesado anda.

Quién soy yo

Quién soy yo.
Y yo que sé.
Tantas cosas soy... y no se cuál me gusta, o bien ninguna, etc.
Madurar, eso que es. Algo que se cómo se hace, algo que fui; algo que huele a derrota.
Mi tono es grave, me da miedo mi exaltación, vaya gran mentira. Me da miedo punzar puntos de arrebato, que luego llegan las tiritas, los castigos... que yo me quiero infringir.

Este comedimiento tan asqueroso, el que tapa la furia y la rabia, la verdad; que me da miedo enseñar, destapar. No tengo coraje para unificar: trabajo, amigos, amores; y mis entrañas, yo al fin y al cabo, en cambio pendiente de la facción dominante.

Será verdad que quien me ha conocido, ha sido ella, a la que no le dejé conocerme. No mostrándome me mostré más todavía, mi parte turbia. Y quizá fue mejor, quizá bordeamos, sin saberlo, una desgracia de dimensiones bíblicas. Mi ángel de la guardia siempre está ahí, yo siempre salgo ileso, siempre... menos esta vez.

Por primera vez sentí que todo era mentira.

martes, 1 de abril de 2008

Rabia sana

Yo tenía ese punto de agresividad y rabia, tan sano, que me conectaba con la fuerza. Y en casa de mis padres, se me quita, no puedo sacarlo, se me anula.
Creo que esto es miedo a hacer daño a los demás + miedo a lo desconocido. Si estallo, no sé las consecuencias, para mí, ni para los demás (en serio que este pensamiento me ataca también, se ve que no soy un hijoputa egoísta, o al menos no sólo eso).

Yo tenía, yo tenía... andáte al pedo con tus milongas, ché.